5ª de San Isidro en Madrid. Fandiño, otra oreja isidril

Pese al desigual juego que dieron los toros, todos con movilidad, fue más que interesante el debut madrileño de la nueva ganadería de Francico Medina que ya lleva dos con éxito en su vida. Y tarde en principio muy lluviosa que aguantó el público sin una sola protesta. El triunfador del festejo fue el bilbaíno Iván Fandiño que cortó la oreja del segundo toro, uno de los mejores del envío. Muy dispuesto, como siempre, se la jugó con el quinto, el peor de los seis al que mató de nuevo muy bien. Uceda dio una de cal y otra de arena en tono menor. Miguel Tendero fue el menos favorecido.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 14 de mayo de 2011. Quinta de feria. Tarde lluviosa con aspecto de lleno, la gente con paraguas en los tendidos y el ruedo progresivamente embarrado hasta que escampó. Seis toros de El Montecillo, hierro debutante propiedad de don Francisco Medina, fundador de El Ventorrillo y, por tanto, procedencia Juan Pedro Domecq. Bien presentados y nobles en distintos grados de bravura y fuerza. Aunque manseó en varas, el primero fue noble por el lado izquierdo aunque sin romper tras el segundo muletazo. Más completo el burraco segundo. Bravo en el caballo el tercero pero paradito en la muleta pese a su bondad. El imponente cuarto, cumplió en bravucón y embistió demasiado suelto aunque sin mala intención. Pésimo el quinto. Y remiso y discontinuo aunque noble el sosito sexto. José Ignacio Uceda Leal (fuscia y oro): Estocada desprendida de buena ejecución, leve petición y ovación. Estocada caída, silencio. Iván Fandiño (cobalto y oro): Buena estocada, oreja. Gran estocada, petición y gran ovación. Miguel Tendero (lila y oro): Pinchazo y estocada corta, silencio. Estocada corta y casi entera baja, silencio.

Me incorporo a la feria isidril todavía emocionado por lo que ayer vimos en Jerez y, como siempre en Las Ventas, preocupado por lo imposible que en esta plaza es ver algo tan grande.

En la tarde de ayer actuaron dos sustitutos por caída de los anunciados a cuenta del adquirido mérito  en sus primeras comparecencias. El primero de ellos, Uceda Leal por haber aprovechado, aunque no del todo, uno de los estupendos toros de Juan Pedro Domeq que, mira por donde, triunfó en Las Ventas después de morir. Ironías del destino. El espectáculo arrancó bajo incesante lluvia por deseo de los toreros y de los espectadores que ni rechistaron como antes sucedía en estos casos. Y con el piso cada vez peor aunque no imposible por el estupendo drenaje de la plaza, Uceda Leal se enfrentó al primer toro que fue encastado y noble aunque no rompió. Uceda empezó muy bien con la muleta, como suele, en una faena de más a menos en la que brillaron más los pases cambiados que los naturales. Los trincherazos fueron los únicos sabrosos. Tandas obligadamente cortas con la zurda y una estocada de buena ejecución como casi todas las suyas. Los paraguas evitaron una petición mayor. Luego no se hizo con el imponente y, a la postre, rajado cuarto, con el que para empezar dio mala impresión por insolvente.

Con el precioso burraco segundo, un animal con movilidad y franquía, tras un quite por chicuelinas de Tendero, Fandiño se metió en faena al natural por donde el toro humilló con clase y recorrido. Aguantó mucho y, aunque no siempre templó, varios pases fueron buenos. También otros enganchados lo que empeoró la condición del animal. Mejor aún fue el toro por el lado derecho y el bilbaíno volvió a alternar el temple con la suciedad. Desigualdad que arregló con emocionantes bernardinas, una suerte menor y más horrible aún que las manoletinas para la galería. Pero como mató de maravilla, cortó su segunda oreja en esta feria y justificó la suplencia. Lástima que el quinto fuera el peor de la tarde, lo que no importó a Fandiño para jugársela pese a lo imposible que resultó estirarse. Pero como mató de otra gran estocada, la gente le aclamó. Fandiño ha caído de pie en Las Ventas. 

El tercer toro se empleó tanto en el caballo que se acabó enseguida. Miguel Tendero, tras intentarlo, hizo bien en cortar por lo sano en vez aburrir con absurdas insistencias. Los mejores muletazos de la tarde los pegó Tendero con el discontinuo sexto con el que quiso mucho entre la impaciencia de los, con el machego, injustos tendidos.

 

EL QUITE DE DOMINGO

La hondura de Fandiño

Llovía a mares, pero la corrida se celebró a pesar de todo. Y salieron los toros del Montecillo. Uceda Leal estuvo torero ante un excelente toro, su primero, al que no terminó de aprovechar. Iván Fandiño, por su parte, toreó con hondura y mucha pureza al segundo, al que cortó una oreja. Miguel Tendero ni tuvo toros ni tuvo su tarde.

Hace quince días unos rejoneadores suspendieron una corrida en Sevilla porque habían caído cuatro gotas. Y eso que el ruedo estaba en perfecto estado y que exponen sus caballos a toros amputados. Sin embargo ayer, a pesar de que caían boquerones y de que los toreros de a pie exponen sus muslos a toros en puntas, tres matadores de toros tiraron para delante. Y ni siquiera habían salido a reconocer el ruedo, ni pidieron aplazamientos de media hora, ni leches en vinagre. Venían a torear y torearon. E hicieron muy bien, porque hubo dos toros del Montecillo muy buenos y porque cuando llueve los toros no se caen y embisten muchísimo… ¡Qué drenaje tiene el ruedo de Las Ventas! : no se formó ni un charco y ¡mira que llovió…!

