1ª de feria en Olivenza. Pido para El Juli la Medalla de las Bellas Artes

 

 

Plaza de toros de Olivenza (Badajoz). 7 de marzo de 2009. Primera de feria. Tarde de radiante primavera con incómodo llenazo. Seis toros de Fuente Ymbro, sobradamente presentados para esta plaza en tres y tres. Bonitos los primeros y serios los de la segunda mitad. Salvo el bravo además de noble primero aunque se rajó al final y el difícilmente encastado quinto, no dieron el juego esperado. Unos por demasiado flojos como el derrengado segundo y el dócil aunque feble tercero; y otros por excesivamente complicados y deslucidos como el cuarto y el sexto. Morante de la Puebla (avellana y oro): Estocada tendida perdiendo la muleta, petición insuficiente seguida de ovación. Pinchazo y casi entera desprendida, silencio tras leve división. El Juli (amapola y oro): Estocada y tres descabellos, silencio. Pinchazo hondo y gran estocada, dos orejas. Salió a hombros. Miguel Ángel Perera (verde botella y azabache): Buena estocada, oreja. Estocada trasera desprendida, ovación.            

 

Lo radiante de la tarde por fin primaveral y el ambientazo con que empezó este primer festejo de la gran temporada dada la categoría del cerrado cartel, hacían preveer cosas muy grandes de los tres espadas contendientes. Pero entre la inesperada  flojera de varios toros, lo mal que estuvo Morante tanto con el buen primer toro como con el mucho peor cuarto y la mala suerte de Perera con el último, únicamente El Juli consiguió dar argumento importante a la corrida. Aunque importante es decir poco porque ya ha quedado dicho en la entradilla que su faena al quinto toro – un animal que arrolló sorpresivamente violento de salida por el pitón izquierdo y al que le costó romper por el derecho – fue un dechado de magistral sentido de la lidia y del toreo en su más neta y valiosa acepción.

 

El Juli, que había tenido muy mala suerte con el derrengado segundo, afrontó la lidia del quinto con esa rabia que suele expresar cada vez que le hierve la enorme raza que atesora y, lejos de desfallecer o de pensárselo ante las dificultades que presentó el burel, acopió armas, desplegó bagajes y desde el valentísimo quite por chicuelinas hasta la estocada que enterró tras pinchar hondo, todo cuanto hizo fue un clamor de seguridad, de mando y de incuestionable poderío. El Juli toreó hasta con la voz para que el animal no perdiera nunca el señuelo de su privilegiada muleta con la que, tramo a tramo, primero con la derecha y luego al natural, lograra poner la plaza boca abajo y el toreo a sus pies. Primer paso importante, pues, de El Juli en esta temporada que por lo visto ayer, encara en plan de gran figura con todas sus consecuencias porque la cosa no está para andarse con bromas dada la situación económica que atravesamos y cómo anda el ambiente taurino de alborotado los último días.

 

Había que hablar donde los toreros solamente deben hacerlo. En la plaza. Y El Juli habló con palabras de puro oro de ley que compensaron los desafueros cometidos por un Morante ayer fatal pese al compromiso a que estaba obligado después de todo lo que acaba de largar sobre la vergüenza en el toreo. Pero mira por donde, volvió a ocurrir lo de “por la boca muere el pez” y Morante se desdijo a sí mismo nada más empezar la corrida con un toro que se le fue con las dos orejas sin cortar como hubiera merecido. Y es que Morante está últimamente tan poseído de sus dones artísticos que, además de amanerado, no encuentra el sitio ni el lugar adecuados para darnos lo que esperamos de él aunque tenga material apropiado para ello. Y eso es muy grave.

