13ª de feria en Sevilla. Y menos mal que estaba El Fandi…

La flojedad de la corrida de Manolo González, rememdada con un toro de Salvador Domecq, asimismo blando aunque peleó espectacularmente en varas, solo dio lugar a que El Fandi entretuviera al personal como siempre y sobre todo en dos espléndidos tercios de banderillas que pusieron al público en pié. Únicos momentos en que la gente disfrutó y se emocionó. Juan Mora intentó inútilmente reeditar su ya casi olvidado y ciertamente abultado éxito de Madrid del pasado otoño pero, salvo con unos pintureros lances de recibo al cuarto toro, todo quedó en ensayos tan ridículos como ineficaces.  Curro Díaz, por su parte, pasó prácticamente desapercibido hasta resultar cogido y herido por el quinto toro, de Salvador Domecq.  

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Sábado 7 de abril de 2011- Decimotercera de feria. Tarde nublada con dos tercios de entrada. Cinco toros de Manolo González-Sánchez Dalp y uno que hizo de quinto de Salvador Domecq. Desigualmente presentados y nobles aunque muy escasos de fuerza. Probón, corto, tardo y un poco mejor por el lado derecho que por el izquierdo. Manejable aunque crecientemente apagado el segundo. Aunque el tercero fue más fuerte que sus hermanos anteriores y tuvo mayor movilidad además de nobleza, se vino abajo antes de la cuenta en la muleta. Noble aunque limitado de fuerza y a menos el cornalón cuarto. El cuajado quinto de Salvador Domecq, derribó con estrépito en el primer puyazo y resultó noble por el lado inquierdo, pero quedó muy corto hasta coger y herir a Curro Díaz al intentar un natural.  Juan Mora (verde musgo y oro): Estocada caída, descabello barrenando y cuatro más sin barrenar, silencio. Bajonazo, palmitas. Por la cogida de Curro Díaz, mató al quinto de pinchazo hondo en los bajos y descabello fallido. Curro Díaz (pistacho y oro): Estocada contraria ladeada y descabello accidental, palmas con saludos. Resultó herido en una pantorrilla por el quinto y no pudo matarlo. El Fandi (almirante y oro): Estoconazo, ovación. Estocada tendida caída, palmas. José Manuel Montoliú fue ovacionado tras colocar un gran par de banderillas.

Otro espectáculo prácticamente vacío de contenido y en su mayor parte aburrido tal y como estaba previsto, como asimismo carente de interés salvo por lo que pudiera hacer El Fandi quien, aparte su recibo con largas cambiadas de rodillas al tercer toro, su posterior galleo por chicuelinas para llevarlo al caballo, los brillantes y meritísimos tercios de banderillas – sobre todo el que protagonizó en el segundo toro – y los pocos muletazos que pudo dar a este mismo animal hasta que duró, ciertamente poco, nada o casi nada mereció la pena pese al candoroso interés de algunos espectadores por ver si Juan Mora repetía lo de Madrid en la pasada feria de Otoño. Vana ilusión que no ha tomado cuerpo real en ninguna de las actuaciones que el extremeño lleva toreadas por ahora en la presente temporada, gracias al espejismo que supuso aquella tarde en Las Ventas en donde por una brevísima aunque bonita faena a un toro que se toreaba solo, mas una estocada recetada súbitamente y de efectos fulminantes, se armó la mundial, le dieron dos orejas y muchos hasta dijeron que aquello había sido el no va más del años. Otros, los menos, entre los que yo mismo me encontraba, lejos de dar crédito a la casual conjunción planetaria, siempre pensamos en que tan inesperado y felicísimo acontecimiento, le serviría a Mora para darse una vueltecita por las ferias de España, pero que nunca más volvería a repetirse. Y así está siendo a la vista de lo que hace cada tarde con el disgusto de los que creyeron que lo iba a repetir.

Claro que ayer Mora no tuvo material idóneo y mucho menos ideal aunque su segundo toro, el cuarto, se dejó por el lado izquierdo. Pero claro, cuando en vez de llevar al animal con la muleta, lo que se hace es dejarla caer en plan desmayo, si el toro no es una monja, los pases resultan trapazos o balletazos casi todos enganchados.  

