Artículo de Díaz Manresa. Perera extraterrestre

Publicado en Avance Taurino  

 

La cornada de Perera el 3 de octubre pasado en Las Ventas fue más que una cornada. Algunos pensaron, entre los que me incluyo, que el Perera del 2008 podría desaparecer. Es una cornada de las que más me han dolido, que lo sepan los cafres antitaurinos, a los aficionados nos duelen las cornadas, nunca queremos que un torero sea cogido y herido.La de Perera, que ha durado 3 meses y 20 días, que es casi una temporada o, como mínimo, media, nos hizo pensar que el torero podría recordarla. Tantos desaparecieron por percances. Cinco operaciones – una en la plaza, tres en hospitales de Madrid y otra en centro sanitario de Sevilla – son muchas para olvidar el tema.Confieso que tenía miedo por el torero y…porque desapareciera para el espectáculo un espada que hacía falta y que en 2009 estaba obligado a llevar mucha gente a las plazas.Reaparecer y estar bien después de tan largo período de tiempo, triunfar alternando con figuras en San Cristóbal (Venezuela), actuar como si no hubiera pasado nada, según testimonios de los cronistas testigos, es demasiado. Una alegría para el cuerpo del aficionado. Un bálsamo para mí porque ha disipado mis dudas sobre su recuperación anímica.Pero faltaba lo mejor. Este extremeño, tan cantado por todos en el 2008, salvo en alguna parte en la que le birlaron un trofeo radiofónico que era suyo, no se mide. Reaparece en Venezuela y no va a sitios cómodos para probarse y coger forma, perdida en tan largo y crudo tiempo, sino que a los 3 meses y 22 días, ¡se atreve a confirmar la alternativa en Insurgentes! O locura o prueba total de confianza en sí mismo, riesgo máximo o tener piel y corazón de extraterrestre. Y no sólo va sino que remonta adversidades y, como remate, corta el 120 rabo de la México. Ni ha perdido la forma ni el valor.Perera, que fue el torero que más me interesó la temporada pasada. Existe, sigue existiendo, y tendremos que seguirlo con lupa en ésta que va a comenzar.Los toros de su lote no fueron buenos (he leído), tenían poca presencia y alguna que otra cosa según testigos (me entienden), el de regalo embestía pero tenía sus cositas (todos coinciden en esto), el rabo fue generoso (se ha subrayado) y en la gran plaza había un tercio de entrada (José Tomás llevó el doble de gente, popular aquí el de Galapagar, desconocido el del Puebla del Prior). Lo más importante y lo que trato de resaltar es una recuperación tan asombrosa como el tiempo de duración de la cornada.¿Será posible que ahora no se pueda escribir sobre Perera sin que salga el nombre de José Tomás? Actuaron domingos consecutivos y triunfaron los dos. Parece que se buscan porque son los dos de mayor interés. O que la actualidad les hace coincidir aunque no toreen juntos.Cuando todavía se habla del triunfo del señor Román Martín, viene el señor Perera a cortar un rabo en el gran embudo. Sí que existe el torero de los ojos tristes, gracias a Dios. Vaya ejemplo. Lo de Madrid no fue nada.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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