3ª del caballo en Jerez. Para todos los gustos y colores con Morante, El Fandi y Manzanares

Plaza de toros de Jerez de la Frontera. 15 de mayo de 2009. Tarde agradable con casi lleno. Seis toros de Juan Pedro Domecq, desigualmente presentados en tres y tres con un sexto muy voluminoso que se salió del resto. Todos nobles aunque los cuatro primeros flojos, muy descastados y progresivamente apagados. El quinto fue el más entero y completo. Y el sexto, otro buen toro aunque, por lastimarse en un violento encuentro con el caballo, llegó al último tercio con medio recorrido, defecto a la postre corregido por su matador. Morante de la Puebla (esmeralda y azabache): Pinchazo y estocada tendida, ovación. Pinchazo y media tendida, oreja excesiva. El Fandi (negro y plata): Estoconazo desprendido y descabello, petición insuficiente y ovación. Estoconazo, dos orejas, excesiva la segunda. José María Manzanares (amaranto y oro): Gran estocada, oreja. Pinchazo y gran estocada, oreja. El Fandi y Manzanares salieron a hombros.           

 

En la segunda corrida mejoraron el ambiente, la situación y los resultados. No para echar las campanas al vuelo, pero sí para celebrar lo muy entretenida y variada de la tarde. Primero por el relativo buen juego de los toros de Juan Pedro Domecq que ayer superó a su hermano Fernando y a él mismo respecto al petardo de Sevilla. La gente andaba con la mosca detrás de la oreja por ver qué iba a salir por los chiqueros y, la verdad sea dicha, la presentación de los toros aunque desigual fue digna. Pero el juego que dieron, muy bajito, para remontar al final con dos toros francamente buenos. Excelente el quinto y no tanto el sexto aunque Manzanares lo mejoró logrando la faena más importante de la tarde.

 

Fenómeno aparte, el estado de gracia que goza Morante de la Puebla al que se le espera como un mesías del arte hasta el punto de sobrepasar cualquier inconveniente. La gente está con él y como anda sobrado de ganas, más que nunca, le bastan los chispazos, los destellos, los muletazos aislados y hasta los que termina tropezados o enganchados para que los tendidos se incendien gozando de placer. Su primer toro no le dio más ocasión feliz que un preciosísimo quite por chicuelinas y un maravilloso natural en su larguísima faena que eternizó buscando pintarse a sí mismo sin conseguirlo en la mayoría de los muchos pases que pegó. Increíble ver a Morante tan responsable y en plan trabajador.

 

Pero lo más sorprendente llegó en el cuarto que, tras destrozar un burladero, acudió veloz al forzosamente amontonado capote de Morante en un sembrado aunque destemplado recibo por verónicas, la mayoría inconclusas, pero jaleadísimas por un público enardecido de antemano. Más limpio en el quite, armó de nuevo el taco. Antes de que comenzara la faena de muleta, los tendidos se arrancaron en palmas por bulerías que se repitieron al final de un prolijo y de nuevo largo trasteo, muy bien iniciado con ayudados por alto y un sublime pase de la firma. Pero el toro no correspondió después al trato recibido – metía la cara para quedarse luego a medio caminar echando la cara arriba – y Morante no pudo ligar ninguna tanda. Ni siquiera completar casi ningún muletazo. Pero a casi nadie le importó. Morante iniciaba o mediaba cada pase maravillosamente, sucedía de inmediato el enganchón, y la gente lo terminaba con olés. Fue una faena más imaginada que real que a la mayoría encantó y, a unos cuantos, no. Por eso algunos espectadores no vieron con buenos ojos la oreja que le dieron al singular artista.

 

Dentro la normalidad, El Fandi y Manzanares también se aplicaron al máximo según el leal saber y entender de cada uno aunque con más suerte el granadino que el alicantino, llevándose ambos el gato al agua triunfal. El Fandi lo hizo todo, como siempre. Muy templadas sus verónicas en el recibo del segundo. Galleo para llevarlo al caballo de cuyo encuentro salió molido. Por lo clásico en banderillas sin ningún alarde digno de mención y simplemente tesonero con la muleta hasta matar contundentemente como acostumbra. Mucho mejor el quinto toro – fue el de la tarde – El Fandi se volcó a tope en los tres tercios y la gente, agradecida por su entrega, también. Tanto, que a pesar de que en la faena de muleta casi todos estaban pensando en qué hubiera echo Morante con este toro, la mayoría pidió la segunda oreja y la presidencia la concedió. Irresistible El Fandi al que no hay quien pueda parar, guste o no. Ya lo he dicho muchas veces. El público echa cuentas y suma: buen y variado capote, gran espectáculo en banderillas, faena menor aunque templada como la de ayer, y un cañón con la espada. A hombros, pues, en casi todas sus actuaciones. 

 

Y punto y aparte para José María Manzanares que cada día que le vemos está mejor. Aparte la dulzura imperial de su estilo, día a día suma enteros en capacidad y solvencia, lo que le confiere seguridad en sí mismo y la aquiescencia de los aficionados que ya le saben no solo gran intérprete del toreo eterno sino consumado y exquisito lidiador. Paciente como pocos, además, se acopló con sus dos toros pese a lo poco que le ayudaron – ambos muy remisos y el sexto con problemas por el lado izquierdo – logrando una primera faena en la que sobresalió su toreo en redondo con la mano derecha engarzando sensacionales de pecho; y la última que terminó siendo la mejor de la tarde. Faena importante por como fue rehaciendo al toro a la par que toreándolo con la majestuosidad que le caracteriza. Pinchó antes de agarrar la estocada y ello le privó de cortar una segunda oreja, pero no de salir a hombros junto a El Fandi. A Manzanares se le ve deseando llegar a Madrid. Ojala tenga suerte en Las Ventas.                    

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Mahandry Sabanduky dice:

    Fue una tarde de apuntes y destellos de lo que pudiese haber sido y que al final no fue. Pinceladas de Morante, el bellisímo comienzo de faena de muleta de Manzanares al 3º y nada más. El 5º, el mejor, muy por encima del granaino.

  2. Veronica dice:

    Si el lote del Fandi le llega a tocar a Morante o a Manzanares nos hubieramos ido de la plaza borrachos de ver toreo del bueno, especialmente con el quinto. Una pena.

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