Resaca positiva y negativa de La México

De todo el mundo es sabido que la enorme capacidad de la plaza más grande del mundo no se corresponde con la pequeñez de los toros que allá se suelen lidiar y ello, además de restar mérito a los triunfos de los toreros, explica parte del por qué el público sólo acude en masa cuando los que actúan conforman carteles medio rematados que, desde hace mucho tiempo y por desgracia para los aficionados del país hermano, desmerece muchísimo la cartelería. Si no existiera la perjudicial obligación de que en los festejos que actúan matadores extranjeros – la mayoría españoles – tienen que contratar el mismo número de locales, seguro que La México se llenaría más frecuentemente. Y mucho más si los toros tuvieran el trapío debido y ansiado por tantos.

Los profesionales de allá y de acá aducen al respecto que en las ganaderías aztecas es muy difícil encontrar reses equilibradas que les “sirvan” porque las grandes se paran. Dudo mucho que así sea porque yo he visto embestir muchas corridas en México de entre las bien presentadas y, no digamos, en Guadalajara. ¿O no?   

Sea como fuere, salvo el magnífico y bien presentado sobrero de Garfias que regaló Castella el 5 de febrero, por cierto también el más bravo, noble y encastado de cuantos propiciaron el triunfo de nuestros toreros, los demás no hubieran sido admitidos en ninguna plaza de primera ni tampoco en las de segunda de España. Ni siquiera el docilísimo de Xajay del que El Juli cortó el rabo, aunque sus armoniosas hechuras y el faenón del madrileño lo taparon. El único triunfo contestado por parte de la prensa mexicana y por un sector minoritario aunque muy ruidoso del público fue el de Ponce quien, siendo todavía el consentido de La México pese a sus más de 20 años en la cumbre, es al que más se exige en lógica correspondencia a su impar categoría y, obviamente, a su proverbial difícil facilidad. Virtud  y a la vez handicap que tanto le distingue y, a la vez, tanto le perjudica. Sobre todo si el ganado que lidia es pequeño, sin fuerza ni casta aunque en sus manos parezca lo que no es gracias a su milagrosa destreza y a la bellísima sutilidad de su toreo.  Los mexicanos no cesan de lamentar que en su país no puedan ver al valenciano con toros parecidos a los que mata en las grandes ferias españolas. Mucha pena dicen sentir pensando, por ejemplo, en las proezas que Ponce suele lograr cada año en Bilbao.  Sin embargo, nos bastó contemplar la enormidad de gentes que intentaron impedir que Ponce se refugiara en un coche de la policía cuando en medio del admirativo tumulto lo sacaban en hombros, para darnos cuenta otra vez de lo que continúa siendo en México. Fue curioso observar también y en contraste el escaso número de aficionados que acompañaron la salida a hombros de Castella tras finalizar su apoteosis en la misma corrida. Al respecto de lo cual, cabe especular sobre si Castella será capaz o no de llenar La México por sí mismo cuando le obliguen a actuar con dos toreros aztecas y no acompañado de Ponce ni de El Juli que son los dos únicos matadores españoles con verdadera fuerza taquillera allá, además del rejoneador Hermoso de Mendoza salvando las distancias, sin necesidad de hacer campañas publicitarias ni aunque los precios de las entradas sean mucho más caros, como sucedió en la corrida que aludimos del 5 de febrero, justamente la que llevó más público con mucha en toda la temporada.   

Resumiendo lo dicho, lo cierto y verdad fue que la mayoría de los grandes triunfadores de este año fueron las figuras del toreo español. Empezando por El Juli, que ha sido el principal como en todas partes mientras continué gozando del estado de gracia que, por ahora, no le abandona como tampoco la suerte con los toros, y siguiendo por Enrique Ponce, Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante que fue quien más sorprendió este año por sus geniales maneras aunque, por culpa de su maldita espada, no cortó orejas en su primera tarde pero si en la del pasado domingo, saliendo a hombros.

Las faenas  hechas por estos cinco toreros eclipsaron totalmente las de los espadas aztecas pese a que, tanto en la plaza como en los medios, muchos intentaron igualarlas en trofeos y adjetivos encomiables para los diestros aztecas.