El primero de la tarde fue un toro pronto, alegre y repetidor. Por buscarle algún defecto, diré que el toro punteaba y no terminaba de humillar. Pero en conjunto fue un gran toro. Uceda lo llevó más largo de lo que acostumbra, en dos series de naturales con algún enganchón. En la tercera serie otro enganchón que se llevó la muleta. Y después toreo derechista con altibajos. Uceda Leal es un torero con mucha clase y un gran empaque. Da muletazos sueltos excelentes. Pero nunca remata una gran faena. Sus faenas se quedan a medio hacer.

En esta ocasión acertó llevando al toro largo, lo que no es su costumbre. Pero se equivocó en la altura de los engaños. No podía bajársele mucho la mano porque entonces el toro derrotaba. De ahí los enganchones. Hubo buenos muletazos sueltos, pero la faena no tuvo unidad. Después de una gran estocada entrando muy derecho, saludó desde el tercio. Pero a este toro habría que haberle cortado las orejas.

El cuarto fue un manso huido y con querencia a tablas. Había que ponerse muy cerca y dejar la muleta muy en el hocico.  Y en el terreno que pedía el toro. Había que tocar muchas teclas a la vez. Y Uceda es un estilista, no un técnico del toreo. Eso sí: prefiero a Uceda con todas sus limitaciones que a casi toda la segunda fila. Al menos es un torero elegante y mata de maravilla, aspecto que yo valoro mucho.

Iván Fandiño poco a poco y sin hacer mucho ruido, se está cuajando en un torero de los buenos. Pero de los buenos de verdad. Y es que la base de todo buen torero es un valor sólido y sin aristas. Y Fandiño lo tiene. Es de los que dice la verdad, de los que se asientan y se pasan el toro cerca. Está empezando a hacer un toreo muy puro. Ayer tuvimos ocasión de verlo.

Al segundo toro de la tarde lo llevó muy asentado, muy profundo, muy por abajo. Muletazos muy macizos rematados detrás de la cadera. El toro era bueno, pero bueno sin más. Es cierto que con otro planteamiento menos exigente y más aliviado, el toro hubiera durado más. A Fandiño los toros le duran poco porque los puede mucho. Los parte por abajo y, por tanto, sus faenas no pueden ser largas. Pero los muletazos dados a este segundo fueron muy buenos por hondos y macizos. Y es que, aparte de valor, tiene mucha más clase de la que habitualmente se le supone. Después de unas bernadinas apretadas, una estocada de entrega. Cortó una oreja.

Cuando salió el precioso quinto el público estaba con él. Pero el toro fue un problema irresoluble, de los que se caen cuando se les baja la mano, y son bruscos y se vencen cuando se los alivia. Saludos desde el tercio por buena voluntad. La Puerta Grande tendrá que esperar para otra ocasión.

El lote de Miguel Tendero no sirvió para nada. Su primero fue un marmolillo más parado que un toro de Guisando, y su segundo embestía al paso sin clase ninguna. Pero él tampoco estuvo dispuesto a hacer ningún esfuerzo. Tarde en blanco para el de Albacete.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    Debido a un problema familiar muy grave me ha sido imposible ver en directo los festejos isidriles de los tres últimos días ni comentarlos aquí. Espero, para desdicha de muchos, poder seguir la feria y mis comentarios ahora que viene lo bueno. Porque parece que a algunos les ha gustado jugar al tiro al blanco con Domingo. Pura envidia. Ya quisieran saber de toros la centésima parte que él. Y me voy a callar respecto a otro tema hasta que llegue esta semana, a ver qué pasa en el ruedo y cómo se cuenta aquí. A mí la corrida de Escolar me encantó en cuanto a presentación, pero salvo el primero me pareció una mansada propia de los años sesenta o cincuenta. Yo entiendo que en treinta días de feria cabe todo, y yo también disfruté con la dureza de patas de la corrida y todo eso, pero para mí una gran corrida fue la que echó Victoriano del Río con Uceda, el Juli y Manzanares. Juan Pedro dejó mucho que desear en presentación y fuerza. Me gustaron los tres últimos. Loa tres toreros por debajo de sus toros. Paco Medina sabe que en Madrid tiene crédito y no le importó debutar con cuatreños nada menos que en San Isidro. Sólo los dos primeros valieron, aprovechando el segundo Iván Fandiño para continuar su idilio con esta plaza, en la que el pasado 2 de mayo estuvo hecho un titán. Ayer toreó francamente bien y mató mejor. Oreja de más peso que la de Uceda, al menos para mí. Hoy con la llegada de Morante y Talavante comienza la semana grande de este San Isidro. Sin duda va a ser apasionante. Que así sea y que todos lo veamos.

  2. josem dice:

    carnicerito he echado de menos tus críticas, espero que no te pierdas mas festejos. Domingo es un gran escritor, mejor escritor que crítico. Su libro Revisión del Toreo es el mejor de los que he leido en los últimos años, y de sus recientes crónicas no me gusta casi ninguna, dicho sea con todos los respetos

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