6ª de San Isidro en Madrid. Inesperado fallo de los Núñez del Cuvillo

La desigual y en algunos casos destartalada cuando no demasiado terciada  además de deslucida corrida de Núñez del Cuvillo, dio al traste con el primer festejo con figuras de la feria. Llenazo en las Ventas y decepción casi general porque ni Morante de la Puebla ni apenas en algunos tramos de sus dos faenas Alejandro Talavante, lograron entretener al personal. Destacó por su enorme disposición y ganas el mexicano Arturo Saldívar que tuvo una meritísima además de muy valiente confirmación de alternativa.  

Madrid. Plaza de las Ventas. Domingo 15 de mayo de 2011. Sexta de feria. Tarde soleada, fresca, con viento y lleno. Seis toros de Núñez del Cuvillo, sobrada aunque desigualmente presentados.  El muy armado primero, muy abanto y manso en el caballo y noble sin clase, obedeciendo al primer toque pero defendiéndose en los siguientes. Muy feo y cuellicorto el segundo que también salió abanto y distraído, cumpliendo de corrido en varas de las que salió suelto y cayéndose tras la segunda aunque continuó con movilidad en banderillas echando la cara arriba en los embroques, quedando inédito en la muleta. Tampoco fue bonito el tercero que, asimismo distraído y suelto de capotes, fue picado sin colocar, cumpliendo en manso y llegando a la muleta noble, sobre todo por el pitón izquierdo, aunque con inconveniente calamocheo. El mejor hecho cuarto, también se comportó mejor hasta caerse por falto de fuerza, lo que limitó sus francas posibilidades. Pavoroso de cuerna el quinto que salió muy distraído, echando las manos por delante, quedándose corto, arrastrando los cuartos traseros y manso declarado, por lo que resultó a la postre deslucido pese a lo noble que fue por el lado izquierdo.  El sexo fue el que más se desplazó en la muleta que tomó franco por ambos pitones, sobre todo por el lado izquierdo.  Morante de la Puebla (parra y oro): Pinchazo hondo, algunos pitos y silencio. Cuatro pinchazos y estocada trasera, aviso y silencio. Alejandro Talavante (blanco y plata): Media caída que escupe y otra media trasera, silencio tras leve división. Media muy tendida que escupe y descabello, silencio. Arturo Saldívar que confirmó su alternativa (lirio y oro): Más de media tendida trasera, ligera petición y ovación. Pinchazo hondo, otro más y casi entera caída, ovación.

Da gusto ver llena y expectante la plaza de Las Ventas y más en tarde de run-run expectante. Pero como tantas veces sucede, los hombres proponen, Dios dispone y los toros lo descomponen. Inimaginable resultó el juego de los toros de Núñez del Cuvillo que, con la excepción del sexto aunque no fue para tirar cohetes, no respondieron con lo que hacían prever sus recientes éxitos en Sevilla y en Jerez. El siempre esperado Morante casi quedó inédito, muy a medias Talavante y tan solo podemos destacar la enorme disposición de Arturo Saldívar que vino a Madrid para confirmar su alternativa.

Muy firme y valiente anduvo el mexicano con el imponente toro de su confirmación en una faena que inició en los medios por redondos de rodillas y la finalizó por electrizantes manoletinas. Prólogo y epílogo que emocionaron a los espectadores y envolvieron una obra de muy buenas intenciones y bien pensada aunque en la mayoría de los muletazos que pegó muy quieto, falló el imprescindible temple, por lo que el toro, en vez de mejorar,  se estropeó. Una pena porque en cuanto Saldívar sea capaz de manejar la muleta sin dejarse enganchar tanto, podría funcionar de sobra.

Lo que quedó acreditado en cuanto a la total disposición en el quite por valentísimas aunque poco limpias chicuelinas en su turno del quinto toro, y al final del festejo con una faena muy emotiva frente al quizá único toro posible al que muleteó con fibra y aguante con el público muy a su favor hasta que, desgraciadamente, falló a espadas perdiendo esa oreja compensatoria que todos deseaban darle y que en su caso hubiera sido más que valiosa.

Se notó que el lujoso padrino, Morante de la Puebla, estaba advertido de lo feo, mal hecho y agresivo de su primer oponente. No quiso coles en la brega ni intentó lancearlo, y lo mismo con la muleta tras hacer el paripé de que quería para machetear de inmediato y disponerse a pinchar con la suerte de que el animal doblara de un pinchazo hondo. Menos mal que solo se enfadaron veinte de los ventitres mil pese a que Morante no pegó un solo lance ni un solo muletazo.

