Réplica de Rubén Darío Villafraz a los comentarios del Presidente de la Comisión Taurina de Maracaibo (Venezuela)

Dr. Luis Dos Santos Belloso

Presidente de Comisión Taurina de Maracaibo

 

Presente.

 

Me dirijo ante usted, saludándolo, a la vez de aprovechar este medio, como cualquier otro que existe, para darle respuesta a sus señalamientos sobre reciente publicación realizada por quien suscribe, acerca de la situación presentada este año en el marco de la Feria Internacional de la Virgen de La Chiquinquirá 2008, en su apartado taurino.

 

Atento a lo que expresa en la misiva que hace llegar a la persona del Lic. Víctor José López, hago conocimiento que para la emisión de dicho señalamiento cuento con un elemento que ni su persona ni otros de su entorno, al momento de redactar usted su carta, tenían conocimiento, como lo es los respectivos videos de los cuatro festejos que este año el promotor-organizador taurino Sandro Marubini llevó a cabo en el redondel marabino.

 

Como buen entendedor -que considero supongo lo es- numerosos han sido los e-mails que a través de este mismo medio he recibido a causa de su irregular e inconsistente proceder como máximo responsable de la Comisión Taurina de la plaza en mención, lo que de alguna u otra forma lo compromete a uno como vocero de varios medios de comunicación de especialización taurina, darle cabida. Personas como tu y como yo, ciudadanos venezolanos en todo su derecho, quienes retractándose en taquilla han sentido malestar por la actitud generosa «extremis» que han hecho este año desde lo alto del palco presidencial, tanto su persona como quienes de alguna manera le acompañaron.

 

No reconocerlo es negarse a lo evidente, aún cuando para ello, como muy bien especifica en su aludida carta, cita el hecho que su desenvolvimiento y valoración de su proceder es objeto del no agrado de una «minoría que no paga entrada, si lo fue del publico en general» igualmente hace ver -y deja constancia por demás inconcientemente- de parte de este, el poco criterio de exigencia que para tal fin ostenta la afición que colma afortunadamente los tendidos de la Plaza de Toros Monumental La Trinidad, escenario de una feria de primera categoría, como bien se le puede considerar.

 

Debido al hecho de su respuesta en su misiva y al carácter insultante de la misma en algunos de sus párrafos, sin poseer basamento alguno sobre mi persona -lo cual le desacredita como persona así mismo- la razón de disentir de su proceder no le hace valedera la justificación de desacreditar e ignorar la opinión no solamente mía, sino la de muchos que lejos de la vanidad gratuita y «la palmadita en el hombro hipócrita», le expresan a través de ésta la razón del porqué de ese malestar, que hace nuevamente –y no es la primera vez ocurra- del ruedo marabino se convierta en parodia de una fiesta brava cada vez más en decadencia y ayuna del respeto y solemnidad que acciones como la suya desde el palco presidencial hizo a lo largo del periplo taurino zuliano.

 

Para una muestra, el poco respeto tanto a la afición como a la plaza en sí incluso de algunos toreros –no todos- hacen con estas, todo lo contrario a lo visto por ejemplo en plazas colombianas, por proximidad geográfica, donde cobrando similares montos de dinero, por lo menos guardan la dignidad que supone vestirse de luces, hechos que usted, o no aprecia o no logra entender.

 

El hecho de no haya estado presente –compromisos previos me hicieron imposible la asistencia a las dos ultimas funciones- no le exime que el veredicto final que se hace tomando como referencia el video de los mismos de la feria en su conjunto, deje a un lado un criterio que ante el aficionado cuerdo y sin ningún compromiso de algún tipo es compartido… lo invito a consultarlo, y se dará cuenta que no estamos errados.

 

Con relación a otros señalamientos, es de entender que dado el poco apoyo que se hace en los medios de comunicación a la fiesta de los toros en el estado Zulia, su afición –la que se le debe el mayor respeto y consideración- de antemano y conocido es el precedente cuente con un nivel de conocimiento taurino inferior a otras, como es el caso del Táchira, Mérida, Valencia o Maracay, tal y como del mismo modo usted mismo da la razón en su carta. Sí para ello, las principales autoridades de plaza –el cual se suponen están allí por su comprobado y reconocido conocimiento de aspectos taurinos básicos- se equipara a esta, donde queda entonces su labor, aquella que así mismo embarga la docencia taurina en plaza, lo que de alguna manera va creando criterio taurino para quienes van a la plaza. ¿Se justifica entregar máximos trofeos tras pinchazos o estocadas caídas, desprendidas o mucho más grave, ante faenas de irregular composición?

