?El Canelo? se recupera satisfactoriamente en su país y cuenta lo que ocurrió a Rubén Darío Villafraz

Rubén Darío Villafraz

 

SAN CRISTÓBAL (Táchira, Ven.).- Su paso por Venezuela ha trascendido más por las circunstancias de un delicado percance, que por lo acontecido en la que iba ser su presentación. El pasado domingo 19 de octubre, un novillo de Los Arangüez le hizo vivir momentos de duro trance. El certero pitón izquierdo hacia certero daño a nivel de la ingle izquierda, llevando con ella la vena safena, así como numerosos destrozos musculares.

 

Desde un principio las asistencias sabían lo delicado del percance, y testimonial quedó la sangre vertida a su traslado a la enfermería. Precisamente en ella entraba en shock hipovolémico, haciendo de esta situación de extrema urgencia, a tenor de la gran labor realizada inmediatamente por el Dr. Ricardo Benvenuto.

 

Luis Manuel Pérez “El Canelo” es el protagonista de esta historia, la que él mismo, afortunadamente nos cuenta en los fríos parajes del páramo de Las Porqueras, pie de cría de las ganaderías Rancho Grande y El Prado.

 

«Fue una pena que pasara este percance. Son cosas que te hacen replantearte tu futuro y en especial, sentar cabeza», son las impresiones a primeras del jovencito torero azteca.

 

Es el propio “Canelo” quien nos explica el porqué del percance, y las circunstancias que lo originaron «Evidentemente la mayoría de las cornadas suceden por culpa del propio torero, en este caso fue un descuido mío; el novillo me había desarmado, salio un subalterno de mi cuadrilla a cambiar el novillo de terrero para poder recoger la muleta, y medio le quiso echar mano a él también, salio otro banderillero, le intento quitar el capote del banderillero anterior, el utrero sale huyendo con el percal en la cabeza, luego lo pisa, y cuando se descubre me ve de cerca y me pega un arrollón; caigo de espalda, no lo veo venir, y antes de tirarme al piso y rodar -pues no sabia donde estaba- ya sentí el pitón en la ingle, pegándome la cornada».

 

Lo delicado del percance hizo temer lo peor, considerándose uno de las cornadas más delicadas en la historia del coso taurino de Pueblo Nuevo. El mismo “Canelo” hace referencia a los comentarios que le han llegado de los numerosos aficionados que le han visitado en su recuperación, a primeras en la UCI de la Policlínica Táchira, como en la finca del Lic. Hugo Domingo Molina.

 

No pierde ocasión de agradecer las sabias manos que le han salvado la vida. «A todos ellos les tengo que reconocer su vocación y trabajo por mi integridad. Todos han actuado de manera muy profesional a tal punto que en ningún momento tuve fiebre, yéndome con la bonita impresión de amistad tanto del cuerpo medico como taurinos en general».

 

No deja recordar que este percance le frena en seco su ascendente trayectoria novilleril, que le ha hecho intervenir en ruedos mexicanos, españoles y venezolanos. «Ojala y pueda volver a Venezuela en otra ocasión, ya sea como novillero o como matador, y con ello resarcir mis deseos por agradar a esta afición».

 

Consultado de su estado anímico y físico, “El Canelo” es muy franco al confesarse que en estos momentos en México se pararon los contratos que se tenían firmados, pues primero está hacer una total recuperación.

 

«Anímicamente me encuentro cansado, de todos y tantas cosas que me han pasado estos últimos días, que suceden en un buen momento para replantearme en la cabeza mis deseos de ser torero y ponerme por delante lo mas pronto posible ante una vaca o un novillo. Necesito pegarle tres o cuatro muletazos al toro, para probarme a mi mismo si de verdad soy capaz de estar allí, pues a partir de esta cornada, siento que se me rompió algo dentro de mí. Son estas cornadas, tan impresionantes las que te marcan, y te hacen acabar el valor. Necesito saber si de verdad me queda valor o no. La gente no te puede juzgar si un torero tiene valor o no hasta que no te pones delante de los pitones. Cada noche le doy vueltas a la cabeza, cuando duermo tengo pesadillas, todos los medicamentos son muy fuertes pues me colocan muchas inyecciones, me canso mucho estar acostado… pero bueno, gracias a Dios estamos vivos para contarlo.

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: