6ª de Fallas en Valencia. Desaprovechados varios toros de Valdefresno para hacerse ricos

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. 12 de marzo de 2009. Sexto festejo fallero y segunda corrida de toros. Tarde fría con media entrada muy repartida. Siete toros de Valdefresno y de Fraile Mazas, el otro hierro familiar que para el caso es lo mismo, incluido el sobrero que reemplazó al que abrió plaza, devuelto por flojo. Bien aunque desigualmente presentados. Salvo el que hizo de sexto que no cesó de defenderse y  quedarse corto, todos se dejaron torear. Algunos mucho y con clase pese blandear y alguno como el cuarto a mansear en el primer tercio. Los tres más claros fueron el segundo, el tercero y el quinto. Y de ellos, el segundo con clase para dar y tomar por los dos pitones. El Califa (blanco y oro): Tres pinchazos, estocada caída atravesada y descabello, silencio. Tres pinchazos, media caída y descabello, aviso y silencio. José Calvo (gris perla y oro): Casi entera trasera, oreja. Dos pinchazos y media perpendicular caída, palmas con saludos. Morenito de Aranda (carmesí y azabache): Pinchazo y estocada, ovación. Dos pinchazos y estocada, silencio.   

 

Que tres toreros tan necesitados de triunfar aunque en distintas circunstancias profesionales logren venir a Fallas y en vez de tener que torear una corrida de Cebada, les echen otra de Valdefresno para figuras del toreo, debió parecerles como si les hubiera tocado un inesperado gordo de la lotería. Y así fue porque la mayoría de los siete que saltaron al ruedo se dejaron torear hasta el punto de que, cuando iba más que mediado el festejo, muchos pensamos en qué habría ocurrido si esta misma corrida hubiera caído en manos de los Ponce, Juli, Manzanares…. y en las de varios toreros más.

 

Pero no. Por desgracia no fue aprovechada la oportunidad. Empezando por José Pacheco “El Califa” que, nada más salir el flojo aunque nobilísimo primero, lo tiró al suelo por no saberse ni saberlo templar. Desperdiciado el débil bombón, le soltaron otro no tan flojo aunque asimismo débil y muy noble con el que se eternizó en otra calamitosa actuación en la que muy contados pases le salieron limpios. Los suficientes para que todo el mundo se diera cuenta de la bondad del animal. Pero aún tuvo otra ocasión para desquitarse con el cuarto que, pese a mansear en varas, también se dejó. Por el lado derecho no se atrevió Pacheco porque el toro le miró demasiado y ello le asustó. Pero con la zurda al natural tampoco porque no se puso en el sitio una sola vez. Total, nuevo desastre de El Califa en su tierra y van…

 

José Calvo salió revestido de pontifical y con el pelo muy largo en su afán de agitanarse, como así nos pareció también por sus maneras al verle saludar demasiado exagerado con el capote al segundo toro de la tarde que, solo por las hechuras que tenía, no podía fallar. Galopó este gran toro con la clase que luego mostraría en la muleta, incluso a pesar de lo mal que fue picado, logrando Calvo dos buenos lances y media en un quite aún más revelador de la calidad que portaba el de Valdefresno, como así aconteció en las dos tandas que enjaretó por redondos para empezar el trasteo. Fue lo mejor de esta faena porque a partir de ahí, fue perdiendo tono, ritmo, calidad y limpieza. Tanto al natural por no cruzarse nunca y se dejó enganchar muy suciamente como al final de nuevo con la derecha. No obstante, el empeño del torero y lo que sus paisanos le ayudaron sin parar, sumado al eficaz espadazo con que mató, pusieron en sus manos una oreja aunque en el aire quedó la agridulce sensación de que el toro había sido al menos de dos.  Como de oreja fue el tardón y también noble quinto con el que Calvo anduvo siempre citando por las afueras y con la muleta retrasada, razón de que no lograra ligar nunca ni dos pases seguidos. Y con la espada, peor.

 

El tercer toro de Valdefresno no tuvo tanta clase como su hermano anterior pero también fue bueno. Debutaba en Valencia Morenito de Aranda y en verdad que causó muy grata impresión al lancear de capa a la verónica con muy buen estilo. Como también en la primera parte de su faena a derechas hasta que el toro quiso irse a tablas mientras intentaba el natural y el torero se empeñó en sujetarlo en los medios donde estaban, razón por la que el animal, ya incómodo allí, empezó a protestar. Mejor, pienso, hubiera sido dejarle ir donde quería y terminar la faena en tablas que fue en donde a la postre terminó. De todas formas, Morenito tenía cortada esa oreja que le hubiera venido de perlas, pero por entrar a matar con el brazo atrás en el embroque, pinchó antes de agarrar una estocada que dejó la cosa en simple ovación. Con el sexto, ya quedó dicho que Morenito no tuvo opción.           

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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