Solamente dos buenas verónicas apenas apuntadas entre otras incompletas de Morante en el recibo del noble aunque muy flojo cuarto, encendieron los ánimos del respetable, pronto desencantado por la evidente flojera del animal. Y otra vez los olés sentidos y cantados al compás de los primeros muletazos, un par de trincheras aterciopeladas, uno de pecho celestial, dos redondos y, ay, qué pena con el desarme. Nueva alegría con otros dos sensitivos diestros y un desarme más. Otro redondo y otra caída. Intentos medio frustrados al natural, un precioso ayudado y… ¡oh decepción¡,  a cambiar de espada y a matar de cualquier manera. Y es que Morante no anda en su mejor estado ni es torero de medias alturas. O el toro le admite su proverbial hondura o mejor dejarlo… 

Alejando Talavante salió vestido a lo Palomo Linares y aunque poco pudo hacer con el capote en el tercero, bastante más con la muleta en una faena que inició inmóvil por estatuarios mál rematados con un sucio cambiado por la espalda por impreciso en el toque, y muchos muletazos en los que hubo de todo, limpios y enganchados, pero muy buena intención. En medio de ello, Talavante pegó varios naturales de su mejor cosecha que ligó a los de pecho, sin que la mayoría los aceptase. A Talavante, los sietemesinos le trataron como figura al afearle que no se cruzara tras cada pase. Pertinaz error de los protestantes. Porque si lo hubiera hecho como querían, no habría podido ligar ni dos seguidos. 

Nada pudo hacer Talavante con el capote ante el flojo quinto aunque lo intentó resuelto en su arriesgada faena que una vez iniciada en el tercio, la planteó en los medios sobre ambas manos, sin resultados diestros, pero sí siniestros. Talavante, siempre fue mejor torero con la zurda y así lo demostró en las pocas ocasiones que este toro aceptó no pocos aunque no todos completos naturales. Su indudable empeño, sin embargo, apenas tuvo eco en los tendidos por lo que decidió cortar la faena y matar cuanto antes.

EL QUITE DE DOMINGO

La primera en la frente

Ayer tuvimos el primer cartel de expectación de la feria. La presencia de Morante hizo que se colocase el “No hay billetes” por primera vez  y que asistieran al festejo todos los titulares de la tarjeta de abono. El ambiente de acontecimiento fue frustrado por la basura de corrida que presentó Núñez del Cuvillo. ¿Cómo pudieron ser aprobados esos tres novillejos, lidiados en segundo, tercero y sexto lugar? Toda la corrida era impropia de una plaza de primera, pero el segundo, el tercero y el sexto, por su pequeñez e insignificancia, eran el colmo. El público empieza a estar hasta el gorro de los  tejemanejes de Curro Vázquez y de su hermano. Lo de ayer fue intolerable y se ha  tomado buena nota, Sr. Curro Vázquez. Muy poco respeto a la afición.

Además de horriblemente presentada, la corrida dio un pésimo juego, cosa que no me sorprende. Las ganaderías con mil vacas madres se vuelven incontrolables, son imposibles de manejar. Por eso son desiguales y fallan en el momento más inesperado. La avaricia rompe el saco, Señor Cuvillo. Y ¡a ver qué va a traernos usted el miércoles!

El lote de Morante fue patético: nula bravura, nula fuerza, nula casta. El chivo lidiado en segundo lugar debería haber sido devuelto. Una calamidad de lote. Y un Morante al que se vio triste y descentrado, no hizo nada.

Me gustó la disposición de Alejandro Talavante. En una tarde de cabreo e indignación, nadie le hizo caso. Pero estuvo dispuesto y por encima de sus toros. A la sardina lidiada en tercer lugar, que se defendía por la poca fuerza, le dio buenos muletazos sueltos. El quinto fue el único toro serio de la corrida, aunque era un manso violento de mucho genio. Talavante estuvo firme y le sacó buenos muletazos por el pitón izquierdo, el menos malo del toro. Nadie se lo tuvo en cuenta. Mató tan mal como siempre.

