2ª y 3ª de feria en Olivenza. Intensísima jornada con trece orejas aunque no todas merecidas

Plaza de toros de Olivenza (Badajoz). 8 de febrero de 2009. Corrida matinal con casi lleno, fresco ambiente y algo de viento. Seis toros de Juan Pedro Domecq de justas hechuras y juego desigual con predominio de los nobles, flojos y sin raza, algunos demasiado. Destacó con creces el tercero por su mayor fuerza, bravura y extraordinaria calidad. Espartaco (lirio y oro): Estocada caída, oreja cariñosa. Casi entera atravesada y descabello, ovación. José María Manzanares (cobalto y oro): Gran estocada, oreja sin fuerza. Buena estocada al hilo de las tablas, oreja. Cayetano (verde botella y oro): Buena estocada y descabello, dos orejas excesivas. Casi entera trasera caída, ovación. Manzanares y Cayetano salieron a hombros.

 

Corrida vespertina con excelente temperatura y llenazo a reventar. Seis toros de Zalduendo, terciados los primeros y más cuajados los de la segunda mitad. Salvo el afligido y enclenque aunque dócil primero, muy encastados en diversidad de estilos, destacando por más bravos y nobles los lidiados en segundo y tercer lugares. El cuarto, bravucón y parado de salida, equivocó a todos salvo a su matador. El quinto se vino abajo en la muleta. Y muy arriba por falto de castigo el sexto que presentó insolubles problemas por imparable, distraído e informal. Enrique Ponce (amapola y oro): Estocada trasera caída, aviso y oreja. Estocada caída, aviso y dos orejas. Antonio Ferrera (añil y oro): Media estocada, oreja protestada. Estoconazo fulminante, dos orejas pueblerinas. Miguel Ángel Perera (carmesí y oro): Pinchazo y estocada trasera caída, dos orejas con clamor. Estocada, palmas. Los tres matadores y el mayoral salieron a hombros.             

 

Aunque pocos podrán quejarse de lo entretenido y en ocasiones realmente interesante que resultó la intensa jornada del domingo en Olivenza, no hay más remedio que separar el trigo de la paja porque no todo lo premiado fue premiable, como no todo lo que vimos y algunos celebraron como si fuera el no va más tuvo la misma importancia. La corrida matinal resultó amabilísima, quizá por lo que supuso el hecho de que Espartaco la encabezó en una reaparación meramente festiva por coincidir este año con el treinta aniversario de su alternativa. Mucho mérito tiene volver a vestirse de luces cuando las facultades ya te han abandonado y de ahí la benevolencia con que fue tratado el maestro Espartaco, feliz como un niño con su primer toro que obedeció siempre al distanciado temple de su muleta, y no tan feliz aunque empeñoso con el imposible por parado cuarto del que no pudo cortar la oreja que le regalaron del primero.  

 

Tal condescendencia contribuyó para que a los jóvenes Manzanares y Cayetano también les premiaran con exceso tras matar a sus dos primeros toros. Muy flojito el segundo, Manzanares no terminó de cogerle el aire con la muleta aunque en algunos pases se meció con la dulzura que le caracteriza, arreglando todo con la espada en una estocada magnífica. En cambio, qué bien anduvo el alicantino con el quinto – más difícil que su anterior oponente – frente al que desplegó su ciencia y su gran clase torera en una solvente y templadísima faena que alargó junto a las tablas cuando el toro se le rajó sin que nadie se cansara de ver a José Mari. La oreja que cortó a este toro fue la más legítima del festejo. 

 

Y es que la segunda del tercer toro que le dieron a Cayetano, no debieron dársela, sencillamente porque no estuvo a la altura de la excepcional calidad de su oponente. Claro que, los valores que añade Cayetano a su todavía tierna capacidad, explican la sobrevaloración que disfruta. Aparte lo que le ayuda el despliegue mediático que le acompaña por doquier y la consiguiente incondicionalidad de sus seguidores y, sobre todo, de sus seguidoras, su natural y elegante apostura, como asimismo su gran empaque, le ayudan una barbaridad. Pero formalmente hablando, lo cierto fue que Cayetano toreó ayer mucho mejor con el capote que con la muleta y que con ésta los remates de cada tanda, bien fueran pases de pecho u otras improvisaciones, hayazgos  o detalles de su exclusiva inspiración agitanada, tuvieron más genio y, por ello, más trascendente calado que el toreo fundamental para el que, por no siempre bien colocado o desigualmente destemplado, no se halló tan a gusto ni acertado. No pudo suceder lo mismo con el sexto que, por venirse totalmente abajo, impidió cualquier conjunción.          

 

Ponce, Perera y los toros de Zalduendo

 

La apoteosis vespertina también hay que deslindarla aunque reconozco lo difícil que resulta no dejarse llevar por la corriente del triunfalismo que ha presidido esta atractiva miniferia de apertura anual. Y es que la presidencia oliventina, con su fácil pañuelo blanco, terminó por desvirtuar lo hecho por Miguel Ángel Perera con el tercer toro de Zalduendo y lo que logró Ponce con dos animales que solo en sus manos parecieron ser lo que no hubieran sido en las de otros.

