8ª de feria en Santander. El Fundi recupera el sitio con un buen toro de Victorino

 

 

Santander. Plaza de Cuatro Caminos. 25 de julio de 2009. Octava de feria con tarde soleada aunque fresca con rachas de viento y casi lleno. Seis toros de Victorino Martín, desigualmente presentados, la mayoría terciados por demasiado estrechos y todos  pobremente armados, incluidos los más voluminosos, tercero y sexto. Por más noble aunque solo por el pitón derecho, destacó el cuarto. Manejables aunque sin clase, tercero y sexto. El primero sacó genio hasta desarrollar peligro. Con geniecillo aunque más que posible, el segundo que, en manos más duchas y sinceras, hubiera dado bastante mejor juego en la muleta. Y franco aunque a peor por mal toreado el quinto. El Fundi (berenjena y oro): Estocada trasera tendida, bronca. Estocada caída de buena ejecución, petición insuficiente y ovación tibia que el torero se negó a recibir, permaneciendo en el callejón. Antonio Ferrera (malva y oro): Dos pinchazos y estocada baja que intentó sacar, silencio. Estocada caída, leve petición y palmas sin saludos. Joselillo (amapola y oro): Tres pinchazos, estocada atravesada, tres pinchazos más y bajonazo, aviso y silencio. Pinchazo y estocada trasera, aviso y silencio.

 

Sin alcanzar las altas cotas de sus mejores corridas, la que trajo Victorino Martín a Santander salvó el honor torista que en días anteriores había quedado por los suelos. No en cuanto a presentación porque bajó respecto a los otros encierros de la feria, pero sí por el juego de algunos toros que no fueron aprovechados debidamente. Todos se dejaron pegar en el caballo apretando salvo el sexto que salió suelto y la mayoría resultaron manejables. En el alfa y el omega, sobresalió el lote de El Fundi que pasó del infierno a cielo con sus dos toros.

 

Le habíamos visto sin sitio en Mont de Marsan donde reapareció tras su cornada de Toledo y no esperábamos que anduviera mejor ayer en Santander donde incluso se especuló con su presencia. Así fue con el muy complicado y hasta peligroso toro que abrió plaza, desatándose la bronca del público contra el de Fuenlabrada quien, tras matar al barrabás y menos mal que pronto, se retiró muy preocupado y triste al callejón mientras le decían de todo. Apenas una hora después, cambió la decoración con un cuarto toro bravo y muy noble por el lado derecho. El Fundi descubrió enseguida las posibilidades de su oponente y le cuajó una faena con mucha firmeza y temple sobre la mano derecha en varias tandas realmente buenas.

 

También intentó torear al natural pero por el pitón izquierdo el toro no quiso colaborar lo más mínimo. Volvió a tomar la muleta con la derecha y el trasteo recuperó el temple y el ritmo con los que transcurrió en sus mejores pasajes. El Fundi se perfiló seguro y se tiró a matar con estilo enterrando la espada completa aunque le quedó algo caída. La sorpresa fue que la mayoría del público no pidió la bien ganada oreja y la presidencia tampoco la concedió en manifiesta injusticia. Algunos argumentaron que había influido el petardo anterior. Otros que la faena no había sido para premio. Pero muchos, entre los que me encuentro, celebramos esta pronta recuperación anímica de El Fundi que, felizmente, se reencontró consigo mismo aunque a la postre notoriamente disgustado con la actitud del público y la cicatera decisión del palco presidencial que en esta misma feria ha dado orejas sin tanto merecimiento. El Fundi se negó a corresponder a los que le aplaudimos francamente defraudado. Pero allí había quedado su muy buena faena que, además, fue con mucho la mejor de la tarde, una de las pocas realmente estimables de esta feria y, desde luego, bastante más torera que las demás de ayer.

