Justificación y agradecimiento esperanzado

De modo que decidí continuar asistiendo a todas ya cada una de las plazas y ferias donde siempre lo había hecho ininterrumpidamente desde hacía entonces más de 30 años y, aunque  temí venirme abajo por no poder escribir más donde lo venía haciendo, bien es verdad que no me faltaron algunos apoyos aunque ninguno resultó suficiente ni completo remedio. Fueron pequeños y esporádicos pero apreciabilísimos “salvavidas” que, a veces, me permitieron publicar algo mientras prosiguió mi inacabable travesía del desierto. Por ejemplo y aquí los menciono para agradecérselo como merecen, durante varias ferias de Sevilla en “El Correo de Andalucía” por orden de mi fiel e importante amigo, José Enrique Moreno; brevemente en “La Razón” gracias a la recomendación que hizo Antonio Jiménez a su entonces director, José Antonio Vera, ambos compañeros durante tres años en Radio España hasta que la emisora decana se vendió al grupo Planeta y sus jefes no fueron capaces de acogerme en ninguno de sus muchos medios a pesar de los más treinta seguidos en los que me ocupé de los toros en la entrañable y para mi inolvidable cadena; también en “El Correo de Burgos” durante algunas, muy pocas, de sus ferias; solamente un San Fermín en el efímero diario navarro “La Estafeta”; unos pocos meses en el diario salmantino “Tribuna” tras las expulsión de quien venía ocupando su espacio taurino hasta que volvieron a admitirle; esporádicamente en el programa taurino de la COPE, El Albero, por gentileza de Pedro Javier Cáceres; durante un largo periodo mientras se celebraban las corridas de una de las ferias del Señor de los milagros en Acho, en el diario “Gestión” y en el suplemento “Somos” de El Comercio de Lima; como asimismo en algunas tertulias de “Radio Intereconomía” durante tres ferias de San Isidro gracias a la recomendación de Antonio Jiménez; mas en donde siempre me publicaron y me publican tanto en francés – las revistas “Semana Grande” y “Planeta Corrida” – como en inglés, el boletín “La Divisa” que edita bimensualmente el Club Taurino of London del que soy socio.

No me importa nada decir lo que sentí cuando me echaron los vascos del Grupo Correo. Fue como haber sufrido una muerte inesperada, súbita y definitiva aunque permaneciendo con vida para mayor sufrimiento, tan solo compensada poco después de recibir la tremenda noticia con el rodaje y el montaje que, durante dos largos años, nos llevó la costosa realización de la serie “Tierra de Toros” que produjo Cayetano Muñoz, con Joaquín López del Ramo como guionista y yo como director aunque ambos trabajamos en ambas cosas a la vez y que hicimos para TVE, inmediatamente comercializada con extraordinario éxito como lo prueba la millonaria venta que todavía dura de colecciones en vídeo y, más tarde, en DVD. Al margen de este muy satisfactorio, único y último trabajo no del todo remunerado porque, injustamente, no devengamos derechos de autor, e intentando resucitar profesionalmente en los periódicos de papel sin conseguirlo con estabilidad ni contrato alguno porque ni siquiera mi corresponsalía en el “Heraldo de México” funcionó correctamente ni me fue pagada como se acordó, me tiré sin pensarlo a la piscina de la red.

Al cabo de casi diez años intentando abrirme paso con ya cuatro ordenadores agotados, empecé primero en una sencilla página llamada “andalucía.net/jadelmoral” que me fabricó alguien que nunca olvidaré, Emilio, uno de los empleados de la empresa de informática que tenían en Sevilla mis queridos amigos y casi hermanos, los hermanos Tornay. Luego, y sin abandonar éste primer intento, en tres de los sucesivos portales propiedad de Fernando Jáuregui quien empezó pagándome una miseria, de seguido nada y, a los tres años, cortando en seco y sin aviso previo mi colaboración mientras yo estaba en la lejanísima Lima. Y, una vez de regreso a España, en el blog donde Alfonso Rojo me ha dado cobijo – siempre se lo agradeceré – en su “Periodista Digital” aunque, al cabo del tiempo, para qué les voy a contar en qué ha terminado esta experiencia pese a su enorme éxito. En un reducto ideal para que mis pertinaces enemigos e insultadores varios no cesaran de zaherirme desde su cobarde anonimato por incapaces de discrepar con argumentos meramente profesionales, hasta lograr que muchos comentaristas, digamos normales, de mis crónicas decidieran no subir ni uno más, sin duda asqueados con el inmenso cubo de basura en el que se estaba convirtiendo el dichoso blog.

