En la muerte de Conchita Cintrón. La Diosa se va al Olimpo

Operada por aquellas eminencias médicas, los doctores Jesús Ramírez Mota Velasco y Antonio González Pérez Lete, convalecía en una habitación del sanatorio La Beata Margarita requiriendo de transfusiones de sangre, la especialidad de mi padre el Dr. Abraham Baruqui Hemuda que formaba parte del equipo médico de la plaza de toros, y así…

 

Así fue como acompañándolo, conocí a uno de mis personajes inolvidables que con el paso de los años, muchos, sobre todo viviendo ya en Guadalajara se daría una entrañable amistad de las que deja huella.

 

Requería pues la torera de sangre, y sorprendido mi papá comentaba con el querido Maestro Mota que la Cintrón no aceptaba el vital líquido solo que el donador fuese rubio y con los ojos claros….

 

Menos mal que la torera era adorada por los charros jaliscienses de aquella época entre los que había alteños, fuertes, “gueros” y de azulados ojos con las características que exigía la herida que pudo ver satisfechos sus deseos cuando varios se ofrecieron como donadores.  Cómo recordábamos eso transcurrido el tiempo y reíamos de la anécdota porque que…

 

Porque Conchita era especial…  Hasta muy especial diría yo.  Hermosa, artista, pensadora, con una esencia y un fondo que marcaron una existencia intensa en la que sus principios; sus convicciones; sus valores; sus experiencias; su anecdotario y hasta manías, definían una personalidad única, sin par, de un ser excepcional que antes que todo, se lo aseguro amable lector, fue ¡Torero…!

 

Antofagasqueña de nacimiento, su sueño era torear.  Pero no, que no se piense que a la jineta, que lo de ella era echar pie a tierra, pero con las prohibiciones para las mujeres de aquellos años, los toreros rechazaban la idea de alternar y…  Y por ello tenía como exigencia ineludible que salir como rejoneadora, aunque luego ya en tentaderos sí.

 

Convulsionó el mundo taurino porque era una belleza torera.  Asediada por políticos, toreros y artistas en un medio de dureza y fortaleza, se hacía ganar el respeto por su comportamiento de lo que siempre fue, una auténtica dama, guiada y protegida por su maestro Ruy da Cámara y su esposa Asunción para quienes era como su hija, Conchita recorrió triunfal las arenas de todo el orbe ganándose el ser respetuosamente admirada por los público e, importantísimo, por los profesionales del toreo quienes tuvieron que aceptarla y alternar con ella porque era eso…  Un torero.

 

Muchos recuerdos guardo de su matrimonio con aquel aristócrata caballero portugués, mi querido tocayo Francisco Castelo Branco fallecido hace un año.  Coincidiendo en Madrid, en Sevilla, en Toledo y Talavera de la Reina, disfrutamos de momentos muy gratos y más ya viviendo en tierra tapatía, en largas charlas con otro de mis personajes inolvidables como fue mi Director, Don Jorge Alvárez del Castillo que le dio columna a Conchita escribiendo durante muchos años sobre el mundo que le tocó vivir y que desgraciadamente añoraba con nostalgia por los cambios de vida a los que el inexorable tiempo obliga.

 

Nos identificábamos mucho.  Veíamos y sentíamos el toreo en base a la autenticidad, al orgullo profesional y a la vergüenza torera, admirando el toro nos apasionaba, siendo un deleite las conversaciones sabrosas que nos llevaban a recuerdos que la hacían revivir tiempos idos y a mí me alimentaban para escribir del apasionante arte del toreo. Vivió “su” mundo.  Ése, sí, que la elevaba en su memoria, haciendo, como en más de alguna vez lo hice, que volviese a poner sus pies sobre el piso.

 

Conchita supo de la felicidad y de las desgracias – dicen que perder a un hijo, Pedro se llamaba, en la flor de la edad es algo que…- alternando en todos los niveles admirada, querida y ahora…

 

Ahora también recordada. Dejó paso en donde vivió, y lo aseguro, que fue Guadalajara su segunda tierra en la que quedaron cariños y afectos de gente que la trató y convivió con ella como ésas familias charras que supieron recibirla. 

 

Te veo ahora engalanando con tu presencia las corridas ocupando la tradicional barrera en el coso recibiendo las palmas al ser reconocida.

 

Conchita Cintrón, la diosa rubia ha partido en su domicilio lusitano de Altabireche en Lisboa llenando una página de oro en la historia del toreo, en una época en la que el toreo era, por como se vivía…  Otra cosa.

 

Vivirás siempre en el recuerdo porque como varias ocasiones lo hablábamos, nadie muere mientras haya alguien que lo recuerde

 

Así, pues, la Diosa se va al Olimpo…

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

4 Resultados

  1. José Ramírez dice:

    Yo nunca la ví actuar profesionalmente porque yo tenía sólo 10 años cuando se retiró en la Plaza México, pero si recuerdo haber visto el cartel de su despedida en una calle a media cuadra de distancia de donde yo vivía. También recuerdo haber visto los afiches en que se anunciaba su película “La Diosa Rubia del Toreo” la cual, desgraciadamente, nunca he visto.

    En uno de mis viajes a México (resido desde hace 39 años en California) y encontrándome en Guadalajara (mis padres eran orignarios de Jalisco ?Yahualica y Concepción de Buenos Aires, respectivamente) vi el cartel de una corrida en el Nuevo Progreso en el que se anunciaba que Conchita Cintrón partiría plaza. Desde ese momento supe que no podía faltar a esa corrida y dejé a un lado cualquier compromiso familiar que pudiera haber tenido. Efectivamente, a la hora en punto estaba yo en una barrera de sol. Cuando Conchita apareció en la Puerta de Cuadrillas, la emoción que sentí fue muy intensa, para mí la plaza toda se perfumó de Torero. Sólo una vez antes experimenté una sensación igual: la primera vez que vi a Lorenzo Garza, en la México, en uno de sus varios regresos a los ruedos.

  2. jorge monteiro dice:

    yo jorge monteiro muero con el disgusto de no haber visto torear a Conchita Cintron.
    En relacion con las grandes figuras del toreo masculino, que no querian torear con Conhita, porque ella ganaba mas aplausos, les voy a contar lo que me ha dicho un dia en Lisboa el banderillero Jose Alegria conocido por “Ortega” persona esta que me enseno a torear y de tanto me hablar de Domingo Ortega, que siento una gran simpatia por Domingo, vamos al assunto.
    Jose Alegria me ha dicho que un dia Don Ruy da Camara apoderado de Conhita entrou en negociaciones con Carlos Costa apoderado de Carlos Arruza em Portugal para una corrida con Conchita, contestacion de Arruza que manos a manos con mujeres solo en la cama. Una respuesta para evitar de torear con Conchita.
    Jorge Monteiro
    Taurine Bibliophiles of America
    East Hartford, Connecticut
    USA

  3. gabriela dice:

    Hola, vi en esta nota que tu padre conocio al doctor Ramírez Mota Velasco el cual fue mi bisabuelo, estoy por escribir un libro biografico de él y me interesa toda la información que pueda tener sobre él, por lo que si me pudieras apoyar sería muy importante para mi, mil gracias

  4. pepe dice:

    disculpa minombre es armando y me interesa contactar a gabriela ya que yo le quiero ayudar a redactar la biografia de don jesus ramirez mota velasco propietario de sierra hemosa

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