La Revolución Francesa

Algo se mueve en el futuro de la fiesta, aun a riesgo de que los franceses, tan proclives a apropiarse de escritores, poetas, pintores y otros artistas nacidos fuera del Hexágono, consideren que la corrida de toros tiene su base en Francia. Digo riesgo por decir algo, pues bien pensado hay que reconocer la facultad del pueblo francés para dar brillo a multitud de actividades humanas, tanto en ciencias como en artes. Tal vez consigan que toda Europa acepte el mito y la realidad de la tauromaquia.

Dejaré estas peligrosas creencias para volver al caso concreto con el que iniciaba esta página. Lo cierto es que Simón Casas, María Sara y su equipo han dado un golpe a uno de los grupos empresariales más importantes de España. Lástima que los autores no sean unos nuevos empresarios, con lo que se abriría el abanico de posibilidades de mayor competencia. Tampoco en la Revolución Francesa el pueblo más menesteroso consiguió el poder. Los burgueses se encargaron de evitarlo.

En el mundo económico del capitalismo en el que se desarrolla la actividad del empresariado taurino, la norma es la obtención de beneficio. Tiene que ser así para que el negocio siga funcionando por encima de cualquier otra consideración; con pérdidas a fin de año no hay actividad que se mantenga, salvo que se recurra a subvenciones que se me atojan complicadas de obtener, tal y como está actualmente el panorama político-taurino.

No tengo ni idea de los resultados económicos que ha obtenido hasta la fecha Simón Casas. He oído comentarios de toda índole, pero no poseo ni un solo dato real que los sustente. Por lo tanto quiero entender que los que le han ofrecido la gestión de esta nueva plaza están conformes con lo que Casas pueda obtener con su trabajo de gestor.

El interés de esta situación se centra en la personalidad inquieta y creativa de Simón que, con aciertos y fracasos, ha demostrado en otras plazas de toros. Es una persona que siempre tiene en mente la modernización de la fiesta y le gusta hablar sobre el tema. Encandila a sus oyentes, aunque no siempre consigue hacer realidad sus llamativas ideas.

Cambiar una forma de actuar tradicional por otra que promueve nuevos planteamientos resulta prometedor. Si desde las plazas francesas llegara a España un aire nuevo, una forma de hacer diferente, sería altamente positivo. Ya existe experiencia de una forma de entender el hecho taurino con más agilidad que entre nosotros. El comportamiento totalmente implicado con la Fiesta  de los ayuntamientos propietarios de los cosos, la respetuosa actuación gubernamental con lo que sucede en el ruedo, la influencia de un público aficionado exigente, la promoción taurina en otros ámbitos y el interés de personas relevantes por conocer el toreo, son hechos que ayudan poderosamente al desarrollo del espectáculo taurino.

Nada es absolutamente nuevo en la Fiesta, pero introducir variantes siempre es positivo a pesar de que algunas de ellas puedan resultar chocantes al principio e incluso negativas. De los errores se aprende. Bienvenida sea la Revolución Francesa, siempre que el líder revolucionario no quiera llegar a ser Emperador.

¡Felices Fiestas!

 

 

1 Resultado

  1. Emilio dice:

    Distes en el calvo, querido amigo. Pretende ser Emperador, pero, por sus hechos, en especial con el dinero de los toreros, más bien es atracador, taurino se entiende, pero atracador. Su historial en España lo afirma. Pregunta, pregunta. Aunque tu ya lo sabes..

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