8ª de feria en Quito (Ecuador). Miguel Ángel Delgado abre la puerta grande en una tarde pasada por agua

Por David Izurieta

 

Quito. 5 de diciembre de 2008. Segunda novillada de feria.  Tres cuartos de entrada. Se han lidiado: Un toro para rejones de Vista Hermosa. Cinco  novillos de Trinidad y uno de Concepción. Bien presentados y de dispar juego. Álvaro Montes: palmas. Álvaro Samper: división de opiniones tras aviso y pitos tras dos avisos. José Carlos Venegas: palmas y oreja. Miguel Ángel Delgado: oreja y oreja. Salió por la puerta grande.

 

Montes pierde la puerta grande con el verduguillo

Tanto gustó la presentación de Álvaro Montes en Quito que la Comisión Taurina de la ciudad autorizó la lidia y muerte de un toro de rejones para la novillada de hoy. Decisión acertada, tomando a cuenta que estamos en vísperas de la celebración mayor de la ciudad y siempre será positivo el ver más toros. La faena del caballero de Jaén ha sido vibrante desde el inicio a porta gayola, donde el toro ”Sopladito”, de Vista Hermosa, se ha arrancado en una brava y alegre carrera tras Jamo, caballo de salida del jienense. Tres rejones de castigo en la suerte de varas, varias vueltas al ruedo donde Montes demostró el temple que debe tener el rejoneo. El segundo tercio fue de locura. Un compendio de las suertes del rejoneo. El de Jaén puso banderillas al quiebro, citando de frente y dando el pecho. Dio muestra de depurada doma a lomos de Maestro y Chamboa, ayudado por la brava embestida de su oponente. Emotiva faena. Aseado y correcto en la ejecución y colocación. Banderillas al violín y la rosa para dejar al respetable con los pañuelos listos. Lastima que dejo un rejón delantero que no hizo efecto y con el descabello lo paso mal. Seis intentos para dejar la cosa en tibias palmas que saben a muy poco después de tan brillante actuación.

 

La sombra del Álvaro Samper que conocemos

Hace 365 días, Álvaro Samper sufría una grave lesión de rodilla mientras lidiaba al segundo novillo de su lote en esta misma plaza. Seis meses sin torear, varios contratos en España cancelados y una ascendente y prometedora carrera frenada en seco. Volver después de eso es difícil, más aun en un país donde las novilladas son contadas. Hoy Álvaro fue una sombra de sí mismo. No se encontró nunca. Para volver hay que sacar todo lo bueno que se tiene dentro. Recuperar de la memoria todo lo que forjó una carrera novilleril que ilusionó e ilusiona todavía a la afición de Quito. Los argumentos están ahí, no hay que buscarlos por otros caminos, más fáciles pero sin fondo. En su primer novillo, “Costurero” de Trinidad, Samper tuvo muchas dificultades para encontrar el sitio que pedía la condición de su enemigo. Dar dos pases y volverse a colocar fue la tónica de su trasteo. El noble de Trinidad se quedó entero y dejó la incógnita de que podía irse a más porque las pocas veces que Álvaro encontró el sitio y distancia acudió bien a la muleta. Dos bajonazos y seis golpes de descabello para terminar su labor. Un aviso y una marcada división de opiniones.

 

En su segundo, “Polvorero” de Trinidad, el novillero quiteño confundió el estar “en novillero” con andar por el camino de lo vulgar. No se si alguien lo aconsejó con eso de “torear para el tendido”. Si así hubiese sido, Álvaro no debe volver a escucharle. No puedo hablar de faena porque lo que hizo Álvaro ante el manso de Trinidad dista del concepto que tengo de lo que es una faena. Desplantes fuera de la cara del toro y sin dar un solo pase. Gritos destemplados hacia la galería para meter al siempre festivo público en lo que estaba haciendo o intentaba hacer. Pinchazos, media estocada y mitin con el descabello. No pregunte el lector la cantidad. Dos avisos y pitos para un hombre que toreaba despacio y con gusto con el capote, con técnica y aseo con la muleta y que tenía un buen manejo de los aceros. Estoy seguro de que eso sigue en la cabeza y en el corazón de Álvaro. Conozco la calidad y el nivel de su afición. Lo de hoy debe quedar atrás porque argumentos tiene para ser el torero que toda la afición espera.

