7ª del Pilar en Zaragoza. La mayor grandeza y variedad de La Fiesta deparan un festejo memorable

Zaragoza. Plaza de La Misericordia. 10 de octubre de 2008. Séptima de feria. Tarde agradable con lleno total. Seis toros de Núñez del Cuvillo, magníficamente presentados en variedad de tipos y pelaje, salvo el que hizo de segundo por estrecho y bastante menos cuajado que sus hermanos. Todos con más de cinco años cumplidos. Por más nobles, destacaron el tercero, el de mayor clase cuarto, y el más bravo y completo sexto que fue premiado con la vuelta al ruedo en su arrastre. Este último, modélico por serio y bajo a la vez, hizo honor a sus ejemplares hechuras. Y el jabonero tercero, asombró por su bellísima e irreprochable estampa. Dos ejemplares de museo. El primero fue tan noble como débil. El segundo aunó casta y falta de fuerza por lo que se defendió en la muleta. Y el quinto, muy encastado aunque manso, vendió muy cara su franquía. Un toro importante en cualquier caso. El Juli (amapola y oro): Estocada trasera y cuatro descabellos, gran ovación. Media tendida trasera desprendida, oreja y vuelta clamorosa. El Cid (lirio y oro): Estocada desprendida y descabello, ovación. Pinchazo, estocada baja trasera y descabello, oreja y vuelta clamorosa. El Fandi (turquesa y oro): Estocada, aviso y oreja con petición de otra. Estoconazo trasero, dos orejas y posterior vuelta con salida a hombros. Bien a caballo en un magnífico puyazo al sexto toro, Juan de Dios Quinta. Destacó en la brega, Juan Carlos Pérez Chicote. Y en palos aunque en pares sueltos, José Antonio Carretero, Emilio Fernández, David Saugar Pirri, El Boni y Alcalareño. El mayoral de la ganadería también fue paseado finalmente a hombros aunque no quiso salir así de la plaza.               

 

 

Una corrida de toros de primera, en plaza de primera y con tres figuras del toreo dispuestos a aprovecharlos, a exprimirlos y a lucirse según el más leal saber y entender de cada uno, fue la fórmula infalible para ofrecer un espectáculo tan variado como intenso, en el que solo el fallo a espadas de los que llevaron a cabo las dos faenas de muleta más importantes y clásicas de la jornada, no pudieran salir de la plaza a hombros aunque en el corazón de los presentes salieron de tal guisa con total merecimiento. Y así fue al final de esta memorable corrida: Que El Juli y El Cid abandonaron en coso de La Misericordia a pie pero satisfechos y sonrientes entre las encendidas ovaciones del público que había llenado la plaza sin abandonarla hasta que El Fandi hizo lo propio,  por supuesto que merecidamente y en loor de multitudes que le agradecieron sin remilgos de ninguna clase su entusiasta, completísima y espectacular entrega en una actuación que rubricó con el corte de tres orejas frente al lote en conjunto más propicio.

 

 

Y, ¿por qué salió a hombros el por los puristas tan denostado, despreciado, negado y hasta vilipendiado Fandi, y no El Juli ni El Cid? Pues porque a quien Dios no ha le regalado el don de tener total poderío o clase como muletero, le ha colmado hasta límites inimaginables de otras virtudes no menos importantes como son en valor sostenido contra viento y marea; unas facultades físicas excepcionales que, nadie lo olvide ni lo ignore, el granadino mantiene gracias a un sacrificio personal tan permanente como costoso porque, si se abandonara lo más mínimo, lo perdería; la capacidad de templarse como el mejor con su variadísimo capote; un portentoso por intuitivo y para la mayoría sorprendente conocimiento de los terrenos y de las querencias de las reses de lidia en el segundo tercio, epicentro volcánico en todas y cada una de sus actuaciones sean como sean los toros porque banderillea a todos; la natural capacidad de conectar y de transmitir su siempre espectacular entusiasmo;  y una espada tan segura como efectiva y casi siempre infalible. Y esto es así, digan lo que quieran sus contrarios. Pero, ¿por qué creen algunos que El Fandi lleva varios años encabezando el escalafón con más de cien corridas por campaña sin contar la Americana y doblando el número de trofeos a los que se siguen en la lista?, ¿porque los públicos son imbéciles? ¡Hombre, por favor…¡

