Última de feria en Santander. Triunfal Castella, importante Perera y sin suerte Morante en una desigualísima corrida de Cuvillo

Santander. Plaza de Cuatro Caminos. 27 de julio de 2009. Décima y última de feria. Tarde nublada con lleno a reventar. Cinco toros de Núñez del Cuvillo, muy desigualmente presentados en disparidad de tipos y cabezas. Dieron variado y dispar juego. Bravo aunque muy áspero el primero que no cesó de puntear por arriba al final de sus secos viajes. Muy noble aunque solo por el lado derecho el segundo. Manso, tardón y muy venido abajo el tercero. Noble aunque son fuerza alguna el cuarto. Manso y constantemente huidizo aunque noble el quinto. Por devolución del sexto, protestado nada más salir por llevar colgada la vaina del pitón izquierdo, se corrió un imponente sobrero de Puerto de San Lorenzo, manso con poder en varas, violentamente franco aunque incierto por el pitón derecho y sin opciones por el izquierdo. Morante de la Puebla (salmón y oro con remates negros): Estocada corta perpendicular que escupe, silencio tras leve división. Casi entera caída, leve división de opiniones. Sebastián Castella (fuscia y oro): Estocada caída, dos orejas. Dos pinchazos y estocada caída, gran ovación con saludos. Miguel Ángel Perera (celeste y oro): Pinchazo y estocada trasera desprendida, ovación. Estocada muy tendida saliendo prendido y estoconazo trasero perdiendo la muleta, oreja. Castella salió a hombros. Dos buenos pares de banderillas de Juan Sierra y uno excelente de Curro Molina.

 

El postre ferial concitó el interés de los aficionados, muchos llegados ex-profeso para no perderse la cita más redonda de las anunciadas. Se esperaba a Morante con no poca ilusión y tanto o más el seguro duelo entre Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera. Ambos en lucha permanente que mantienen esta temporada con desigual fortuna y resultados. Nos quedamos con las ganas de ver triunfar al gran artista sevillano quien, salvo en su recibo por verónicas al primero, no logró hilvanar casi ninguna suerte aunque algún muletazo suelto de los suyos dejó a lo largo de sus dos trasteos. La verdad es que Morante quiso mucho e intentó faena sin desfallecer ni quitarse pronto de en medio ante la adversidad.

 

Que algunos le pitaran al finalizar sus faenas, fue por pura rutina o prefabricado enfado cuando Morante procedió a machetear a sus dos toros cuando vio que no había más que hacer ni rascar. Claro que, con el bravo primero, no fue capaz de templar sus ásperas embestidas. Única manera posible de haber convertido en los secos y cortos viajes que tuvo en la muleta. Morante creyó que con un segundo puyazo se iba a corregir el incesante puntear por alto del bravo animal y no consiguió sino acrecentar el defecto. Casi todos los pases resultaron enganchados, el toro fue descomponiéndose más y más, y el artista tuvo que cortar sus muchos intentos. Con el anovillado quinto, los problemas fueron de otra índole debido a la evidente falta de fuerza del animal que no cesó de perder las manos aunque embistió con nobleza por el lado derecho. Morante quedó tan desairado como el público ante la imposibilidad de un trasteo que solo nos dejó detalles y bellos muletazos sueltos entre otros inconclusos y casi ninguno ligado al anterior.

 

Pero nos quedaba ver en qué quedaba el enfrentamiento entre Castella y Perera. Los dos toreros en pos de triunfar a diario como lo hicieron en sus temporadas más contundentes. El francés recupera día a día su sitio sin perder el ritmo ni las ansias le empujan a extremar sus virtudes salgan como salgan los toros. Su primero de ayer fue ciertamente el más lucido del dispar lote de Cuvillo y a fe que lo aprovechó a tope por el lado derecho por donde consumó intensas tandas por redondos, sin que la jaleada obra tuviera el mismo son y altura al torear al natural, por lo que volvió a derechas, terminando muy metido en los terrenos del toro en sucesivos cambios de mano que resultaron tan limpios como angustiosos y posteriores manoletinas con la mala suerte que, al dar la segunda, le toro le alcanzó y pareció herirle. Zafado de los que acudieron al quite, Castella se fue raudo al toro y repitió lo mismo con absoluto desenfado hasta matar de efectivo espadazo. Fue faena de oreja pero le pidieron y concedieron las dos por lo emocionante de la cogida y la encomiable reacción del torero que las paseó orgulloso y encantado.

