15ª de la Temporada Grande en La México. Perera pierde un rabo con la espada

 

Fue el noveno toro y ya de noche, otro sobrero más en estas corridas con los que las figuras del toreo español ratificaron sus triunfos o se salvaron dando rango y categoría extraordinaria a los tres acontecimientos del LXV Aniversario de la Monumental. El extremeño había tenido muy mala suerte con dos toros sosísimos y, para colmo, sufrió un dolorosísimo palotazo en un ojo al finalizar su primera faena que debió mermar su visión. Quizá la razón de sus estrepitosos fracasos al entrar a matar. No obstante, el público coreó el grito de torero-torero por su colosal faena con el sobrero que regaló y salió de la plaza en loor de multitud. El resto de la corrida, aparte resultar otra  vez interminable, transcurrió en medio de un ambiente tan soso como la mayoría de las reses de Barralva aunque dos de ellas resultaron tan dóciles como la que propició el éxito de Perera. Con ambas, despertó El Payo que a poco anduvo de lograr dos orejas. Cortó de regalo la del tercer toro y la presidencia le negó otra bastante más merecida del séptimo. Arturo Zaldívar pasó sin pena ni gloria. Y el rejoneador Diego Ventura naufragó con su primer toro de Garfias y cortó dos orejas del mejor sexto que fueron muy protestadas tras sendas actuaciones más para la galería que para los expertos.

Plaza. Monumental de México D F. 7 de febrero de 2011. Decimoquinta de la Temporada Grande. Tarde-noche excelente con lleno en las localidades numeradas y un tercio en las generales. Gran entrada en cualquier caso. Siete toros de Barralva incluido el sobrero que regaló Perera lidiado en último lugar. Fue el más dócil junto a los corridos en tercer y séptimo lugares. Todos muy terciados cuando no anovillados, desigualmente encornados y sin casta ni fuerza. Dos toros excesivamente despuntados para rejones de Javier Garfias. El que abrió plaza impresentable y muy parado. El que medió la corrida, más aparente y de buen juego para la lidia ecuestre. Diego Ventura (de corto con chaquetilla granate): Rejonazo muy trasero contrario, división al saludar. Rejonazo contrario, dos orejas muy protestada la segunda. Salió a hombros entre la indiferencia de los pocos que quedaban en los tendidos. Miguel Ángel Perera (pistacho y oro): Dos pinchazos, otro hondo muy caído, tres pinchazos más, media estocada y dos descabellos, dos avisos y protestas; estocada trasera y atravesada que caló y estocada, leves pitos; Cinco pinchazos y estocada trasera caída, enorme ovación y gritos de torero-torero. El Payo (grana y oro): Casi entera trasera tendida caída, petición insuficiente y oreja de regalo. Casi entera caída y descabello, petición suficiente y vuelta al ruedo. Arturo Zaldívar (turquesa y oro): Pinchazo y estocada trasera, silencio; pinchazo y estocada, silencio.

Reitero lo ya dicho respecto a la escasa presentación del ganado, tanto el de la corrida del Aniversario como el de la del lunes. No es cosa de repetir los mismo argumentos otra tarde más en esta plaza que solo tiene de monumentalidad su enorme capacidad y lo que este año han llevado a cabo El Juli, Ponce, Castella y anteayer Perera. Curiosamente, los cuatro se llevaron a la gente de calle gracias a sus faenas con los sobreros que regalaron. Vaya usted a decir ahora que también en México hay que prohibirlos y ya verán lo que les contestan los implicados y muchos espectadores que salieron encantados de la plaza gracias a los subsodichos obsequios.

Antes y en medio de que se desarrollara un tanto tibiamente la muy sosa corrida de Barralva, actuó el rejoneador lusitano-andaluz, Diego Ventura, que no consiguió triunfar como se había propuesto tras su muy celebrado debut en La México. Tanto con el birrioso y deslucido animalejo que mató en primer lugar como con el más aparente y bastante mejor que hizo de quinto, vimos a un Ventura más pendiente de impresionar a la galería que de gustar a los entendidos. Nadie puede negar la excelente doma de sus equinos, como tampoco su entusiasmo y entrega. Pero muchos estamos hartos de sus exageraciones gestuales y de sus continuos efectismos que, aunque él no lo crea, ensucian lo más importante de sus actuaciones. Tanto se pasó en ello además de dejarse las monturas y de clavar rejones y banderillas traserísimos en medio de otros soberbios, que los que saben de esto se lo reprocharon en varios momentos. La segunda oreja que le regalaron del quinto fue indecorosa e impropia de la categoría de la plaza y del jinete. De triunfal patinazo, pues, podemos calificar esta segunda tarde de Ventura en la México.

Capítulo aparte y mención honorífica merece Miguel Ángel Perera quien, después de lo que pasó con sus dos primeros toros, dos nobles animales sin casta ni fuerza que, sumadas a la falta de sal torera del extremeño, no consiguieron sino aburrir al respetable. Pero con el sobrero de regalo cambió por completo la decoración y vivimos uno de los momentos cumbres de estos días toreros. Colosal el trasteo de Miguel Ángel por lo que expuso – se la jugó tanto o más que las veces en que se haya jugado la vida fiel a su valentísima trayectoria -, por lo increíblemente quieto que toreó, por cómo ligó hasta lo inimaginable en tan asombrosa cercanía, y por cómo una y otra vez llevó largo y templado al toro en una inacabable y encadenada sucesión de muletazos naturales y cambiados que pusieron los tendidos al rojo vivo. Una pena que pinchara tanto porque, de haber matado al menos pronto, habría cortado un merecido rabo. Sea como fuere, gracias por tu raza y enhorabuena, torerazo.

Cuando El Payo paseó una oreja del tercer toro gracias a como finalizó su faena con varias dosantinas y circulares invertidos tras un trasteo insulso, creímos que tampoco en esta ocasión iba a despertar de su letargo. Pero en su faena al muy noble séptimo, El Payó destapó sus mejores esencias y cosió una muy buena faena como las que le vimos en Madrid de novillero. Albricias, pues, para este torero al que merecer la pena esperar. Y muy mal la presidencia negándole la oreja que había ganado bastante mejor que el regalito anterior.

Y poco que decir de Zaldivar porque en esta ocasión para mi primeriza, tuve la impresión de que es un torero al que da igual verle que no verle. Otra vez será. Lo siento.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Rafael medina dice:

    Jose Antonio, muy atinado como siempre, creo q tuviste mala suerte Saldivar (con S no con Z, q igual es pecata minuta) puede estar mucho mejor q hoy. Por otro lado creo yo, q lo de Perera fue maravilloso pero de dos orejas pues le falto tener mas labor con el capote para ser faena de rabo, pero como sea lastima lo del acero. Saludos

  2. Ruben Sanz dice:

    Maestro José Antonio. Lamento de verdad que no hayas visto nunca a Saldívar. Es un gran torero, posiblemente el matador más prometedor de la nuva hornada mexicana y desde luego mucho mejor que El Payo, quien se vio claramente favorecido en el sorteo. Saldívar no tuvo suerte con los toros pero en su primero realizó un gran esfuerzo, a mi modo de ver. Ojalá venga este año a Europa y lo puedas ver. El pasado año cuajó tardes muy importantes en plazas como Valencia o Nîmes y en 2009 cortó dos orejas en Madrid. Además se ha repuesto de un cornalón en un pueblo de Toledo ese mismo año. Un afectuoso saludo

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