7ª de San Isidro en Madrid. Una novillada de hace cincuenta años

Los novillos de Flor de Jara salieron de armas tomar, mansos y muy peligrosos. Frente a ellos Jiménez Fortes y Víctor Barrio dieron una lección de torería y pundonor. Manuel Larios, más prudente, pasó prácticamente desapercibido.

Plaza de Toros de Madrid. Lunes 16 de mayo de 2011. Muy buen tiempo. Lleno. Se guardó un minuto de silencio por el 91 aniversario de la muerte del inolvidable Joselito en Talavera de la Reina. Seis novillos de Flor de Jara, muy finos y de agradables cabezas. Mansos,  con mucho sentido, con mucho peligro. Salvo el sexto, soso y noble. Manuel Larios (de corinto y oro), silencio, silencio y aplausos. Jiménez Fortes (de azul y oro), saludos desde el tercio en el único que mató. Víctor Barrio (de verde botella y oro), saludos desde el tercio y vuelta.  El Chano picó bien al tercero. Miguel Martín y Alberto Zayas saludaron tras banderillear al quinto de la tarde. Jiménez Fortes sufrió una cornada de 20 centímetros en el tercio medio de la cara externa del muslo derecho. Menos grave.

Las novilladas de hace cincuenta años eran como la de ayer. Con unas reses muy temperamentales por su escasa y muy poco depurada nobleza, y unos novilleros que recibían unas palizas monumentales por la combinación explosiva del poco oficio y la ambición desmedida por ser figura del toreo. Hoy las novilladas son otra cosa: los novillos suelen ser nobles y suelen dejarse torear. Y los novilleros conocen el oficio aprendido en las escuelas y, además, no están dispuestos a dejarse dar una voltereta.

Así que la novillada de ayer supuso una vuelta al pasado: los novillos salieron pegando bocados, y los novilleros iban dispuestos a comerse el mundo. Y, como en aquellas novilladas de antaño, las volteretas y los sustos se prodigaron.

El segundo de la tarde salió embistiendo muy bien al capote, circunstancia que aprovechó Jiménez Fortes para torearlo estupendamente a la verónica, tanto en el saludo como en un quite. Fueron verónicas muy templadas y con un perfecto juego de brazos. De lo mejorcito que últimamente hemos visto con la capa. El novillo, que estaba embistiendo muy bien, cambió súbitamente y empezó a mostrar una malignidad endiablada (por esto los toreros temen tanto al toro de Santa Coloma: el malo de Domecq simplemente se para y se niega a embestir; pero el malo de Santa Coloma se va directamente al pecho e intenta arrancarle la cabeza al torero). Con este novillo me hubiera gustado ver a más de un matador de postín, observando el resultado…

Fortes estuvo hecho un hombre. Se quedó muy quieto ante un novillo que se le venía directamente al pecho, sobre todo cuando iba a favor de querencia. Un torero con oficio se hubiera puesto muy cerca y le hubiera ganado la cara en cada muletazo. Fortes, tan ingenuo como entusiasta, dio sitio al novillo y le quiso ligar los muletazos. El resultado: dos volteretones espeluznantes. En el segundo el novillo le propinó una cornada. Sin hacer ningún aspaviento, sin ningún gesto de dolor, permaneció en el ruedo hasta acabar con el novillo de una estocada trasera y un golpe de descabello. Fortes mostró su gran valor y su vergüenza torera. Que aprendan algunos que se dicen figura del toreo y que torean perros  y casi nunca dan la cara.

Víctor Barrio también se mostró muy valiente y pundonoroso. Para empezar un susto al recibir por tafalleras a su primero. El novillo, malo y marajo, casi se lo come. Después de haberle dado honores de toro bravo en la suerte de varas (cuando no era más que un manso), Barrio se jugó la vida en cada muletazo. Los dos primeros de la serie el novillo los tragaba malamente. Pero al tercero se vencía para asesinarte. Barrio aguantó estoico tan tremenda prueba, quedándose muy quieto y pasando el novillo muy cerca, entre desarmes y ¡ayes! del público. Estuvo con un par…

El quinto, todo un toro, por el pitón izquierdo era muy peligroso. Por el derecho se tragó dos series nada más. Series que le dio Barrio ligadas y rotundas. Un feo bajonazo perpendicular y delantero hacía imposible la concesión de la oreja. El Presidente, con buen juicio, no la concedió: hubiera sido una oreja demasiado segoviana. Mejor la vuelta al ruedo que dio.

Viendo semejante percal, Manuel Larios se mostró muy prudente. Ya sabe lo que es que te coja un toro, y no quiere repetir la experiencia. Lo malo es que esta prudencia está muy bien en un funcionario de correos, pero no en quien aspira a ser matador de toros. Los novillos de su lote fueron malones, bruscos y con sentido. Los muleteó desconfiado y pronto se los quitó de encima.

Sin embargo el novillo que mató en sustitución de Jiménez Fortes, fue el único que tuvo nobleza y calidad. Tenía de malo que era muy soso, con esa embestida que, de tan suave, es difícil que llegue al tendido. Muy noble, sí, pero embistiendo a media alturita y costándole repetir. Con este novillo Larios mostró que tiene clase y buen estilo. Dio muletazos muy buenos, sobre todo con la mano izquierda…, pero nadie se enteró porque surgieron sin ligazón. Muy buenas maneras, pero sin enfadarse ni apostar. Así no se va a ninguna parte. Tenía que haberse quedado quieto e intentar ligar los muletazos. Y si el novillo se para y se raja, pues qué le vamos a hacer.

¡Anda que los novillos no tuvieron guasa fina! Tenían más peligro que Rubalcaba con un teléfono móvil.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. josem dice:

    vaya sorpresa Jiménez Fortes, hacía tiempo que no me ilusionaba tanto un torero, me ha gustado todo de él: de la actitud su pundonor, su tremendo valor frío, su tranquilidad pasmosa con una cornada de 20 cm, y de su toreo su juego de brazos en las verónicas y su sentido del temple, ha pegado algunos muletazos muy despacio. Estoy deseando verlo de nuevo, me ha sabido a poquísimo

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    UNA NOVILLADA NOS REDIME CON LA FIESTA: Es curioso, estoy seguro de que Domingo y yo hemos visto igual tanto la corrida de Escolar como la novillada de ayer, sólo que nos han pillado en momentos de ánimo distinto. La cara de vergüenza se le debía de caer a un dios del toreo como Morante de la Puebla, que además lo tiene todo a favor en Madrid, después de ver a dos chavales como Jiménez Fortes y Victor Barrio jugarse la vida a bocados con la interesantísima novillada que lidió ayer Carlos Aragón Cancela. Manuel Larios, al que yo vi verde aunque Domingo nos ha puesto sobre la pista de que en los cuatro años que lleva en esto ya ha cobrado, tuvo el lote más pacífico. Es verdad que el primero que le correspondió se le fue al pecho al primer muletazo, pero después, toreándolo sin quietud alguna, no dio problemas, aunque tampoco permitió el lucimiento. Como no lo permitió el soso cuarto. Pero Larios se encontró de rebote con el que le correspondía en quinto lugar al herido Jiménez Fortes, y aunque el toro blandeó en exceso, dando hasta dos vueltas de campana, llegó a la muleta con nobleza y recorrido, aunque sin humillar. Ahí dejó Manuel varios naturales con una clase extraordinaria, templando y llevando al animal prendido de los vuelos de su muleta. Me gustaría verlo con otra novillada. Fortes y Barrio llegaron calentitos del hotel, aunque el segundo con más recursos que el primero. Desde luego llegará a la alternativa en muchas mejores congiciones que Juan del Álamo, que se ha borrado de Madrid y sólo conoce una ínfima parte de un encaste. El segundo vio enseguida al verde Fortes, que ya se había presentado en sociedad en el primero con unas ceñidísimas chicuelinas. El novillero no rectificó nunca y se llevó un cornalón de 20 centímetros, a pesar de lo cual siguió insistiendo. Alguien podrá decir que le cogía el novillo por lila, por no cruzarse y tocar a tiempo. Pero cuando un novillero no se sabe el oficio tiene que quedarse quieto y que sea lo que Dios quiera, y eso es lo que hizo Fortes. Se me olvidaba resaltar su toreo a la verónica, francamente bueno pese a su estatura. Víctor Barrio recibió a sus dos novillos en los medios con tafalleras. A su primero lo quiso rematar con una media de rodillas y recibió el primer susto (qué portento atlético está hecho el muchacho). Lo lució en el caballo, aunque no era gran cosa (muy bien Luciano Briceño y Francisco Tapia en el quinto) y en la muleta pecó de querer ligar desde el principio. El utrero se tragaba los dos primeros, pero al tercero iba al cuerpo. Un matador experto hubiera empezado de uno en uno, muy cruzadito para que sólo viera muleta. Sus ansias de triunfar le costaron bastantes cogidas. El quinto fue el mejor de la tarde, muy bien lidiado a pie y a caballo. Tenía casta e importancia, y el novillero le dejó siempre la muleta en la cara, llevándolo muy tapadito, aunque sin librarse de algún susto. Faena basada en el pitón derecho, pues por el izquierdo no tenía ni uno. Un feo bajonazo le privó de la oreja. En definitiva, que como a estos no los apodera Curro Vázquez no pudieron entrar en el reino de los cielos, pero sí en el corazón de los aficionados.

  3. Bruno dice:

    Jimenez Fortes y Victor Barrio asiduos de Guadarrama lo de jimenez Fortes de ayer no me pilla de sorpresa la 1era. vez que lo vi en Guadarrama un novillo de Cebada zapatillas al aire hasta 6 veces se levantaba y a la cara del novillo. para que queremos toros habiendo estos novillos.

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