Tauromaquia snob (I)

Hasta hace treinta y tantos años el público de los toros se dividía en dos clases de espectadores: el aficionado y el público en general. El aficionado lo era desde niño, sabía de toros, pues lo había mamado y, como era muy asiduo a las corridas, conocía el paño. Su implicación con la fiesta era, básicamente, afectiva. Iba a los toros porque le gustaban, no para dejarse ver ni para figurar. Lo que distingue al aficionado es, sobre todo, su amor al toreo.

        

Luego estaba el público en general. Tampoco iba a los toros a presumir. Iba a pasarlo bien en un ambiente festivo, no presumía de lo que no sabía y premiaba con generosidad a los toreros. El espectador snob no existía.

        

Pero todo esto cambió drásticamente desde mediados de los setenta. La sociedad española, que entonces se equiparaba absolutamente en gustos y costumbres con las sociedades europeas, dio la espalda a la fiesta nacional. Los viejos aficionados, aquellos que habían visto a José y Juan, se murieron sin ser sustituidos por otros nuevos. El público en general, fascinado por los deportes y los espectáculos machaconamente publicitados en televisión, dejó de acudir a las plazas. El desierto.

        

Pero hete aquí que en los años ochenta surge el fenómeno de las ferias. Manolo Chopera vende abonos a todas las empresas e instituciones para que agasajen a empleados y clientes. Consigue poner de moda San Isidro, y el fenómeno ferial se extiende a muchas capitales. Unos señores recién llegados necesitaban presumir de aficionados de toda la vida. Les gustaba fardar de lo mucho que sabían de toros cuando no sabían nada ni amaban el toreo. El caso era ronear de entendidos. El snobismo llegó a la fiesta de los toros para horror de los cuatro buenos aficionados que aun quedaban y de los toreros que sabían torear, nombrados desde ese momento enemigos públicos. Como casi todos los snob eras progres, leían El País y todos creyeron que Joaquín Vidal era el no va más de la sabiduría taurina. Navalón, la Mariví y compañía también contribuyeron los suyo a enrarecer el ambiente. Entonces llegó el culto por el toro grande y manso mientras se renegaba del toro bravo y bien hecho; llegó también la mitificación de toreritos segundones sin valor mientras se despreciaba a las auténticas figuras. La Plaza de Madrid se convirtió entonces en el espantoso aquelarre que todavía padecemos.

        

Y en estas seguimos treinta años después. Los santones de la crítica son todos de esta nefasta escuela. El espectador recién llegado no tiene apenas referencias y se deja llevar por el ambiente asfixiante que le envuelve. Todos repitiendo como papagayos las mismas estupideces. Y quien se da cuenta del engaño, prefiere callarse y dejarse llevar por la corriente porque la discrepancia te convierte automáticamente en “mal aficionado” y no te crea más que enemistades. Es el cuento del rey que se paseaba desnudo por los jardines del palacio mientras todos sus súbditos alababan el lujo del traje que supuestamente llevaba.

        

Repasemos someramente los toreros del gusto snob. Habrá que empezar con Antoñete. Diestro que después de estar muchos años en la segunda fila, vivió una época de esplendor en el quinquenio que va de 1981 a 1985. En aquellos años, Antoñete dejó para el recuerdo un puñado de faenas muy hermosas: los toros de Garzón en Madrid en 1982 y 1985: el Gavira de Toledo, varios toros en Burgos… A todos fascinó con aquél toreo rabiosamente clásico de largas distancias. Los recién llegados le hicieron su torero y le utilizaron para atizar a Paquirri, a Manzanares, a Capea y a Ojeda. Y esto ya no es de recibo. En tesitura parecida se encontró ese gran torero llamado Manolo Vázquez que por esas fechas también había reaparecido y que también fue utilizado como arma arrojadiza contra las figuras consolidadas.

