Bitácora de América. Fabián Barba escucha el ¡torero, torero! en la primera de la feria de Aguascalientes

Fue un día caluroso en “la tierra de la gente buena”. Con un tercio de entrada,  el Juez de plaza, Manuel Ramírez de la Torre, presidió la primera de las nueve corridas que consta la feria. Antes del inicio, se hizo un justo homenaje al ganadero Pepe Chafik por parte del Gobernador Luis Armando Reynoso.

 

Los toros del encierro de Medina Ibarra del Arquitecto Jorge Medina, bien de trapío, desarrollaron peligro, sin recorrido en las embestidas, salvo el bravo y con calidad quinto.

 

Rafael Ortega (de azul rey y oro)  obtuvo silencio con “Gran señor” de 549 kilos. Un toro engañoso, siempre pendiente, muy listo, midiendo al torero, altito de hechuras e impecable presentación. Era muy difícil que se moviera con ese peso. N descolgó la cara en sus discontinuas embestidas. El torero estuvo centrado y sobrio, pero poco se podía hacer sin materia prima.   

 

El segundo de la tarde fue para el sevillano Antonio Barrera (de rosa y oro con remates negros), quien el año pasado corto cuatro orejas en la feria. “Por tu vida” de 512 kilos, de armonioso trapío,  se desentendía de la muleta, escarbaba y atacaba con genio y peligro, imposible pegarle un muletazo. La faena fue breve por necesidad. Solo había que machetearlo, torearle de pitón a pitón y entrar a matar. Silencio. El aspirante Edgar Camacho recibió palmas en banderillas, cuando el toro le echó la cara arriba en un par muy arriesgado.   

 

El tercero fue para el espigado Juan Antonio Adame (de azul pavo y oro), torero en proceso de consolidación. Obtuvo palmas con “Sin ti” de 472 kilos. Toro más bajo, agradable de estampa. Cortaba el viaje; con embestidas sosas, deslucidas, no era toro para banderillas, muleta, ni para nada. Sin embargo, El Bala cubrió el tercio de banderillas por su propia cuenta, teniendo que brincar al callejón cuando el toro hizo por él de improviso, casi cae de cabeza, saltó la barrera sin apoyarse. Brindó a su padre José Antonio Adame “El grande”, que fue banderillero de la cuadrilla de Miguel Espinosa Armillita Chico. Al final del muletazo terminó con la cara levantada y deslucido. Se agarró al piso, tardó en decidir las arrancadas. Muy empeñoso y dispuesto el torero de Monterrey, afincado en Aguascalientes. En su línea de seguro estoqueador, Adame logró estocada entera, un tanto tendida, para palmas.   

 

El cuarto fue para Fabián Barba (de hueso y oro, corbata y faja en grana), uno de los toreros ausentes de la Plaza México y de muchas plazas, ha toreado poco, pero ha luchado mucho en su preparación, merece más y mejores oportunidades. Obtiene una oreja en faena emocionante con “Para siempre” de 484 kilos. No remataba las embestidas violentas e inciertas. Un toro con gran ímpetu, encastado, de bravura seca, nada fácil, muy exigente.  Destacó  Barba toreando con el capote. A ninguno de los anteriores toros del festejo se le había pegado un solo lance.  Fue este toro el que mejor juego dio en varas, metiendo los riñones, buen puyazo de  Javier Prado. Realizó Fabián Barba un quite en el centro del ruedo, a base chicuelinas antiguas combinadas con caleserinas. Brindis a su padre Gerardo Barba. Fabián tuvo gran presencia de animo toda la tarde, actitud de un torero que quiere trascender, muy firme, muy mentalizado, con chispa y carisma, conectando con el publico.  La faena fue sobria, valiente. Logró una muy buena tanda de naturales. Toreó con temple aunque no pudo rematar algunas series al revolverse el toro tratando de prenderlo a la salida. Logró una estocada entera con mucha decisión, aunque no en perfecta ubicación para su primera oreja.

 

El quinto toro del festejo fue el de más bravo y con calidad de la corrida. Rafael Ortega obtuvo una oreja y resultó herido. Presenta fisura en una costilla. “Eternamente” de 500 kilos, se llamaba el toro. Ortega lanceó con el capote a pies juntos sin acomodarse del todo y por chicuelinas un tanto rapidillas. Paco Salinas pegó un puyazo contrario y caído. Dejó al toro un poco crudo.  El quite de Rafael Ortega fue por chicuelinas muy ajustadas y dos navarras con exposición. En banderillas Ortega destacó al cuarteo, al violín y al quiebro con las cortas. El toro fue bravo y emotivo de principio a fin, muy dócil, con ritmo al embestir con fijeza, tuvo movilidad y pasó completo, pero volvía rápido.  El de Tlaxcala siempre hizo las cosas bien, con temple y largueza, a pesar que se le vio un tanto revolucionado y rápido en sus procedimientos. Algunos pases no tuvieron mucho eco en el tendido. En un innecesario desplante fue prendido y se lo llevaron desmadejado. Regresó para matarlo y obtuvo una oreja de ley.

 

En el sexto el sevillano Antonio Barrera tuvo una destacada actuación. Mereció una oreja que negó el juez. Dio la vuelta al ruedo el español tras una actuación muy importante. La faena fue de mucha firmeza y certera la estocada. Mala suerte con el peor lote.       

 

El séptimo para Adame, fue de silencio. Muchas complicaciones con el astado de 462 kilos que no colaboró con el joven torero regiomontano.   

 

Fabián Barba en el octavo, llamado “Amor eterno” de 514 kilos, obtuvo su segunda oreja tras una gran actuación, destacando una tanda de siete derechazos templados. Llevó al toro muy empapado en la muleta. El público se emocionó. Resultó prendido Fabián, se jugó nuevamente la vida. Gran espadazo. Salió a hombros. Barba fue el triunfador indiscutible de esta primera de abono.   

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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