11ª de feria en Sevilla. Otra oreja para El Juli y faenón imperial de Manzanares que cortó dos

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 27 de abril de 2009. Undécima de feria. Tarde soleada aunque fresca y ventosa con lleno total. Cuarto toros de Daniel Ruiz Yagüe, muy justa y  desigualmente presentados y de juego dispar. Blando, noble y a más el que hizo de segundo que mejoró por la excelente lidia que recibió. Remolón y sin repetir nunca el que hizo de cuarto. Manso con genio en varas, gazapón y a menos el quinto. Y finalmente muy noble en la muleta aunque algo remiso tras mansear en varas y quedarse muy corto por el lado izquierdo en la brega durante el tercio de banderillas  el lidiado en último lugar que fue ovacionado en el arrastre. Dos sustitutos de Gavira, cortos y muy agresivamente armados. El que abrió plaza, tan dócil como falto de brío y soso. Y el que se lidió en tercer lugar, asimismo flojo y rajadísimo. Francisco Rivera Ordóñez (añil y oro): Media trasera baja y estocada atracándose resultando cogido espeluznantemente revolcado, por milagro sin consecuencias, palmas. Casi entera y dos descabellos, silencio. El Juli (violeta y oro): Estoconazo trasero, oreja. Dos pinchazos, estocada y dos descabellos, silencio. José María Manzanares (nazareno y oro): Gran estocada, palmas. Grandiosa estocada, dos orejas. De las cuadrillas destacaron Curro Javier y Juan José Trujillo tanto en la brega como en banderillas. Ambos tuvieron que saludar tras parear al tercero y sexto toros respectivamente.

 

No hay mal que cien años dure y aunque la mayor parte de la corrida de ayer nos hizo meditar una vez más en esta feria, bien fue cierto que todo lo gris y aburrido que ocurrió quedó compensado con creces gracias a la faena de El Juli con el segundo toro, primero de los de Daniel Ruiz, y sobre todo con la sinfónica obra de José María Manzanares frente al sexto, el mejor a la postre del ganadero titular aunque en varas dejara mucho que desear y al principio no pareció prestarse como luego lo hizo mediante la precisa inteligencia, el sereno valor y el dulce temple del alicantino. Arriba pues los corazones porque el final de la corrida de ayer sin que nadie se moviera de sus asientos para celebrar el triunfo de Manzanares y acompañarle en su vuelta al ruedo entre encendidas ovaciones y lanzamiento de sombreros, puros, flores y regalos a su paso bajo los tendidos, nos devolvió esa alegría incontenible que únicamente se siente cuando algo grande acaba de suceder.

 

El Juli empezó por templar de maravilla con su capote, milimétricamente, a su primer oponente y continuó exquisito al medirlo en varas tras un primer encuentro con el caballo en el que el animal rompió el palo de la puya por lo que tuvo que entrar tres veces porque apenas había sangrado. Aunque el toro escarbó antes del quite que le hizo El Juli, de la revolera del remate salió convencido Julián de que lo cuajaría con la muleta y lo brindó al público con ese gesto determinante que caracteriza al madrileño cuando está seguro de algo.

 

Seguro de lo gran torero que es y dispuesto a calentar la tarde, primero pasó al toro por alto en posición genuflexa rematando esta primera tanda con un precioso ayudado por bajo, para seguir luego por redondos larguísimos y después hondísimos que sometieron totalmente al burel. Hasta demasiado, razón por la que el animal empezó a venirse abajo. Peor el toro por el lado izquierdo por donde se defendió y tras comprobar que por ahí no podría continuar la obra en el mismo son porque, además, molestó el viento, volvió a la derecha y tuvo que extremar el temple para que la faena no decayera como decayó inevitablemente. No obstante, la superioridad técnica y anímica de este Juli 2009 quedó otra vez patente y, tras tirarse a matar como un jabato, la oreja de ley cayó como fruta madura del árbol más frondoso.