 

Desentonó, por ello, que Antonio Ferrera fuera igualado en número de trofeos – tres por coleta – aunque quepa reconocer que pese a su chabacano modo, se entregara totalmente en su imparable aunque espantoso hacer con el capote, las banderillas y la muleta – sus estocadas fueron lo más normal y válido – en sendos actos a los que muchos espectadores apenas prestaron atención porque ambos tuvieron lugar como intermedio de los magistrales “milagros” de Ponce y del contundente y redondo valor de Perera.

 

Por empezar con el extremeño, celebramos que pudiera conseguir lo que tanto él como sus paisanos esperaban comprobar. Que no ha perdido ni un gramo de su valor y hasta que le sobra tanto que se pasa, cuestión que Miguel Ángel debería empezar a corregir porque ya no le hace falta. Lo que intentó hacerle al distraído, imparable e informal sexto toro por dejarle tan crudo fue una temeridad que le pudo costar otras dos  cornadas y eso no puede ser porque además, el toreo es imposible en tales circunstancias.

 

Menos mal que su gran faena al tercero, muy del mejor Perera, tuvo la virtud de concebirla y a la postre estructurarla conforme a las condiciones del toro de Zalduendo. Buena cosa fue que en el quite por tafalleras no molestara al toro, limitándose a aguantar y a templar. Como también que en el arranque de la faena tampoco. Por eso luego pudo torear tan largo, tan hondo y tan a su placer por redondos y naturales, librando las fueras del animal y dejando el enredo para el final, que es lo que se debe hacer. El firmísimo e intenso encadenado de muletazos naturales y cambiados hasta el no va más del rizar el rizo, inamovible, puso la plazo del revés.

 

Y el siempre sorprendente Ponce por el que parecen no pasar los años y en cada uno que le llega está mejor. La fuerza tranquila de este potente “anticiclón” del toreo se convierte en lámpara maravillosa de Aladino cada vez que tiene la suerte de espaldas y la transforma en frontal. Ayer reconstruyó o mejor diría resucitó al enclenque primer toro gracias al templado y sutilísimo primor de su inimitable templar. ¿Qué le hubiera durado, qué hubiera aguantado este animalito sin resuello a cualquier otro torero…, cuatro, cinco, seis muletazos? Ni uno más. Ponce le cuajó más de cincuenta y todos bellísimos. Quintaesencia, pues, fue su primera faena.

 

Y un portento de coraje y de ciencia además de poderío la apuesta segunda frente al bravucón cuarto que se plantó tan parado y reservón en su salida, tardó tanto en reaccionar cuando intentaron provocarle, que pareció  imposible hacerle romper y cuando lo hizo fue con enorme y poco grata violencia. Sólo cuando Ponce brindó al público empezamos a creer en el toro porque, si no lo brinda y se limita a trastearlo por la cara, nadie hubiera protestado. Pero Ponce sigue siendo mucho Ponce e hizo lo que siempre han hecho los grandes. “Si tu bueno, yo mejor”. Las dos primeras tantas – la primera por bajo, rodilla en tierra, y la segunda por forzosamente seguidísimos redondos – fueron la clave de lo que aconteció después. Otra obra más de su magistral colección que ya rebasa cualquier previsión. Tanto, que Enrique, como anteayer El Juli, han empezado la temporada en Olivenza dando sobradas pruebas de que piensan, quieren  y pueden seguir al frente de la manifestación.          

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. MAURICIO RODRIGUEZ dice:

    De acuerdo con CASI todo lo expresado en sus crónicas desde Olivenza. Unicamente un pero: la fobia que siente por un torero como ANTONIO FERRERA al que evidentemente no le adornan las virtudes del clasicismo pero que, como torero, merece mucho más respeto que el que Ud. le tiene en sus crónicas. Baste decir como ejemplo que el día que cortó un rabo en Pamplona y con los dos muslos abiertos, Ud. le acusó de “hacer teatro” aunque despues estuviera mas de un mes en el dique seco….
    Más inexplicable es esta fobia, si tenemos en cuenta que a Ud. le encantan las maneras de un torero muy parecido a Ferrera: El Fandi, para el que reclama mayor reconocimiento.
    Lo siento, pero de ninguna manera le concedo que el granadino sea mas puro banderilleando que el extremeño, ni que arriesgue la mitad de lo que lo hace éste. Es verdad que es mejor capotero y, a veces, es buen muletero pero claro, no es lo mismo hacer las cosas que hace el Fandi, a los toritos que torea por esas plazas de Dios que hacerselas a un Victorino o uno de Palha, de Cebada Gago o de cualquier ganadería de las llamadas duras a las que Fandi no ha visto ni de lejos en toda su carrera y de las que Ferrera se ha hartado de matar en las primeras plazas de todo el orbe taurino. Con lo que mata el de Granada y sin dar la cara en Madrid, es mas facil ponerse “bonito” delante de los toros.
    Respeto profundamente su opiniones y comparto la gran mayoría de ellas, sobre todo las relativas a J. Tomás, pero no puedo estar de acuerdo con las injusticias y lo que ud. comete con Ferrera es una y bien grande.¿Tiene algo personal contra él?
    Con mi admiración y respeto
    MAURICIO RODRIGUEZ

  2. solesombra dice:

    Solamente decir que se han cortado catorce orejas (cinco por la mañana, Espartacao una, Cayetano dos igual que a Perera, y nueve por la tarde, tres por coleta. Perera ha cortado una en el ultimo).

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