3ª del Señor de los Milagros en Lima. Oreja para Ponce y corneado El Fandi en tarde muy difícil

El pésimo juego de la corrida colombiana de La Ahumada – increíble e inconvenientemente tripitida en esta feria – pesó para mal e hizo irremediable crisis en el desarrollo de uno de los dos carteles más atractivos del ciclo nazareno. Solamente cortó una oreja Enrique Ponce por una importante labor frente al nada bueno primer toro que hasta le cogió de mala manera aunque sin mayores consecuencias. Tanto este toro como el cuarto y el quinto, resultaron más o menos ostensiblemente peligrosos. El único ejemplar grato aunque rajado le correspondió en tercer lugar a Miguel Ángel Perera que perdió una oreja por fallar con la espada tras una intensísima labor muletera. El Fandi, por su parte, anduvo como sus compañeros, muy por encima de su lote, resultando cogido y desgraciadamente herido por el quinto cuando finalizaba su empeñosa faena de muleta. En gesto que le honra, permaneció en el ruedo hasta dar muerte a su enemigo. Antes había perdido el granadino otro trofeo por pinchar una solventísima actuación con el segundo de la malhadada tarde.

Lima (Perú). Plaza de Acho. Domingo 28 de noviembre de 2010. Tercera corrida de feria. Tarde medio soleada con viento y tres cuartos de entrada. Seis toros de La Ahumada, muy desigualmente presentados con dos idecorosamente anovillados, segundo y tercero, y el resto simplemente aceptables. Salvo el tercero, que tuvo fijeza y nobleza aunque se rajó pronto, los demás resultaron difíciles cuando no peligrosos en distintos grados. El peor de los más malos fue el cuarto por su endemoniado genio.  Enrique Ponce (carmelita y oro): Estocada desprendida, oreja. Estocada baja, silencio tras leve división. El Fandi (verde nilo y oro): Media baja trasera, pinchazo y descabello, ovación. Pinchazo hondo trasero y descabello pasando por su pie a la enfermería donde fue intervenido de cornada con dos trayectorias en la parte posterior del muslo derecho de menor gravedad porque resultó limpia. Miguel Ángel Perera (salmón y oro): Bajonazo trasero tendido, petición insuficiente y ovación. Pinchazo hondo trasero y dos descabellos, silencio y enfado del espada y del público tras negarse la presidencia a soltar el sobrero que pidió el matador extremeño.

Gran ambiente en la precorrida que, como tantas veces he dicho, es la más animada y brillante del mundo. Me dio gusto volver a vivirlo en lejanísima Lima tras cuatro años ausente después de muchos años vividos en estas tierras que tanto amo. Pero la esperada jornada no anduvo a tono con las expectativas. Claro que, nadie pudo quejarse de la gran disposición de la lujosa terna de actuantes, pero sí y mucho del juego del ganado colombiano de La Ahumada que envió a Lima una corrida medianamente presentada y de muy mal juego aunque no pocos espectadores no lo percibieron por la sorda peligrosidad de la mayoría de las reses.

Sin embargo, el festejo comenzó muy bien a cargo de un Enrique Ponce inequívocamente magistral y valentísimo con el primer toro que, en sus manos, pareció mucho mejor de lo que fue. Tanto fue así que el valenciano resultó cogido de lleno cuando, tras acomodar las altas e inciertas embestidas de su oponente, se relajó e inesperadamente resultó prendido. Lejos de cortar la faena, lo de más calidad de su arriesgado trasteo llegó después de la cogida y el público se lo agradeció pidiendo con fuerza una oreja de toda ley. Fue la única que se cortó en toda la tarde. Ponce se la jugó luego con el muy peligroso cuarto al que terminó macheteando con añeja torería.

Muy tardo y sin clase resultó el anovillado segundo toro que fue muy protestado por el público hasta que El Fandi logró convertir las lanzas en cañas con un meritísimo tercio de banderillas y una poderosa y templada faena con la que los limeños descubrieron los progresos muleteros del granadino aunque esta vez falló a espadas, una de sus suertes más seguras. Con el pésimo quinto volvió a protagonizar otro meritorio tercio de banderillas y luego expuso tanto en su descontrolada faena de muleta que resultó corneado en su baldío intento de torear al natural. Desentendido de los que llegaron a socorrerle, mató al toro y pasó a la enfermería por su pie con la general sensación de que había resultado herido, por fortuna de poca gravedad por lo limpias de sus heridas.

