Mérida (Venezuela). Festejo con matices y a hombros Orellana en la plaza de Tovar

Por Rubén Darío Villafraz

 

Escaso fue el público que acogió el llamado hecho por el Padre Renato a lo que era una corrida de singular composición. Bernardo Valencia se despedía de la afición taurina tovareña, junto al veterano espada colombiano, Paquito Perlaza, así como el torero de la tierra, Rafael Orellana, trío de espadas con suerte dispar, si desglosamos lo que por toriles salió al ruedo.

 

Tras el emotivo despeje de plaza, donde la Cofradía de los Caballeros de la Virgen de Regla pasearon la imagen de la patrona de los tovareños, Bernardo pasaportó al primero de la función en trasteo característico de su repertorio, donde el toreo accesorio abundó en exceso. Tras un pinchazo, una estocada entera delantera  desprendida y dos descabellos, dio vuelta al ruedo recogiendo ovación tras recibir la montera luego del brindis que hizo tanto al actual alcalde de la ciudad tovareña, como del mismo modo Johan Santana, presente en la plaza.

 

Ante su segundo, fatigas pasaría Bernardo, luego de dejar crudo el encastado castaño que le despedía de esta plaza. Mal picado al igual que con precauciones al momento de colocar garapullos, en la muleta se vino arriba el burel dejando en evidencias su ya mermadas facultades, que pasarían factura en dos volteretas, donde la casta y raza colocaron el aditamento a una faena que bien se pudo aprovechar de mejor manera las condiciones de un bravo astado que no se vio del todo. Los tres cuartos de acero al encuentro, saliendo rebotado de la suerte, provocó que le despidieran tras leve petición de trofeo con una calurosa ovación que, maltrecho, acogió desde el tercio.

 

Toreo variado y muy en su corte el mostrado por Paquito Perlaza. Así lo dejó evidente ante su primero del lote, que al momento de salir saltó al callejón llevándose por delante al conocido “Zamurito” en espectacular voltereta que lo sacó del callejón al ruedo, lo que le hizo caer de mala manera; sin dejar a un lado la temeraria actitud del comentarista “Castoreño” que, ebrio en esta delicada área, fue arrollado sin consecuencia tras exponer sin razón su físico, quedando por fortuna en meras contusiones que llaman a la reflexión su actitud como ejemplo.

 

En la muleta, Perlaza desgranaría una faena variada donde predominó el toreo por la mano diestra, aprovechando la nobleza y recorrido del astado, en tandas ligadas que calentaron el ánimo en el tendido. Tras una estocada entera ligeramente tendida y desprendida, cortaría una oreja. En su segundo poco pudo lucirse el caleño espada, ante las limitadas opciones que permitió el burel en suerte.

 

Papeleta difícil la que pechó Rafael Orellana ante el tercero, morlaco de aviesas intenciones por el pitón derecho, colándosele durante su embestida en varias ocasiones, lo que hizo de esta una labor por naturales, donde se observaron los momentos más artísticos y meritorios de su labor. Tras salir rebotado de la suerte suprema, lo que le costo un varetazo al caer al piso en la axila izquierda, se le silenciaría tras un aviso.

 

Se redimió Orellana ante el que cerró función, serio ejemplar que en varas poco se prestó, pero la muleta, la voluntad y entrega del diestro tovareño aprovechó el noble recorrido que permitió el cornúpeta, para tras una estocada en todo lo alto, ser premiado con las dos orejas, que le abrían de esta manera la Puerta Grande de esta plaza, la cual tiene como su feudo.

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: