Oportuno artículo de Juan Posada. “Soy español, español…”

Los españoles que acudieron a Mar de Plata para animarlos, corearon el estribillo, himno de triunfo, de orgullo y de raza. A la vez, la bandera española ondeaba por todo el recinto. El capitán, Sánchez Vicario, catalán de pro, manteado por sus pupilos, volaba por los aires aferrado a ella…

Todo lo provocó un madrileño, Fernando Verdasco. Rindió las embestidas de su contrincante con un pase ayudado de izquierda, largo y profundo como un natural. No hubo olés, sí un rugido victorioso, igual que el que surge tras la estocada fulminante. El otro ganador, Feliciano López, borracho de triunfo, dibujó unas verónicas, con nuestra enseña como capote. Le embestía el triunfador, Verdasco. Los olés atronaban. Digan lo que digan, España estaba allí. Al final, vuelta al ruedo triunfal del equipo.

No es la primera vez que un deportista español, en plena euforia gloriosa, improvisa en la cancha unos pases toreros. Les sale el ancestro y no encuentran un modo mejor de mostrar su hispanidad. Torear de salón con la roja y gualda de capote ante una multitud extranjera es buena muestra de su españolidad. En un momento tan pleno y feliz se acordó de algo que nos identifica en el mundo. Ello prueba la universalidad del arte torero.

Personalmente, aparte de la alegría por la gran victoria, me salieron varios olés, tan sinceros y emocionados como si Morante bordara el toreo en La Maestranza.

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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