Puerto de Santa María. Un mano a mano para olvidar y, José Tomás, de nuevo gravemente herido

Plaza Real de El Puerto de Santa María. 10 de agosto de 2008. Lleno hasta la bandera en tarde calurosa. Se lidiaron seis toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, correcta aunque muy desigualmente presentados en escalera. El terciado primero, noble en sus inicios fue de más  a menos y culminó su lidia muy protestón. El segundo, más armado, resultó deslucido y descompuesto. Bronco y con temperamento, el tercero planteó muchas dificultades. Simplemente noblón y a menos el cuarto. Muy deslucido el quinto. Y desagradable y sin emplearse el sexto. José Tomás: (amapola y oro) ovación, silencio tras aviso, y gran ovación final. Morante de la Puebla (violeta y azabache): Ovación, ovación con algunas protestas tras aviso, y silencio. José Tomás resultó cogido por el primer toro, permaneciendo en la plaza hasta que finalizó el festejo. Pasó a la enfermería donde fue intervenido de dos cornadas. Parte facultativo: “Herida por asta de toro en el glúteo derecho con dos trayectorias, una lateral derecha y otra lateral izquierda, una de 7 cm. y la otra de 8 cm. Se le practicó un friedrich, puesto dos drenajes en la zona y suturado. Otra herida en la axila derecha muy dispareja de “unos 9 ó 10 cm que deja al descubierto la arteria axilar, pero limpia. Pronóstico, grave. Trasladado a la Clínica Los Álamos”. Morante también pasó a la enfermería para salir inmediatamente antes de salir el sexto toro. Fue atendido con oxigeno de un proceso de asfixia.

 

A plaza llena, con ambiente a favor, el espectáculo se fue derrumbando progresivamente sin que se pudiera hacer nada por remediarlo. No fue buen presagio que José Tomás, al que no se le vio ni de lejos en su mejor dimensión, resultara cogido en la fase final de su faena al primer toro, recibiendo una cornada en la nalga que ni se miró siquiera. Antes, había lidiado con solvencia a este animal de escaso trapío y pocas fuerzas que salió huyendo después de sentir el hierro del piquero. Un tanteo por bajo y el madrileño se lo llevó a los medios para instrumentar una serie limpia y templada que ligó a otra con los riñones más metidos pero sin excesivas apreturas. Echaba el toro la cara arriba y no era posible el acople por el izquierdo, pero Tomás aún fue capaz de enjaretarle varios muletazos verdaderamente personales, verticales y con kilates antes de que sobreviniera el percance y sin que, esa es la verdad, se impusiera y dominara por entero al animal.

 

En un gesto que le honra, no se marchó el madrileño a la enfermería y siguió atento a sus turnos en la lidia antes de ponerse delante del destartalado, bizco y zancón animal que hizo tercero, que gateó y echó las manos por delante en los capotes. Tomás le instrumentó un quite en su versión de las gaoneras – ya debieran llamarse tomasinas – que fue tan tropezado como celebrado. Bronco y con temperamento, el toro tuvo codicia, también genio, pero a Tomás le volvió a faltar mando en plaza aunque le pudiera en los primeros doblones y apostara fuerte en la fase central de la faena, muy centrado y enfrontilado con el toro. El final, con el toro protestando por arriba y quedándose a medio viaje, el ambiente empezó a dejar un regusto amargo. A esas alturas el mano a mano era ya muy difícil de enderezar.

 

Y salió el quinto, jabonero, serio y último cartucho del “genio” de Galapagar que lo pasó a pies juntos en varias verónicas que tuvieron cadencia y sabor. Molestaba y avisaba el astado por el derecho y frustró el quite por verónicas que  no llegó a concretar el matador que brindó el toro al público para esperar a su enemigo en unos angustiosos estatuarios que resolvió impávido y a milímetros de los pitones. Pero el toro pasaba rebrincadito, sin emplearse de verdad y, tras un desarme, la faena se acabó diluyéndose entre la visible desesperanza del torero y la impaciencia del amabilísimo público.

 

Pero el mano a mano tenía otra cara, no menos esperada. Apareciendo a cuentagotas, la actuación de Morante se esperaba como agua de mayo y, aunque fue el que más se aproximó al triunfo, su actuación no se pudo acercar a lo que todos esperaban. No había podido ser con el segundo de la tarde, al que se lidió trabajosamente y se banderilleó muy en corto. Morante basó su trasteo – siempre sincero y auténtico –  sobre la mano izquierda, con la que llegó a mandar y a dibujar algún buen natural sin que las asperezas del toro permitieran armar la arquitectura del trasteo.

 

Con el cuarto, Morante logró estirarse a la verónica sin lograr la redondez de otras veces aunque el amable público del puerto lo celebró como una auténtica revelación. El diestro de la Puebla inició su faena con varios ayudados por alto en los que se cimbreó como una espiga de arroz, haciendo presagiar un arrebato que sí asomó en varios muletazos sobre la mano derecha que hicieron rugir a los tendidos. Por fín había surgido el gran toreo y la banda lo rúbrico con el siempre bellísimo pasodoble Suspiros de España. Pero el toro empezó a distraerse, refugiado más allá de las rayas, mientras Morante porfiaba por pasarlo sobre la mano izquierda a la vez que la faena perdía fuelle. Se produjo entonces un hecho sorprendente e inesperado. El cantaor Manolo Orta, desde un tendido de sol, sopló un fandango que Morante ligó a una serie expresiva y totalmente arrebatada, muy cerca de las tablas. Pero el toro, definitivamente  desentendido, no quería unirse a la fiesta y no dejó a Morante rubricar con la espada la que podría haber sido la única faena de premio de toda la corrida.

