2ª de feria en San Cristóbal (Venezuela). Lo que la lluvia se llevó

San Cristóbal (Venezuela). Jueves 22 de enero. XLIV Feria de San Sebastián 2009. Plaza de Toros Monumental de Pueblo Nuevo. Segunda corrida de abono. Con poco más de media plaza, en tarde nublada y calor previo al festejo, desatándose una tromba de agua al final de la lidia del 1º toro, arreciando posteriormente, hasta propiciar la suspensión del festejo a la muerte del 3º, se han lidiado toros de EL PRADO (1º, 2º) y RANCHO GRANDE (3º), en su conjunto nobles, bien presentados, destacando el lidiado en 3º lugar. Pesos: 450, 436, 438. FRANCISCO RIVERA ORDÓÑEZ (azul marino y oro): Silencio. RAFAEL ORELLANA (tabaco y oro): Palmas. CAYETANO RIVERA ORDÓÑEZ (turquesa y oro): Palmas tras petición.

 

 

Y a fe que Cayetano no defraudo. El barrizal con la cual se había convertido la arena de Pueblo Nuevo tras la tromba de agua caída en el toro anterior hacia prever una suspensión anticipada. No lo fue pues el propio torero, cuando más arreciaba la lluvia, pidió abrir puerta de toriles y justificar con ello todo el “marketing” que al influjo de su nombre se ampara.

 

Las verónicas con las que recibió al bravo astado de Rancho Grande presagiaron la entrega y voluntad que luego en la muleta, empapada de agua, se prodigó. En los medios, se labró una faena que, por la derecha, permitiría los pasajes más toreros del hijo del malogrado “Paquirri” para lo cual no escurrió la responsabilidad de ser esta, la tarde de su reaparición en los ruedos tras el percance que le truncó el final de su campaña española. Por la zurda, el temple y valor ante el marco presente no era más que un llamado de atención de lo que es vergüenza torera. Los dos pinchazos previos a una estocada trasera, tendida y caída dejaron en palmas el cierre de una corrida gafada a causa del agua.

 

Rivera Ordóñez abriría tarde ante las acometidas de una bravo ejemplar de El Prado, el cual lució en banderillas, en tres pares de efectiva colocación. Luego, en la muleta, se decantó por el toreo facilista, sin mensaje ni entrega, por ambos pitones, tirando líneas al abrigo de la tablas, cuando el toro pedía pelea en los medios, cumpliendo el tramite, en lo que ya viene a ser una regla para quien aun no entienden sea relleno en muchos de los carteles venezolanos. Muchísimos toreros estarían más decorosos.

 

Rafael Orellana se las jugó con un cornalón y feo burel, el cual por la derecha le sacó los mejores muletazos, en los medios, con el público resguardado de las frías gotas que caían. Digno y profesional, lo que no dio cuerda para con la zurda cimentar una labor que no coronaría con la espada, necesitando tres viajes, antes de recibir palmas cuando se retiraba a la barrera.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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