 

No se puede ni se debe picar tanto a los toros como ayer se picaron a los dos que le correspondieron. Sobre todo al primero que fue tan bravo como noble y Morante terminó arruinándolo por su torpe trato y falta de temple. Veloz en el manejo de los engaños, exagerado en las formas y casi nunca puesto en el sitio que había que ponerse, la primera faena de Morante fue, hasta desde el punto de vista artístico, una caricatura de sí mismo aunque a muchos de sus partidarios no se lo pareciera. Y la segunda, aún peor porque con el cuarto – que no se prestó por muy distraído, echar las manos por delante y la cara arriba en cada embroque – quiso y no pudo por incapaz de resolver nada. Ni una sola idea, ni un solo acierto en un ancho mar de dudas. No sé. Vimos a un Morante descuidado, horriblemente peinado, fofo de cuerpo y me temo que por dentro asustado de antemano, a sabiendas de lo que le espera en Sevilla. Ojala que logre reponer todo lo que ayer pareció faltarle.

 

Otro que habló en la plaza como se esperaba fue Miguel Ángel Perera, pero sin los resultados finales que cabía esperar, en parte por la mala suerte que tuvo – sobre todo con el sexto toro –, y en parte por lo mucho, quizá demasiado, que el extremeño exigió del tercero, un animal tan noble como feble que debió cuidar y administrar mejor.

 

Soberbiamente templado con el capote, se extremó en un estupendo quite por tafalleras ligadas sin moverse a sucesivas gaoneras de las que el animal, por demasiado obligado a volver sobre sus propios pasos, salió sin el fuelle necesario para que luego resistiera sobrado un inicio de faena con pases cambiados en los medios sin enmienda marca de la casa aunque tal marca a veces no sea conveniente, como así fue. No obstante, hubo faena aunque no la que debería haber sido y una estocada a toda ley que le supuso a Miguel Ángel su primer medio golpe cantado de este año en España. El otro medio no llegó a producirse porque fue imposible dadas las malas condiciones de este animal con el que Perera hizo un gran esfuerzo y se la jugó como suele, con tanto ahínco que hasta se pasó en el arrimón final.

 

Pero ya que hablo de pasarse, decir finalmente porque ayer, además de lo de El Juli, no se hablaba de más cosas en los corrillos taurinos tanto antes como después de la corrida, que quien ha vuelto a pasarse en el garrafal error que ya había cometido al devolver su Medalla de las Bellas Artes, ha sido Paco Camino con unas extensas declaraciones en las que ha intentado sin conseguirlo sacar la pata de donde la había metido hasta el corvejón. De modo que ahora dice don Francisco que él no quería ofender a nadie y que quien tiene la culpa de todo es el Consejo de Ministros. Pues, hombre, haber dicho exactamente eso en vez de haber firmado la repensada cartita que finalmente habéis sacado a la luz intentando remediar lo irremediable. Esa escueta carta con la que te de dejaste embaucar por José Tomás, por su tan escandalosamente intenviniente y pintoresco apoderado, y por los muchachos de su prensa tan dichosamente adicta y muñidora del follón.                             

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Raúl dice:

    Creo que se estaba deseando pasar factura a Morante.Es el tufillo que deja la crónica. Morante lo único que ha hecho es OPINAR. ¿Porqué no puede dar su opinión?. Y el torero opina que es una verguenza el desconocimiento del Comsejo de Ministro sobre la Fiesta de los toros. Y ése desconocimiento, es el que ha provocado que le den la medalla a Rivera O. Que es una víctima. Éso es lo que ha dicho MORANTE. Nada máa y nada menos.

    Ahora bien, si hay que estarse callado, pegarse besitos….Y tOOOR ER MUNDO ES GÜENO, pues muy bien.

  2. Rafa dice:

    No vi la corrida, pero me sorprende mucho la crítica sobre la actuación de Morante, ya que en ningún portal taurino de los que he visitado han escrito nada parecido a lo que he podido leer aquí. Nada parecido ni nada que se le acerque.Tanto en Sevillatoro, Mundotoro como Burladero dicen que en el primero estuvo bien con el capote y porfión con la muleta e intentando sacar todo lo que tenia el toro, incluso en alguno he leido que no se le concedió la oreja por la racaneria del Presidente. En el cuarto abrevió con un toro sin posibilidades y con peligro.

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