5ª de la Virgen Blanca en Vitoria. El presidente valoró más la clase de Manzanares que la solvencia de El Juli

Nueva plaza de toros de Vitoria. Tarde en principio soleada y luego nublada con la techumbre abierta. Dos tercios de entrada muy repartidos. Seis toros de Victoriano del Río, bien aunque desigualmente presentados. Los tres primeros dieron mejor juego que los tres de la segunda parte que presentaron problemas solubles. El quinto fue el más incómodo de estos últimos. Luís Francisco Esplá (cobalto y oro): Estocada trasera caída y tres descabellos, tibia ovación. Pinchazo, casi entera tendida y seis de descabellos, aviso y gran ovación de despedida que recibió en los medios. El Juli (añil y oro): Estocada trasera desprendida, oreja. Buena estocada, oreja y fuerte petición de otra. José María Manzanares (cobalto y oro): Estoconazo trasero desprendido, oreja. Estocada casi entera de buena ejecución, dos orejas. Manzanares salió a hombros. Antes del paseíllo, Luis Francisco Esplá fue objeto del homenaje que recibió en el tercio desde donde contempló un aurresku de honor. Y una vez concluido el desfile de cuadrillas, fue nuevamente ovacionado correspondiendo en unión de sus compañeros de terna. Muy bien en palos Curro Javier que saludó tras parear al sexto toro.

 

Sin quitar un ápice de mérito a El Juli, la sequedad artística de su esplendido quehacer frente a dos toros de distinta condición le perjudicó a la hora de los trofeos con respecto a los concedidos a Manzanares que, más adornado por la clase que le distingue, consiguió salir a hombros y El Juli no aunque también lo mereció. Pero la sensación visual de lo hecho por ambos les distanció en el aprecio de no pocos aficionados y, sobremanera, en el criterio del presidente que premió al alicantino con la segunda oreja del sexto toro sin apenas solicitud del público después de negarse cerrilmente a conceder al madrileño el segundo apéndice del quinto.

 

Pero aparte caprichos de unos y otros, la verdad fue que El Juli dio una gran tarde en la que su inapelable solvencia profesional quedó patente. Muy buenas sus verónicas de saludo al segundo toro, sabroso el quite por delantales y chicuelinas, y magistral con la muleta al resolver primero la acusada querencia del animal a chiqueros hasta consumar intensas tandas por redondos, alargar después los viajes del burel por naturales de creciente factura, volver a la derecha para remachar la mejor tanda con la derecha y matar con gran efectividad. De haber logrado lo mismo en quinto lugar, hubiera caído la segunda oreja. Y es que la gente se dio cuenta después, una vez muerto de mejor estocada su segundo toro, de que aún siendo más meritoria la faena al peor de su lote y sin ser tan brillante en cuanto a las formas como la anterior, tuvo mayor importancia por el riesgo que corrió el torero que aguantó y mandó con sobrada autoridad sobre su enemigo. De ahí que el público tuviera más razón que el palco.  

 

Manzanares cayó de pie y triunfó sin necesidad de esforzarse. Tuvo el mejor lote y le bastaron su porte y la gran clase que le es propia para cosechar tres orejas y salir a hombros aunque no anduvo con la entrega ni con la verdad que debemos exigirle. Si Manzanares no fueran tan racaño al citar ni tan parco en repertorio, hasta podría mandar en el toreo. Pero se conforma con lo que le mantiene en la primera fila  

 

 

     

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    MAL MOMENTO DE FIGURAS: Esta de la Blanca era una feria rematadísima, con tres carteles propios de un domingo de resurrección en Sevilla, y las corridas en general han salido buenas para los toreros. Sin embargo, aunque el balance en orejas diga lo contrario, los toreros (a excepción de Ponce y Luque) han estado por debajo de sus toros. Ayer se corrió una excelente corrida de Victoriano del Río de la que sirvieron todos menos el primero, por descastado e inválido. Pinturero y sin meterse en profundidades anduvo Esplá, al igual que con el mastodóntico y noblón cuarto, que aunque a veces se acostaba lo hacía más como defecto que por malas ideas. El Juli estuvo muy bien con el segundo, un toro un poco más encastado y menos inválido que el primero. Acertó sobre todo en las alturas del engaño, con lo que logró torearlo con profundidad sin tirarlo al suelo. En cambio con el quinto, un toro noble y boyante estuvo totalmente deslabazado, sin mando ni temple. Manzanares tuvo el lote de la tarde. Con su primero realizó una faena intermitente, en la que se sucedían series profundas y ceñidas con otras despegedas y sin fuste. En el sexto, solamente al final de la faena y quizás a oídas de un grito mío desde el tendido se enfadó y se arrebató en dos series, una por cada pitón. Luego el palco se volvió loco y concedió de manera injustificada las dos orejas del burel. Los toreros van a tener que mentalizarse a partir del próximo año de que a primeros de agosto hay una feria importante donde sale un toro muy serio y ante el que hay que dar la talla si se quiere ser de verdad figura del toreo.

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