1ª del Aniversario en Madrid. Solvencia de Tendero en su difícil doctorado

Madrid. Plaza de Las Ventas. 2 de junio de 2009. Primera del Aniversario. Tarde calurosa con lleno. Cinco toros de Puerto de San Lorenzo, bien aunque desigualmente presentados. Mansos y flojos en distintos grados sin apenas trasmisión pese a su docilidad. Por más entero y finalmente encastado, destacó el que abrió plaza, el más manso de todos en los primeros tercios. El tercero pareció que iba a durar más pero se vino abajo a mitad de faena. Por devolución del muy débil cuarto se corrió un enorme sobrero de Antonio Palla, tan flojo como el devuelto, manejable aunque sosísimo por el lado derecho. El Cid (salmón y oro): Estocada corta tendida trasera y cuatro descabello, silencio. Estocada baja trasera de efectos fulminantes, leve división. Sebastián Castella (carmesí y oro): Media muy tendida trasera y descabello, palmas. Estocada trasera que escupe, silencio. Tomó la alternativa Miguel Tendero (blanco y oro): Estocada trasera y dos descabellos, aviso y vuelta al ruedo. Pinchazo y estocada, silencio. Muy bien en palos Curro Molina.    

 

Mucho ambiente había antes de empezar esta primera corrida de la mal llamada feria del aniversario. La gente acudió a la plaza muy ilusionada con el cartel. Era de esperar que El Cid pudiera sacarse la espina que lleva clavada desde que empezó la temporada. Castella venía de consumar una gran feria en Nimes. Y Tendero, sustituto a última hora de El Fundi, había tenido el gesto de tomar su frustrada alternativa en Nimes por la suspensión del festejo tres días antes. Podría haberla tomado el próximo domingo en Albacete, su tierra, de manos de Enrique Ponce y Manzanares por testigo. Pero prefirió hacerlo cuanto antes y en Madrid.

 

La difícil y comprometida papeleta la resolvió con decisión, conocimiento y temple frente a un manso integral que a muchos pareció imposible. El torazo no paró de huir y fue muy costoso picarle y banderillearle. Sin embargo, en los emboques con los capotes durante la brega, vimos que metía la cara aunque siempre salía suelto. Un manso de libro aunque al final aprovechable con la condición de plantarle cara con firmeza, con temple y aprovechando bien su marcadísima querencia a tablas. La mayoría del público se sorprendió con la solvencia profesional de Tendero que ayer pareció llevar varios años de alternativa con este toro en principio dificilísimo. De haber doblado el toro antes de tener que descabellar, habría cortado una valiosa oreja y en otras plazas se la hubieran dado. Algunos le chistaron al iniciar una vuelta al ruedo sobradamente ganada. Fue el momento más feliz de la tarde que nos aguardaba y, desde luego, la confirmación de que este nuevo matador de Albacete, tiene sitio asegurado en las próximas temporadas. Con el sexto y la tarde ya más que hundida, Tendero volvió a salir a por todas – también había quitado por muy templados delantales en el toro anterior – logrando devolver la ilusión y el interés a los aficionados, pero llevado de sus ganas se pasó en atacar al feble animal y el bien iniciado trasteo culminó con inoportunos desarmes, quedando la cosa en tablas.     

 

Del resto de la corrida, tan solo Castella logró brillar a la altura esperada con el tercer toro hasta lo poco que duró. Fue su labor la mejor estructurada, tanto durante la lidia como en su media faena. El espada francés goza ya del sitio que había perdido y hay que celebrarlo porque tras aquella e histórica temporada del 2006, no le habíamos visto tan fresco y en lugar que había ganado con no pocos esfuerzos y a costa de muchos percances. El valor, la firmeza y su personal modo de torear los dejó patentes tanto en un ajustadísimo quite por chicuelinas como en su arranque de faena por estatuarios que remató con preciosos y emotivos pases del desprecio y de la firma, seguidos de una soberbia tanda por redondos. Justo el momento en que el toro perdió las manos y la faena ritmo seguido. Empeñoso en su misión, no encontró las prontas respuestas del toro y aunque ligó sin enmendarse un par de redondos más al doble de pecho, todo lo tuvo que hacer el torero. Y lo mismo en sus naturales que recetó obligado de uno e uno y con el toro ya venido a menos sin posible remisión.

 

Todo lo demás fue un quiero y no puedo, tanto de El Cid con sus dos toros – el lote más deslucido – como el mismo Castella con el quinto en el que volvió a mostrar lo impertérrito de su valor cuando el toro se le metió por dentro aunque ya la gente estaba aburrida y los de siempre a la contra.

 

Da pena y hasta vergüenza ver toros en Madrid. Esta plaza se ha convertido en un despeñadero de ilusiones y, de seguir así, le veo muy difícil remedio.