Ni el más veterano Zotoluco, a quien vimos acabado, ni los más jóvenes y prometedores El Payo aunque este fue el que más nos gustó por su clase – hay que seguir esperándole con ilusión- , ni Zapata ni Zaldívar aprovecharon en mayor o menor grado las oportunidades que les presentaron varios de los toros que les cupieron en suerte. Y que conste que nos hubiera encantado escribir lo contrario porque en España, tanto o más que en México, estamos deseando que surjan verdaderas figuras aztecas como las muchas que hubo en otros tiempos. Desgraciadamente, veo muy difícil que los mencionados logren ser figuras en España. Si lo son en México es puntualmente y solo gracias a que les contratan junto a los más grandes de los nuestros. Veremos qué pasa allá el año que viene. Nuestra temporada está en puertas y tiempo habrá para que en México rectifiquen de una vez y aprovechen mejor sus maravillosas particularidades sensitivas. Lo merecen.     

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Pedro Abad-Schuster Pedro Abad-Schuster dice:

    El Sr. Del Moral ha asistido a más de 7,000 corridas en su carrera, en efecto, ningún crítico taurino, no persona alguna en la historia ha visto tantos toros. Tiene de sobra autoridad para dar su opinión crítica e independiente sobre que “la inmensa mayoría de los actuales diestros aztecas son una calamidad, y la mayoría de la crítica azteca continúan empeñados en considerar a los suyos como figuras sin serlo”. Todo lo demás entra en el terreno de la política. Si al Sr Del Moral le parece que “Zotoluco está terminado”, pues viniendo esta opinión de quien viene, correspondería a El Zotoluco enmendar el camino, cuidarse en extremo y volver a ser el gran torero que fue. Total ahí está el ejemplo de un Eloy Cavazos, jamás fumó un cigarro ni probó gota de licor y es un padre y esposo ejemplar. Peor para El Zotoluco y otros toreros venidos a menos es vivir entre falsos halagos, que al público no se le puede engañar y tarde o temprano terminarían por rechazar al torero. A la prensa que quiere quedar bien con las partes interesadas sí se le puede engañar. No hay siquiera un torero mexicano que participa en las Temporadas de España o Francia desde hace muchísimos años. Que despierten los toreros mexicanos y copien la preparación e intensidad de cómo se vive la Fiesta en Europa y el ganado que se torea. Al final el objetivo de la opinión crítica, independiente y más que válida del Sr. Del Moral tiene como eje EXPRESAR SU VERDAD al auditorio español y de otras latitudes que le sigue.

  2. Enrique Reyes Valdes dice:

    Pues siendo Mexicano, me duele reconocer que es verdad lo que expresa Don José Antonio del Moral, y más que ver figuras de mi país, me gustaría ver toros toros, pero en esto tienen mucha culpa muchas personas entre ellas los toreros extranjeros que vienen como figuras y exigen novillos despuntados que parezcan de cuerda y sin peligro, y pues la empresa debe cumplir esas exigencias, por que son los que llevan “gente” a la plaza las cuales en su mayoría son nuevos aficionados que aplauden hasta un guiño y de eso se aprovechan muchas figuras extranjeras, irónicamente en detrimento del mismo torero ya que con novillos descastados las faenas como las que han concretado algunos de ellos en esta temporada, pierden la trascendencia que tendrían si se hubieran hecho a toros de verdad.

  3. carlos dice:

    Totalmente de acuerdo pero………. al maestro Ponce si lo podrian ver como en Bilbao en el DF. Solo tiene que pedir la de Barralva (encaste Atanasio) que ha echado grandes toros en la Mexico y en Guadalajara. A los mas poncistas, a veces nos cuesta entender algunos de los criterios del maestro. Nadie conoce ese encaste como el,y sin embargo parece no darse cuenta que cuajar un Atanasio en la Mexico seria el mas grande colofón a su gloriosa carrera y de paso tal vez lograria despertar de su letargo a la aficion mexicana. No creo que sea casualidad que el Sr. Del Moral tenga una foto del maeestro con un Atanasio en Vistalegre presidiendo su pagina. Enrique Ponce le debe a la aficion mexicana este gesto. A veces parece que el maestro tira piedras contra su propio tejado. Dese importancia Don Enrique, es usted sin duda una de las mas grandes figuras del toreo de todos los tiempos, verle con esos novillitos cardenos ya no convence ni a sus mas acerrimos admiradores, como es mi caso particular. No le hace usted ningun favor a su indiscutible trayectoria.

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