 

La corrida no había empezado bien sino, incluso, con el tremendo susto que Rivera Ordóñez y todos los presentes nos llevamos cuando Francisco, que había estado por bajo del dócil aunque soso toro de Gavira para remediar el fiasco de un espadazo en los bajos, se atracó tanto en el segundo envite que resultó cogido como para morir en el empeño. Gracias a Dios, todo quedó en los golpes y la taleguilla destrozada, milagro que la gente saludó con palmas para el torero a pesar de que casi nada de lo que hizo con capote, banderillas y muleta tuvo relevancia. No había empezado bien la tarde, como digo, y continuó peor tras el éxito de El Juli porque el tercer toro – segundo de los de Gavira – salió tan suelto de todo y, en la muleta, tan rajado y desentendido, que Manzanares solo pudo matarlo, por cierto muy bien. Tampoco le valió a El Juli su empeño en que le pasara por delante el cuarto, ya de Daniel Ruiz, pese a lo mucho que intentó corregir su gazapeo. Primero tomándole desde lejos y finalmente desde cerca sin que el animal respondiera ni mejorara lo más mínimo por lo que el madrileño desistió.

 

Todo lo que hizo el sexto antes de que los clarines tocaran a matar fue malo. Se nos iba la tarde con un manso que incluso provocó las protestas del público cuando pareció que, por progresivamente parado, no iba a servirle para nada a Manzanares y éste podría irse de la feria sin triunfar. Sin embargo, no le influyeron a José Mari el mal ambiente ni los desesperados presagios de la gente al observar que, en banderillas, galopó el toro para dos pares excelentes de Juan José Trujillo y, aunque en el inicio de la faena nadie creía en lo que vendría después, nada más doblarse Manzanares con la muleta, poquito a poco, con la cabeza despejada y el pulso firme a la vez que templado, se fue haciendo con el animal en una breve tanda por redondos en la que primero acudió dócil el toro pero enseguida protestó, contrariando un segundo olé ya presentido aunque inconcluso. Como el pase, porque el bicho protestó al sentirse sometido y hubo que consentirle y exponerle mucho más para que respondiera tal y como quería el alicantino.

 

En el saber equilibrar y medir cada muletazo, cada paso adelante y cada una de las series que llegaron después, primero sin atacar y finalmente arreando al máximo como procedía, la faena fue creciendo y creciendo en verdad y hondura mientras la plaza fue trocándose en sala de conciertos. Y es que a la paciente ciencia del torero y en su darse por entero, se unieron la banda de música en pieza acompasada y los olés de los espectadores, cada uno más y más largo por acoplados a cada muletazo como solo aquí en Sevilla saben susurrarlos en la simbiosis más perfecta y unánimemente sentida por el intérprete y los espectadores que ayer, lejos de cansarse por lo pausado de la obra, fueron comunión de mutuas y crecientes emociones.

 

Instantes de gloria, poder, arte, valor y sentimiento, toreo auténtico, eterno, subyugante, majestuosamente concebido e imperialmente realizado con temple inmaculado y empaque sin igual. Y al natural también aunque por el pitón izquierdo no fue el toro tan colaborador como terminó a derechas. De uno en uno, a cada cual mejor y todos meritísimos. Más un final a toda orquesta, ya desatado Manzanares de cualquier problema, y de nuevo por redondos en dos tandas finales, rematada la primera con un sensacional pase de pecho y la segunda con un trincherazo tan perfumado como apasionante.

 

Faltaba el colofón, la estocada que, como ya es sabido, es suerte que Manzanares suele ejecutar sin mácula y con enorme decisión. Tal cual aconteció, doblando pronto el toro mientras los pañuelos empezaron a teñir la plaza de blanco hasta quedar nevados. Lo había soñado el torero durante varias noches de espera angustiosa porque, en verdad, lo necesitaba. Hasta que el sueño se hizo realidad. Enhorabuena, joven maestro, y que se repita en el inminente San Isidro de Madrid.                     

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EL QUITE DE DOMINGO

 

La faena absoluta

 

Existen faenas de bello trazo, en que el torero compone con facilidad mientras pasa el toro. Hay otras de gran mérito, pero en las que el arte no acude a la cita. Y por fin está la faena absoluta, cuando se dan todos los ingredientes con los que se aliña el toreo.

 

Ayer vimos una faena absoluta: la realizada por José Mari Manzanares al sexto de la tarde. El toro era muy manso y se escupió del caballo. Prácticamente no se le picó y llegó a la muleta remiso en la embestida y con la cara por arriba. Un toro con el que era muy difícil hacer una faena. Lo que sucedió fue milagroso.

 

Manzanares, sin dudas ni probaturas, estuvo firme y sometiendo al toro por abajo. El toro no tuvo otro horizonte más que la muleta que siempre tuvo en el hocico y que hacía daño al toro. No tenía otro remedio que seguirla aunque fuera de mala gana. Primero con la mano derecha y luego con la izquierda, Manzanares hizo pasar al toro que no tenía ninguna gana de embestir. Muy asentado, series largas, siempre la muleta en el hocico, Manzanares desgranó un faenón lleno de estética y, además, lleno de valor y de técnica. No hubo un solo enganchón lo que fue muy importante porque, en cuanto hubiera tocado la tela un par de veces, el toro se hubiera desengañado y la faena hubiera sido imposible. Esta, por tanto, fue otra cualidad: la tersura.

 

Manzanares se asentó y dio series muy largas haciendo pasar a un toro que no quería embestir. Primero con la mano derecha y después dos series con la mano izquierda llenas de ritmo y armonía. Hay que destacar dos trincherazos del final de la faena. Hubo muletazos de gran empaque rematados con un gran pase de pecho. Faena siempre a más en que fue más importante el toreo de mano izquierda del final que el toreo con la derecha del principio. Y para rematarlo, una grandiosa estocada en todo lo alto. Dos orejas, premio unánime pedido por toda la plaza. Faena absoluta.

        

Manzanares que había decepcionado el viernes, muy por debajo de un buen toro del Torreón, llegó ayer a la Maestranza a decir lo que es el toreo. Queda claro que, a pesar de lo que pueda parecer a primera vista, el toreo depende más de la voluntad de los hombres que de las condiciones de los toros. Cuando un torero está realmente entregado y lo ve claro, los toros se rinden y se someten a su mando y a su imperio. Y al revés: cuando el torero no lo ve claro, hasta el toro más fácil no tiene faena.

        

Manzanares siempre había demostrado una gran clase, pero ayer demostró también mucho valor y una técnica de acero. Esta faena absoluta nos lo muestra como torero completo. Puede llegar a donde él quiera, tiene el golpe cantado y es capaz de triunfar cuando hay que hacerlo, que debería ser todos los días.  La de ayer de Manzanares es la faena más importante de la feria y de muchas ferias. Fue grandiosa, magistral, aunque llega un momento en que sobran los adjetivos. En el otro toro, un manso blando y rajado de Gavira, Manzanares no pudo hacer mucho.

 

El Juli necesita toros de mucha raza y de mucha fuerza. Es tal el mando de su toreo que muy pocos toros son capaces de aguantar lo demoledor de su muleta. Ayer en su primero se salió toreramente con doblones y dio una primera serie con la mano derecha tan honda, tan profunda y tan mandona, que terminó con el toro. Lo que vino después tuvo ya otro nivel porque el toro estaba totalmente rajado y vencido. Tras una estocada trasera, cortó una oreja. Otro diestro que hubiera administrado mejor la nobleza y también la poca raza del toro, hubiera cortado las dos orejas. La serie demoledora por abajo, en lugar de al principio, la hubiera dejado para el final. Las series del principio hubieran sido de traer y llevar al toro sin molestarle. Pero el Juli le pudo tanto que la faena bajó de nivel. El poderío y la pureza del Juli exigen toros de carácter y el torillo de Daniel Ruiz tenía la raza y las fuerzas justas

 

El quinto fue deliberadamente dejado sin picar porque el Juli sabía que tenía poca raza y una embestida a la defensiva. A pesar de no haber sido picado, la faena no tuvo brillantez porque el toro estuvo derrotando a lo largo de toda la faena. Pero el Juli volvió a mostrar su firmeza y su poderío.

 

Rivera Ordóñez tuvo un primer toro de Gavira que, a pesar de su mansedumbre y su tendencia a la huida, tenía nobleza y no se comía a nadie. Había que aplicarle la media altura, no bajarle la mano para que no se rajara y  dejarle pasar dándole todas las ayudas. Estas sutilezas no las capta Rivera Ordóñez. Faena deslavazada en que recorrió medio ruedo y culminada por un gran susto: después de una estocada muy baja, al segundo intento Rivera sacó la raza e intentó matarle por arriba. El toro le esperó con la cara alta y le propinó una tremenda voltereta y un palizón. La cosa no pasó de ahí Y gracias a Dios, porque el Gavira era un toro muy astifino. El cuarto fue un toro siempre a menos que tardeó mucho y punteó demasiado. La faena de Rivera, por la poca calidad del toro, no tuvo ninguna historia.

 

Rivera banderilleó al primero. Lo que empezó siendo una anécdota en el toreo de Rivera, lo ha convertido en algo habitual.  No es ningún especialista en la materia y los tercios de banderillas que lleva a cabo son desastrosos, como el de ayer en el primero de la tarde. Creo que debería dejar las banderillas.

