El que persevera, alcanza.

No hay duda de que cuando la determinación, dedicación y decisión están conjugadas correctamente el esfuerzo siempre se verá justamente reconocido. Alejandro Talavante lo volvió a hacer; ésta vez con toros que se prestaron menos para el lucimiento, pero lo hizo con tanto compromiso como en su primera comparecencia ésta Temporada.

Fueron seis toros procedentes de La Estancia los que se lidiaron el pasado domingo 13 de febrero en la Plaza México , que estaban excesivamente gordos, aunque con presencia, edad y bien armados. Nula fuerza de algunos y sositos y descastados en su mayoría, aunque con recorrido.

No es ninguna locura afirmar que el tonelaje desmedido en los animales de lidia aunado a la debilidad de los mismos, arrojará como resultado el ver a los toros caerse una vez tras otra. Y bueno, no hará falta insistir en que cuando el toro se cae, el toreo se derrumba.

Rafa Ortega no se aguantó las ganas de poner banderillas en La México. Ni porque el doctor dijo. Es probable, incluso, que el médico le haya recomendado no poner los palitroques porque la verdad es que no lo hace tan bien como él cree. De los seis que puso, en cinco salió disparado de la suerte como si se le fuera la vida en ello. Algunos, casi todos, fueron colocados a cabeza pasada y sin gusto, como sin ganas de hacerlo.

En general así fue toda su labor, en la que no traicionó su estilo bailarín sin parar los pies. Como siempre que viene, recibe con faroles de rodillas sin torear al toro, más bien interponiendo el capote en el camino del animal. Tiene a la gente de su lado, lo que le ayuda a salir a flote sin realmente convencer a todo el cotarro.

Esta vez Alejandro Talavante sí mandó afilar sus toledanas, para ya dejar de lado de una vez por todas cualquier pretexto para no salir por la puerta grande. Argumentos para ello, tiene muchos, muchísimos. Y hay tres tardes, contando ésta, que lo respaldan.

Alejandro Talavante volvió a cautivar a los asistentes con su personalísimo toreo, tanto de capa como de muleta. Lo hizo de nuevo, porque otra vez detuvo el tiempo con naturales que fueron eternos, con inventiva y sello personal que le imprime a cada uno de los pases que ejecuta.

Y ahora no nos quedó tan mal con la espada, porque aunque perdió el par de orejas de su primero por pinchar, puso dos estoconazos en todo lo alto que le respaldaron para cortarle una oreja a cada uno de los que lidió y así, por fin, tras dos intentos fallidos por la maldita espada logró abrir la puerta grande de La México. Ya la soñaba, ya la añoraba. Ya la merecía.

Es una pena que Alejandro no tenga el tirón de taquilla que todos deseamos, porque sin duda se convertiría en un consentido de la México. Lo va a lograr, sin duda, porque es un torerazo.

Juanito’ Chávez es un torero tan gris como su nombre. Tan insulso que, en realidad, es difícil recordar su labor. De lo que sí me acuerdo es que a su primero que era huidizo había que lidiarlo con conocimiento y no lo hizo, pues se dedicó a echárselo afuera dejándolo suelto, con poco mando en su muleta y medio tibio en su carácter. Y a su segundo, dejó que su picador se sirviera con la cuchara grande, para después justificarse con que su el toro se quedó parado.  Úrgele una brújula o alguien que le explique de qué se trata esto.

Le faltan unos puntos de coraje, porque ya tuvo un par de oportunidades en ésta Temporada y no ha justificado su comparecencia en la misma. Tiene mucho qué trabajar. Muchísimo.

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    Yo soy un admirador de Talavante desde novillero, pero del Talavante bueno, del que cuaja a los toros con naturales como esos dos otres que endoso el domingo en La Mexico, pero quizas si se olvidase de arrucinas a destiempo, muletazos que no vienen a cuneto, como las regiomontanas que realizo o esos gestos al salir de la cara del toro (hasta Griezman es mas tranquilo celebrando un gol y mira que al txuri urdin se le va la cabeza). Si limase su toreo y sacase a relucir ese temple y esa forma de torear despacio que muy de vez en cuando saca, quizas fuesen a verle algo mas de las seis mil personas que fueron a Insurgentes el domingo.

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