Análisis de la temporada (VII). El caso aparte de Morante, los ?legionarios? y demasiados inaceptables en el ?pelotón?

 

Decíamos que Morante es aparte y esta es su realidad. Este año dejó su más cara impronta en Madrid y en Bilbao, nada menos, tras protagonizar un incidente contractual que le hizo polvo en la nueva plaza de Roquetas de Mar, donde le había contratado con una cifra multimillonaria y, como no acudió casi nadie a las taquillas, el empresario quiso rebajar sus en principio aceptadas pretensiones y, pocos minutos antes de hacer el paseíllo, se quitó de en medio. No eran sus compañeros los más adecuados que se diga para ayudarle a llenar y todos salieron pendiendo. Finalmente, en Zaragoza, se encerró solo con seis toros y no le sirvió ninguno aunque, profesionalmente, estuvo por encima del conjunto. Muchos le pusieron a parir, pero no fue un fracaso estrepitoso ni tampoco algo para recordar. Un fiasco más. El que suele acompañar a esta clase de toreros que siempre se salvan con una sola actuación estelar.

 

De los legionarios ya hemos escrito antes. Pero ahora hay que hacerlo aunque sea brevemente de todos los demás que lo merezcan. Numeroso grupo en el que hay de todo, como en botica. Unos muy arriba en número de festejos, incluso por encima de varios principales, otros en la zona media de la lista, y no pocos abajo y casi perdidos aunque resistiendo por su valor o por su personalidad.

 

Y vamos por orden. El octavo en el ranking, Francisco Rivera Ordóñez que este año celebró su corrida número 1000. Quien lo diría. Francisco ha pasado ya por todo. Desde su estrellato inicial que duró tres o cuatro temporadas, al declive de su ilusión y, ahora, gracias al sobrado oficio que ha adquirido, sumando muchos festejos aunque en su mayoría en la temporada periférica. Francisco no está dotado como su hermano de características toreras que recuerden a sus ilustrísimos antepasados, pero es un buen profesional que, a su modo, resuelve y sigue triunfando con facilidad. No cuenta en la primera fila, pero de vez en cuando le dejan ingresar en ella. Lo debería pensar…

 

Le sigue en la lista, Antonio Ferrera, que vuelve a donde estuvo. Torero explosivo, sugerente, todo terreno, largo, exageradamente brillante en el segundo tercio, valiente en su manera gestual y siempre demasiado retórico y hasta grosero en su vender la mercancía. Tiene su lugar. Y a continuación, Manuel Díaz El Cordobés que, a su aire, es de todos estos el que mejor funciona siempre fiel a su doble versión, la seria y la jocosa. Hay que reconocer que Manuel es el torero más simpático en la plaza – y fuera de ella – de todo el escalafón. Y que transmite todo lo que hace a las mil maravillas. También tiene y merece su sitio. Además, ¿a quien molesta? A nadie, aunque pasando por Francia y este año el número18 en el ranking, Juan Bautista Jalabert, que toreó mucho no solo por sus triunfos logrados el año pasado, sobre todo en Madrid. El apoderamiento Marca-Ojeda, también le ayudó lo suyo y ahora se hacen apuestas sobre si la próxima temporada le seguirán llevando o no. Y es que por unas razones o po otras, no repitió campaña en el mismo y alto tono que la anterior aunque al final pareció sacudirse de la fácil frialdad que necesita convertir en más caliente.

 

Salvador Vega es una pena porque es un torero que, cunado está bien, ya muy pocas veces, encanta a los aficionados. Tiene cosas de arte y, sobre todo, capacidad de improvisar. Pero no va para delante sino para tras. Daniel Luque se ha convertido en solo un año en un valor de inmediata importancia. Todo el mundo habla muy bien de él. Pero salvo en tal o cual corrida, siempre por mala suerte con los toros o porque se lo ha creído demasiado, esta temporada no rompió como hubiéramos querido. ¿O es que él tampoco puso todo de su parte? La última vez que le vimos, en Zaragoza, nos mosqueó por irresoluto con un toro que debería haberle servido para demostrar ser, ¿quien es de verdad? Veremos. Si el año que viene sigue como este, perderá el gran crédito que tiene. Ocasiones no le van a faltar porque está en la mente de todo el toreo.

 

Y a continuación, varios más que no hay manera de no verles a pesar de que tienen más que demostrada su incapacidad para ser figuras. Algunos llevan una eternidad en tan imposible propósito. Como Uceda Leal en el cupo de los de buen corte. Resiste Javier Conde que, como genio, de vez en cuando pega un sorpresón. También Matías Tejela protegido por Casas y Patón que le están sosteniendo una barbaridad. Y mira que tiene clase el de Alcalá de Henares. Pero perdió el tren cuando estaba a punto de subirse en él y cada vez lo tiene más complicado. Curro Díaz, otro que tal baila. Miguel Abellán, para qué hablar… ¡Qué pena que Julio Aparicio no pueda dar de más¡ Pero hay dos que, oiga, ¿cómo es posible que les sigan poniendo tantas veces?: Antonio Barrera y Eduardo Gallo.              

De todos estos, Diego Urdiales se salió en San Isidro. Pero con todo y con esto, aunque toreó más, tampoco lo consiguió del todo. Curioso, no obstante, su puesto número 40, justo delante de José Tomás.

 

Morenito de Aranda continuará intentándolo con nuevo apoderado. Así como Ambél Posada a quien también alguien debería ayudar. Y, ¿qué ha pasado con Fernando Cruz? Solo por la mala suerte que ha tenido, también alguien debería volverle a empujar porque su último apoderado está pendiente de otro que en Madrid dijo mucho y luego…, el vallisoletano Joselillo. ¿Hay alguien más?.    

            

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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