18ª de San Isidro en Madrid. Aclamado Urdiales tras pinchar la oreja de un toro que dejó escapar

Madrid. Plaza de Las Ventas. 24 de mayo de 2009. Decimoctava de feria. Tarde muy fresca y ventosa con lleno aparente. Cinco toros de Samuel Flores, magníficamente presentados y aparatosamente armados en el tipo más característico de la casa. En su mayoría mansos, blandos y descastados, dieron desigual juego para el toreo, destacando con mucho el segundo como mejor por más claro y noble. Manejables cuarto y quinto. Y muy pronto rajado hasta echarse al final de la faena el tercero. Por devolución de más flojo sexto, se corrió un muy feo sobrero de Julio de la Puerta que desarrolló peligro. Domingo López Chaves (fucsia y oro): Dos pinchazos, media atravesada tendida trasera y dos descabellos, aviso y silencio. Dos pinchazos y estocada caída, silencio. Diego Urdiales (azul prusia y oro): Dos pinchazos, estocada ladeada y descabello, dos avisos y gran ovación. Pinchazo hondo y descabello, aviso y silencio. Javier Valverde (avellana y oro): Estocada al hilo de las tablas, silencio. Estocada, saludos. Sobresalió en palos Domingo Navarro. Mientras se devolvía el sexto, se tiró al callejón  un espontáneo que apenas logró salir e inmediatamente entrar por la tronera del burladero.

 

Otra tarde más de soberano aburrimiento con tres toreros modestos que abrieron la semana menos atractiva y ya es decir de esta malhadada feria. Y con el público de más abundante aluvión que en tardes precedentes. La masiva huída de los abonados más aficionados fue patente con la excepción del sector intransigente, ayer absolutamente aplacado y complacido. Lo mejor, la irreprochable e imponente presencia de las reses de Samuel Flores. El sexto toro hasta fue ovacionado al aparecer en el ruedo aunque luego de tanta admiración tuvo que ser devuelto por inválido. No obstante, un corridón de toros dignos de ser disecados y posteriormente exhibidos en un museo de ciencias naturales.

 

Actuaba uno de los toreros últimamente favoritos en Las Ventas, Diego Urdiales, que el San Isidro pasado logró triunfar y abrirse cierto crédito y sumar contratos, aunque luego no pudo confirmar las expectativas que había despertado en Madrid. No está dotado el riojano que digamos de valor, razón de su imposible ascensión pese al constante y lógico apoyo que goza de sus paisanos, de la prensa en general, no digamos del semanario que le adora y le canta incondicionalmente y, en Las Ventas, hasta del sector más intransigente y molesto que ayer, como siempre ocurre con este torero, le perdonan todo.

 

Y así ocurrió con el segundo toro, el más entero y noble de la corrida en opuesto contraste con el mansísimo y muy difícil que abrió la tarde en el que Urdiales intentó entrar en quites dos veces seguidas teniendo que desistir por su imposible lucimiento antes de que López Chaves naufragara impotente entre continuos desarmes. Pero el segundo, a pesar de blandear y mansear en varas, terminó dejándose claramente en la faena de Urdiales, en principio prudentísimo y más pendiente del molesto viento que de aquietarse y templar convenientemente colocado las altas embestidas de su oponente. Tardó mucho en lograrlo bailoteando de un lado para otro, casi los diez minutos reglamentarios, dando lugar a que sonara un aviso, instante en el que, por fin, se confió al dar un natural ayudado y comprobar lo largo y claro que le embestía el toro a poco que le bajara la mano y permaneciera firme hasta el final de cada pase. Entre este primer aviso y el segundo, Urdiales por fin consiguió confiarse en breves tandas limpias y medio recreadas aunque no ligadas con la pinturería que adorna su mejor que hacer, y la plaza estalló en ovaciones como si nada de lo anterior hubiera acontecido. El desproporcionado entusiasmo que levantó esta breve parte de faena lucida, hizo presagiar un más que posible triunfo, pero Urdiales lo perdió pinchando. No obstante, fue obligado a saludar desde el tercio donde agradeció una calurosísima ovación.

