El Puerto de Santa María: Perera y Manzanares tienen las llaves del toreo contemporáneo

Plaza Real de El Puerto de Santa María. 9 de agosto de 2008. Lleno en tarde de calor. Se lidiaron cinco toros de Santiago Domecq y uno, tercero, de Ana María Bohórquez. Todo el encierro estuvo muy desigualmente presentado, mejor los tres primeros que los segundos de cada lote. El primero, noble y flojo, acabó rebrincándose. El tercero, noble, se desinfló. El mejor fue el segundo, de alegre y encastado galope aunque acabó claudicando. Se le dio la vuelta al ruedo. Cuarto y quinto, un auténtico zambombo muy mal presentado, fueron nobles y sosos. El sexto de la tarde, muy protestado y de horribles hechuras dio un juego muy incierto. Julián López ‘El Juli’: oreja y oreja. José María Manzanares, dos orejas y ovación. Miguel Ángel Perera: oreja y dos orejas. Los tres salieron a hombros. Brillaron con los palos Blázquez, Carretero y especialmente, Curro Javier que cuajó un memorable segundo tercio al toro del triunfo de su matador. Trujillo bregó magistralmente a ese toro, al que picó sensacionalmente Chocolate, siendo derribado. Alfonso Barroso también picó con autoridad y precoz maestría al quinto.

           

El primer plato del apasionante fin de semana taurino programado por la empresa Serolo en la plaza de El Puerto de Santa María respondió milímetro a milímetro al íntimo argumento taurino que lo alentaba. Si para el domingo se aguardaba la mayor expectación mediática, el interés estricta y más trascendentalmente taurino residía en este cartel que reunía al rey de la temporada, al príncipe del arte y a una primerísima figura que se resiste a ceder sus laureles.

 

El segundo toro de la tarde, que había  destrozado las tablas con nervio, fue recibido con empaque por Manzanares antes de que Chocolate luciera su alegre galope en un sensacional puyazo del que salió derribado. A partir de ahí, todo perfecto. La lidia precisa de Trujillo, la brillantez rehiletera de Curro Javier. El tranco franco del animal hacía mascar la fiesta y el joven Manzanares inició su faena  meciéndose al compás de la embestida, templando siempre, regustándose en unos muletazos culminados con un deslizante cambio de mano. Ése era el prólogo de su faena, que cosió a una primera serie de toreo fundamental a la que imprimió un temple clásico, marcado por la armonía.

 

Hubo más empaque, trazo más rotundo en la segunda, que se resolvió con brevedad. Por el izquierdo, pitón algo más incierto, también hubo caricia y el toreo – resuelto a sorbitos – se convirtió en motete. Vuelto al derecho, Manzanares se arrebató definitivamente y puso a la plaza boca abajo en un sensacional cambio de mano cosido a un largo pase de pecho circular que aún continúa. Con los tendidos al rojo, hubo un desajuste argumental – de toro claudicante y torero algo acelerado en busca del triunfo – en el final de una faena a la que puso la guinda con una contundente estocada a la que siguió una larga y agonía que enamoró al público.

 

Parecía que Manzanares iba a tener muchas menos opciones con el quinto, un feísimo zambombo de escasas fuerzas. Sin embargo, le extrajo todo su fondo en una faena de gran contenido técnico y enorme sinceridad torera hasta hacerle romper a medias en dos series arrebujadas, toreando con el pecho y muy metido en su terreno.

 

Ahí no acabó todo lo grande porque al memorable festejo aún le quedaban muchos más argumentos. Perera transparenta su estado de gracia y anda por la plaza como un elegido. Valentísimo siempre, le formó un verdadero lío por gaoneras al engatillado tercero, de noble condición y claudicantes fuerzas, al que se pasó siempre a milímetros de la faja. No era enemigo para este gran Perera, que no obstante empleó el más exquisito temple, la más pasmosa quietud para cuajar una faena de acento personal que culminó con su habitual arrimón.

 

Pero el mejor Perera aún estaba por llegar. Nadie daba un duro por el protestadísimo sexto, de horripilantes hechuras e inválida condición con el que el extremeño se arrimó como un perro en un auténtico despliegue de su dimensión torera hasta imponerse a su incierta y descompuesta embestida – siempre orientado por el derecho – hasta darse el lujo de torear al natural hasta más allá de lo que la lógica aconsejaba, resultando prendido de mala manera, afortunadamente sin consecuencias.

 

Firme como un poste, Perera cambió definitivamente la moneda para formar un verdadero alboroto y cuajar al toro de cabo a rabo hasta meterse en su terreno enroscándoselo a la cintura mil veces en sucesivos y ligados ochos de reminiscencias ojedistas. Una contundente estocada trasera liberó la tensión y puso en sus manos las dos orejas. Perera rendía otra plaza.

 

No quiso quedarse atrás El Juli, que dictó dos sabias lecciones de maestría y entrega de gran figura ante dos toros noblotes y progresivamente sosos en sendos trasteos en los que hubo más fondo que oropel; mayor entrega serena y sentido de la responsabilidad de gran maestro que arrojo para la galería. Con toda justicia, El Juli acompañó a los dos jóvenes paladines en su salida por la puerta grande. Esta vez si fue real esa frase que dice que: “Quien no ha visto toros en el Puerto…”

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Marbregal dice:

    Estuve en Las Ventas el 6 de junio y he estado en El Puerto este 9 de agosto de 2008.

    En Madrid, tras el triunfo de José Tomás el día anterior, se comentaba durante el paseíllo: “Ayer os han puesto muy alto el listón”. Perera respondió abriendo la Puerta Grande, cuando nadie lo esperaba.

    En El Puerto, la víspera de la que algunos llaman “la corrida del siglo”, han sido Perera, con tres orejas, Juli, con dos, y Manzanares, con otras dos, los que han abierto la Puerta Grande. Yo comento: “hoy han puesto muy alto el listón a los de mañana”.

    ¿Cómo responderán José Tomás y Morante?

  2. José Luis dice:

    Hombre, debería usted decir por donde se pasó el toro el Juli ¿No le parece? No me extraña que no compartan la actitud de José Tomás. Se lo pasó por Vadollano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: