13ª de feria en Sevilla. En festejo sin posibilidades, Daniel Luque se revela in-extremis y corta una importantísima oreja

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 29 de abril de 2009. Decimotercera de feria. Tarde soleada, en principio calurosa y progresivamente fresca con lleno total. Cinco toros de Puerto de San Lorenzo incluido el sobrero que reemplazó al segundo devuelto por su ostensible falta de fuerza. Justamente presentados y mansos en distintos grados sin apenas posibilidades de lucimiento salvo el sobrero que pese a su marcadísima tendencia a toriles y a lo costoso de su lidia, humilló y siguió la muleta por el lado derecho. Por antirreglamentaria devolución del quinto, se corrió otro sobrero de Gavira, con cuajo, manso y de incierto y violento embestir. El Cid (verdegay y oro): Pinchazo y estocada trasera, silencio. Dos pinchazos y estocada trasera caída, silencio. Sebastián Castella (caña y oro): Media trasera y descabello, aviso y ovación. Sartenado ladeado accidental y estocada, silencio. Daniel Luque (azul rey y oro): Estocada baja y quince descabellos, aviso y silencio. Estocada trasera contraria, oreja. Bien en palos y en la brega Alcalareño, El Boni, Curro Molina, Raúl Caricol y Curro Robles.

 

Cuando la tarde se hacía noche después de haber soportado otro de los muchos desastres de esta feria apenas compensado por la muy valiente solvencia de Sebastián Castella quien junto a Ponce han sido las dos figuras con peor suerte porque ninguno de los cuatro toros que han matado les ofrecieron oportunidad de triunfar, salto el sexto de Puerto de San Lorenzo tan manso como sus hermanos aunque mínimamente posible porque, al menos, pasó por delante de su matador en un quite por delantales, el torero que últimamente más veníamos esperando rompiera en una plaza trascendental, Daniel Luque, por fin lo consiguió y en situación límite. No solo por lograr la hazaña con el último toro de una tarde tan desgraciada, larga y aburrida, sino por cómo se afirmó y se jugó la cornada para conseguir una faena importantísima que le abre las puertas del toreo de par en par.             

 

La carísima apuesta – Luque había brindado su faena al público – fue un dechado de fe en sí mismo, de firmeza, de temple y de habilidad muletera fuera de lo común, mostrados en abundantísimo derroche de pundonor y torería auténtica, esa que no necesita de apoyaturas estéticas ni de partidarios alocados e incondicionales para convencer como lo hizo el nuevo torero de Gerena, ayer cuasi consagrado en La Maestranza y, en cualquier caso, convertido en la gran revelación de la feria de este abril que hoy termina.

 

De Daniel Luque ya sabíamos de motu propio que con el capote era un superdotado. Sin embargo, no habíamos tenido suerte y oportunidad de ver sus por tantos cantadas condiciones como muletero. Ayer la tuvimos por fin y nos quitamos el sombrero. Este Luque va a dar guerra y espero que por mucho tiempo porque es casi un niño y tiene toda la vida por delante.   

 

Por lo demás, la tarde transcurrió con no pocos disgustos y en medio del más solemne de los aburrimientos. Únicamente Sebastián Castella nos mostró de nuevo andar en un gran momento tras la costosísima lidia del sobrero lidiado en segundo lugar. Ni el viento que empezó a molestar importunó su hábil manejo de la muleta que, con la mano derecha, consiguió que el toro le obedeciera en sucesivas tandas por redondos ligados a pases de pecho tan largos como brillantes por su buena traza. Bastante hizo Castella ante un animal que había presentado tantos problemas. Luego, con el sobrero de Gavira que salió por capricho presidencial quizá con buena intención por ver si con el cambio cambiaba el aburrido signo de la tarde, Castella no tuvo ocasión alguna de lograr algo mínimamente lucido y, aunque también expuso mucho, sin ningún resultado.

 

Lo de El Cid fue de pena para él y para los suyos por su nula suerte en la cuarta y última oportunidad que consumó con ostensible tristeza. Manuel, para colmo, había quemado la oportunidad de haber triunfado por lo grande en su anterior actuación  con el toro de El Ventorrillo y la de ayer fue una prueba más de su desgraciado paso por esta feria para él tan negra. Ojala que en Madrid le vengan de cara las cosas y él se desprenda de su mal momento y pésima racha.  

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EL QUITE DE DOMINGO

 

Sobredosis de invalidez y mansedumbre

 

 

Ya se sabe que las ganaderías de Salamanca no están en un buen momento. Pero, además, cuando vienen a Sevilla se “lucen”. Es imposible una corrida tan mala como la del Puerto de San Lorenzo de ayer. Lo tenía todo: mansedumbre, invalidez, descastamiento…,  a niveles insoportables. Y el festejo duró ¡tres horas! Se hizo muy largo. Es que, acostumbrados a otra clase de toros, cuando salen toros tan mansos como los de ayer,  las cuadrillas ya no saben lidiarlos. Y no saben porque el toro actual, a pesar de las lacras que padece, nunca llega a los niveles de mansedumbre y descastamiento de los toros de ayer.

 

Todo resultó muy lento y muy premioso. Por ejemplo: es absurdo empeñarse en picar en el tendido uno. Lo lógico es picar donde quiera el toro para ahorrar tiempo y capotazos que resabian. Es absurdo también empeñarse en banderillear al cuarteo en el tercio. Antes cuando salía un toro con una tendencia a tablas muy marcada, se banderilleaba al sesgo para ganar tiempo y capotazos. Y no se puede cambiar el tercio cuando el toro está sin picar. Si el toro tiene que ir cuatro, cinco o seis veces al caballo, pues que vaya, porque cuando un manso se queda sin picar, desarrolla muchísima violencia y genio en la muleta.

        

También los matadores han olvidado lo que es doblarse con un toro. Intentan la faena del natural y el derechazo de modo mecánico e industrial, cuando lo que se debe hacer con estos toros es doblarse por abajo y meterse en los riñones para quitarles fuerza y para quitarles su tendencia a la huida: nada tan feo como un matador persiguiendo a un toro. Ayer no se hizo nada de esto, por lo que las lidias fueron larguísimas. Y tres horas de corrida se convierten en un auténtico peñazo. A pesar de lo dicho, hay que destacar entre las cuadrillas la valentía de Alcalareño y Curro Robles al banderillear a sendos mansos que esperaban y las veían venir.

        

El Cid se encontró en primer lugar con un toro que en cuanto se sintió podido, se marchó despavorido a las tablas. Después de que el Cid diera dos buenos naturales, el toro ya no quiso saber nada. Y en cuarto lugar tuvo un toro muy soso que se desentendió muy pronto de la muleta. No tenía ninguna gana de embestir. Es cierto que con estos animales  es muy difícil triunfar, pero – todo hay que decirlo – el Cid en ningún momento apretó el acelerador. Si los toros no embisten, es el torero el que debe embestir, y el Cid en ningún momento estuvo decidido a darse un arrimón.

        

El gran derrotado de la Feria de Abril del año 2009 es el Cid precisamente. Ha toreado cuatro corridas, ha matado ocho toros y no ha dado ni una vuelta al ruedo, cuando la obligación de las figuras es triunfar a golpe cantado y a pesar de las circunstancias. Y un agravante muy serio: se le ha ido sin torear el toro de la feria, aquél gran toro del Ventorrillo que se lidió el sábado 25 en quinto lugar. El Cid está en muy mal momento. Vamos a ver qué hace en San Isidro.

