Enrique Ponce se lleva el trofeo “Jesús del Gran Poder” por cuarta vez.

Al final de la tarde del 30 de noviembre de 2010 resultó inevitable pensar que Enrique Ponce había sentenciado el incierto, para ese momento, devenir de la Feria de Quito 2010. Y no es una afirmación aventurada o antojadiza, mucho menos a “toro pasado”. Lo que sucede es que, en aquella histórica tarde, Quito fue testigo de una de las lecciones más soberbias y contundentes de lo que es la torería, la inteligencia y la solera taurina en el ruedo volcánico de Iñaquito. Una obra magna para conmemorar los 50 años del querido coso capitalino y para rendir homenaje al maestro de Chiva en los 20 años de su alternativa. Faena que implicó también una ruptura en la visión que, especialmente los aficionados más jóvenes, tienen al momento de premiar una faena. Hasta la faena a “Gitano” de Triana, cortar rabo en Quito era sinónimo de indulto. Después de la faena de Ponce al ejemplar trianero queda claro, para el gran público, que puede y debe ser un trofeo, real no simbólico para premiar a lo extraordinario.

A pesar del enorme peso de la faena a “Gitano”, no se puede desligar al, momento del balance, los dos festivales que Ponce toreo en Quito. Lo de la noche en la Belmonte es un monumento a la técnica del toreo que no solo le sirvió al valenciano para cautivar al aficionado. Es, por si sola, un tratado taurómaco sobre la colocación, las distancias y el tempo del toreo. La confirmación de que, luego de 20 años de carrera, cada paseíllo de Ponce puede convertirse en cátedra de Tauromaquia. Y que decir del festival en Iñaquito, donde brotó nuevamente la torería y el señorío de Enrique. El volapie de esa tarde será recordado por muchos años, no solo por la pureza al momento de ejecutarlo sino también por la efectividad del mismo. Una trilogía perfecta del toreo.

 Una vez concluida la feria se han entregado los premios a los triunfadores. El cuadro de honor del serial quiteño es el siguiente:

Trofeo “Jesús del Gran Poder” de la empresa CITOTUSA al triunfador de la feria: Enrique Ponce.

Trofeo al mejor novillero: Diego Silveti.

Mejor toro del ciclo: “Forjador” de Triana, lidiado e indultado el 4 de diciembre por Guillermo Albán.

Mejor novillo del ciclo: “Chaval” de Mirafuente.

Trofeo “San Francisco de Quito” otorgado por el I. Municipio de Quito al triunfador de la feria: Guillermo Albán.

Trofeo “Agustín Galárraga” al mejor torero nacional: Guillermo Albán.

“X Fábula Taurina de Quito” del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida: Enrique Ponce.

Trofeo “Ángel Luis Bienvenida” del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida: Guillermo Albán.

Mejor ganadería, igualmente otorgado por el prestigioso círculo taurino: Huagrahuasi y Triana.

 Otra feria que concluye, con aciertos y errores, con momentos sublimes y otros de decepción. Así es la Fiesta y en Quito debemos congratularnos por tenerla todavía con buena salud. Habrá que seguirla cuidando y promocionando con torería y afición.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: