14ª de feria en Sevilla. Salvo Manzanares, otro petardo insoportable y van?

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 30 de abril de 2009. Decimocuarta de feria. Tarde agradable con llenazo. Cuatro toros de Torrealta, desigualmente presentados y de escaso juego por blandos y descastados aunque, en el caballo, algunos pelearon con estrépito. Por devolución un tanto precipitada del primero, se lidió un sobrero de Gavira, tan flojo como el devuelto. Devuelto el segundo por lo mismo, otro sobrero de El Serrano, amplio de cuerna y noble por el lado derecho aunque duró muy poco. El Fandi (amapola y oro): No pudo matar al primer toro que tuvo que ser apuntillado, protestas. Buena estocada, ovación. José María Manzanares (cobalto y oro): Buena estocada, oreja. Media estocada, ovación. Alejandro Talavante (Burdeos y oro): Estocada tendida, silencio. Pinchazo y estocada, silencio. A caballo, destacó José Antonio Barroso Y muy bien en la brega y en palos Curro Javier y Juan José Trujillo.

 

Vimos muy responsabilizado a José María Manzanares en su cuarta comparecencia de este año en Sevilla. Se notaba que vino a triunfar para rematar bien su buena feria y, si era posible, aumentar la cosecha de orejas. Tuvo que contentarse con una y no de un toro de la ganadería titular, sino de un sobrero de El Serrano con el que anduvo cuasi perfecto hasta que el animal se negó a seguir embistiendo como lo había hecho en los primeros compases de la faena. Fue tras recetar dos soberbias tandas con la derecha y dejar esculpido un trincherazo monumental. Ya hemos dicho varias veces que en Manzanares se aúnan todas las virtudes cardinales del toreo: Valor, inteligencia y arte. Y como, además, por su concepto neoclásico y la apostura de su hacer, lo que hace suena como las hondas notas de los órganos catedralicios, le basta querer para que el conjunto resulte soberano. Y como matador, no le hay ahora mejor entre los que ejercen de figuras. Las estocadas de Manzanares han sido las más seguras y mejores de esta feria.

 

Antes y después de este éxito manazanarista, la corrida fue tan calamitosa o más que las que llevamos aguantando. Y El Fandi el más perjudicado porque, además, sus dos toros no tuvieron la más mínima posibilidad en el último tercio. El primero, sobrero de Gavira, se vino tan rápidamente abajo en la muleta que terminó echándose por lo que tuvo que se apuntillado. Y el cuarto, como consecuencia del volteretón que se pegó al salir del recorte con que David Fandila remató su larga a porta gayola de recibo, acusó el golpe a poco de iniciada la faena y no hubo más que hacer salvo matarlo. La espectacularidad de El Fandi en los tercios de banderillas y su sempiterno buen talante, fueron recompensados con la ovación del respetable tras matar al cuarto.

 

Hubo versiones para todos los gustos a propósito de la faena de Manzanares al remiso y nada fácil quinto. Tal discusión versó en lo de cruzarse o no cruzarse convenientemente. Por parte del torero primó la administración de las tandas en su intención – creo – de que el animal durara. En cualquier caso, lo que no logró José Mari fue trasmitir lo que hizo y la mayoría de la gente no lo entendió desentendiéndose de la disputa. No hubo toro aunque mucho torero. Una media en la yema, dejó la cosa en tablas. La tarde, además, se había venido abajo ambientalmente.

 

Tan abajo como Alejandro Talavante que, con su mediocre lote, volvió a su habitual ser fantasmal. Talavante no es torero de mando sino de abandono a la espera de que los toros se le vengan y pasen. Aunque la gente estaba deseando verle repetir lo del otro día y le esperaron incuso tanto o más que a Manzanares, ninguno de los dos de Torrealta que mató se prestaron a su personal concepto del toreo y salió de la feria de nuevo entre tinieblas. Se corrió la voz de que había llegado tardísimo a la plaza y que anduvo perdido toda la mañana. ¡Que ser más extraño¡   

 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

¿Qué pasa con los toros?

 

Desde el punto de vista ganadero, la feria de Sevilla está siendo un auténtico desastre. Un día tras otro estamos viendo corridas sin fuerza alguna que ruedan por el suelo. La feria, tarde a tarde, la están salvando los toreros. Por fortuna todos los días hay un diestro capaz de estar por encima del toro y de cortar alguna oreja. Pero quiten ustedes al quinto toro del Ventorrillo y verán que el resto han dado un juego muy mediocre y triste. ¿Qué pasa con los toros?¿Por qué están dando tan mal juego? Apunto varias hipótesis.

        

Las ganaderías que se lidian en la feria de Sevilla son las mismas que se lidian en las otras ferias de postín, y está claro que en las otras ferias los toros salen mejor y son más enterizos. ¿Qué sucede entonces? Creo que las malas instalaciones de la Maestranza han de influir en el juego de los toros. Mientras que en los otros cosos de relevancia hay buenos corrales donde los toros descansan durante varios días, en la Maestranza no, y el día antes de ser lidiados, treinta o treinta y seis horas antes, los toros entran en un chiquero del que ya no salen hasta su lidia. Un chiquero en que no pueden reponerse del estrés del viaje. Un chiquero donde no hay agua y los toros pasan sed. Este presidio en una mazmorra debe ser demoledor. Sobre todo para corridas que llegan desde puntos tan distantes como Salamanca.

 

Las instalaciones de la Maestranza son totalmente tercermundistas. En Nimes, donde la plaza es un coliseo romano y, por tanto, tampoco hay corrales, en las afueras de la ciudad existen unas magníficas instalaciones en las que los toros descansan durante dos semanas. Y a las doce del día de la corrida se los enchiquera en un camión. Y  del camión salen directamente al ruedo ovalado del anfiteatro. Esto es lo que debería hacerse en Sevilla, y estoy convencido de que los toros darían mucho mejor juego.

 

Creo también que la empresa de la Maestranza, que tan caras cobra las entradas, es muy cicatera a la hora de gastarse dinero en toros. En efecto compra reses de las ganaderías de mayor categoría, pero no las mejores reses, sino las corridas de trapío más justo y más baratas. Y eso también se nota en el ruedo. No son  lo mismo los toros de las mismas ganaderías que después se lidiarán en Bilbao o Pamplona, donde los toros no se caen.

 

También entra en juego el interés de los toreros, que, desengañémonos, siempre son partidarios del toro chico y feble. Y podríamos apuntar también la mala primavera que está haciendo. Apenas ha llovido y esto podría ser otra de las causas. Por último la falta de raza, que esa es otra y muy seria. El caso es que en la feria de Sevilla se están acumulando decepciones ganaderas. Y vuelvo a repetir: gracias a Dios este año ha habido toreros con mucho sitio y ambición que están salvado la feria, porque los toros están siendo un auténtico desastre. Y ayer no fue la excepción.

 

La primera parte de la corrida de Torrealta fue un auténtico calvario. Una sucesión de toros inválidos que no podían con el rabo. Los dos primeros fueron devueltos, pero es que el tercero también debería haberlo sido. Y los sobreros que salieron en sustitución de los dos primeros estaban tan inválidos como los titulares. Una auténtica pena. Y el cuarto, que era un gran toro, tuvo la desgracia de dar una voltereta que lo dejó lisiado. El quinto y el sexto fueron los únicos que se mantuvieron en pie sin dificultad. Luego todos los años vemos en Bilbao se lidia una corrida de Torrealta buena, brava y sin ningún problema de fuerza.

 

El Fandi tuvo en primer lugar un sobrero de Gavira tan bueno como flojo. Todo lo que hizo el toro fue de calidad, pero no tenía la menor fuerza para seguir la muleta. En el caballo el toro demostró su clase y en banderillas galopó, pero ahí se quedó. Como digo, el toro, muy gordo, no tenía la menor capacidad para aguantar la lidia. El cuarto, el otro del Fandi,  fue un torrealta con una salida espectacular y de bravo. Dio una vuelta de campana que lo dejó inválido. Fue al caballo con gran clase y en banderillas galopó mucho. Se dejó hacer media faena de muleta. Luego ya no pudo más pues no podía apoyar en el suelo una de las patas traseras. Y fue una lástima, porque podía haber sido el toro de la feria. Con este material El Fandi apuntó un buen toreo de capa.

 

Este torero de Granada torea francamente bien con el capote, echando los vuelos y jugando muy bien los brazos. En banderillas dio su espectáculo habitual, aunque quizá no clavó con tanto ajuste como otras veces. Y en la muleta intentó cuidar a los dos toros, pero ya se habían dejado el fuelle en esos tercios de banderillas demoledores. En realidad El Fandi no tuvo toros en el último tercio.

 

Alejandro Talavante es un torero muy brillante con ese torito que va y viene y no tiene dificultades. Pero cuando el toro no es tan bueno, vemos a un diestro anodino, ayuno de técnica que se pierde en faenas deslabazadas llenas de enganchones. Y eso es exactamente lo que pasó ayer. Su primero tenía muy buen estilo, pero era muy flojo. No supo mantenerlo en pie y se le cayó varias veces, y cuando no se le caía, hubo muchos trallazos y muletazos enganchados. Y en el sexto vimos de nuevo otra faena llena de mantazos e imprecisión. Por cierto: los dos toros de Talavante eran muy pequeños, y esa es otra de las tónicas de la feria: las corridas en escalera. El sexto, a pesar de su bellísimo pelo sardo, tampoco se tapaba, era muy pequeño.

 

Y ¿qué decir de José María Manzanares? En primer lugar tuvo un toro de El Serrano que,  a pesar de que manseó en el caballo, para la muleta fue un toro de calidad. Solo le faltó fuerza para ser un toro importante. Quería coger la muleta con buen estilo y, si no terminó de romper y de rematar, fue por su debilidad. Manzanares construyó una bonita faena con su empaque característico. Es verdad que a quien ciertamente se parece, no es a su padre, sino a Antonio Ordóñez, pero con pellizco que quizás el de Ronda no tenía. La faena fue de más a menos. Faena derechista. Las dos primeras series tuvieron gran empaque y calidad. Destacaron algunos remates, sobre todo un cambio de manos, eterno y monumental, y un pase de pecho enroscándose al toro como una pescadilla. Después de una buena estocada (este diestro se perfila de manera muy poco ortodoxa, pero es muy contundente, eficaz y deja las estocadas en lo alto), después de una buena estocada como digo, le cortó una oreja.

 

Y salió el quinto. Aquí Manzanares volvió a decepcionarme. Este quinto fue un toro bravucón que empujó al caballo con violencia, con la cara alta y saliéndose suelto. Y en la muleta tuvo mucho que torear. No era fácil porque embestía con mucha fuerza y brusquedad,  iba hasta el final y podía bajársele la mano. Un toro exigente.

 

Manzanares no terminó de exponer ni de apostar por el toro. Siempre estuvo muy al hilo del pitón, muy fuera de cacho y no dejó nunca la muleta en el hocico del toro para que repitiera. Bueno, sí: lo hizo una vez y el toro repitió como un obús. Pero después de tres naturales, cortó la serie con un pase de pecho.

 

Con los toros suaves que dejan colocarse está muy bien, pero cuando salen los toros agresivos y repetidores no hace el esfuerzo, y esta es la asignatura pendiente de Manzanares. Tiene también una mentalidad conservadora: después del gran éxito del lunes pasado y de la oreja que había cortado a su primer toro, prefirió no arriesgar con un animal con el que, si hubiera sido capaz de aguantar cuatro series con auténtica exposición, podría haber logrado un triunfo apoteósico. El toro requería mando, mano baja y muleta siempre por delante. Cuando lo hizo así, el toro repitió con codicia y por abajo. Después de media estocada, el público se limitó a dar unas palmas.

 

Manzanares ha hecho una feria muy irregular. Hizo la faena de la feria, la del lunes pasado. Faena mucho más importante que la faenita de Morante de la Puebla tan cantada por todo el mundo. Una faena mucho más contundente, maciza y, por qué no decirlo, artística que la del de la Puebla… Pero ayer volvió otra vez a aparecer ese Manzanares prudente que no se decide a dar el último paso. Y visto lo mismo, la actuación más regular de la feria ha sido la de El Juli, el único que ha planteado batalla y ha estado por encima de todos los toros que ha toreado.

 

Tengo que hablar de las suertes de varas que vimos ayer. Los caballitos de la cuadra de Peña se vieron zarandeados por la brusquedad de los toros con bastantes derribos. Los toros no podían con el rabo, pero como eran bravos, iban al caballo con muchísima codicia, lo que propició las caídas y los derribos. Cuando el caballo estaba en el suelo y el picador por los aires, la gente reaccionaba con espanto.

 

El público ya no está acostumbrado a ver estas escenas de la lidia que fueron el pan nuestro de cada día durante doscientos años de toreo. A mí me encantan. Me gusta el desbarajuste que forma el toro cuando derriba el caballo. Esa escena llena de movimiento y vitalidad, cuando el toro levanta al caballo y todos los toreros van al quite. Este momento ha inspirado cuadros de grandes artistas, como Roberto Domingo. Pero observo que ahora la gente reacciona con espanto. A mí, como digo, me gusta. Lo que no puede ser es lo que se ve en todas las plazas: un picador acorazado tras una muralla desde donde machaca impunemente al toro. Hay que dar una ovación a la cuadra de caballos de la Maestranza, que saca unos caballitos de paseo muy ligeros y obedientes, desde los que se pica muy bien. Esta es la cuadra que está necesitando la plaza de Madrid.

 

Hoy debutan en la Maestranza los toros de Fuente Ymbro, que llegan a Sevilla tras una racha de grandes éxitos en otras plazas. Esperemos que se rompa la tendencia y que veamos por fin una gran corrida de toros.

 

 

 

 

 

     

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Emilio dice:

    Manzanares le hizo al quinto la única faena posible. Si se cruza más y le baja la muleta ¡Adiós toro! Hizo una labor de figura del toreo que debe hacer faena a casi todos los toros. Al quinto de ayer , muy pocos(Juli, Ponce y…) se la hubieran hecho. Fue bastante más corrdinada que la de Luque, que tanto ponderan. Y Talavante, simplemente, NO SABE TOREAR, Sí DAR PASES (MÁS bien MANTAZOS) Lo de Lorca y, más lo de Núñez no tiene nombre. Como se nota lo que se nota…

  2. paolo dice:

    …otra vez juan posada (que siempre ha sido muy severo con Manzanares) discrepa!
    Y creo con razon!

    La faena al reservón quinto, la más meritoria de todas las suyas en la feria. Al toro le costaba trabajo embestir largo. El torero le obligó a fuerza de dejar el engaño ante la cara ( sin no lo hace, imposible torearlo) Tandas con la derecha, muy meritorias y expuestas, sin apenas eco? Se la jugó, más aún, en los naturales, aguantando, además de los derrotes, terroríficas miradas. Excelente labor, para aficionados…

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