Análisis de la temporada (V). Los números de Castella, Talavante y César Jiménez no concuerdan con sus respectivas realidades y rescates

 

 

EL CASO DE CASTELLA

 

A Sebastián Castella le vimos consagrarse en La México a primeros de enero con una magnífica actuación, desde luego a la altura de sus mejores de 2006, el año histórico de su carrera. Había pasado ya el calvario de 2007, su sorpresivamente declinante temporada después de haber ocupado la cumbre que terminó tirando la toalla tras su mano a mano con El Juli en Dax después de varios encuentros frustrados por lo bajo de forma que los encaró Sebastián. Luego anunció su cambio de apoderamiento y todo el mundo pendiente de cómo le irían las cosas al espada francés. En la campaña que ocupa este análisis, cometió el error de no ir a Las Fallas porque no le dieron lo que pidió. Yo mismo se lo dije antes de que terminara su feria de San Isidro, ciclo del que había sido declarado triunfador antes de que le llegara el bache, y me dio la razón. Pero no tanto cuando también le dije que para poder convertirse en imprescindible manteniendo el más alto caché – que es en lo que estaban él y Luís Manuel Lozano – no bastaba una sola campaña como la del 2006, que tendría que cuajar seguidas al menos tres o cuatro como la mejor que había logrado. Aquella noche, cenamos solos en un restaurante cercano al hotel Welington y no le oculté nada, tal y como acostumbro con mis amigos. También le dije que en su tercera tarde isidril, la que le faltaba, tenía que tocar pelo como fuera. El caso fue que estuvo bien y se la jugó para al menos cortar una oreja. Pero le falló la espada y se fue de vacío.

 

Castella estaba anunciado en la mayoría las ferias restantes con vitola pero no en todas las de los Chopera “grandes”, incluida Bayona, la ahora plaza más emblemática del sur oeste francés. Y aunque finalmente estuvo en San Sebastián y en Bilbao, por pura lógica dados los triunfos logrados en El Bocho, el caso fue que Castella no logró remontar por completo lo que nadie sabe a ciencia cierta le estaba impidiendo volver a ser quien arrasó materialmente en su campaña ejemplar hacía ya tres años. Peliaguda cuestión que, sin embargo, fue poco a poco solventando el gran torero galo en permanente lucha consigo mismo y con los toros, hasta lograr o al menos parecer que sí, que ya estaba como estuvo. Fue en Zaragoza después de su apuesta relativamente bien saldada en Nimes, en cuyo circo se encerró a solas con seis toros un día después del histórico envite de El Juli – también con seis -, lo llenó como el madrileño y triunfó por lo grande aunque in-extremis con un sobrero, séptimo, de regalo del que cortó un rabo. Este triunfo en su tierra y el último en la feria del Pilar, fueron las claves que Castella tendrá que utilizar para su definitivo relanzamiento la próxima temporada, aunque con la diferencia entre el año pasado y éste de que ahora están mejor colocados que él Manzanares y, sobre todo, Perera. La batalla, pues, está servida y el reto también. Algo incuestionablemente tan difícil – para las empresas tema conflictivo por el dinero que hay por medio para cada cual – como enormemente atractivo para la afición española y, más aún, para la francesa que ansía volver a tener a su gallo en lo más alto de la gallera y más dispuesto que nunca a utilizar sus armas.       

 

¿QUIEN ES EN RALIDAD? ¿QUÉ LE PASA A TALAVANTE?

 

Varias veces escribí este año desde que en San Isidro pareció remontar una de sus inexplicables e inexplicadas depresiones profesionales – pienso yo que, ¿también personales? – que este era un torero al que merecía la pena ayudar, empujar y hasta perdonar sus muchos fracasos después de sus por todos cantadísimos éxitos y no en cualquier plaza perdida, sino en las más importantes. Misterio todavía indescifrable que solamente el propio torero tendrá que despejar alguna vez y no solo en tal o cual ocasión esporádica, como viene sucediendo dejándonos a todos con la boca abierta, atónitos y hasta pensativos, sino en una temporada – ojala sea la próxima – en la que, por fin, se sacuda todos los miasmas espirituales que le atenazan y no le dejan ser quien ya hemos visto muchas veces, es. Torero de sublime y sedoso a más de lánguido templar que, cuando lo liga permaneciendo quieto y gira delicadamente sobre sí mismo, parece como si su capote y, sobre todo, su muleta hubiera sido tejida con hilos invisibles que le nacen de sus manos y que los controla como si sus nervios estuvieran conectados directamente con su alma.

 

Pero como no le conozco suficientemente en lo personal, no puedo sino esperar aunque sí sé que es un excelente, sencillo y muy tierno muchacho, como también sé de quienes son más cercanos amigos, que quien suele hablar cual mesías profético en los medios, no tiene nada que ver con su manera normal de ser en casa y en confianza. Y, entonces, me pregunto: ¿En cual personaje había que ahondar y hurgar, en el real o en el ficticio? ¿En el joven que quiere ser torero y todavía no sabe a ciencia cierta cómo sería mejor o más conveniente hacer lo que, sin duda, lleva dentro como artista, o haberle fabricado una personalidad que no le pertenece en absoluto y en la que, claro está, no se desenvuelve ni se encuentra a gusto?