Y menos mal que, desde que empecé a publicar en Internet, todas mis crónicas siempre fueron reproducidas en el portal de mi viejo y muy querido amigo José Luís Carabias, “Toros.com”, así como en “Mundo-taurino.org”, meritísimo portal que mantiene el gran aficionado norteamericano sito en New York, Stanley Conrad. Pero la al parecer inevitable colección de disparates entre los que incluso he venido sufriendo varias amenazas de muerte que no han cesado de subir en mi blog de Periodista Digital, el mafioso intento de que tampoco en este periódico digital pudiera seguir escribiendo valiéndose de un torticero acuerdo para enlazarlo con “Burladero.es” y, sobre todo, las muchas peticiones de mis amigos aficionados y de infinidad de lectores, han sido las principales razones que me han obligado a crear DE TOROS EN LIBERTAD.

Quiero decir muy claro que, en este nuevo portal de información taurina que espero y deseo tenga éxito, ni por asomo pretenderemos competir con los ya estabilizados y potentes portales especializados que, desde hace algunos años, sirven infinidad de noticias al segundo de producirse, puntuales aunque escasamente comprometidas crónicas – salvo muy pocas excepciones – sobre las corridas que se celebran cada día, magníficas fotografías del diario acontecer en los ruedos de todo el mundo, y hasta breves vídeos que, confieso, me encantan por lo mucho que suelen contradecir lo que se escribe y se dice de cómo son los toros y anduvieron los toreros. De ahí que, lo que pretendemos ofrecer en DE TOROS EN LIBERTAD, sea lisa y llanamente la libre opinión de varios periodistas y aficionados contrastadamente solventes en materia taurina que, además, son independientes o, al menos, que aquí van a decir lo que cada uno piense de cada tema objeto de las crónicas y artículos que irán apareciendo en las secciones que contiene este portal.

Aunque sobre toros yo siempre intenté escribir bajo estas dos premisas, el conocimiento y la independencia, pese a los muchos disgustos y cornadas profesionales que he recibido a lo ancho de mi ya larguísima carrera por mantenerlos contra viento y marea, creo sinceramente que será en DE TOROS EN LIBERTAD, en donde, tanto yo como mis colaboradores, podremos expresarnos con mayor y más fecunda libertad porque nadie, absolutamente nadie podrá evitarlo. A ello se debe, pues, el nombre del nuevo portal. Daré así por moralmente reparado aunque no perdonado ni olvidado el terrible daño personal que me produjo aquella defenestración del “Grupo Correo”, ahora “Vocento”, sin aviso previo y con un importante contrato truncado estando en pleno vigor que nunca nadie supo, pudo, o ni quiso decirme y aún menos explicarme por qué decidieron separarme tras comunicármelo telefónicamente un tanto balbuciente, impreciso y, desde luego, tan confuso como avergonzado el entonces recién nombrado nuevo director de El Correo, Ángel Arrendo, exactamente a los tres días de haberme recibido en su despacho del periódico bilbaíno sin que se atreviera a pronunciar una sola palabra sobre mi inminente despido, momento en el que, por supuesto, ya lo sabía él desde hacía varios días, como también lo sabían casi todos los que, la noche anterior, estaban sentados en la misma mesa que yo durante la cena de entrega de los Premios del hotel Ercilla. Entre otros, la familia Chopera en pleno – padre, madre e hijos – quienes como los que con nosotros estaban y tras referirme muy sincera, sentida y elogiosamente a Manolo (q e p d) en mi discurso porque también el gran empresario fue homenajeado esa noche, bajaron la cabeza haciéndose los desentendidos o quizá avergonzados de lo que se había tramado a mis espaldas sin que a ninguno se le ocurriera advertírmelo. Ni me dieron las gracias porque, claro lo tenían, yo ya estaba sentenciado inapelablemente. Confieso que, algo raro en el ambiente que hubo en el transcurso de aquella cena, sí noté. Pero ni remotamente el terrible mazazo que estaba a punto de caerme encima.