 

La corrida de Daniel Ruiz, parcheada con dos feísimos toros de Gavira, fue impresentable. No sé como eran los dos toros desechados en el reconocimiento, pero los cuatro que se salvaron no eran dignos de una plaza de primera como es la Maestranza: novilletes gordos y poco más. No sé a qué juegan los veterinarios: todo el encierro debería haber devuelto al campo.

 

Y hablando de la categoría de la plaza: el toro lidiado en cuarto lugar fue cambiado de tercio con tres banderillas nada más. Esto es inadmisible en una plaza de la importancia de la de Sevilla. La Presidenta se lució. En Madrid hubiera provocado una gran bronca. Creo que sería necesario un único equipo presidencial para conseguir una unidad de criterio. Y creo humildemente que ese equipo debería ser el de Murillo que a mi modesto juicio es el más serio, el más apto y conocedor de la lidia… Intolerable que ese cuarto toro se cambiara de tercio con tres banderillas. Si la cuadrilla es incapaz, es problema de la cuadrilla y hay que insistir en que cumplan con su obligación. La cuadrilla de Rivera en este cuarto toro dio todo un espectáculo de impotencia en gran contraste con la cuadrilla de Manzanares, que hizo dos lidias perfectas.

 

Manzanares y su faena absoluta. Nos ha demostrado que, además de la calidad que ya conocíamos, tiene un techo técnico y de  valor  muy alto. Puede llegar a donde quiera y que repita tan grandiosas faenas.

 

           

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. dorsia dice:

    Estimado Domingo,

    Le invito a revisar su crónica del pasado sábado: “Dio la impresión de que este invierno se lo ha pasado muy bien y de que tiene la cabeza en otra parte”, “Se equivoca, porque para ser figura del toreo hay que esforzarse “Lo que pasa es que cuando se hace esto se sufre y se pasa miedo, y parece que Manzanares no está dispuesto”.
    Es el mismo torero Domingo. Pero al igual que usted no escribe con el mismo tino todos los días, el tampoco lo ve claro todos los días. Y lo suyo Domingo, no tiene riesgos. Le ruego rectifique y se limite a juzgar la actuación de un día, no el compromiso que tiene Manzana con su profesión.

  2. Emilio dice:

    Este Núñez , erre que erre con Talavante igualandolo con Manzanares. Uff, que peste.

  3. F. Bleu dice:

    COMO SIEMPRE UN ACIERTO LOS DOS, MAESTRO Y ALUMNO -TAN AVENTAJADO QUE YA ES TODO UN MAESTRO- EN LAS FERIAS EN LAS QUE COINCIDEN DANDONOS CRÓNICA Y EL QUITE CORRESPONDIENTE. QUE PEDAZO DE TORERO ESTE JULI – EL MÁS COMPLETO DE TODOS LOS QUE YO HE CONOCIDO- Y QUE GRANDE MANZANARES QUE AUNQUE AYER LA CORRIDA NO FUE BUENA HIZO QUE DISFRUTARAMOS COMO SI DE UNA GRAN CORRIDA SE TRATARA. EN MADRID DEBE SEGUIR ESTE FORMATO PORQUE ES EXCEPCIONAL. ENHORABUENA

  4. paolo dice:

    …no credo que Manzanares estuviera debajo de su toro el viernes ni que no “no estuviera dispuesto” como escribio el amigo Domingo. El faenon de ayer demonstro’ que asi’ no es y que esos juicios no eran tan acertados.
    Pero en los toros siempre se puede opinar de todo; de echo hasta hay quien niega la importancia de la faena cumbre de ayer!
    Pero bueno, queda otra tarde para Manzanares en sevilla, para poner todos de acuerdo y callar a las malalenguas!
    Enhorabuena para vuestras cronicas!

  5. josem dice:

    no se si Manzanares será el mejor torero ni la figura mas importante o si habrá faenas mejores, solo se que durante 4-5 minutos es quién mas me emociona y hace disfrutar, los que están a mi alrededor se dan cuenta y me lo dicen cuando acaba la faena. Esos muletazos interminables con ese empaque indescriptible son inigualables hoy dia.

    Por cierto, el director de la banda debe ser cesado o que los toreros se pongan de acuerdo y pidan que no toque durante la faena. Su tio (q.e.p.d.) era caprichoso pero al menos aficionado, este de ahora es un ignorante. Si fuese torero preferiría que me reventasen la faena los del 7 en Madrid que al menos pasan por taquilla que este señor en Sevilla

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