Otro interesante artículo de Domingo con sugerencias para pasar el invierno. ?Sobre el toro?

Y vamos a empezar, precisamente, por el toro, base de la fiesta. Se han escrito muy buenos libros sobre la materia. Estamos hablando, naturalmente, de libros sobre el toro como elemento esencial de la tauromaquia. El toro en todas sus varios aspectos: su vida campera, su aspecto exterior, su genealogía…

 

Sobre la vida del toro en el campo tenemos dos obras maestras, dos libros que no deben faltar en la librería de un buen aficionado. Hasta tal punto son excelentes ambas obras, que todo lo que se ha escrito después sobre este tema no es más que una reiteración carente de interés.. La primera es “La vida privada del toro”, Luis Fernández Salcedo, el ganadero que se quedó sin ganadería. Cuando arrasaron los rojos la  ganadería que iba a heredar, mató su pena y su nostalgia escribiendo de toros. Sublimó su frustración, que diría un psicólogo, con la literatura taurina. Sus obras son muy numerosas, pero sin duda el gran libro de Salcedo es el anteriormente citado. Salcedo tiene la visión tradicional de la crianza del toro de lidia. Habla de lo que siempre se hizo en el campo con un estilo castizo y costumbrista.

 

El otro libro esencial sobre esta materia es “El toro bravo”, de Álvaro Domecq. Cuando leí este libro en 1985, supuso para mí un abrir de ojos y un despojarme de tópicos e ideas rancias. Fue transcendental en mi formación como aficionado. La defensa que hace Domecq del toro moderno, además de sincera y valiente, es  cierta y verdadera. El toro de hoy es el más bravo de la historia, y el primero que tuvo el valor de decirlo fue Álvaro Domecq. Y desde luego sabía lo que decía, porque su labor como ganadero ha sido extraordinaria. Ahí está el toro de Torrestrella que confirma lo que digo. Después del enfoque tradicional de Salcedo y del moderno de Domecq sobre la cría del toro, no hay nada más que decir. Son dos obras cumbres de la literatura taurina. Los otros intentos de abordar la crianza del toro están muy por debajo de estas dos magnas obras.

 

Sobre el aspecto externo del toro ha escrito el ganadero Adolfo Rodríguez Montesinos quien, además de interesantísimas y completas monografías sobre algunos encastes, ha publicado el mejor libro sobre el aspecto del toro: “Pelajes y encornaduras del toro de lidia”. Es el definitivo en esta materia. Sorprende lo completo que es: recoge hasta el más mínimo accidente que puede presentar una res, y todos lo vocablos habidos en la historia para designar los pelos o los pitones de los toros. Ante obra tan abrumadora, solo tengo un pequeño reparo, que ya he discutido con el propio Adolfo: el tema de los sardos.

 

Creo que es más taurino y más ajustado a la tradición llamar “sardo ensabanao” al sardo con predominio de pelos blancos. Me parece mejor que “sardo claro”. Lo mismo digo del supuesto “sardo oscuro”, ha sido siempre “sardo en negro”. Y lo que él llama “sardo” a secas, sería “sardo en castaño”. Recoge Montesinos en su libro el término “axiblanco”, espantosa palabreja que se ha puesto de moda desde hace poco, cuando siempre se dijo “bragao, meano, corrido”. Pero estas discrepancias no tienen la menor importancia: el libro es excepcional.

 

Alberto Vera, Areva, es el padre de la genealogía del toro de lidia. Su libro “Orígenes e historial de las ganaderías bravas” es la fuente donde han bebido todos los genealogistas posteriores. Sin ir más lejos el “Anuario de la Unión de Criadores de Toros de lidia” no es más que la actualización anual de la obra de Areva. El trabajo de esta hombre, tan desconocido por casi todos, fue ingente. Recogió datos allí donde los pudo encontrar y sistematizó todo lo que de forma dispersa se sabía hasta el momento. Solo antes que él había habido un intento serio de compilar todas las ganadería: el que llevó a cabo la revista “El toreo” a finales del siglo XIX. Después hubo alguna recensión de la misma lista, pero es Areva quien pone orden en todo ese desbarajuste en 1947. A pesar de los errores que contiene, la obra fue ingente. Y todos los demás se basan en él, muchos sin saberlo.

 

De los libros genealógicos venidos después y que inevitablemente beben en Areva, quiero resaltar tres: “Genealogía gráfica del toro de lidia”, del coronel de Caballería retirado Miguel García Rodríguez. No tiene texto, solo son gráficos. Gráficos mil veces copiados y repetidos sin citar nunca la fuente.

 

Los otros dos libros son del albaceteño Joaquín López del Ramo. Merecen la pena. En primer lugar hay que destacar la claridad de la exposición, cosa nada sencilla en un asunto tan enrevesado. También hay que destacar el afán actualizador y la claridad de conceptos. Nunca cae ni en el torismo ni en el torerismo, los vicios maniqueos de casi todos los que escriben de toros. “Por las rutas del Toro” y su actualización “Las claves del Toro” son dos libros que todos los aficionados deben poseer. Además, son fáciles de adquirir, cosa que no se puede decir de los libros de Areva, que se encuentran rara vez en librerías de viejo a precios inasequibles.