        

Otros dos grandes beneficiados del snobismo fueron Curro Romero y Rafael de Paula. Hasta entonces habían sido diestros con muy pocos partidarios. Su miedo pánico, sus nulos recursos y sus escándalos en todas las plazas, hacían que hubiera mucha guasa a su alrededor y sus partidarios se contaran con los dedos de una mano. La indudable genialidad de ambos toreros salía a relucir en muy pocas ocasiones. Casi siempre pintaban bastos, rollos de papel higiénico y hasta orinales arrojados al ruedo como chirigota final. Pero ¡oh!, llegaron los snob, y les nombraron guardianes de la quinta esencia torera y se escribieron libros enteros con la teoría de que el arte del toreo era solo lo que hacían estos señores, como si Ordóñez, Camino y el Viti no hubieran toreado nunca bien un toro. Por cierto, a Curro y a Paula se les empezaron a tolerar toda clase de petardos e inhibiciones, mientras a los que daban la cara se la partían constantemente con críticas absolutamente sangrientas.

        

Del capricho snob por toreros anímicamente tan limitados como Curro Vázquez, Pepín Jiménez, Frascuelo… no digo nada porque no ha pasado de anécdota. Pero sí que hay que hablar del más listo entre los listos: Luis Francisco Esplá. Se trata de un hombre inteligentísimo que se dio cuenta con mucha rapidez de los defectos y la ignorancia del aficionado moderno, se dedicó a halagarle y le salió muy bien. A esto ya se había dedicado Antonio Bienvenida, pero Esplá lo ha explotado al máximo. Esa escenificación hueca de la lidia encandiló a los más tontos de Madrid. La maestría no hay que exhibirla, hay que ejercerla. Pero una lidia ajustada y sin alardes, los grullos del snobismo no saben verla. Y Esplá, aun sin podre con ningún toro, los dejaba de lejos, desempolvó antiguallas y se metió en el bolsillo a casi todos.   

 

Y así estaba la cosa: hablando a todas horas del pico y del cruzarse, machacando a los toreros jóvenes, hablando de la quintaesencia del currismo y añorando un toro que nunca existió. Y ¡apareció José Tomás!

 

Y al tomismo se ha apuntado hasta la portera. A los grullos snob de estos últimos años, se han unido artistas progres de pelajes varios que hasta ayer eran antitaurinos, morbosos siniestros que van a ver si ya por fin un toro mata a José Tomás y todos los listillos oficiales que pululan por todas las tertulias radifónicas y televisivas que padece este país. José Tomás, cuando oiga las chorradas que se dicen de él, debe alucinar. Por eso no abre la boca. ¡Como para abrirla!

 

Y es que las grandes virtudes toreras de José Tomás, a todas estas gentes les dan igual. El rollo es otro. Es el de presumir de buen aficionado, de conocedor del secreto, de degustador de la esencia. Todos quieren ser partidarios de la pureza del toreo. Y como alguien les ha dicho que la pureza la representa José Tomás, se han subido a ese carro. ¿Que la faena de José Tomás las más de las veces transcurre entre latigazos y enganchones? Da igual. Se piden las orejas por decreto ley porque eso exige el guión. ¡Qué bien se queda diciendo que José Tomás es la pureza y Ponce y el Juli dos estafadores! Por supuesto a José Tomás no se le exige que acuda a todas las ferias importantes, y se le pasan por alto los torejos que lidia por ahí. Esas exigencias quedan para los otros toreros. La injusticia sistemática y la doble vara de medir. Y el día que José Tomás está cumbre, no se dan cuenta porque de esto, no saben. Repiten las chorradas de siempre: Lo del samurai, la inmolación, que si pone el cuerpo donde los otros ponen la muleta… Pero no explican la grandeza de lo que ha hecho porque de toros no entienden.

 

Lo peor de José Tomás son sus partidarios. Porque además son especialmente agresivos, no admiten la admiración hacia otros toreros o la discrepancia… Y todo por snobismo, por nada más.

 

Por cierto, ahora mismo el que mejor torea es Morante. Esperemos que todos estos snobs, entretenidos con José Tomás, nunca se den cuenta.