El único toro grato de la tarde, el tercero, cayó en manos de Miguel Ángel Perera que se mostró fiel al estilo que le caracteriza tanto con el capote como con la muleta poniendo los tendidos al rojo vivo por como ligó lances y muletazos sin moverse del sitio donde  inició cada ronda hasta culminarlas realmente soberbias. Pero lo muy intenso del trasteo no sentó bien el animal que se rajó pronto por lo que la faena tuvo altibajos en su segunda mitad. No cupo duda de que las muchas ganas del torero perjudicaron las condiciones del animal por demasiado exigido. Habría que haberlo administrado mejor. Perera perdió una más que posible oreja por dejar un espadazo muy bajo. No obstante, muchos espectadores pidieron el trofeo que la presidencia no concedió, como tampoco la petición de un sobrero cuando casi concluía la infructuosa faena del extremeño al sexto toro, lastimado de remos en la suerte de varas.

Lo más interesante que sucedió ayer en la plaza de Acho fue cómo Ponce dictó dos lecciones prácticas que se correspondieron exactamente con lo que la tarde anterior había explicado en la magnífica y para muchos sorprendente conferencia que dictó, organizada por la prestigiosa Peña El Puntillazo. Los que asistieron a ambos eventos, pudieron comprobar de primera mano que el maestro no habló en balde. Los dos toros que mató el valenciano le dieron oportunidad de calcar con hechos lo que había explicado antes. A un toro que embistió echando la cara arriba no le obligó a bajar la cabeza hasta que, una vez sometido y fijado con la muleta, poco a poco fue obedeciendo sumiso hasta bajar la cerviz en el último tramo de la obra. Si le hubiera obligado a bajar la cabeza en los primeros compases del trasteo, el animal no le habría permitido lo que a la postre pretendió y logró el sin igual matador. Y lo mismo con el geniudo y peligroso quinto: una vez probado que por ambos pitones no tenía remedio, procedió a machetear con gran torería. Cosa que en la plaza de Acho muchos entendieron y aplaudieron. Con razón a esta plaza de la capital del Perú todavía se la puede comparar con la plaza de la Real Maestranza de Sevilla.

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LA CRÓNICA DE FERNANDO SALGADO

Oreja de peso corta Enrique Ponce en Lima

Nuevamente una mala corrida de la ganadería colombiana de la Ahumada que echó a perder un buen cartel en la feria limeña. Mando y poder del maestro Enrique Ponce para cortar la oreja de más peso de lo que va de Feria, mientras El Fandi derrochó pundonor y buen torear llevándose al final una cornada absurda de un toro que no valía un duro presionado por las protestas de un pequeño sector de público que nada entiende de toros. Preocupante si el mal uso del estoque del matador Miguel Ángel Perera que perdió, la igual que la tarde anterior, la oreja del tercero de la tarde.

Domingo 28 de Noviembre del 2010. Plaza de toros de Acho en Lima Perú. Tarde soleada, agradable de temperatura y ligero viento al principio de la corrida. ¾ de entrada. Se lidiaron toros de la ganadería de La Ahumada, disparejos de presentación. 1° terciado, tardo, buscando los adentros, mide, prueba y va con la cara alta. 2° escurrido, se distrae y no se emplea. 3° humilla y va largo pero rajado y con fuerza justa. 4° busca los adentros se viene midiendo y se la piensa, por el izquierdo no tiene un pase. 5° mide, se frena, se la piensa, soso y con peligro sordo. 6° noblete, soso y descastado. Enrique Ponce (carmelita y oro): Estocada desprendida, oreja. Bajonazo, silencio. David Fandila “El Fandi” (verde nilo y oro), estocada, silencio. Pinchazo hondo y descabello, silencio. Miguel Ángel Perera (rosa y oro) bajonazo, ovación. Estocada baja, silencio.

La noche anterior la Peña Taurina “El Puntillazo” en un logro sin precedentes en Lima y gracias a la colaboración del prestigioso crítico y periodista taurino español José Antonio del Moral, el maestro Enrique Ponce había transmitido su sapiencia en una Conferencia Magistral que al final se convertiría en una charla muy amena de los aficionados asistentes con el maestro. En ella explicaba teóricamente todo lo que al final tuvo que aplicar en la práctica, ya que los toros que le tocaron en suerte ayer tuvieron mucho que torear.

El primero venía desde el capote con la cara alta además de medir, probar y pararse a mitad de sus embestidas. En la muleta continuó con los defectos y Ponce lo toreó, primero en el lugar de la Plaza que había elegido el toro por su querencia a tablas y colocando la muleta a la altura que le pedía el animal. Rajado y buscando siempre los adentros donde apretaba más, el maestro Ponce lo fue metiendo en muleta tocándolo fuerte pero siempre sin obligarle hasta que fue entregándose. Ligó muletazos largos y profundos hasta lograr bajarle la mano sin que el animal protestara como lo había hecho al principio. Al relajarse y confiarse fue cogido, felizmente sin consecuencias por un toro que a pesar de todo tenía un peligro sordo que no demostraba por la técnica del matador valenciano que tapó sus defectos. El cuarto lo brindó al público a pesar que nadie en la Plaza pensaba que era posible sacarle muletazos. Ya sabemos que muchas veces el maestro Ponce ha realizado milagros pero esta vez no fue así. El toro por el izquierdo no tenía un pase y por el derecho se quedaba corto y rebañaba, imposible sacar partido lucido, pero si el de poderle de pitón a pitón que reconoció el buen y entendido público limeño.

Desde hace dos años que no veíamos al Fandi y ha madurado muchísimo. Está seguro de su técnica y toreando realmente bien sobre todo con la muleta porque con el capote este año no lo hemos podido ver por las nulas condiciones de os animales que le tocaron en suerte.  A su primero bien colocado y con la muleta planchada y por delante, fue sacando y ligando muletazos largos y ligados sobre todo por el derecho porque por el izquierdo el toro protestaba mucho. Todo lo realizó en un solo sector de la plaza y en un palmo de terreno. Lastima el estoque porque pudo cortar al menos una oreja. Su segundo tenía mucha sosería pero también peligro que un sector del público no supo ver. El pundonor del torero hizo que porfiara una situación que, a mi juicio, no valía la pena hasta que se produjo la cornada absurda porque buen sector del público no entendía lo que El Fandi estaba arriesgando en la arena.

A Miguel Ángel Perera le tocó el mejor toro de la tarde aunque fuera rajado. Humillado y noble aunque queriéndose ir a tablas fue a los capotes y luego a la muleta largo. Buena faena logro el torero extremeño aunque forzando y obligando mucho al toro por bajo que, por lo rajado del toro, hizo que la faena tuviera altibajos. Faena larga que le sobraron por lo menos dos series que al final estropearía con el estoque. Con el sexto lo intentó pero era imposible por la sosería a pesar de nobleza del animal que además se lesionó de la mano izquierda.

Doce toros de la ganadería colombiana de La Ahumada que decepcionaron y tiraron por la borda dos carteles muy bien estructurados por la empresa. Solo dos animales, el sexto de la tarde anterior y el tercero de esta se dejaron hacer faenas aceptables.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    ‎La afición peruana y la que visita nuestra feria espera cada año que ñla empresa le de los mejores carteles como el de los dos últimos años – y ganaderías peruanas. Monopolizar con La Ahumada significa un punto débil de la empresa, quizás hasta inaceptable. Sin embargo, de largo se merecen los señortes Villafuerte renovar por un nuevo período, allí están los resultados globales de los dos últimos años, los mejores carteles posibles. 4ª de Acho ¡Enrique Ponce ha puesto a Acho en éxtasis! Cinqueños de La Ahumada. 4/5 de plaza. Acho ha visto al mejor torero de todas las épocas. En su 1º, faena histórica de Escapulario, la plaza emocionada hasta las lágrimas, faena con un manso que le ha pegado la cornada, oreja que sabe a poquísimo. Su 2º, un toro para Madrid, peligroso, lidia y estocada. Fandi cumbre en banderillas. Perera poderoso, ovación.

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