7ª de la Gran Temporada en La México. Oreja para Matías Tejela

Buen ganado de la Soledad. Matías Tejela corta una oreja y pierde otra con el toro de regalo. Juan Chávez y José María Luévano pasaron penas y fatigas.

Escaso público y poco ambiente en una preciosa y soleada tarde invernal sin viento. Seis tlaxcaltecas de la Soledad criados por Mariano González Zarur, destacando los cuatro primeros. El quinto protestado por falta de peso y el sexto peligroso. Un séptimo de regalo de Jorge María que resultó bueno.

El hidrocálido José María Luévano, con el lote más a modo, mostró poca fijeza de pies al torear despegado y con poca transmisión. En su primero pasó fatigas con el estoque para escuchar un aviso. Con su segundo, el mejor de la tarde, terminó pudiéndole para lucir en ocasiones a pesar de su basto y precipitado toreo. Pinchó varias veces y escuchó un aviso.

El madrileño Matías Tejela saludó de capa desajustado; con la muleta pegó varias series y terminó viéndose agradecido cuando templó. Mató de entera contraria para cortar una oreja. En su segundo, no fue valorado por lo escurrido de carnes del animal y acabó abucheado. Decidió  regalar un sobrero de Jorge María, propiedad del empresario ganadero Herrerías; este astado tuvo un comportamiento irregular, bravo en el caballo y noble de muleta. Matías terminó por dominarlo a base de pararle los pies y pegarle muy buenos muletazos. Perdió la cabeza cuando parte del despistado público pidió el indulto y alargó en demasía su trasteo.

El michoacano Juan Chávez dejó ir una buena oportunidad. En su primero, con un lado izquierdo de dulce, toreó de capa torciendo en demasia el cuerpo. De muleta nunca se encontró y terminó como pudo. Lo único que escuchó fue un aviso. Con su segundo se salvó de ser prendido por perderle la cara al toro en banderillas. De muleta toreó a merced y nunca dominó. Anduvo cerca de recibir una cornada. Mató de entera para retirarse en silencio.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Aquilino Sánchez Nodal dice:

    MÉJICO, PASADO IMPRESCINDIBLE

    Resulta interesante comprobar que pese a la decadente situación por falta de figuras relevantes en el panorama taurino mejicano, la cantidad de plazas de toros en aquel país no ha descendido aunque, al igual que en España las de importancia han reducido sus festejos taurinos o rebajada la importancia de sus carteles en busca de superiores beneficios con menos festejos organizados. Pese a la realidad desoladora del toreo en Méjico las corridas de toros siguen siendo el segundo espectáculo con mayor asistencia y máxima defensa de la Fiesta ejercida por sus aficionados.
    A finales de Diciembre de 1.944 se aprueba el proyecto para la construcción de un complejo extraordinario en que se concentrarían modalidades deportivas de toda índole, un reglamentado estadio de fútbol y la plaza más grande del Mundo, la Monumental México, con 41.262 localidades que se inaugura el 5 de Febrero de 1.946 con un cartel de lujo; Luis Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna, los toros correspondieron a la ganadería de San Mateo.
    Hasta esa fecha histórica para el mundo del toro, en el País hermano existían 85 plazas de toros de las que, aproximadamente 25 eran merecedoras de categoría preferente. En la capital, D.F. estaban en funcionamiento de temporada cuatro cosos; El Toreo con una capacidad para 25.000 espectadores. Vista Alegre para 7.500. La plaza de toros de Merced Gómez con 7.000 localidades y La Rosa con 4.000 entradas. En la actualidad quedan, la Monumental y otra de mucha menos importancia taurina, Cuatro Caminos. El complejo con plaza de toros Arroyo no puede considerarse por ser privada y con capacidad para solo, 1.100 personas.
    La cantidad de inmuebles taurinos se ha reducido en Méjico a treinta y seis ciudades importantes. Guadalajara que antaño disponían de dos plazas de toros, La Lidia y El Progreso se ha quedado en una. La calidad de los festejos taurinos que se ofrecen actualmente son de superior categoría que antes de 1.946. Primero, por la facilidad de contratación de toreros españoles del escalafón que viajan fácilmente a aquel país. Después, por los mejores resultados en la selección de castas registradas, hasta ese año más del centenar, fueron eliminadas las que adulteradas sin control de bravura y dejar unas treinta de garantía.
    El toro mejicano es muy diferente al criado en las dehesas de España, aunque algunos se empeñen en decir que es el mismo. Chico, encogido, a veces regordío. Personalmente me parece de poca acometida, pitones “platanito” y muy feo de cara, la impresión, durante la lidia, es que está aburrido. Ver a nuestras figuras gallear estos toros, no podemos evitar la sensación de estar asistiendo a un tentadero. Con perdón.
    No siempre pudieron viajar las figuras españolas, ahora “artistas con pedigrí”, a tierras mejicanas. En los tiempos modernos hubo una larga ausencia de matadores de España, ocho años. Coincidiendo con estas temporadas de enfrentamiento taurino, se produce la época más negra del toreo. En 1.936, no por culpa de tratados de trabajo o por diferencias entre las asociaciones de matadores de Méjico y España, por malas razones políticas comienzan las ausencias lamentadas por aquende y allende de aficionados en ambas orillas del Atlántico. La situación dura hasta 1.944, año en que se inicia la temporada taurina en la plaza de El Toreo, como siempre a mediados de Noviembre y toda la afición mejicana se rebosa en las plazas de toros que anuncian matadores llegados de España. Son los años siguientes los que definen la mejor época del toreo mejicano en competencia con las máximas figuras españolas.
    En la actualidad taurina mejicana, ajena a banderías y modas, la Temporada Grande en la Plaza México ha vuelto a registrar importante asistencia de aficionados deseosos de juzgar a las nuevas generaciones de toreros españoles y suspirar por la vuelta de aquellos matadores mejicanos que llenaron con sus triunfos de gloria la Historia de la Tauromaquia Eterna.

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