           

 

 

16 Resultados

  1. Juan Jose dice:

    Acierto pleno en su artículo Dº Domingo. Ayer en el Puerto se pudo observar la quintaesencia de ese snobismo (por cierto la primer acepción de snob viene de Sin NOBleza: SNOB). Ayer en el Puerto, tras la peregrinación a la MECA se toleró todo -lo poco bueno que hubo y lo mucho malo que fue lo mayoritario-. La crónica de Álvaro Del Moral es muy indulgente porque si bien es cierto que los toros tuvieron problemas, también lo es que la única medicina que había para intentar que a los que tuvieron disparo -es decir arranque explosivo: genio- eran COMO SIEMPRE EL TEMPLE, esa es la mejor virtud de un torero y ponerse en el sitio que pedían los toros -es decir, perderle pasos y no querer no enmendar los terrenos-. Pues nada de eso. La inmensa mayoria salió defraudada pero los comentarios no eran sobre la corrida sino sobre el snobismo de poder contar lo de “YO ESTABA ALLÍ”. snobismo en su grado máximo de ridiculez.
    Repito: ENHORABUENA POR EL MAGNÍFICO ARTÍCULO.

  2. OLIVENZA dice:

    Totalmente de acuerdo, José Tomás es un gran torero, pero de ninguna manera es UNICO. Quieren hacer una leyenda de quien es nada mas (y nada menos) que un torero muy valiente (quizá no el que más del actual escalafón)y un muletero destacado.
    Sus seguidores, en su mayoría, se comportan como los antiguos cordobesistas.
    Una cosa si tengo segura, si José Tomás no fuera “progre”, no tendría ni el 10 % de seguidores de la legión que ahora tiene.
    Los Polanco Boys le han escogido como emblema…
    J. Tomás será lo que dicen que es, el día que toree con las figuras en las plazas importantes y con ganaderias importantes, no con Manolo Sánchez y Finito de Córdoba.
    En fín que afortunadamente, el escalafón actual es riquísimo y desde luego, los siguientes no son peores toreros que el de Galapagar: Ponce, Perera, El Juli, Manzanares, Morante y Talavante (tiene solo 21 años y yo confio en él)

  3. Joël BARTOLOTTI dice:

    Querido Domingo. Hablaremos de todos esos asuntos en San Sebastian y Bilbao como siempre ! Pese a mi torismo acerrimo, sabes que soy Poncista Julista y Tomasista….ademas de ser Fundista Cidista y Morantista…Un abrazo. Joël

  4. Manuel Garcia Mesa dice:

    Don Domingo, a ver si se anima usted y nos escribe sobre lo que dicen de J T en el panfleto a todo color de ´”6 Toros 6″ lamado libro de oro o no sé qué dedicado a José Tomás con motivo del ayer y al final petardo del mano a mano famoso. !Qué manera de hacer el ridículo¡. ¿verdad don Domingo?. !Ale, anímese¡.

  5. alejandro luque dice:

    Feicidades Domingo.!que bien opinar con tanto conocimiento y perespectiva histórica! Mejor nos iria en todos los ambitos sino perdieramos la memoria..y tú tan leido,buen aficionado y hombre de inteligencia prodigiosa..puedes aportar muchisimo.además de tu amenidad en el escribir que hace tan facil tu lectura.¿¡para cuando nos vas a contar biografias y curiosidades del toreo?comparte por favor tus muchos conocimientos con tus lectores.
    un saludo.

    alejandro luque saavedra

  6. El Tritri dice:

    Como no se puede desmontar el fenómeno José Tomás con argumentos específicamente taurinos, se trata de hacerlo por motivos políticos, a ver si así cuela, como si los pitones del toros supieran cuando apuntan a los muslos de de JT si éstos son rojos o azules. Intenta luego el articulista hacer una suerte de historia política del toreo contemporáneo, encumbrando mediocres y ninguneando hitos históricos a saber:1.- Antoñete volvió a vestirse de luces, nada más y nada menos que para recordarnos qué era torear, que se nos había olvidado, en una entonces adormilada Fiesta llena de pegapases y encimistas sin cuento.2.-. Es cierto que Curro y Paula fueron más leyenda que realidad, pero ambas tenían una base real que era un toreo puro que mostraban tan sólo cuando su justísimo valor se lo permitía.3.- Luis francisco Esplá ha sido un genio del toreo, que supo mostrarlo en toda su amplitud, no tan sólo circunscrito a la faena;de cada tercio supo hacer un espectáculo sustentado en la recreación de la emoción toreo antiguo y en su propia creatividad. Por cierto, me encantan Ponce, El Juli, no siempre; El Cid; Manzanares hijo, que va a hacer realidad el sueño de gran torero en que no llegó a fraguar nunca su padre; Perera, Morante y…¡José Tomás!

