Guadalajara (México). Los ponchos salieron ponchados; ?Cantante? será recordado?

Guadalajara, México. Domingo 28 de Septiembre. Los novillos de Arroyo Hondo de la casa del entusiasta ganadero que es José Miguel Llaguno Gurza del campo bravo zacatecano, tuvieron presentación y astifinas astas que daban importancia a lo que con ellos se hiciera.  Fuerza justa para ser picados con levedad, llegando claros, manejables, varios con fijeza y son pero faltos de brío y mansurroneando al recular de entrada y doblando contrario o sueltos a la salida, pero sin malas ideas, abriéndose a los engaños y dejando hacer, adoleciendo del fuelle y la transmisión que son fundamentos, con la casta por supuesto, de la emotividad para impactar en los tendidos, salvándose el que abrió plaza, un ejemplar de orejas al que había que poderle imponiéndose, mandando para templarlo, cuando tenía viaje, recorrido y cadencia que estuvo por encima de su matador. Así…

 

Así, el festejo, desde el segundo de la tarde, salvo momentos aislados por parte de Alfonso Mateos y otro “Poncho” de apellido Simpson, limeño de origen, no remontaba luego que el tercer Alfonso, — curiosa coincidencia que los tres alternantes llevaran el mismo nombre –, éste Hernández y apodado “El Pali”, se había visto por debajo del de Llaguno, conectando poco pero con voluntad en una faena de duración larga con toreo con las dos manos y por ambos lados cerrando con manoletinas para despenar de una media en el chaleco escuchando pitos.

 

Mateos lancea con el pasito atrás viéndose mejor por chicuelinas para sobresalir en algunos naturales acosando al burel y terminando de estocada entera atracándose y llevándose un espectacular arropón que le valió la salida al tercio; para con el quinto andar sin plan y con mucho movimiento de pies despachándolo de dos pinchazos, espadazo tres cuartos cazándolo y descabello al tercer golpe escuchando un aviso.

 

Por cuanto a Simpson el peruano brilló más con el capote imprimiendo expresión en las verónicas rematadas con media y una serpentina que se le aplaudió, quitando por tafalleras con revolera recibiendo otra ovación.  Con la flámula mostró oficio, vamos que sabe de qué va esto, pero sin mayor cosa logrando lo mejor, una soberbia estocada entera en lo alto haciendo la suerte del volapié perdiendo el engaño en el embroque, para con el sexto, un mulato, listón, rebarbo bien puesto de afilados pitones, darse a un trasteo más largo que una cuaresma sin pan, cobrando seis pinchazos con la larga y cinco descabellos con la corta recibiendo un aviso. Y…

 

Y, luego de andar por debajo del primero y un manso cuarto con el que salió medido de actitud, toda vez que dejó la lidia en manos de la peonada, cuando recuerdo que los auténticos novilleros, — su señor padre, “El Algabeño” entre de ellos –, no desperdiciaban oportunidad de llevar y sacar del caballo para “sentir” al astado e irse fogueando más.  Si de una figura del toreo se tratara, valga, pero en un novel que busca ser alguien en esto…

En fin, que tuvo a bien regalar un sobrero de El Vergel con muchos corrales detrás, que salió como el sueño de cualquier torero.  Cárdeno, con armonía de formas, trapío de toro, bello de lámina, con una calidad soberbia, emotivo, sin ver nada más que la muleta y solo la muleta, con fijeza de excepción y recorrido para bordar el toreo toda vez que se comía la tela yendo y viniendo con nobleza y transmisión…  Vamos toro de rabo…

 

Con el extraordinario ejemplar, “El Pali” se dio al toreo por abajo en ayudados con la diestra un sin número de series, olvidándose casi de coger el engaño con la izquierda, lado con el que poco se acopló al darse cuenta que tardó en torear al natural, volviendo a la derecha pero ya con menor tenor, y más cuando parte de la masa tan indocta como sensiblera, impresionada con el “indultito” del domingo anterior, pues venga, que también querían otro para éste.  Afortunadamente ahora sí el juez se mantuvo y evitó el desaguisado ordenando la estocada luego de un sin fin de pases teniendo como colofón de nuevo las consabidas manoletinas.  El torero dubitativo o intentando evitarse la estocada, — con lo perdido que anda –, se iba del toro echándole el grupúsculo encima a la autoridad teniendo que suceder lo que sucedió, cuando se perfila fuera de distancia, muy largo, sin dejar ver la cara del astado, cuando la mirada debe fijarse solo en lo alto del morrillo, y en lugar de torear en la reunión, como si del inicio de un pase de pecho se tratara, pues no, a estrellar la muleta en el testuz saliéndose desde arrancar para, ¿Qué cree..?  Pues otro infame bajonazo…

 

Al estupendo vergeleño que se llamó “Cantante”, se le dio muy merecidamente la vuelta al ruedo que, insisto y repito, era un toro de rabo…“El Pali”, que tuvo la oportunidad de salir a hombros para proyectarse, a pie y entre sonora rechifla. Sí, seguramente que recordará para el resto de su vida éste nobilísimo toro del Vergel que tuvo todo para encumbrarlo pero……

Pero, a veces pienso que lo que dicen que decía “El Guerra”, — curiosa y tanto habitual como tradicionalmente todas las frases taurinas sentenciantes se las atribuyen a él –, en casos resulta cierta: “Lo que no pue sé no pue sé, y ademá é imposible”.

 

 

F. Baruqui

F. Baruqui

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    El novillero Alfonso Simpson, ovacionado en ambos ayer en la Plaza Monumental Nuevo Progreso de Guadalajara, México tomara la alternativa de manos de El Fandi David Fandila el 9 de noviembre proximo en la Feria del Senor de los Milagros, en la bicentenaria Plaza de Acho de Lima, Peru. Los toros seran de la prestigosa ganaderia de Roberto Puga, hermano del torero mas importante de todos los tiempos y leyenda viva en el Peru, Rafael Puga Castro. Alfonso Simpson repetiria, ya como matador de toros, al siguiente domingo, alternando con la sensacion de Espana Miguel Angel Perera. Y el domingo 23 de noviembre sera el tremendo agarron de los previos ganadores del Escapulario de Oro de Lima, Enrique Ponce, Sebastián Castella y Miguel Angel Perera, con toros de Roberto Puga.

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