9ª y 10ª de Aguascalientes (México). Dos orejas a Castella, una a Juan Pablo Sánchez y Zotoluco. Fracaso ganadero de Bernaldo de Quirós.

Primer llenazo hasta el reloj en la Feria de San Marcos 2011. Salió a hombros Sebastián Castella, gran dominio del torero arraigado en el ánimo del público mexicano (dos orejas, silencio). Escuchó los gritos de ¡torero! ¡torero! Eulalio López Zotoluco por su casta en el de regalo de Teófilo Gómez (pitos, división de opiniones, oreja de ley). Deslumbró el toreo bien estructurado y cerca de los pitones de Juan Pablo Sánchez, con tan solo 12 corridas en su carrera (al tercio, oreja). Desilusionó la ganadería de Bernaldo de Quirós, con un encierro terciado con ejemplares de distinto tipo y cuajo, de flaco trapío, descastados, con mansedumbre sin remedio y debilidad desesperante rodando por la arena. El sexto se dejó más, fue el toro más hecho de la corrida, el menos malo. Y el segundo tuvo calidad.  En la suerte de varas cumplieron en breves émulos del real puyazo. Lo significativo de la tarde fue la repudiable falta de respeto de la empresa responsable – Espectáculos Taurinos de México –  por la evidente falta de trapío o de presencia digna de los tres primeros astados (y de varios que han salido al ruedo en esta feria). La presunta categoría de la Monumental de Aguascalientes y su Feria de San Marcos pisoteada por los organizadores, con la complicidad del señor Manolo Ramirez, presidente de la corrida, muy tolerante y desentendido de tal evidente falta de trapío. El público que sostiene el espectáculo ha pagado para ver a los toros anunciados y se ha encontrado con tres indignos ejemplares. La prensa taurina más seria se pregunta: ¿Por qué cuesta tanto trabajo armonizar la fina presencia o trapío del toro mexicano con la seriedad de una plaza de primera categoría?

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10ª de Aguascalientes (México). Tierra de toreros: Fabián Barba tres orejas, Mario Aguilar una. Gerardo Adame ovacionado. 

Tarde de ocho toros, un sexto de entrada, víspera del Festival del martes, los 100 años del torero más grande que ha dado México, Fermín Espinosa Armillita. Se lidió un encierro local de Santa Fe del Campo, de sangre saltillo – sanmateo, cuya característica principal es la raza. Destacó el sexto de la tarde. La Feria de San Marcos es promovida por el licenciado Don Alberto Bailleres y su hijo Juan Pablo Bailleres. Quizás Don Alberto ignore lo que está pasando. No es factible ni viable que se aprueben  anovillados encierros, por ser un personaje tan exitoso en cuanta actividad ha incursionado. San Marcos 2011 es la feria en que ha bajado la presencia del toro. No es digno ni ético que se quieran pasar novillos sin trapío como toros, y que representen el prestigio de sus casas ganaderas. Hoy fueron anovillados: primero, segundo, cuarto y octavo de Santa Fe del Campo, muchos más lo han sido en tardes anteriores. La afición, ya no solo de Aguascalientes sino los centenares de visitantes de otros estados y del extranjero merecen una explicación de este descuido (por decirlo de alguna manera).  Tendrán sus razones financieras. Qué pena…De los toreros, tres de la tierra compitieron junto al español Antonio Barrera. Fabián Barba cortó tres orejas y salió a hombros de la Monumental por primera vez en su carrera profesional (oreja, dos orejas), Mario Aguilar se llevó una oreja con el peor lote en esforzada y taurina actuación (oreja, ovación), el sevillano Antonio Barrera en torero (silencio, palmas), Gerardo Adame a tres días de haber tomado la alternativa se pegó el arrimón de la temporada con el que cerró plaza (palmas, palmas).  

Antonio Barrera (granate y oro), el primero sin presencia, de 466 kilos, lo lancea por delantales, el ejemplar enrasado era áspero y punteaba la muleta. El sevillano parando y aguantando buscaba el toreo largo de calidad. Dos golpes de descabello. Silencio. Con el hondo y deslucido quinto de 493 kilos, verónicas tersas a pies juntos. Tropezaba la tela al final del muletazo protestando, quedándose corto. Barrera lo acosó acortando distancias, no era fácil templarlo. Descabello. Palmas.

Fabián Barba (azul marino y oro), el segundo también impresentable como toro, de 458 kilos. No quería pelea, era difícil fijarlo en los capotes. Buena intervención capotera de Barba, y se desmontera Gustavo Campos en banderillas. Enjundioso el torero en la cara del ejemplar que rebrincaba punteando. Por naturales pasaba bien, le baja la muleta un tanto despegado. Estocada tendida en todo lo alto. Merecida oreja. Con el sexto de 460 kilos, el mejor del encierro, ajustadas verónicas a pies juntos, el toro volvía largo. En varas Nacho Meléndez pegó con intensidad al toro encelado.  Elegantes gaoneras y tres faroles en el quite de Barba. Con muleta, muy entregado el torero, series de buen gusto, con sentimiento y oficio, citando de lejos. Todo salía dibujado, suaves, lentos muletazos, faltaba embraguetarse. Sonó el corrido Pelea de Gallos, y es cuando cambia a un toreo variado y alegre, con medios molinetes de rodillas, por alto, dosantinas, olvidando la esencia, provocando  más emoción que convencimiento, rompiendo la estética. Se tira impecable por derecho entregándose, es trompicado. Dos orejas.

Mario Aguilar, el Chamaco de Oro del toreo mexicano (azul marino y oro), tercer toro de 453 kilos, muy serio y sereno el torero, verónicas cadenciosas, con parsimonia y buen gusto. Apenas un refilonazo en varas. Cuatro chicuelinas coreadas por el público y brinda su actuación. El toro sin celo ni bravura, noble y con calidad, salía contrario doblando los remos. Inmóvil Aguilar poco a poco lo metía en el ritmo de su toreo. El toro sentía que le podían, y se paraba, le obligaba a seguir el trazo. El toro ya no tenía la enjundia inicial. Silverio Pérez sonaba en las alturas con el corazón y el alma suplía lo que no tenía  toro en el trasteo, por encima de sus condiciones. Estocada de buena factura, infinidad de pañuelos. Oreja. Con el séptimo de 522 kilos, bien construido, astifino de pitones, y con un vendaval de viento encima. Mario Aguilar se puso donde se tiene que poner, se jugó la vida en una de las actuaciones más serias de su carrera. El toro con genio, violento, se revolvía a los capotes. Puyazo bien colocado. Brindó a su maestro Elías Esparza Changuita. El toro calamocheaba más que embestía buscando las espinillas y los muslos cuando se revolvía. Imposible ejecutar el toreo. Aguilar jamás se rindió, el toro a la defensiva deseaba herir al torero, lo iba cazando.  Ovacionado.

Gerardo Adame (burdeos y oro), en su segunda corrida luego de su alternativa de hace tres días, arrimón de la temporada con el que cerró plaza de 462 kilos, el de menos trapío de la corrida, falto de bravura y presencia, una vergüenza, el marrajo, indefinido, peligroso topaba más que humillar, daba un paso adelante y se paraba. El viento se soltó con intensidad, cogió al  torero en dos ocasiones sin herirlo de milagro. Gerardo Adame también es de Aguascalientes, tierra de toreros. Dos corridas más vuelven el siguiente sábado para finalizar.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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