  7. Juan Mari de chinchon dice:

    IMPRESIONANTE. No se me ocurre otro adjetivo para este articulo. No m dejo llevar por nuestro paisanaje simplemente me limito a leer y disfrutar de su manera de ver y sobre todo de explicar el toreo. Espero lograr una entrada para el 19 en Bilbao y tener la ocasion de saludarle Domingo. UNa vez mas enhorabuena.

  8. Juan Mari de chinchon dice:

    Gran articulo Domingo, toda una demostracion de conocimiento del mundo taurino. Espero que nos veamos en Bilbao y felicitarle personalmente.

  9. josé maría gómez dice:

    Para los que somos asiduos impenitentes a las Ventas, como en mi caso, ya mas de 50 años y todavia no he cumplido los 60, has echo una magnífica descripción de la transformación a peor, por supuesto, de la catedral del toreo, el clavelero yuppie, es quizás lo que menos me preocupa, son títeres ridiculos e ignorantes que aparecen en Mayo y no regresan hasta el año siguiente como las aves migratorias, el problema mayor,el cáncer de las Ventas, es ese tendido 7, o al menos ese nucleo de intolerantes que se ha ido extendiendo hasta nuestros días, hasta desvirtuar el criterio de la Plaza convirtiéndola en una Torre de Babel ya que el confusionismo creado por ellos es patente. Los precursores Lupas, Zapata etc.. no imaginaban en la década de los 70 hasta que punto iba a degenerar esto. Soy pesimista y no creo que esto tenga solución a corto plazo, de aquí han surgido Asociaciones Integristas que en nada ayudan a los jovenes y aficionados de nuevo cuño que al momento de sentarse en el tendido ya apuntan formas intolerantes y desmedidas. En fin amigo Domingo en el Bocho respìraremos algo de aire fresco, de educación y buenos modales. Ah, se me olvidaba, no metas en el mismo saco a Alfonso Navalón, a veces apasionadamente grosero, pero siempre sabio y genial, con la ignorante y protegida, Mariví Romero. Un saludo

  10. sixto lopez arroyo dice:

    Felicidades Domingo,te conocia por tus libros y por tu tertulia radiofonica,pero siempre me dejas sosprendido cuando leo cualquier articulo tuyo.Me hace reflexionar y cuestionar mi docilidad con los medios.tus lecturas me dan nuevos elementos para conformar o transformar mis opiniones.
    Espero siga escribiendo en este ilusionado e ilusionante portal.

    Sixto lopez arroyo

  11. El Tritri dice:

    No confundirse, señores: la plaza de Madrid no la controla, ni mucho menos, el 7. Entre ellos y los “claveleros” hay una nutrida y mayoritaria masa de buenos aficionados que saben de toros, que aprecian la calidad de una gran faena y no la olvidan en su vida -por ello no olvidan ni a Curro Vázquez ni a Pepín Jiménez- , que saben distinguir el arte del adocenamiento; que reconocen lo bueno, lo haga quien lo haga, sin prejuicios ni partidismos. Entre el fundamentalismo del 7 y el ?todo vale? de los pijos del clavel hay un amplio término medio de aficionados que son los que finalmente deciden y acallan la protestas sin sentido de unos y los injustificados aplausos de otros. No nos quieran vender ahora la moto de que en Madrid no se sabe de toros, tan sólo porque se rindió unánimemente al toreo de José Tomás. Hasta ahí podíamos llegar.