 

José Carlos Venegas, entrega y buenas maneras

El novillero de Beas de Segura ha dejado una buena impresión tras su paso por el coso quiteño. Ante su primer enemigo, “Jilguerito”, un complicado novillo de Trinidad, Venegas estuvo asentado y en plan de gustar a la afición. Intentó lucirse con el capote pero el novillo exigía una lidia más técnica y reposada. Con la muleta dejó algunos pases de buena ejecución antes de que su oponente desarrollara sentido y buscara los tobillos del novillero. Por el pitón derecho el toro avisó dos veces antes de hacerse con él. Menos mal que la voltereta no tuvo mayores consecuencias. Volvió José Carlos a la cara del toro y este volvió a levantarlo también sin consecuencias. Ante esta situación, se fue por la espada. Dos pinchazos y tres golpes de descabello. Palmas.

 

Ante su segundo novillo, “Mira Cielo” de Trinidad, Venegas recurrió a un meritorio y vibrante arrimón. Hay que decir que el nombre del novillo estuvo a tono con las condiciones meteorológicas que vivimos a partir de ese momento en la plaza. Un verdadero diluvio se desató sobre Iñaquito. El jienense se echó pa’lante y se fue a la cara del toro para plantarle una faena de temple y emotividad. Tandas ligadas por ambos pitones, aderezadas por las gotas del inclemente aguacero. Una plaza que se iba vaciando de espectadores cuando en el ruedo estaba pasando algo emocionante. Nos quedamos los que vinimos preparados y algunos fiesteros. El clima aquí es impredecible y el aficionado debe tomar sus precauciones porque se está volviendo costumbre el que cuando llueve pasan cosas muy emotivas. La estocada desmereció un poco el valor de lo hecho José Carlos por lo cual el Presidente concedió una oreja a ley, justo premio a la labor de Venegas en tan adversas circunstancias.

 

Delgado firma lo mejor de la tarde y sale a hombros

El novillero sevillano ha sido el triunfador de la tarde y ha conseguido los mejores momentos de este peculiar festejo. En su primero, “Velador” de Trinidad, Miguel Ángel ha conseguido tandas de buena calidad por ambos pitones, aprovechando las buenas condiciones del novillo. Ha sido una faena de buen tono, reflejo de positivas cualidades y de oficio. La estocada casi entera en el llamado “rincón de Ordoñez”, de efecto fulminante, que hizo rodar sin puntilla al de Trinidad puso en manos de Delgado la primera oreja de la tarde.

 

Lo del segundo de su lote y último de la tarde, “Sabiondillo” de Concepción, fue realmente de merito. Un triunfo de las ganas y la voluntad sobre la adversidad. Adversidad porque el diluvio no cesaba y el ruedo volcánico de la Monumental estaba cada vez más impracticable. Adversidad porque el novillo se rajaba al segundo pase y el sevillano iba tras él para sacarle los pases y hacerle faena. Destaco aquí al público que se quedó, valorando lo que el novillero hacia en el ruedo, sin poder aplaudir, pero jaleando mucho y agradeciendo lo que Delgado estaba brindando. En estas situaciones es cuando tiene sentido aquello de “estar en novillero”. La faena terminó cerca del burladero de matadores con una tanda de izquierdazos y un novillo bebiendo el agua de un charco entre pase y pase. Un metisaca seguido de una buena estocada dejó el premio en una oreja de mucho peso, muestra del agradecimiento de quienes nos quedamos a pesar de estar calados hasta los huesos. Los que se fueron se lo perdieron.

 

Así termino estas líneas, tomando un cafelito caliente y un antigripal, por si las dudas. Mañana se cierra la Feria de Quito 2008 con un cartel muy interesante: Antonio Ferrera, José Ignacio Ramos y Joselito Adame ante toros de Mirafuente y Trinidad. Corrida de banderilleros, tan tradicional hasta hace algunos años en el serial capitalino. Que San Pedro y San Isidro nos den una tarde agradable.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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