Por lo que respecta al segundo y también pobre acompañante de El Fandi, el linarense Curro Díaz, otro tanto podemos decir aunque en su caso con la desgracia de haber sigo cogido de mala manera y herido en una pierna justo cuando intentaba torear al natural desde las mismas premisas que acabo de comentar acerca de lo hecho por Juan Mora. Y es que una cosa es torear – llevar al toro prendido del engaño con el temple adecuado, el cite preciso, y el idóneo movimiento del brazo y de la muñeca – y otra ponerse allí pensando solamente en ponerse bonito. Eso suele llevar al destoreo y, en algunos desgraciados casos como el de ayer, a la cogida. Una pena. Lo siento por Curro Díaz que el hombre sigue luchando por sobresalir y, como dicen los mexicanos, no lo consigue porque quien no pasa de maceta, no llega ni al corredor.

Como dije antes, solamente con El Fandi y gracias a El Fandi pudimos disfrutar mientras duraron los dos tercios de banderillas que, como en cada tarde que actúa sea cual sea la plaza y sean como fueren los toros, casi siempre suponen un espectáculo realmente vistoso e indudablemente meritorio. Algunos, cada vez menos dicho sea en honor de la verdad, no paran de comentar que eso no es banderillear. Pero estos mismos, en cuanto El Fandi entra en acción con los palitroques, son los primeros en admirarle y en aplaudirle. Lastimosamente y salvo en los primeros compases de su faena al segundo toro, ni éste y aún menos el prácticamente parado aunque avieso sexto, se prestaron al toreo de muleta. No obstante, El Fandi volvió a demostrar su hábil poderío y que, con recursos e inteligencia, se pueden sortear los problemas por grandes que sean e incluso el peligro más certero.

Yo mismo le he dicho a El Fandi varias veces que, en estos casos, lo que debería hacer es poner seis pares a cada toro con el lío correspondiente y, nada más clavar el último, entrar a matar como bien sabe hacerlo. Cortaría el doble de orejas que las muchísimas que cosecha cada temporada. Una enormidad de trofeos que le acreditan como gran profesional y uno de los diestros más responsables que se visten de luces actualmente. Diez años seguidos lleva David Fandila en este plan.      

 

EL QUITE DE DOMINGO

Más mala que un dolor de muelas

Así fue la corrida de Manolo González: más mala que un dolor de muelas. Mansa, blanda y muy parada. Y para colmo, un toro con mucha guasa: el sexto. Solo se lidiaron cinco de Manolo González, pues la corrida fue remendada con un toro de Salvador Domecq, que no tuvo nada que envidiar a los titulares. La materia prima, pues, muy deficiente. Un desastre de corrida. Los cuatro primeros toros fueron muy parados, y cuando el toro se para el aburrimiento domina la escena.

A este espectáculo lo llamamos corrida de toros, lo que implica que el toro tiene que correr. Si el toro no corre, si el toro se para, la lidia se convierte en algo pesadísimo. Solo hubo tres destellos luminosos: un gran par de banderillas de Montoliú al segundo de la tarde, andando al toro con torería y clavando en la cara; un espectacular par del Fandi en el tercero, corriendo al toro marcha atrás y clavando en los medios…

Y el tercer momento luminoso fue cuando Curro Díaz había conseguido meter en la muleta al quinto de la tarde,  un toro muy incierto y mirón de Salvador Domecq. A pesar de que el toro se metía por dentro, Curro Díaz había conseguido asentarse y sacar buenos naturales. Pero el toro se le metió una vez más y le propinó una cornada en las proximidades de la articulación de la pierna derecha con el muslo, con rotura del peroné y desgarros musculares en el gemelo correspondiente. En su primero, un toro muy parado, Curro Díaz había estado bien. Muy animoso, logró algún que otro muletazo.

De Juan Mora poco hay que decir, pues no pudo hacer nada debido a que su lote no humilló nada y se paró totalmente. Y con respecto al Fandi, hay que decir que es un buen profesional en el mejor sentido del término, capaz de cumplir todas las tardes y dejar satisfecho al respetable. A su primer toro lo toreó con mucha suavidad y eficacia, pero como el toro no llevaba nada dentro, se rajó prontísimo. El segundo del Fandi, sexto de la tarde, fue una prenda. Y si no trascendió al tendido la gran dificultad del toro, fue porque el Fandi es muy hábil. El toro siempre sabía lo que se dejaba atrás, y a cualquier otro menos toreado, lo hubiera cogido. Pero el Fandi supo nadar y guardar la ropa, sabiendo muy bien que había que taparle cara en cada pase, y sabiendo también que había que perder pasos y ganárselos entre muletazo y muletazo. Fue una lástima el bajonazo, porque, aunque no haya tenido trascendencia, el Fandi estuvo francamente bien con este toro.