 

Con todos los respetos que merece alguien tan todavía aparentemente moldeable, dejo aquí las preguntas. El que acierte a contestarlas mejor, podría ser quien le hiciera el favor más grande de su vida porque, señores, cada vez que le vimos bien, tal este mismo año al final, en la última corrida de Zaragoza, la de su por ahora más postrero despertar, tenemos que gritar a quien sea: ¡Oiga, que no hay derecho que este torero se nos vaya sin cuajar ni madurar¡           

 

JIMÉNEZ, MÁS NORMAL AUNQUE NO MENOS PELIAGUDO

 

Pareciera cada vez que le vemos demasiado solo aunque quizá mejor acompañado que nunca por quien fuera su peón de confianza, El Poli, y ahora último apoderado en su demasiado larga travesía del desierto, que han quedado olvidadas las varias temporadas seguidas en las que César Jiménez triunfó abundante y profusamente en todas y cada una de las grandes ferias de España, Francia y América. Yo no. A mí no se me han olvidado sus muchas puertas grandes. Y ello a pesar de que, en plena racha de éxitos, siempre le pedí más a la espera de que moderara su hacer torero excesivamente atildado hasta el punto de escribir en una de mis crónicas de entonces que parecía un muñequito de porcelana de Yadró. Sin embargo, su regularidad triunfal le llegó, le duró y se fue como por encanto y sin que, como en tantos casos, nadie y creo que ni él mismo sepamos por qué razón su juvenil estrella se apagó.

 

Y es que César, siendo más normal aunque también tímido y demasiado prudente en la calle, debería dejar de serlo, sobre todo en las plazas que, desde que perdió el sitio que tuvo y no solo profesionalmente hablando, pisa como pidiendo permiso a todo el mundo e incluso a él mismo y encarar más resueltamente sus problemas a base de creer más en sus grandes posibilidades sobre la base de quien tantas veces superó todo lo superable, incluso alternando con las máximas figuras. Yo sé que mejor que nadie que el trabajo mal remunerado engendra melancolía y que en tal estado dan ganas de dejarlo todo y mandarlo todo a freír espárragos. Pero también sé por propia experiencia que, cuando se tiene algo que decir, hay que seguir diciéndolo. Como que el solo hecho de poder hacerlo aunque sea desde un puesto humilde, siempre encuentras a quienes lo agradecen aunque sea gratis.

 

De tal modo, Cesar Jiménez y como a la chita callando ha ido recreciéndose hasta culminar este año una temporada en un puesto nada despreciable: el duodécimo. Que mire quienes van detrás de él y que presuma de ello por dentro y por fuera, es lo que tiene que hacer para empezar. Desde este lugar, muchas empresas tendrán que tirar de él aunque también habrá quienes guiados por antiguas aspiraciones a su apoderamiento continúen intentando ridículas venganzas sin fuerza alguna para hacerlo salvo malignas influencias.

 

De siempre mal tratado por la crítica más encopetada en su relación con las empresas que les ayudan en un toma y daca inadmisible, debe pasar de lo que de él escriban o digan en la burda intención de quietarle de en medio y hacerse más presente sin complejos de ninguna clase porque ya tiene su primera historia escrita y, como todavía es muy joven, le quedan años, fuerza y cuerda para rato. Y volver a ser él mismo porque quizá con toda la buena intención que se quiera aconsejado por su penúltima administración, quiso ser quien no era y su personalidad original se trastocó.

 

Estas dobles, triples y cuádruples personalidades alteran no solo el continente. También los contenidos. Y en ese ser quien no se es, pueden perderse las mejores cosas. La que yo llamé tantas veces “Fórmula Jiménez”, aquel empezar las faenas arrodillado en los medios y aguantar una barbaridad el venirse de los toros a gran velocidad, pararlos, templarlos y mandarlos así, no debería haberlo abandonado aunque muchos dijeran “ya está éste con lo mismo de siempre”. Pues no es difícil y nada hacer eso todas las tardes…

 

No obstante, en las últimas ferias importantes donde he vuelto a encontrarme con César, le he visto mejorado, más ilusionado,  más resuelto y además triunfando como en Zaragoza a pesar de que algunos le hayan intentado machacar de nuevo. Ni caso. Pero de ti de pende, sobre todo, César.                

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

9 Resultados

  1. leonides prieto dice:

    Magnifico resumen de la temporada.siempre diré que del moral es como el oráculo de obligada lectura.sus referencias son necesarias para entender con más precisión lo que ha acontecido esta temporada.

  2. bernardo dominguez dice:

    Cuando le leo articulos tan precisos y certeros como éste puedo entender mejor la envidia y la fobia que usted despierta en algunos colegas:le quitaria usted el pan y la sal a muchos mediocres que dedican más tiempo a trivializar las crónicas de usted que ha formarse y preparase como criticos.

