12ª de Fallas en Valencia. Micro esencias de Aparicio, insuficiente Talavante y Luque inédito

 Valencia. Plaza de la calle Xátiva. 18 de marzo de 2009. Duodécima de feria. Tarde muy fresca con más de tres cuartos de entrada. Siete toros de La Palmosilla incluido el sobrero que reemplazó al primero, devuelto por derrengado. De menor a mayor fuerza los restantes. Todos muy bien hechos y nobles salvo el más basto sexto que embistió rebrincado y quedándose muy corto. Por su gran clase, sobresalió el cuarto. Y  por su gran docilidad segundo y quinto. También noble aunque más apagado resuló el tercero. Julio Aparicio (negro y azabache): Pinchazo, otro hondo, estocada y descabello, silencio. Media estocada, oreja. Alejandro Talavante (celeste y oro): Estocada caída y descabello, aviso y ovación. Pinchazo, estocada contraria y tres descabellos, aviso y palmas. Daniel Luque (cobalto y oro): Estocada muy trasera, silencio. Media habilidosa a capón y descabello, silencio. Bien en la brega y en palos Paco Peña.

 

A falta de lo que suceda hoy, festividad de San José y fin de las Fallas, está visto que a las grandes figuras no hay quien las apee de sus respectivos pedestales. Y mira que la mayoría de los nuevos toreros han tenido fácil oportunidad de triunfar. Ayer mismo ocurrió con el más veterano con mucho de la terna, el ya cuarentón Julio Aparicio al que le bastó medio confiarse con el excelentísimo cuarto toro para alzarse con la única oreja que se cortó en el festejo. Claro que también hemos de decir que, profesionalmente hablando, no estuvo a la altura de la gran calidad de este toro, el mejor de los seis. Pero dicho esto, también nos complace celebrar lo que disfrutamos con el repajolero arte de Julito aunque fuera durante muy breves instantes. Suerte que tienen los artistas y Aparicio lo es en grado superlativo. Estaba tan contento que hasta arrojó la espada y la muleta a la arena y se desplantó de rodillas al final de su micro preciosa labor. La oreja que cortó le va a servir para empezar su postrera andadura con más moral y más confianza en él de los que le llevan y de los pocos aunque fervorosos partidarios que todavía le siguen.

 

Y si para Aparicio suponía mucho la corrida de ayer, aún más para Alejandro Talavante y para Daniel Luque. Los dos se fueron de vacío a la espera de las próximas y aún más comprometidas ocasiones. Talavante tendrá que espabilarse en su anunciada corrida solo con seis toros en Madrid. Y Luque, en las que le aguardan en La Maestranza donde tiene muchos partidarios y profetas que ayer no hubieran salido nada contentos de la plaza de Valencia.

 

Vimos a Talavante más animado en su querer que el año pasado y eso se notó desde que se abrió de capa con el segundo toro pero, como otra veces, también demasiado imitativo de su ídolo aunque solo en lo que más distingue a éste por gestualidad, ensimismamientos y paseos varios entre tandas. De ahí su insuficiencia y falta de ángel precisamente por querer ser quien no es y ni falta que le hace. ¿O es que no se acuerda de las grandes tardes de su primer año como matador y del arranque del siguiente?

 

Aunque sosito y débil fue el primer toro de Talavante, también tan dócil que no cabían las melancolías, ni tantas miradas al tendido, ni tantas pausas. Alejandro lo que tiene que echar es más fibra, más determinación en la elección de terrenos y en ganar la acción a los toros en vez de ese esperar tancredista que solo conduce a la inacción por mucho que a algunos les entusiasme la quietud a ultranza. El toreo no es solo pararse delante o al lado de los toros, también pide dinamizarse, ganarles pasos, imponerse, mandarles en definitiva.  Y todo esto no fue lo que hasta muy avanzada la faena – que fue cuando se centró y echó carbón – hizo Talavante con el mejor quinto que llevaba las dos orejas colgando y solo le habría cortado una si lo hubiera matado pronto y bien. Si en Madrid con los seis toros va a estar Talavante como ayer en Valencia, no quiero pensar en lo que le ocurrirá. Medite el torero,  cambie de plan y destruya los fantasmas que, por lo visto, le siguen obsesionando.

 

Tengo muy mala suerte con Daniel Luque y no dejo de oír maravillas de él. La última vez que le vimos el año pasado fue en la Feria del Pilar y no le noté nada de particular ni, por tanto, me entusiasmó salvo con el capote que maneja francamente bien. La primera de este año, tampoco salvo de nuevo con el capote. Reconozco que con el sexto toro no hubo más que rascar que echarle valor. Pero ¿por qué no se lo echó al tercero con el que no se cruzó una sola vez y más llegando a la muleta progresivamente apagado? Me revisto de paciencia y espero hasta Sevilla.                  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. david_izurieta dice:

    Con la cronica del Maestro y con lo que lei en un portal de noticias me queda preocupacion respecto a Luque. Que un torero, joven y con proyeccion, se exprese de una forma inapropiada respecto a una tarde en la cual las cosas no le rodaron, por los motivos que he leido, deja un punto de preocupacion y es un aviso para el propio Luque. Un poco mas de mesura y tranquilidad pues este torero tiene mucho por delante. En Quito dejo una buena impresion en el 2007

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