 

Y aquí se acabó lo que se daba en cuanto a lucimiento de los toreros porque cuanto vino después apenas dio lugar al contento del gentío pese a que otros dos toros también se dejaron. No tanto como el segundo, pero al menos el cuarto y el quinto nos parecieron mejores que a los que los mataron. López Chaves no está en la ardorosa vena que le ha sostenido hasta ahora y ya se sabe lo que pasa con estos toreros que lo basan todo en el coraje. Que cuando pierden esta comba interior parecen desaparecer por completo de la escena. Y Urdiales otro tanto. Si con el segundo tardó tanto en confiarse, con este quinto apenas en una tandita con la mano derecha porque al intentar un natural sufrió una colada por tocar a destiempo y, a partir del susto, ya no fue capaz de sosegarse y menos de acertar en sus imprecisos muletazos con la mano retrasada al tiempo que el toro fue viniéndose abajo.

 

Capítulo aparte merece Javier Valverde que ayer fue el menos favorecido con el peor lote y a pasar de ello no ahorró esfuerzos. Bastante y más naturalmente valiente el salmantino que sus colegas, tropezó con el más rajado de los de Samuel Flores, el tercero, que terminó echándose por su cuenta y refugiado en tablas antes de que, al hilo de ellas, tuviera que entrar a matar Javier, cosa que logró con no poca decisión y efectividad a pesar de lo difícil que resulta meter la espada en tales circunstancias. Para colmo y tras ser devuelto el sexto a los corrales después de arriesgar en una larga cambiada de rodillas, le echaron un sobrero horrible de Julio de la Puerta que terminó haciendo honor a sus feísimas hechuras. Parado de salida y manso integral en varas, sorprendió que Valverde brindara su faena al público. Labor que arrancó de rodillas y continuó tragando paquete mientras el animal iba desarrollando peligro y el torero apostando por lo imposible hasta el punto de ser dramáticamente cogido aunque por fortuna no herido. Al menos pudo matarlo con prontitud. Respiramos todos al salir ileso del trance y más al finalizar otra tarde más de tedio y espantoso desarrollo.

 

EL QUITE DE DOMINGO

 

Elogio del trapío

 

En una feria de corridas desiguales y toros chicos, por fin hemos visto salir de los chiqueros una corrida de gran presentación. Daba gusto ver correr a los samueles por el ruedo. ¡Qué seriedad, señores! El trapío de estos toros siempre ha sido impecable, tan hondos, tan cornalones. Un regalo para la vista. ¿Y de juego? Pues, aunque la pongan a caldo, la corrida dio muchas más opciones de lo que simple vista pudo parecer. Dentro de un tono general de mansedumbre y poca raza, hubo tres toros, el segundo, el cuarto y el quinto, que se dejaron torear. Pero no se torearon. El encierro albaceteño en otras manos hubiera dado mucho más de sí. De acuerdo que el primero y el tercero fueron malos sin paliativos, pero los otros tres no, ni muchísimo menos.

 

López Chaves dio la impresión de ser un torero acabado. Aquél cebada de Zaragoza parece haberle hecho un daño irreversible. Su primero era muy brusco y pegaba muchos cabezazos, pero Domingo nunca fue capaz de quedarse ni medio quieto con él. El cuarto, con un punto de blandura y sosería, fue muy noble y bondadoso. Chaves estuvo siempre fuera de cacho y echándolo a Manuel Becerra. Con la espada mal también. Así es imposible.

 

Diego Urdiales tiene gusto y conoce la técnica. Pero luego no liga dos muletazos y siempre está con la muleta retrasada. En los papeles lo tratan muy bien y ha sabido hacerse amigo de los que chillan. Pero entre su buena prensa y la realidad del ruedo, hay un trecho muy largo. Tardó mucho tiempo en darse cuenta de la bondad de su primero por el pitón izquierdo. Tanto tardó que a punto estuvo de que lo mandaran el toro al corral. Cuando vio las posibilidades del samuel, hubo pases sueltos, pero nada más. El otro fue bueno pero a menos. Urdiales se puso en la oreja y jugó al unipase. Si le hubiera dado sitio y hubiera ligado los muletazos, la faena podía haber ido a más porque el toro era un alma cándida de Dios.

 

El tercero era tan manso y descastado que en cuanto Valverde le dio unos cuantos pases, se metió en las tablas y se echó. En sexto lugar salió el toro de más trapío de la feria, pero estaba muy blando y fue devuelto. En su lugar salió un feísimo sobrero de Julio de la Puerta, muy manso. Y peligroso, pues se quedaba muy corto. Valverde, que es un torero valiente, se la jugó según su costumbre. Estuvo firme y decidido ante un toro avisado que se quedaba muy corto. Lo revolcó de modo dramático. Después lo mató tirándose derecho. Este Javier Valverde es un hombre digno de respeto. No se trata de un artista y tiene muchas limitaciones, pero siempre sale a arrimarse y a dar la cara. Y esto es digno de elogio. Dicho queda.                    