        

Sebastián Castella tuvo en primer lugar un toro mansísimo, con una querencia muy marcada hacia las tablas del tendido once. Era imposible retenerlo en los medios, así que Castella no tuvo otro remedio que plantear la faena en el terreno que pedía el toro. La faena fue totalmente derechista porque, en una trinchera por el pitón izquierdo al inicio de la faena, se le había quedado debajo y había derrotado de una manera muy fea. Pero con la mano derecha Castella exprimió al toro en cuatro series valientes y toreras. Se quedó quieto, echó la muleta al morro y pegó muletazos largos y por abajo. Estuvo valiente y torero con este toro, y fue una lástima esa media estocada tendida, porque podía haberle cortado una oreja. Instalado en la querencia, fue capaz de construir una faena aprovechando esa querencia. Era exactamente lo que debía hacer, porque sacar a los toros de su querencia podría ser lo indicado con otros encastes, pero no con los atanasios mansos, a los que resulta imposible retener en el terreno que no quieren y hay que aceptar la pelea donde ellos la plantean. Castella, pues, le exprimió por el lado derecho y estuvo muy bien…. Por cierto: ¡sonó la música!: después de una feria plagada de desaciertos, ayer la banda acertó.

        

Lo que no puede ser es que el Director de la Banda de Música se erija en protagonista de la tarde y a su antojo premie o castigue con sus compases o sus silencios. La música debe sonar como ha sonado toda la vida. Es decir, en cuanto lo demanda el público soberano y en cuanto surge la primera ovación intensa. Así se hizo ayer, y así debe ser. El tema de la música no debe plantearse como premio o castigo porque quien premia o castiga es el público soberano y no el Director de la Banda, que no debe ser protagonista en absoluto. Lo de antesdeayer con Morante de la Puebla fue absurdo: el público pidiendo música y el Director negándose a tocar. Ayer se hicieron las cosas bien y así debe ser siempre. Quien debe decidir si hay música es el público con sus ovaciones.

        

En quinto lugar se lidió un sobrero de Gavira de pelo colorado, de mucha seriedad. Seriedad que contrastó con la justeza de trapío de la corrida titular del Puerto de San Lorenzo. Pero el gavira fue tan malo como los toros salmantinos. Muy manso, no se dejó picar, con mucha guasa y mucho peligro en la muleta. Mucha gente no vio el peligro porque Castella, a pesar de que estuvo mucho tiempo rondando el chozo, en ningún momento se decidió de verdad a plantear batalla a un toro tan dificultoso, tan áspero. Estaba sin picar y tenía mucho sentido. Un auténtico regalito…

        

Daniel Luque tuvo en primer lugar un manso muy huidizo. La primera parte de la faena consistió en una persecución por parte del torero buscando al toro en los distintos terreros a donde su mansedumbre le hacía huir. Después, en las tablas de sol, Daniel Luque se justificó. El toro huía despavorido, pero cuando Luque quería retenerle, desarrollaba sentido y daba cabezazos. Por fin en las tablas del tendido diez, donde se paró el toro,  Luque intentó faena y estuvo valiente, pero la faena era imposible pues cuando le llevaba su aire el toro se marchaba, y cuando le obligaba el toro se defendía.

        

Pero lo bueno llegó en el sexto, un toro soso y sin celo ninguno, en el que Daniel Luque insinuó todo lo que puede llegar a ser. Es un torero al que le funciona la cabeza, que tiene mucha clase y, además, valor. Se inventó una faena donde no había nada. Apuntó un buen toreo de capa, primero a la verónica y luego en un quite por delantales (hablando del toreo de capa, Morante en esta feria ha demostrado que con el percal se halla a años luz del resto del escalafón. Ha hecho el mejor toreo de capa de la feria y de muchas ferias).

        

Luque con este sexto mostró su clase en buenos detalles con el capote y, como decía, se inventó de la nada una faena de muleta. Muy firme, se puso muy cerca, el toro no vio nada más que muleta y, a pesar de que no tenía nada dentro, no tuvo más remedio que embestir. Faena que fue a más y al final consiguió dar muletazos limpios. Destacaron los pases de pecho con los que cerraba las series, y el arrimón final. Es un torero de clase que compone muy bien y con una técnica muy pulida y refinada. Después de una estocada trasera, cortó una oreja. Y, a pesar de que la estocada no fue la mejor, la oreja fue un premio justo, porque el toro no tenía absolutamente nada y Luque fue capaz de construir una faena y de agradar al público. El toro era muy parecido al cuarto, los dos muy sosos y descastados, y la diferencia entre lo que hizo Luque y lo que hizo el Cid fue abismal.

