Ponce y el lío de los Escapularios a pares

¿No sería lógico y lo más sensato que a partir de próximo año, el llamado Consejo Taurino de Lima lo formen los que de siempre han estado en él y los que el Alcalde del Rímac crea oportuno nombrar una vez cumplidos los requisitos para que no tenga que suceder lo que está sucediendo? Que, sea de quienes sea la culpa, la doble concesión o el dejarlo interesadamente desierto exclusivamente para molestar como sucedió el año pasado con el de más reciente cuño, solo ha servido para ensuciar la universalmente reconocida categoría del preciado galardón. Es como si el Teniente de Alcalde del distrito madrileño de Las Ventas, decidiera de un plumazo cargarse el Jurado Oficial de siempre para suplirlo y los premios respectivamente instituidos quedaran partidos en dos clónicos. Seríamos el hazme reír de todo el mundo.

 

Como ahora sonreímos muchos tras la doble concesión de este año a Ponce porque no pocos creemos que Enrique lleva ya coleccionados cinco: los cuatro de Consejo Taurino de Lima y el del Rímac, por lo que en la próxima feria y, si no se pone remedio al dichoso divorcio entre jurados, a lo mejor gana otros dos y, por lo tanto, suyos serán seis los ganados. ¡Hombre, por Dios¡

 

Claro que, para que todo estuviera en regla e inmediatamente después de que los del Rímac dieran luz a los nombres de “Consejo Taurino” y “Escapulario de Oro del Señor de los Milagros”, no solo deberían de haber abierto el expediente preceptivo allá, sino publicarlos en el Diario El Peruano (obligatorio para ponerlo en conocimiento del público para que la persona que quiera oponerse lo haga), lo que no ha sucedido todavía, según me han informado. Como también de que el alcalde del Rímac sacó del Consejo a los representantes de  todos los estamentos taurinos porque vio  amenaza en uno de ellos, Marcial Ayaipoma (líder político y no precisamente del partido del alcalde) creyendo que todos los estamentos representados en el Consejo de siempre eran partidarios suyos. Es decir, que los vio como posibles votos (mayorías y minorías) y no analizó la parte técnica.

 

En fin, que independientemente de gustos y de odios más o menos caprichosos, quien ha llegado este año a Lima para poner a los dos bandos de acuerdo ha sido don Enrique Ponce Martínez que, tal y como lo acabáis de ver en Acho, no solo está sobrado de todas las virtudes que siempre le adornaron – hace ya más veinte temporadas seguidas desde que debutó con picadores en la feria de la Magdalena de Castellón – sino que, además, posee el elixir de la eterna juventud y cada año torea mejor. 

 

¿No les parece incomprensible, para colmo, que solo por la manía política o personal que tienen unos a otros, una ganadería peruana como la de Roberto Puga de la que todos los aficionados limeños deberían sentirse orgullosos, esté siendo ninguneada por meras rencillas o envidias que no pasan más allá del pequeñísimo reducto taurino limeño; o que a un torero tan grandioso como Enrique Ponce le intentaran anular el Escapulario del año pasado – su tercero, quiérase o no – porque a quienes lo habían concedido querían quitarles de en medio? Esto no puede seguir así y por eso hay que agradecer a Ponce lo que ha hecho que es, al fin y al cabo, lo más importante: extraer todo lo que tenían como él sabe mejor que nadie y torear divinamente a dos buenos toros y cortarles a ambos las orejas.

 

La promesa del gran torero al decir que volverá a Lima el año que viene, ¿no es una satisfacción? Tengan todos por seguro que si Ponce se supiera motivo de enconamientos, no volvería más a la ya también por él histórica plaza de Acho. Señal inequívoca de que eso que tanto se ha dicho y escrito en España que éste de 2008 era su última temporada, no era verdad. Ponce seguirá en activo aunque haya plazas a las que no volverá por lo mal que suelen portarse con él. Solo me cabe desear que en la de Lima sigan queriéndole como hasta ahora a pesar de que sigan algunos empeñados en negarle, como también aquí, en su patria, por cierto. Lo siento, otra vez más les ha dejado sin argumentos.        

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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