  3. carlos delfent dice:

    Maravilloso y didáctico resumen de temporada.luego cuando escucho la COPE y leo ABC,me pregunto si a muchos medios les interesa cuidar su sección taurina o tal vez lo único que hacen es cubrir el expediente de cuota,dada la infima categoria de algunos de sus crónistas y colaboradores.Más parecen estrategias de antitaurinos dispuestos a cargarse esas secciones vulgarizandolas cada dia más.

  4. kiko de la fuente dice:

    Muy buen resumen de temporada,como no era de esperar menos del Señor del Moral.espero con impacienciaotros resumenes hasta contemplar la temporada.Y los otros medios¿nos lo irán pasando por entregas?¿previo pago?supongo que si,con buenay abundante estadistica,numerosas fotos y comentarios vacuos y apelmasados en algunos de estos medios,sobre todo en el BOE de josé Tomás.

  5. Mateo Mañas dice:

    Muy buen resumen de tempora.Muchos colegas y medios importantes deberian de optar por este trabajo concienzudo y minucioso.Dejarse algunos de estos medios de lanzar dardos envenenados contra otros medios y colegas, dedicando el tiempo a la información veraz.El ataque solo sirve para dar cancha a los antitaurinos que saben desenvolverse con más agilidad que los aficionados.

  6. El Tritri dice:

    Creo que a Castella, y, en menor medida a Talavante, les ha afectado tremendamente el regreso a los ruedos de José Tomás y no lo han asimilado aun del todo. Lo que contribuyó a estimular a algunos como Perera o el mismo Ponce, les afligió a ellos. El naufragio del francés coincidió exactamente con el anuncio de esta vuelta cuando parecía llamado, poco menos que a ocupar el hueco en el escalafón dejado por Tomás, y se estaba mostrando como un claro continuador de su estilo de toreo, al menos en lo que re refiere a la faceta del “parón”. Algo parecido creo que le ha ocurrido Talavante, cuyo toreo muestra también una importante influencia ?tomasista?. De nuevo en circulación el maestro, los discípulos se sintieron dubitativos e inseguros en su identidad. Estoy de acuerdo en que César Jiménez es un torero de excelente corte; a éste lo que le abrumaba era el influjo de su ?director artístico? Joselito. Había veces que costaba distinguirlo en el ruedo de quien fue su mentor. Que sea para bien su nueva andadura.

  7. josem dice:

    para nada estoy de acuerdo con lo que acaba de escribir mi antecesor, Castella (al igual que Pererea) no está ni mucho menos en la línea Tomás sino mas bien en la ojedista. Ni Talavante, porque éste cuando está bien (véase la gran faena de Madrid al Adolfo) es torero que torea con largura y, como acetadamente apunta José Antonio, gran temple. Este último aspecto es, desde siempre, el punto flaco de Tomás, el torero al que mas veces he visto que los toros tropiecen sus engaños en mi vida de aficionado. Y mi teoría es que precisamente por ello su toreo derivase a resalzar el exagerado aguante y la suciedad de sus lances, cuyo máximo exponente son sus peculiares “chicuelinas al encontronazo”
    Por cierto José Antonio Talavante no ha actuado en la reciente Feria del Pilar, imagino que la tarde a la que te refieres es la de Jaen.
    Por otro lado enhorabuena por tus resúmenes, espero que quede alguno mas en el que puedas mencionar el infortunio que se está cebando con un gran toreo, Fernando Cruz, que ojalá me equivoque pero creo que estamos perdiendo

  8. El Tritri dice:

    “Y mi teoría es que precisamente por ello su toreo derivase a resalzar el exagerado aguante y la suciedad de sus lances”,¿….? Todos sabemos que Ojeda fue el máximo exponente del toreo “de parón”, lo cual no quita para que éste haya sido practicado por otro diestros, convenientemente asimilado a su personalidad. Uno de ellos, José Tomás en su vertiente menos clásica y más espectacular. De esta fuente es de la que han bebido, para mí de manera evidente, Castella y Talavante. Nunca me han parecido los enganchones del toreo de José Tomás fruto de la torpeza. Si quisiera, podría evitarlos, y eso mismo parece decir en cada giro de muñeca; unos son producto de torear tan ceñido como nadie lo ha hecho, y otros, deliberada decisión de que, o el toro se ajusta al ritmo del engaño, o,si no,lo engancha o “se va al hule”, porque entiende que el sentido del pase ha de ser ése y no otro. Si el toro traga, el efecto estético derivado de ello es magnífico; si no lo hace, enganchón o cogida. Por medio, su vida siempre en juego.Una suerte de “ruleta rusa” justificada por la búsqueda de la perfección.

  9. Mariano de Teja dice:

    Estupendos resumenes de temporada.Tengo muy claro porqué sigo considerando a Del Moral mi libro de cabecera.para mi es faro y guia,a pesar de que discrepo y de no considerarlo Dios en la tierra.Pero de toros sabe muchisimo y lo más importante es que lo sabe contar.

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