        

¡Ojo con este torero de Gerena! Tiene todas las cualidades para llegar a ser gente. Ya lo he dicho: tiene cabeza, tiene valor y tiene una gran clase. Y no necesita un toro especialmente bueno para estar bien y triunfar. Ayer lo demostró: cuando la corrida se acercaba a las tres horas y la gente ya estaba bostezando, fue capaz de sacar agua de un pozo seco, de inventar una faena donde no había nada y de cortar una oreja. Es decir, este Luque tiene golpe cantado, es capaz de triunfar cuando hay que hacerlo. Puede llegar a ser un torero importantísimo. Me dicen que el ejemplo en que se mira es Paco Camino. No me extraña: los dos se parecen mucho, Cabeza, clase, valor. Creo que este Luque va a ser una de las figuras de los próximos años. En San Isidro tiene cuatro toros. Probablemente el San Isidro 2009 sea para Daniel Luque. 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. macandro dice:

    Don Domingo, no ocho, sino nueve toros ha despachado el de Salteras.

  2. El Catobeplas dice:

    Vaya jaleo que hay en las tertulias sevillanas con la crónica y el “Quite” de ayer respecto a Morante. Y es que como ningún crítico ha dicho lo que ustedes -que Morante estuvo muy bien pero no fue para tanto- la parroquia -algunos- está que trina. Y repasando la faena varias veces por TV se ve claramente que el toro era noble y no se comía a nadie por lo que permitía estar ahí porfiando y si, además, Morante está mucho más centrado y pundonoroso al final se le saca el buen fondo que tenía. Pero de ahí a decir que es la cumbre morantista media todo un abismo. Pues nada, existe la creencia de que nos encontramos ante un antes y un después de Morante olvidándose de sus muchas faenas en donde ha demostrado ser el “torero artista” de más valor de la historia del toreo. En fin, la polémica está servida.

  3. jose maría gómez dice:

    Reaparezco para decir que estoy !sorprendido!, por la caprichosa actitud del Maestro Tristan, Tejera o como quiera llamarse, que no me importa.
    Me explico: Morante toreando como los angeles al Juan Pedro y la musica callada, Salvador Cortés subido en el andamio con la muleta en la mano y la música sonando, ¿Es ésta la sensibilidad de la Banda y su Maestro? , o es que estaba escenificando lo de la música callada del toreo de Bergamín?
    En fin en Madrid al menos tenemos la suerte si hay alguna gran faena de escucharla en silencio, bendita costumbre de no tocar durante la faena de muleta. Solo interrumpida, en alguna ocasión por algun rebuzno del siete.
    Un saludo

  4. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    Me gustaría incidir en la pésima lidia del segundo bis. Ese toro tuvo 70 embestidas humilladas y 45 se las dejó en el capote. Una desgracia que una figura del toreo como Castella no puede consentir que suceda.

  5. josem dice:

    Estoy de acuerdo con lo que decís de morante, se acopló al toro mediada la faena, y es verdad que apartir de ahí surgieron buenos muletazos, pero ayudan muchos ignorantes voceando buscando con ello el sello de degustadores del arte auténtico. No me gusta nada el término arte, como dice José Antonio, lo caro es tener torería, y ésta cabe en muchos estilos.

    En el toreo podemos encontrarnos a toreros con clase, a toreros valientes, pero que aunen cabeza y valor es sinónimo de torero de época. Pasa con Ponce, y ojalá no me equivoque pero a Luque lo veo en esa línea. Solo me queda verlo con el toro bueno. Pero lo difícil de verdad es estar como ayer con ese toro, solo al alcance de privilegiados

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