  12. IGNACIO DE COSSIO dice:

    ENHORABUENA QUERIDO AMIGO Y MAESTRO DOMINGO. POR ESTE Y POR LOS MUCHOS ARTICULOS QUE VENGAN DESPUÉS. ERES EL NÚMERO 1. YA LO SABES. DEL MORAL HA HECHO EL FICHAJE DEL VERANO. MUCHOS ABRAZOS PARA TI Y JOSE ANTONIO, DESDE PORTUGAL

    IGNACIO DE COSSIO
    http://WWW.ELCOSSIO.COM

  13. Juan dice:

    Un placer poder leer Domingo Delgado en esta web. Los aficionados que hemos disfrutado con sus libros y intervenciones en las tertulias de la cope estamos de enhorabuena. Aparte de la sabiduria y aficion que exhibe en este articulo me gusta que critica a los aduladores de JT mas que al proprio torero. Creo que los detractores de JT, al menos yo personalmente, estan mas disgustado con el marketing boom que rodea al torero mas que su toreo en si, que, debo reconocerme, emociona. De acuerdo con Ignacio De Cosio: Domingo Delgado=Fichaje del verano!

  14. José María Gómez dice:

    Observo como algun comentarista señala que los buenos aficionados de Madrid no olvidan “grandes faenas” de Curro Vázquez y Pepín Jimenez, por supuesto que no, a nadie le amarga un dulce, pero me parece que no ha sabido captar el mensaje de tu artículo, fuera de las Ventas estos toreros de su predileccion incluidos Frascuelo y alguno mas, siempre han estado fuera de las Ferias, faltos de resuello y argumentos para recorrer España, a mas de uno si el apoderado de turno le dijera, Fulano te he firmado cincuenta corridas, seguro que les temblarían las pantorrillas, esa es la diferencia con las Figuras que en Madrid se han minusvalorado y despreciado, aquellos que están en todas las Ferias con un gran fondo técnico y artístico para acometer una temporada completa, esto siempre ha sido así. En Cuanto a Esplá, Domingo define perfectamente su “montaje” en Madrid, algún crítico en los albores de los 80 significó: Esplá es un torero que lo hace todo bien, menos torear. ¿descriptivo, no?. Dejo aparte a Antoñete, torero por otra parte de Madrid, pero de Madrid !de verdad!, creo que su arte su hondura y su concepto deben quedar fuera de todo encasillamiento con los citados anteriormente.

  15. El Tritri dice:

    Señor Gómez: ¿Guarda Vd. particular memoria del toreo de Espartaco, de Alcalde, del primer Capea y de tantos otros que se hincharon a torear temporadas enteras? Yo no mucha. Eran toreros poderosos y dominadores, sin duda, pero poco más. Sin embargo, tres faenas de Curro Vázquez las recordaré toda mi vida. Así llegó Antoñete, que tampoco fue nunca un torero de más de treinta corridas, le volvió a dar al toro la distancia que éste pedía e inauguró, gracias a Dios, una nueva época del toreo, de la que aun participamos. Vd. Sabe de sobra que el torero de corte ?artístico? lo suele ser a costa de no poder mantener una regularidad para la que no está dotado, porque ello contradice la propia naturaleza de la inspiración. Pero no olvidemos que, en cualquier caso, es Madrid, fundamentalmente, la plaza que sigue dando y quitando, la que otorga la condición de figura y la que abre la puerta de acceso al resto de las ferias. Evidentemente, ni Curro Vázquez ni, en menor medida, Pepín Jiménez , fueron nunca toreros de ochenta corridas; pero dejaron mayor y más grata memoria en la afición que bastantes toreros que sí las torearon.

  16. jose maría gómez dice:

    Sr Tritri: Evidentemente, igual que a Vd., mi paladar de aficionado no se ha visto especialmente alterado por las faenas de Espartaco, Capea o Paco Alcalde, pero si por las de Paco Camino, Antonio Ordoñez, etc que si fueron toreros y !Figurones!, capaces de superar las 80 corridas por temporada y estar en todas las Ferias con la máxima categoria. Y estos dejaron en mi memoria, faenas, que como Vd dice de las de Curro Vázquez, recordaré siempre. No todos los que superaban esa importante cifra eran poderosos y dominadores, sino figuras de época. Fijese que contraste con algunas de las inventadas ¿figuras? de hoy, ejemplo: la huida de Cayetano, cual “capa de capea” inexperto, primero quedándose en la cara sin cruzar, para posteriormente salir despavorido de estampida hacia las tablas dando el trasero al toro, que, !claro!, no tuvo mas remedio que prenderle.
    Que alguien le ragale la foto de Cuevas del volapié de Camino en Bilbao a un toro de Juan Pedro Domecq.

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