 

 

A David Fandila le correspondió ayer el lote más bonancible en conjunto de la magnífica aunque no toda fácil corrida de Núñez del Cuvillo y los aprovechó en toda su extensión aunque muchos hubieran preferido que el sexto – un toro de vacas que debió ser indultado por sus ideales hechuras, tan bajo como incuestionablemente serio, bravo y nobilísimo de principio a fin – le hubiera caído en suerte sin ir más lejos a El Cid que ayer cuajó una sus mejores y más perfectas faenas de las por cierto pocas que nos ha regalado este año. Grande entre sus más grandes por irreprochablemente estructurada, señorialmente interpretada, maravillosamente templada sobre ambas manos con magníficamente ligadas series y remates de todas las marcas, frente al quinto toro que también fue de revolución. Pero, falló a espadas y, lo que iba para rabo, se esfumó y quedó en solitaria aunque muy merecida oreja pese a lo muy mal que lo mató. Inexorable ley de las compensaciones que ayer aplicó el público con indiscutible y democrática equidad. Bastante más justo que la mayoría de los que presiden en las corridas de toros en todas las plazas y, desde luego, mucho más que la minoría de “listos” que se pasan la vida renegando de su presunta afición por incapaces de valorar lo que no les place. Y es que, si fuera por ellos, a El Fandi tendrían que despedirle cada tarde a zapatillazo limpio.

 

 

En fin, que peor para todos los demás entre los que me cuento y a mucha honra. Son decenas de años ya viendo toros y disfrutando como pocos con muchos y no siempre los mismos toreros ni la misma forma de interpretar el toreo. Se me acusa frecuentemente de que me entusiasme con diestros tan distintos y distantes como por ejemplo los tres de ayer y, lejos de ofenderme, me siento agradecido por tales acusaciones, sencillamente porque yo acuso a mis discrepantes de malísimos aficionados y toco a más. Todos ellos contra mí, yo contra todos y allá cada cual.

 

 

El Fandi toreó ayer muy bien con el capote en sus varias intervenciones en los recibos, en los galleos y en los quietes; lidió con exacta medida a sus dos toros; los banderilleó como suele, portentosa y espectacularmente en toda clase de suertes, tanto las personales que le distinguen como el mejor de la historia, como en las clásicas dando todas las ventajas al toro, tal en el par de poder a poder que puso al sexto, al que siguieron dos en uno, violín y cuarteo, sin solución de continuidad. Y los trasteó sin la misma excelencia aunque templado porque, ya lo sabemos, la clase, el donaire, el sentimiento muletero no son virtudes que adornen al granadino, y los mató con sendas estocadas no perfectas en su colocación pero ejecutadas con indudable entrega y efectividad. ¿Entonces?

 

 

Pues que también e inmediatamente antes nos entusiasmó y embriagó El Cid con la faena ya mencionada y glosada del quinto toro, como antes y, sobre todo, con sus maravillosas verónicas de saludo al segundo, que con el capote el de Salteras está que se sale casi todas las tardes y no siempre con la muleta, como le ocurrió en su primera faena cuando el segundo toro empezó a defenderse y a descomponerse como la había anunciado doliéndose sin parar en banderillas.

 

 

Y si dejo para el final a El Juli pese a ser el primer espada ayer, es porque su faena al cuarto fue la más importante de la inolvidable tarde. Manso aunque encastadísimo, fue un animal exigentísimo, uno de esos que piden el carnet de identidad en cada pase. No terminó de romper a dulce este morlaco aunque sí a importante, como la contundente y magistral faena que le enjaretó Julián López gracias a su excepcional poderío. Tampoco a El Juli le ha regalado Dios la gracia ni un cuerpo escultural como continente de sus obras. Pero sí y a raudales de privilegiada inteligencia y un contenido torero colosal. Ayer quedó patente con éste cuarto toro, como también con el primero al que por torearlo tan por bajo siempre – la media altura no es la especialidad que más distinga al madrileño – perdió varias veces las manos por su poca fuerza aunque no el ritmo que también tuvo. Lástima que fallara repetidamente con el descabello porque la oreja la había ganado de sobra El Juli con su faena.