 

Aunque en lo relativo a la genealogía está a punto de aparecer la obra definitiva: es obligado hablar del excelente trabajo que en este campo ha venido realizando el veterinario Julio Fernández. Extrayendo ADN de todas las ganaderías representativas de la cabaña brava, ha llegado a trazar el mapa genético del toro de lidia, de donde viene y por donde pasó. Su trabajo ya ha sido presentado en algunos Congresos de Veterinarios y ha causado sensación. Parece que tiene problemas para que alguien se lo publique. A más de uno no le debe interesar. Su estudio confirma cosas que ya sabíamos, tira por tierra otras que teníamos por verdaderas, y pone en su exacto lugar otras muchas que eran dudosas. Eso sí. Al confrontar el trabajo de Fernández con lo escrito por Areva, llego a la conclusión de que corrigiendo cuatro cosas, Areva escribió muy bien y con mucha intuición.

 

Con respecto al juego del toro en la plaza, es interesante el libro de Antonio Purroy Unanua, de la Universidad de Navarra. Mucho más ajustado a la realidad y a la percepción del aficionado que aquél de Cesáreo Sanz Egaña, director del Matadero de Municipal de Madrid, publicado por Espasa en los años cuarenta.

 

Y en cuanto a la evolución sufrida por el toro a través de los años, el cómo el toro fue evolucionando al mismo ritmo que evolucionaba la fiesta de los toros, creo modestamente que mi libro “Avatares históricos del toro del lidia” es un libro referente. Porque curiosamente se había hablado mucho del toro como animal. De su vida en el campo, de cómo habían ido cambiando de manos las distintas ganaderías… Pero no se había escrito nada prácticamente sobre como había ido paulatinamente la fiereza transformándose en bravura. Sí, en las obras taurinas había mil citas tangenciales: que si en los años veinte el toreo era así, que si en los cuarenta asao… Pero no se había trazado la historia de la evolución continuada del animal durante los últimos trescientos años. Al toro se le cría para llevarlo a una plaza llena de público, y son los gustos de ese público eligiendo un determinado espectáculo y no otro, el que acaba haciendo que el toro cambie, Los toreros, siempre interesados en triunfar, también han sido esenciales en la evolución del toro. Pues bien, había mil citas dispersas aquí y allá, pero no existía una obra general al respecto. Este libro, decapitado por la “inteligentzia taurina”, tiene sus defectos, pero creo que el objetivo fundamental, el de explicar la evolución del toro conforme evolucionaban las corridas, está completamente conseguido. Y la conclusión es clara: la evolución del toro siempre ha ido a mejor, y el mejor toro de la historia es el de la hora presente.

 

Y nada más. Aquí tienen unos cuantos títulos para animar el invierno. Lean, lean, que enterarse de las rupturas de apoderamiento o ver como se tiran los trastos a la cabeza, no es nada edificante.  Es mejor aprender para no decir luego esas tonterías que se oyen en los tendidos. Aficionados, a cultivarse…

 

Bibliografía recomendada:

 

La vida privada del toro, de Luis Fernández Salcedo. Ediciones Pegaso. Madrid, 1955 (la Editorial Egartorre ha hecho varias reediciones en los últimos años).

 

El toro bravo, de Álvaro Domecq y Díez. Espasa Calpe. Madrid, 1985 (Espasa ha hecho innumerables reediciones).

 

Pelajes y encornaduras del toro de lidia, de Adolfo Rodríguez Montesinos, Ibercaja y Consejo General de Colegios de Veterinarios de España. Zaragoza, 1994.

 

Orígenes e historial de las ganaderías bravas, de Areva. Imprenta Arba. Madrid, 1947 (ha tenido tres ediciones corregidas y aumentadas en 1951, 1958 y 1964). 

 

“Unión de Criadores de Toros de Lidia. Anuario.

 

Genealogía gráfica del toro de lidia, de Miguel García Rodríguez. Madrid, 1979.

 

Por las rutas del toro, de Joaquín López del Ramo. Espasa Calpe. Madrid, 2004.

 

El comportamiento del toro. De Antonio Purroy Unanua. Universidad Pública de Navarra. Pamplona, 2003.

 

Avatares históricos del toro de lidia, de Domingo Delgado de la Cámara. Alianza Editorial. Madrid, 2003.

 

 

4 Resultados

  1. josé maría Gómez dice:

    Domingo coincido contigo en que libros como “Por las rutas del toro” y “Las claves del toro” son amén de didácticos muy bien escritos y documentados por Joaquín López del Ramo, aparentemente desaparecido por cierto del panorama literario, no se si por propia iniciativa o por maniobras de los “envidiosos incapaces”, habituales de los medios tanto de prensa como audiovisuales vendidos al taurinismo, que ya le quitaron de enmedio cuando ejercía de comentarista en una cadena autonómica. Sabemos que el toro es el eje fundamental de la Fiesta, pues bien, Joaquín era un gran conocedor de éste. ¿Se imaginan Vdes, al “herederero de la tribuna” con su mochila al hombro, escribiendo obras de gran calado como estas? ¿Verdad que no?. Por cierto “Por las Rutas del Toro”, no lo encuentro por ningún sitio. Te agradecería que me indicaras, donde lo puedo adquirir. !Ah! A ver si te acuerdads y escribes un informe sobre la calamitosa situación por la que atraviesa la Plaza de las Ventas y su nefasta gestión por parte de TAurodelta y Comunidad.
    Un saludo

  2. josé maría gómez dice:

    Ayer escribí un comentario sobre el artículo de Domingo y no se ha insertado ¿Puedo saber la razón?.
    Un saludo

  3. macandro dice:

    Aunque no me publicó mi crítica a su artículo “Zaragoza, plaza de primera” tengo que felicitarle por sus artículos sabrosísimos.
    Siga en esta línea y recomiéndonos libros de tauromaquia, nuestra común pasión.

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