 

Muy pocos advirtieron que en el siguiente toro, el banderillero El Lili había ocupado el puesto de su matador en la lidia del último toro de José Tomás. Morante había tenido que pasar a la enfermería aquejado de síntomas de axfisia y así se hizo saber por megafonía a la muerte del quinto mientras la corrida quedaba interrumpida durante diez minutos que fueron amenizados por un nuevo fandango de Orta  primero, y por un pasodoble de la banda después.

 

Repuesto el matador, volvió al ruedo dispuesto a despachar al astifino y grandullón cuvillo que hizo sexto. El toro apretó a Morante contra las tablas y le arrancó el capote aunque luego, el de la Puebla acabó imponiéndose con dos verónicas y media marca de la casa. Aún hubo más cositas con el capote: dos verónicas girando como una veleta de orfebrería rematadas con una media de otro tiempo que nos redimieron del petardo.  Pero con la muleta fue otro cantar. El toro no se empleó nunca de verdad y, aunque pareció que la faena podía tomar vuelo por el pitón izquierdo en sus inicios, el mano a mano ya había quedado definitivamente sentenciado tras un desarme que fue como un jarro de agua fría para las miles de almas que no tendrán nada que contar hoy bajo la sombrilla salvo que a José Tomás han vuelto a pegarle otra grave cornada. ¿Hasta cuando?

A. R. del Moral

A. R. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Pepe dice:

    Me alegro de que la corrida de Nuñez del Cuvillo no haya valido, para que el señor Jose Tomas se de cuenta de que hay mas ganaderias a parte de la de Cuvillo…le recuerdo que para ser figura del toreo hay que matar todo tipo de encastes y le recuerdo que su amigo Enrique Ponce, el cual menosprecio de mala manera en Mexico, mato una corrida de Miura en Linares y varias de Victorino en Valencia con 6 toros y incluso en Bilbao…por cierto otra cornada, y van… Tambien le recuerdo que toda cornada nace de un error del torero y es la primera obligacion que tiene el mismo segudia de que el toro no le toque los engaños, cosas que a usted le sucede con incrible frecuencia.

  2. Uno de El Puerto dice:

    Bueno, lo de grave no me lo creo. Si las heridas que sufrió J T hubieran sido verdaderamente graves, no habría podido resistir toda la corrida sin pasar a la enfermería y de eso sé porque soy médico. Lo que pasó fue un petardo de Tomás – ¿no dicen que es como ver juntos a todas las grandes figuras de la historia del toreo? -, absolutamente incapaz de resolver embestidas más o menos complicadas, aparte de su ya manifiesto desánimo porque, ya lo vimos en Santander y ayer con mayor nitidez. A parte de ser muy mal torero desde el punto de vista de la destreza, eso que ahora llaman técnica, ha vuelto a quemarse demasiado pronto. Pero lo peor no fue eso. Lo peor ha sido el miedo que tienen algunos críticos de decir la verdad yotros de perder lo que trincan, no de J T, sino de los que les ponen anuncios en sus páginas web o patrocinan pomposos premios que cada año entregan en el hotel Ritz de Madrid. Lo que está pasando en la prensa nacional con José Tomás, solo tiene un nombre que es el de vergüenza.

  3. paolo dice:

    Ayer estuve en el Puerto y he salido con la idea de que, a pesar de no haber salido ningun toro de triunfo claro, los toreros estuvierion por debajo de los toros. JT ha tenido dos toros de una oreja y morante un toro de dos (quizas), que perdio por matar feamente. Que pena!
    Y que nadie diga que JT fue cogido porque pisa el sitio que nadie pisa!
    Fue cogido por un evidente error suyo! Y demasiado fueron los enganchones y los desarmes que aburrieron a los buenos aficionados del Puerto (afortunadamente la mayoria) que en varios momentos hasta le pitaron!
    Varios aficionados al salir comentaban lo que hubiera pasado con un mano a mano Manzanares-Perera con esos toros: probablemente, se decia, los dos hubieran salido a hombros!!

  4. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    Gracias Senor del Moral. Alli estan las imágenes de video en burladero.com. Jose Tomas y Morante de la Puebla, toreros históricos por los siglos de los siglos, hombría y arte, que combinación tan imposible, estos dos figurones e ídolos de nuestra época lo demuestran tarde a tarde de una u otra manera. Jose Tomas esta pagando de más con su sangre su concepto del toreo, y allí vienen muy cerca cinco toreros mas, que época estamos viviendo Senores para aficionarse, la era digital nos trae la corrida virtual y pedimos al Hacedor siga protegiendo al Principe de Galapagar y evitar una perdida irreparable trágica que le pueda infligir algun toro o seguir llevándolo hasta alturas de gloria insospechadas. Lo esperamos en Mexico.

  5. antonio Fernandez dice:

    Alvaro del Moral,a ver si salimos del nirbana y escribimos más.No escribe usted nada desde Agosto y es una pena..con lo bien que usted escribe de todos los temas.obsequienos gon un articulo semanal o quincenal.De lo que sea.por cierto qué pasó con los Premios Puerta del Principe -que cada año concede El Corte Inglés en Sevilla.Este año hubo sus más y sus menos,y en el debate usted tuvo mucho que decir.Felicidades a los nuevos que no os dejais intimidar por las opiniones de los eruditos en los jurados.

    Antonio Fernandez gil

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