 

 

Todos, menos unos cuantos, salimos encantados de la plaza. Lo comprobarán en cuanto lean y escuchen a no pocos colegas de la prensa. ¡Qué le vamos a hacer¡ Estamos en crisis.     

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. Juan Posada dice:

    Llevo años apostando por la técnica de adelantar la muleta. Ayer, el Cid dejó zanjada las dudas (en ocasiones, dudas y cachondeos de los malvados)sobre el tema. Esa forma de dejar el ENGAÑO ANTE EL HOCICO DEL ANIMAL Y CONDUCIRLO, CON SUAVIDAD, HASTA ATRÁS, es la quintaesencia del arte de torear MODERNO. José Anton,de acuerdo con tu crónica.

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    QUÉ TARDE DE TOROS:Llegaron las figuras y se hizo el toreo. Antes que nada quiero felicitar a Álvaro Nuñez, gran ganadero y excelente y cultísima persona. Y a los tres toreros por la corrida que nos brindaron. Por la maestría de el Juli, de temple y precisión milimétricas con el blando pero enclasado por el derecho segundo (acabó también toreándolo muy bien por el izquierdo) y por los cojones que le echó al manso, reservón y brusco cuarto al que le sacó todo el fondo de casta que tenía a base de un valor descomunal y un temple exquisito y natural. Me mosqueó el Cid en su primero cuando tiró tan pronto la toalla (desde Madrid no le he visto bien) pero el quinto,único junto al tercero que blandeó en el peto, rompió a bueno y enclasado y el de Salteras le hizo su mejor faena del año después de la de Madrid al toro de el Pilar, llena de mando, temple, hondura y elegancia.Y el Fandi consiguió algo muy difícil: estar a la altura de un toro tan bravo como el sexto. Para mí hizo la mejor faena que le he visto, la más profunda desde aquellos naturales de Bilbao al toro de Torrealta. Lástima que la cornada sufrida tres días después con uno de Dolores Aguirre le quitara la ambición que le transmitía Santiago López.

  3. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    Quiero decir algo sobre la oreja de el Fandi al tercero. En la pasada feria de San Sebastián el diestro granadino cuajó a un toro con capote y banderillas (largas de rodillas, galleos salerosos, surtido de quites) y montó la mundial en banderillas. Luego el animal se rajó y apenas hubo faena de muleta. Le pegó el Fandi una estocada sobervia y yo le pedí la oreja, ante el estupor de aficionados amigos míos. Yo entiendo que la faena de muleta es el tercio más destacado en el toreo moderno, pero al torero hay que juzgarle siempre por el conjunto entero de la lidia. ¿O es que Morante no tenía ya una oreja ganada tras torear sublimemente de capote al sexto toro de su encerrona en Madrid en la Beneficencia del 2007 y banderillearlo con un clasicismo y una gracia inimitables?

  4. Chicuelo dice:

    Algunos aficionados han puesto el grito en el cielo con la corrida de ayer porque apenas se le picó. Siendo verdad, hay que decir lo gran ganadero que es JOAQUIN NUÑEZ DEL CUVILLO que ha moldeado una ganadería de lujo, donde ya le embisten hasta los toros más grande, y en plaza de primera. Y es que cómo decía el gran Domingo Delgado, hacer una ganadería de toros mansurrones,con genio está al alcance de cualquiera, lo difícil es criar un toro bravo,que trasnmita,con calidad, con durabilidad (es una manifestación de bravura), con clase…ect,ect. Es verdad que los aficionados no podemos renunciar a la suerte de varas, aunque sabemos que el tercio de muleta, hoy en día es lo fundamental. Un saludo y enhorabuena al ganadero.

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