 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

Disección de lo imposible

 

Corridas como la de ayer quitan la afición al más pintado. Y así un día, y otro, y otro… Los toros en Madrid se han convertido en un espectáculo imposible, condenado al fracaso. Alguien me dirá que los toros en provincias no son más que una pantomima. Efectivamente en casi todas partes es así. Pero nadie me negará que en lugares como Bilbao, Pamplona, Sevilla, Barcelona…, el toro y el espectáculo es en serio, y los resultados son siempre más satisfactorios que en Madrid. Un público que se mueve entre la dureza y la frialdad, y que se ha erigido en juez de vigilancia penitenciaria, hace que los toreros salgan cabizbajos y acomplejados, dando de sí la mitad de lo que son. Y luego esos toros, entre bastos y feos, casi nunca bien presentados y que, por ello salen malos. Una sinrazón.

 

Mientras tanto, los toreros y los ganaderos de categoría, temiendo su decapitación, vienen lo menos posible y dejan la feria en manos de toreros y ganaderos sin ambiente. Y si alguna vez  salen algunos toros buenos, diestros sin capacitación se los dejan ir. Llevamos ya veinte años instalados en el desastre. Quizás esto no tenga solución: Madrid es así y punto. Y el tonto soy yo, pegándome los madrugones que me pego y currando sábados y domingos para poder ver esta bazofia…

 

Miguel Tendero vio el domingo cómo se frustraba su alternativa en Nimes por una lluvia inoportuna. A las cuarenta y ocho horas ha venido a tomarla directamente en Madrid (igualito que la alternativa marrón glacée que tomó uno que yo me sé en la charlotada anual de Ronda). Para la alternativa le salió a Tendero un buey de El Puerto de una mansedumbre absoluta. Hacía mucho tiempo que no veíamos a un toro tan manso. Pero a pesar de lo mucho que manseó en los primeros tercios, llegó a la muleta con una embestida huidiza pero vibrante. Embestía fuerte y duro, y Tendero, con un valor, una tranquilidad y una madurez impropia de un toricantano, armó una faena poderosa y mandona. Pudo con el manso. Y había que tragar, porque el toro embestía con todo. Bajó la mano y pudo con él. Una vez vencido, el toro empezó a dar medias arrancadas y Tendero también las aguantó. Después de una estocada trasera, dio una vuelta al ruedo. En cualquier otra plaza hubiera cortado una oreja.

 

El sexto tenía buena clase, pero poca raza. Tendero le atacó más de la cuenta. Lo ve tan claro y está tan seguro de sí mismo, que ataca demasiado a los toros y hace que se rajen muy pronto. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Si hubiera administrado mejor al toro y le hubiera dado más sitio, podría haberle hecho una faena mejor. Le traicionaron las ganas de arrimarse. Mejor así, que por uno que se arrima hay cincuenta que no.

 

La corrida del Puerto fue un dolor de muelas. El encaste Atanasio está sumido en una crisis tal que puede desaparecer en los próximos años. Las ganaderías atanasias siempre tendieron a la mansedumbre y a la desigualdad, pero solían echar grandes toros de último tercio. Ahora esos toros ya casi no salen, mientras que lo malo abunda en demasía. Solo sobreviven en las ferias El Puerto y Valdefresno. No sé yo por cuanto tiempo. La corrida tuvo un manso de campeonato, del que ya hemos hablado, y luego una ristra de inválidos.

 

Sebastián Castella empezó muy bien la faena a su primero, con unos estatuarios en los que se pasó al toro muy cerca. Luego solo le duró una serie. Tampoco pudo hacer mucho con la rebrincada embestida del quinto. Muy solvente y por encima de sus toros, pero sin poder triunfar por falta de material. Y esto mismo le sucedió a El Cid. Tanto el del Puerto como el sobrero de Antonio Palla eran tan nobles como blandos. Se le cayeron unas cuantas veces y así no hay forma. El Cid se ha ido en blanco de “su” feria. Ya puede arrear este verano.

 

Y hoy la Beneficencia. Me dicen que hay baile de corrales. Lo que nos faltaba.

 

 

 

    

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    Tendrá que ser Moises Fraile, como en Sevilla, el que salve esta vez el honor de la familia. La corrida de Lorenzo, como la de Nicolas, fue una sucesión de mansos descastados e inválidos. Al final, quién lo iba a decir, el más emocionante resultó ser el primero, con el que Miguel Tendero estuvo sensacional. Este chaval tiene valor, temple, le funciona la cabeza y no está exento de clase. Ya en la novillada de Sevilla le cantamos los mejores muletazos de la corrida. Ahora, con “el barbas” podrá refrendar todas las espectativas levantadas. Que así sea.

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