El caso fue que, exactamente un año después de que José Antonio Zarzalejos me dijera la última vez que nos vimos en su despacho de Director de El Correo que “pese a las muchas presiones que en esta casa recibimos contra ti, estamos encantados contigo no solo como profesional sino por tu comportamiento personal”, que me cortaran la cabeza tan drásticamente, me sentó como si yo hubiera sido torero y un toro de Miura me hubiera arrancado las tripas de cuajo en una plaza sin enfermería. Al año de mi guillotinación, un amigo donostiarra, José Antonio Martínez Salazar, antiguo compañero en el Colegio Mayor San Francisco Javier de la Universidad Complutense durante los primeros años de la carrera de Arquitectura que él terminó y yo no por decidirme a cometer la maravillosa locura de dejarlo todo para dedicarme por entero a hablar y a escribir de toros – mi única y más grande afición -, me comentó que alguien de El Diario Vasco – que desde este maldito periódico fue, efectivamente, dieron la orden de mi busca, captura y sentencia mortal sin juicio previo – le había contestado a su pregunta sobre el por qué de mi expulsión, que me habían echado por “trincar” de Enrique Ponce. “¿Trincar, yo?”, le contesté, “si no he pedido nunca dinero a nadie del mundo taurino en mi vida sino todo lo contrario; algunos de mis toreros predilectos lo que han hecho es “trincar” de mí en el peor de los casos y, en los mejores, me ha costado un dineral seguir a muchos de ellos durante años y, a Ponce, no digamos…”.

En ese momento se me vino a la cabeza una anécdota a propósito de mi famoso poncismo que, ni entonces ni ahora ni nunca oculté ni ocultaré porque lo soy y a mucha honra, a propósito de lo que también me dijo una tarde en su despacho el mencionado Zarzalejos, mucho antes de que pasara lo que pasó: “José Antonio, que eres demasiado poncista y aquí no paran de llegar quejas”. Y yo le dije: “Pero, ¿qué quieres que haga?, si casi siempre está bien. Podrá fallar con la espada más de la cuenta y perder por ello infinidad de orejas; podrá estar más o menos animado o inspirado. Pero mal, lo que se dice mal… Quizá una tarde que recuerde en San Sebastián con un horrible toro de Samuel que le trajo por la calle de la amargura y lo mató de milagro al borde de que se lo echaran al corral, y otra vez con otro toro de la misma ganadería que pareció estar toreado en Dax”. Pocos días después de aquella cariñosa regañina de mi tocayo y director Zarzalejos, concretamente en la feria de Salamanca, me encontré con Ponce en el Gran Hotel de esta ciudad y se lo comenté: “Oye, a ver si pegas un petardo para que pueda contarlo y así podré librarme de lo que me ha dicho el director de “El Correo”. Después de la corrida en la que Enrique se entretuvo en cortar cuatro orejas y un rabo a una corrida de Capea en la que actuó con Joselito, cuando fuimos a cenar con varios amigos comunes, Ponce me dijo zumbón: “Lo siento, José Antonio, otra vez será. Pero no te preocupes. Otro día. No dudes que lo intentaré”. Y nos partimos de risa los dos.

Por todo esto y porque aún está Enrique Ponce en plenitud profesional y artística al cabo de casi veinte años de alternativa aunque ya por encima del bien y del mal y, no obstante, todavía en la cumbre de la época que ha llenado y sigue llenando, hemos puesto en lo alto de la página principal de este portal una foto suya que me ha regalado mi gran amigo de Murcia, Conrado Abellán, en la que se le ve citando a un torazo de la ganadería de don Atanasio Fernández – entonces ya bajo la dirección de quien fue para mí como un hermano mayor, Gabriel Aguirre – en una corrida de la feria de Bilbao de 1998. Plaza, por cierto, que para la mayoría de los que seguimos todas las ferias de España, muchas de Francia y no pocas de América, es la más emblemática de todas tanto respecto a las reses que suelen lidiarse allí como por la solemne y respetuosa seriedad que preside en las inigualables e inigualadas Corridas Generales de su feria de agosto. Por eso, en la página principal de este nuevo portal, DE TOROS EN LIBERTA, también aparece la imagen de un toro “bilbaíno” galopando altivo y hermoso y, desde luego, muy bien “hecho” pese a su impecable gran trapío nada más salir al ruedo de Vista Alegre, de la que es autor otro amigo y fotógrafo que vive y trabaja en Bilbao, Manu de Alba.

Así pues, que todo esto vaya como justificación de lo que vamos a hacer y como saludo esperanzado desde la ilusión que vuelvo a tener como siempre la tuve cada vez que empecé cualquiera de las muchas cosas que me he propuesto emprender a lo largo de una vida, en su mayoría dedicada en cuerpo y alma al mundo del toro y del toreo sin que jamás nadie del mundillo profesional me lo haya agradecido, ni por supuesto haya recibido yo homenaje alguno de ningún organismo ni institución, lo que agradezco porque de homenajes y medallas inmerecidos estamos todos y lo seguiremos estando hasta la coronilla. Siempre son los mismos y los mismos premiándose unos a otros cada año. Suerte para todos y muchas gracias adelantadas por la atención que, no dudo, nos van a dispensar tanto los profesionales como los aficionados de todo el mundo.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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