 

Antonio Ferrera anduvo en su acostumbrado papel. Valiente y bullidor con el capote, brillante en banderillas y mal con la muleta aunque, como siempre, vendiendo muy bien sus veloces baratijas. Fuera de cacho, se hartó de dar medios pases al segundo jaleándose a sí mismo y mirando desafiante a los tendidos que incluso se le entregaron hasta la hora de matar al toro, lo que hizo tarde y mal, perdiendo la que hubiera sido muy barata oreja. Con el quinto, que fue mejor, Ferrera procedió como antes había hecho aunque con las banderillas, especialmente en un tercer par al quiebro por los adentros, puso la plaza en pie. Pero con la muleta, más de lo de siempre. Detrás de la mata, saltando cual perdiz, acelerado e inconcluso hasta que el toro, en principio proclive, cambió a peor. Lo certero del espadazo que recetó provocó otra insuficiente petición de oreja que el presidente tampoco concedió, esta vez con toda razón.

 

Joselilló quiso mucho y pudo poco porque no mandó nunca en sus toros. Con el tercero, que se prestó notoriamente por el lado derecho, no terminó de acoplarse por falta de temple y, para colmo, lo mató fatal en ocho agresiones que terminaron con un bajonazo. Y con el sexto, que también se dejó aunque sin humillar, anduvo tan precavido y citando tan por fuera que hasta el toro le vio y se fue a por el torero, incapaz de cruzarse en los cites como procedía luego del susto. El de Valladolid pasó por Santander con más pena que gloria.                      

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. sanchezmejias dice:

    Hay que felicitarse por la recuperación de un torero y una persona como El Fundi, y además lo hace en su actitud natural de gallardía y en su medio habitual como es una corrida de Victorino. La Fiesta sale ganando por seguir contando con un auténtico valor profesional y humano. Una oreja más o menos a estas alturas no va a influir en la carrera de José Pedro Prados, sin embargo hay que obrar desde los palcos de presidencia con equilibrio, procurando la equidad y aplicabdo el sentido de justicia. El presidente nunca se ha de convertir en público, y si en ocasiones debe de contener los excesos populacheros y/o fanatizados como se ve con frecuencia, también en otras debe ser sensible para aportar decisivamente su voto de calidad a la hora de valorar lo que ha ocurrido en la lidia cuando los espectadores no han sido receptivos a los verdaderos méritos de los profesionales. Felicitaciones a el Moral por defender nuevamente lo que es de justicia.

  2. Yomismo dice:

    Señor Del Moral, usted que siempre dice lo que piensa aunque a veces podamos estar de acuerdo o no con sus comentarios, ¿no tiene nada que decir de los pitones que exhibieron los victorinos?, y no me refiero a si estaban pobremente armados, lo cual saltaba a la vista, ¿nada que decir de unos toros que se caían incluso antes de entrar al caballo? incluso con una terna que los cuidó para que no parecieran peor de los que eran. Agradecería mucho su opinión, en estos momentos, por tratarse de una ganadería de referencia para los aficionados, sería de mucho valor que profesionales del periodismo taurino hablaran claro sobre lo que salió al ruedo. Saludos.

  3. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    EXTRAORDINARIO FUNDI: en una por fin buena aunque pobremente presentada corrida de Victorino sobresalió el mejor Fundi que yo he visto en mi vida con el cuarto de la tarde. Fue una lástima que el toro no tuviera ni un pase por el lado izquierdo y que el poco entendido público de Santander tuviera una actitud revanchista con el fuenlabreño por haber cortado acertadamente la faena a su imposible primero. Pero señores, lo que hizo con la derecha en ese cuarto fue de una pureza y una plasticidad apabullantes, enganchando al toro allá adelante para llevarlo embarcado con la muleta a rastras hasta lo que daba de sí el brazo para ligarlo inmediatamente con el siguiente. Es para mí el Fundi más profundo que he visto nunca. A Ferrera se le escapó el mejor lote del encierro al no ser capaz de quedarse quieto con el excelente quinto y al no poder domeñar las embestidas en oleada del segundo por exceso de codilleo, es decir, de abusar del medio muletazo. A Joselillo le vino inmensa la corrida. Su primero era un animal complicado que se revolvía en el tercer muletazo: habría necesitado más temple y series más cortas. El sexto fue un toro noble que todavía está embistiendo sin que el torero de Valladolid pusiera ni temple ni mando en su faena.

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