 

Como muy bien señala, y que gusto compartir ese mismo sentimiento, “Al pueblo zuliano se respeta”, y uno de esas razones en el ámbito taurino es y sería darle seriedad y categoría a la plaza de toros a la que usted vela bajo la presidencia, en procura de ese aficionado que va a la plaza a ver un espectáculo en lo mayor de lo posible integro, pese a que su persona parece ser que no lo comparte de esa forma. Prefiere la mojiganga y chaladurismo a expensa de compromisos lejanos de, quien por voluntad de una autoridad elegida por el pueblo como es el Alcalde de la ciudad, Giancarlos Di Martino, le designara, en aras del normal desenvolvimiento del espectáculo taurino.

 

Sé del talante de la Feria de La Chinita, pues en varias ocasiones he estado presente en ella -2003, 2004 y 2005- y como muy bien sabe lo he hecho en aras de cumplir una función como es la de dar cobertura a los que de de verdad merecen toda la atención, como es el toro y el torero en el ruedo.

 

Sé de su generosidad y singularidad, como también soy testigo que de hace años falta un mayor respeto a esta arena por quienes corresponde dar categoría mediante la concesión de trofeos ajustados a la realidad y trascendencia de las faenas -como del mismo modo por organizadores taurinos que velan más por el comercio del espectáculo que su misma esencia- amparado todo ello bajo el trapío del toro en plaza de primera categoría, como le repito, es considerada la plaza de toros de Maracaibo.

 

Queda allí claro mi propósito; no el suyo, de enviarme a ver corridas cuando de por sí le aseguro que lo hago en muchas más ocasiones que su persona a lo largo del año, o comprar una entrada para asistir a un festejo en especifico, cuando en realidad no hay problema, lo he hecho, siempre y las circunstancias así lo ameriten. Le invito a profundizar conocimientos taurinos, mediante la lectura de textos e interpretación de videos, uno de ellos «Como ver una corrida de toros» o la serie «Tierra de Toros* ambos escritos y dirigidos por José Antonio del Moral, para que entienda algunas razones del porqué la objeción de circunstancias puntuales en el ejercicio de sus funciones como Usía.

 

Lo de rastafaris -y veo su bajo nivel de interpretación- no era contra su(s) persona(s) –le invito a leer nuevamente mi articulo-, pues con ello hacía alusión a los antitaurinos que vestidos al estilo jamaicano –barbas largas, franelas y bermudas, zarcillos y percing en diversas partes del cuerpo, y bajo un lema hipócrita y auspiciado por grupos extranjeros de protección del maltrato al toro de lidia, como del mismo modo acompañados bajo los efluvios de sustancia psicotrópicas- hacen protagonismo con su presencia a las puertas de las plazas como se apreció en Maracay en la pasada Feria de San José, o en Valencia, en las ultimas dos corridas de feria; estando muy lejos el faltar a la dignidad y respeto a una persona de su rango, como tu lo haces sobre mi persona, al pretender emitir juicio sobre supuesto cobro de sobres, hecho por demás falso y sin ningún basamento concreto que lo compruebe, a no ser que sí lo hagas tú, con la empresa de turno o toreros, pues de otra manera no se entiende tanta generosidad con toreros como El Fandi, Rivera Ordóñez o Juan José Padilla, en detrimentos de faenas como las de Eduardo Valenzuela ó Rafael Orellana por poner unos ejemplos simples, que sirven para su reflexión y la de muchos quienes encontrándose en la plaza no cabían de su asombro al “sarao” montado en lo alto del palco.

 

Dr. Luis Dos Santos Belloso, agradezco del mismo modo el conminarme siga ejerciendo la practica del ejercicio medico, titulo alcanzado en la Ilustre Universidad de los Andes, profesión de la que me siento orgulloso y pleno de felicidad, aplicando lo aprendido por notables médicos en aras del quien requiera ayuda. Lo de los toros, a bien que nadie tiene la verdad absoluta; solo la verdad de quien se pone por delante de los pitones, el cual ya es otra cosa. Hay quien polemice y comente lo acontecido, pero ello, amparado bajo los preceptos de una lidia modélica y ejemplar. De allí parte la labor de quien opina, comenta y analiza esta apasionante y entregada fiesta, como es la de toros…

 

Le recuerdo Sr. Santos Belloso, que las personas no son eternas en los cargos que ocupan y menos en el lío de los toros, pero los hechos quedan, al igual que la Plaza de Toros de Maracaibo… y a bien seguro que usted y al igual que muchos saben que lo importante es el paso que en su momento se haga cuando en circunstancias trascendentales se haga de ello. Por lo visto, tú ya marcaste y dejaste en evidencia la impronta con la que muchos le recordaran y tendrán de ti como presidente de la Comisión Taurina Municipal de Maracaibo. No quita que pronto nos encontremos y dé razón a esto que señalo.

 

Sin más a que hacer referencia, a la espera que esta reflexión sirva para que tome consciencia, se despide con el respeto debido.

 

Atentamente

 

Dr. Rubén Darío Villafraz Paredes

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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