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

7 Resultados

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    Buenas. Como eche de menos ayer a Enrique Ponce en Madrid… Si ese tercer toro cae en manos del chivanico…

  2. Pablo G. Mancha dice:

    Sencillamente me parece lamentable su crónica, falta de coherencia, respeto y conocimiento taurino. Una más de tantas.

    No me escondo: soy Pablo G. Mancha

  3. Yomismo dice:

    Nada de acuerdo con el juicio que ustedes hacen de Urdiales en el segundo, él fue quien hizo al toro. Nadie apostaba un duro por un toro que punteaba de salida, que era probón y que además cayó en el trasteo de muleta. Diego aguantó en las tandas por el derecho al toro y al viento, después logró sacar muletazos estimables por el izquierdo a base de aguantar el tipo y, más tarde, también por el derecho corrigiendo los defectos que el samuel presentó de salida. En otras manos no hubiéramos visto nada porque ni lo hubieran intentado o ¿acaso alguien hubiese recriminado algo al riojano si hubiera tomado las de Villadiego cogiendo la espada tras los primeros muletazos? Cosas peores se han visto en esta plaza, incluso a las figuras y éste no es de los que mata las corridas comerciales.

  4. ANTONIO MARQUEZ dice:

    Para empezar dire que esta es una de las pocas ocasiones en las que no estoy de acuerdo con lo dicho por Domingo Delgado. La corrida de Samuel para mi fuè ¡¡¡ horrorosa !!! la presentaciòn si que fuè impecable, pero señores este ganadero lleva ya muchos años en los que a perdido el rumbo despistado con otras cuestiones que conozemos a la perfecciòn. Samuel para mi siempre a sido un pèsimo ganadero al cual le an dado mucha coba, pero sus parlades son unos bueyes de labranza pregonados, y esa ganaderia no deberia estar tan a menudo en madrid y otras plazas (no hace nunca meritos) porque si a habido cosas importantes con sus bueyes a sido merito siempre de los toreros (desde que llevo viendo toros). Si esta presente en madrid y otras plazas es por su presencia y seriedad, la bravura es algo que “Don Samuel” como le dicen sus “peloteros” no a conocido en su ganaderia. Esto es lo que tiene “Don Samuel” bueyes elefantiasicos, blandos, imposibles, y con una soseria que desespera…En cuanto a los toreros les reconozco cierto esfuerzo y honradez, pero para venir a madrid hay que estar a otra altura tecnicamente y mentalmente. Con otra empresa que mirara un mìnimo por la fiesta, estos toreros no estarian presentes en San Isidro, pero como tenemos lo que tenemos (una empresa interesada hasta lo indecible ,racana, previsible, y sin imaginaciòn) pues tenemos que tragarnos estos carteles y estas ganaderias…

  5. josé A. Ramírez dice:

    Pablo, a quien te refieres, ¿a Domingo o a José Antonio o a los dos?

  6. josem dice:

    ya sabemos lo caprichoso y arbitrario que es este público, ayer me miraban como si fuese un marciano cuando aplaudí en en arrastre al buen toro 2º. No recuerdo en Madrid que un torero consiga remontar una faena casi al borde del aviso, si recuerdo algunas faenas deslavazadas o con acople mediada la misma de ciertos diestros del gusto del 7 tipo Pepín Jiménez, pero no que un diestro que se le escapa clamorosamente un toro de puerta grande sea jaleado de manera tan ruidosa. Y una cosa es torear despacio y otra la desesperante parsimonia de Urdiales, debería estructurar mejor las faenas y acortarlas antes. Es el típico torero que cada cierto tiempo cae de pie en Madrid y por su bien debería aprovechar la oportunidad. Ayer fue incapaz. Y nada de que al toro lo hizo él, desde el capote se veía que tenía un gran pitón izquierdo y por ahí embistió en la muleta a cámara lenta

  7. aficionada dice:

    Sr.Del Moral, cómo puede decir que Urdiales no tiene valor?. Quién lo tiene, Ponce?. Por favor¡¡. Para ver toros, hay que quitarse la venda de los ojos¡¡.
    Un buen crítico es aquél al que “más toreros entran”.

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