Hay que subrayar que el tercero era un toro impresentable que, además de su aspecto anovillado, lucía un pitón izquierdo chorreando sangre… Y todas las tardes igual. Es imposible ver en La Maestranza un lote parejo de toros serios. Todas las corridas presentadas en escalera, con uno o dos toros inaceptables. Y la autoridad y los veterinarios transigen: como nadie protesta, no importa nada. Pero en una plaza de primerísima categoría como es La Maestranza, la empresa debería esmerarse más en la presentación de los toros. No pedimos corridas destartaladas con toros enormes. Solo se piden seis toros serios e iguales. No es mucho pedir.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Rocío G.Amorós dice:

    Sr. Delgado de la Cámara, ¿ha pasado vd esta mañana por el kiosko?, ¿se encuentra vd bien?, ¿ha visto la portada dé El País Semanal?. Como no le supongo lector de El País, le informo: en la portada del Suplemento aparecen en una composición algo irreverente cuatro grandisimos toreros. Digo irreverente porque imagino algo como religioso, donde apareciera un mesías, Jose María Manzanares; a un lado el bueno de Cayetano y al otro el poderoso Juli con cara como de destronado. A los pies de Manzanares el artista Morante, posando como una María Magdalena en pose goyesca de maja vestida y con un bastoncillo entre Salvador Dalí y Antonio Gala. Pero hay más Sr. Delgado. La portada se despliega y aparecen otros tres grandes toreros. En medio el maestro Ponce, por encima ya del bien y del mal, a su derecha el aspirante Victor Barrio y al otro lado el valentísimo Perera. Por más vueltas que le he dado no he encontrado ni a Daniel Luque ni a El Calatraveño , por lo que imagino el disgusto que vd se habrá llevado o que yo le estoy dando ahora. Si sigue vd en Sevilla para ver los miuras que ayer echaron tres chotas de merendero en Valencia, le recomiendo una farmacia de la calle Reyes Católicos donde hay multiples infusiones de tila para el soponcio que a vd puede darle.

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    DETALLES TOREROS: No hay corrida mala si el marco es la Real Maestranza de Sevilla, donde cualquier detalle torero se saborea como un buen buchito del mejor Rioja o donde cada estampa de la lidia parece un grabado de Goya en movimiento. Hoy con los Miuras se producirá esa extraña regresión que producen sus decimonónicas estampas, sacadas de La Lidia, en el dieciochesco coso del Baratillo. Ayer en el primer toro me quedo con un gran puyazo de Paco Prieto y con la natural torería con la que entró a matar Juan Mora, sacando al toro muerto de los vuelos de su muleta. Por lo demás el animal fue muy descastado. En el segundo, blando y descastado, con el que Curro Díaz apuntó detalles pintureros, destacó por encima de todo el tercer par de banderillas de José Manuel Montoliú. Allí se fue el valenciano, al mismo sitio exacto donde 19 años antes un toro partió en dos el corazón de su padre, y bajó los brazos con las banderillas caídas hacia el suelo, y anduvo desafiante hacia el toro, y allí que dejó un soberbio par de banderillas, y la Maestranza puesta en pie le ovacionaba mientras el torero se desmonteraba hacia el cielo. Del tercer toro, muy a menos aunque galopó en banderillas, me quedo con este tercio de el Fandi. Le sorprendió el toro con su brío en el primer par, hecho a la moviola, y tuvo que ganarle la cara corriendo hacia adelante para no ser cogido. Pero el granadino sacó la vergüenza torera que le caracteriza y le puso el segundo par a la moviola (más en corto) cuadrando en la cara y en los mismos medios de la plaza. Y luego uno por los adentros excelente. Un clamor. Lo mató de soberbio estoconazo. El cuarto tuvo aspecto de buey y comportamiento de buey, pagando saltos y cambayás. Juan Mora reconoció en los micrófonos del plus haber pasado muy mal rato con él y sus “miraditas”. El quinto, de Salvador Domecq, fue muy complicado. dejó dos detalles toreros: su pelea con el picador en la primera vara romaneando y tirando al caballo y la inteligente y meritoria faena que le estaba haciendo Curro Díaz y que pagó con sangre y una fractura del peroné que le deja fuera de Madrid. Espero que se acuerden de Esaú Fernández para el próximo sábado. Y por último una faena tecnicamente perfecta de el Fandi al último de la tarde, que no obstante no consiguió arrancar ningún apéndica auricular del de Manolo González por lo caída que cayó la espada. Como se ve, una tarde de toros, y más en la Maestranza, está plagada de detalles toreros.

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