 

Co el manso quinto anduvo aún mejor pese al incesante huir del toro que, sin embargo, embistió noblemente. Tras quitar por templados delantales – antes había sido imposible meter al toro en el capote – brindó Castella su faena al público y la fue desgranando sobre ambas manos con sobrada inteligencia, no poca enjundia y oportunas improvisaciones al compás del huir del toro hacia las tablas en donde terminó reunido por redondos, naturales y trincheras. Tenía otra oreja en la mano Castella, pero pinchó dos veces antes de agarrar la estocada definitiva. Buena, entregada y completa actuación del gran torero francés que se anotó una nueva victoria.

 

Poco pudo hacer Miguel Ángel Perera con el feo y muy bizco tercero que manseó en varas, no tuvo fuerza y tardeó en la muleta hasta venirse completamente abajo. Perera lo sacó dos veces de su querencia a tablas pero no pudo evitar que el toro se rajara en pleno y muy valiente arrimón que no llegó a mayores, quedando el desquite para el sexto que, a la postre, no fue de la ganadería titular sino de El Puerto de San Lorenzo. Un toro imponente que salió frenándose y sin ningún celo, muy frío y costoso de llevar a los caballos. Sólo tomó un puyazo en el que derribó y aunque, aparentemente mermado, se fue muy arriba en palos y más en la muleta que tomó con franca aunque incierta violencia por el pitón derecho. El toro pidió el carnet a Perera y éste se lo mostró con gran firmeza, poderío y temple en varias rondas sobre la mano derecha. Al dar uno en la segunda tanda, el toro alcanzó al torero, le derribó y le hizo rodar sobre sí mismo para evitar que volviera a cogerlo, cosa que evitó un peón en muy oportuno quite. Perera retomó la faena por naturales que no logró y enseguida a derechas con tanto poder o más que antes, recuperando el clamor del público y la importancia de la obra. Se tiró a matar por derecho y resultó prendido de un muslo quedándole la espada demasiado trasera y tendida, por lo que necesitó de otra agresión que resultó efectiva. La oreja se pidió con fuerza y se concedió de inmediato. Podrían haber sido dos, pero lo feo del primer espadazo limitó el premio.                   

 

            

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. angel conejo dice:

    Acabo de presenciar el video emitido por mundo toro, sobre la actuacion de castella en santander. un compendio pluscuamperfecto de valor sereno, quietud, estatismo, verticalidad, armonia de formas y un excelso concepto del temple,aderezado todo ello con unas grandes dosis de capacidad y frescura. faena de exquisita caligrafia taurina,reunida,embrocada y de un notale contenido artistico.maestro del moral,¿que hubieran escrito y titulado los mas acolitos tomasistas si su torero hubiera firmado este trasteo?. pues……………., imaginese usted. por cierto: perera respondio con raza de figuron del toreo a peasr de pechar con un deslucido lote. sin duda estos dos,junto aponce y el juli,siguen siendo los grandes pulmones del escalafon.el frances, el extremeño y el madrileño presentes en todas las grandes ferias, y, con todo tipo de toros. a buen entendedor, con pocas palabra basta……. angel conejo.

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    VERGÜENZA DE CUVILLO: Ayer se lidió una novillada amoruchada en la plaza de Santander que desacredita todos los esfuerzos de la comisión taurina por hacer del coso de Cuatro Caminos una plaza seria del norte. Morante acribilló en el caballo a su rebrincado primero y apenas tuvo opción con el inválido cuarto. Castella dibujó a su primero una faena de trazos gruesos aunque de gran firmeza que rubricó con un feo bajonazo. Yo no le hubiera dado la oreja, pero resulta que le dieron las dos. Con el manso y rajado quinto estuvo firme y pinturero, y además con la cabeza muy despejada para solucionar algún que otro achuchón. Lástima de espada. Perera nada tuvo que hacer con el becerrote que hizo tercero y que, para colmo, estaba inválido. En cambio estuvo bien de verdad con el sobrero de Puerto de San Lorenzo que tras quedarse sin picar, tuvo un exigente pitón derecho que el extremeño exprimió a su gusto de torero caro. Por el izquierdo iba peor y se limitó a enseñarlo. Y para terminar otro tirón de orejas a los responsables de la plaza de toros de Santander. Faltan puertas, vomitorios y escaleras suficientes para que los sufridos espectadores puedan ensamblarse como puedan en el estrechísimo tendido. Ayer estuvo a punto de ocurrir una desgracia en el acceso de la puerta 10, y los aficionados merecemos que se nos trate como personas, y no como a animales.

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