El confirmante Arturo Saldívar tuvo el apoyo del público desde el primer momento. Es muy propio de Madrid apoyar al “pobre” del cartel para zaherir a las figuras. El muchacho no estuvo mal. Mostró su valor y buenas maneras durante toda la tarde. Lo mejor de su actuación un expuesto quite por chicuelinas al quinto toro. Con su lote, el menos malo del festejo, se quedó quieto, se los pasó cerca y siempre intentó un toreo de gusto clásico. Lo que ocurre es que está muy verde, muy bisoño. Un verdor y una bisoñez que se le irán quitando conforme vaya toreando. Atacó mucho y bajó muy pronto la mano a dos toros muy cortos de raza. Eso hizo que solo le aguantaran un par de series. Otro con más experiencia hubiera atacado menos y consentido más para que los dos toros, justitos de raza, hubieran durado más. Pero un torero nuevo lo que debe mostrar más que ninguna cosa son sus ganas de ser figura. Y  Saldívar lo mostró: le sobran ganas.

Ayer, por ser la festividad de San Isidro, estuvo presente en el festejo Esperanza Aguirre. Espero que haya tomado buena nota del desaguisado y lo tenga en cuenta de cara al próximo concurso de la Plaza de las Ventas. Una cosa es el triunfalismo barato de todos esos palmeros que medran en la prensa taurina, y otra cosa muy distinta la realidad de los hechos y el cabreo de la afición. La Plaza de Madrid debe cambiar de aires: pliego nuevo, empresa nueva y vida nueva.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Jose maría gómez dice:

    !Otra vez los inefables Vázquez! Muy mal el presidente y los veterinarios al permitir tamaño atropello. Morante está perdiendo categoría con tales apoderados, a él no le hacen falta este tipo de componendas, eso debe quedar para Cayetano que no tiene otros recursos para respirar en está difícil profesión. José Antonio del Moral, me decepciona ver que no has escrito una sola línea sobre los ínclitos hermanos. He aquí un claro ejemplo de que los antitaurinos los tenemos dentro, los dos hermanos de Linares son un claro exponente. En Sevilla se desbordó el triunfalismo con los Nuñez del Cuvillo, aquí nos colaron al menos dos “Liebres”. ¿Que pasará el miércoles? Pido rigor al Presidente y equipo veterinario. Y ojo a la corrida de Román Sorando, viene Cayetano. Y sobre la corrida de ayer, anímoso y honrado el mejicano, aunque sin grandes calidades, Morante desaparecido en combate y Talavante a la deriva y pesado.
    Saludos
    Saludos

  2. josem dice:

    Curro Vázquez es un taurino nefasto. Respecto a Cuvillo entiendo que si en Bilbao, Pamplona, Sevilla y Francia te pagan mejor la corrida tengan en esas plazas lo mejor, para Madrid lo que le sobre. Talavante me causó una buena impresión al igual que en Sevilla, navega mucho mejor con lotes malos, antes solo funcionaba con el toro muy bueno

  3. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    UNA VERGÜENZA INNECESARIA: Escribo casi 24 horas después del descalzaperros organizado por los hermanos Vázquez en Madrid y tolerado por las autoridades del festejo y ante mi sorpresa e indignación todavía no ha salido ningún componente del G-10 ni de la mesa del toro a condenar y mostrar su más enérgica repulsa por lo sucedido ayer en las Ventas. Ni siquiera una petición pública de perdón y comprensión y de propósito de enmienda. ¿Así quieren ustedes autogestionarse? ¿Esta es la forma en la que quieren conseguir el respeto de la afición y de las administraciones? Lo de ayer ha pasado toda la vida, pero en este momento es especialmente sangrante. Lo de Joaquín y Álvaro no sólo fue impresentable, sino que además dio un pésimo juego: mansedumbre, descastamiento, genio y poca fuerza. El lote de Morante fue para suicidarse. El segundo inválido y el cuarto un pan sin sal ni miga. Morante está además preso de una extraña melancolía, como si tuviera algún problema personal. Pero Morante torea por seguiriyas, siempre es su embroque un bello lamento y un deslumbrante quejío. Como le dijo un aficionado a Antonio Mairena antes de empezar a cantar: “Morante, viértete de pena.” Talavante estuvo horrible con dos animales con geniecito y embestida repetidora. Mil enganchones, toreo mecánico, sin alma… Al menos no se los echó para afuera como en otros momentos. Pero yo, que sólo mis padres y mis amigos saben las barbaridades que he hecho por viajar de cualquier manera para ver a Talavante, le doy por enterrado. Arturo Saldívar tiene lo principal del toreo: valor. Se queda muy quieto y no rectifica. Si no hubiese atacado tanto en línea curva a su ofensivo primero le habría durado más. Con el sexto recuerdo tres naturales a media altura donde demostró que no desconoce el temple. Ojalá que le den más oportunidades a este bravo mexicano. Y gracias, Josem, por tu aliento.

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