16ª de San Isidro en Madrid. Sebastián Castella, oreja con un toro de dos

En la muy bien presentada corrida de Alcurrucén, hubo más de malo que de bueno. Pero de los dos mejores toros, uno, el segundo, fue extraordinario. Castella estuvo bien con él pero por bajo de su condición. Luego, el francés  anduvo mejor con el peor de su lote. Sin suerte alguna, Miguel Ángel Perera se mostró tan valiente como resuelto, sobre todo con el manso y peligroso quinto, pero mató fatal. El mexicano Joselito Adame confirmó su alternativa sin triunfar pero dejó muy buena impresión.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles 25 de mayo de 2011. Decimosexta de feria y Corrida de la Prensa. Tarde veraniega con lleno. Seis toros de Alcurrucén, muy bien presentados y en su mayoría deslucidos aunque hubo dos estupendos, el primero y, sobre todo, el segundo. El que abrió plaza salió frenándose y echando las manos por delante, peleó en bravucón y llegó a la muleta con suficiente y encastada aunque a veces violenta nobleza. También bravucón el segundo y extraordinariamente noble y encastado, sobre todo por el lado derecho. Menos fuerza y menos casta tuvo el tercero que, no obstante, peleó bravamente en varas, pero no en la muleta a la que llegó desrazado, sin ninguna clase ni humillando.  Manso el enorme cuarto y, además, esperando en palos, distraído y reservón hasta pararse y ponerse muy difícil para entrarlo a matar. Manso declarado y sin paliativos el casi impracticable veleto quinto. Y mansísimo el sexto que siempre buscó tablas y hasta quiso saltar la barrera, pero terminó medio dejándose. Sebastián Castella (naranja y oro): Estocada trasera, oreja. Pinchazo hondo sin soltar y estocada entera desprendida, aviso y silencio. Miguel Ángel Perera (parra y oro): Sartenazo y tres descabellos, silencio. Media atravesada en el chaleco, silencio tras algunos pititos. Joselito Adame (grana y oro): Estocada trasera, gran ovación. Media trasera, ovación. Bien Javier Ambel en la brega y en palos. S. M. El Rey don Juan Carlos I asistió al festejo desde una barrera de sombra acompañado por el Presidente de la Asociación de la Prensa. Fue muy ovacionado al ocupar y al retirarse de su localidad. Los tres espadas le brindaron sus primeros toros.

Que el Rey asista a una corrida de toros como un aficionado más, es una satisfacción para cuantos amamos a La Fiesta. Se quiera o no por sus enemigos, una de las manifestaciones si no la más de nuestra Cultura más ancestral. Precisamente en estos días, los estamentos taurinos tratan de centralizar los intentos de no pocos aficionados nacionales y extranjeros para que La Fiesta sea reconocida como tal por la Unesco. Sería algo maravilloso que se consiguiera y El Rey también podría ayudar para lograr este empeño. Bien venido otra vez a Las Ventas, Majestad y que Dios le guarde muchos años.

Antes de entrar en la materia que ocupa esta crónica, empiezo con dos consideraciones. Juntar en un mismo cartel a Castella y a Perera es un error y malo para ambos espadas. La mayoría de las empresas lo hacen sin darse cuenta que son dos tazas de parecidos caldos. Uno, Castella, lleva ya un par de temporadas en las que no funciona ni de lejos como en su histórica temporada de 2006. Y el otro, Perera, sin estar como en su también histórica campaña de 2008, aunque éste no ha decaído en su impresionante valor ni en su envergadura torera aunque su regularidad triunfal sea menor que la que él quisiera por mala suerte con los toros. Y no escarmientan. En la plaza francesa de Bayona también van a torear juntos y nada menos que mano a mano. Increíble. Pero, allá ellos. 

Esto de un lado. De otro, el mexicano Joselito Adame que ayer confirmó su alternativa creo que demasiado tarde. Adame se formó como torero en Francia y en España y es de los que saben lo que se hace aunque ya no tenga la fuerza de la novedad, muy fresca en sus últimos pasos como novillero y en los primeros como matador. Sin embargo, nos ilusionaba verle y más en un compromiso tan grande.

Adame de destapó con un quite a la par garboso y habilidoso por chicuelinas rematadas con una templada larga. Y sobre todo con la muleta ante el toro de su confirmación. La firmeza, el valor y una cierta donosura fueron las premisas de su larga labor que empezó por estatuarios en los medios y terminó con bernardinas. Envoltura de varias rondas sobre ambas manos en la que sobresalieron los redondos. El toro, un cinqueño muy serio embistió con violenta franquía y, a veces, en trompicón por lo que no todo el trasteo del  mexicano resultó limpio. Un estoconazo trasero dio paso a una sonora ovación. No me explico por qué la gente no insistió para que diera la vuelta al ruedo.

Con el último y la tarde ya vencida, volvió a estar más que dispuesto como lo ya había demostrado, pero frente a un animal de peor condición del que sacó partido más que estimable.

Buenos y sabrosos lances genuflexos le pegó Sebastián Castella en su recibo de capa al segundo toro, como también los doblones iniciales de faena que prosiguió con vibrantes redondos en los que pesó tanto la disposición del torero como lo mucho que transmitió el toro en sus francas y encastadas embestidas. No tanto en los primeros naturales, pero sí en los posteriores. El toro  era de lío gordo, un clásico Núñez, rama Rincón, de esos que embisten un metro más allá que los normales. Castella estuvo bien, pero no cómo merecía el toro. Mejorada finalmente la faena con una nueva tanda diestra, y otra más algo por fuera que remató con un excelente pase de pecho, el conjunto de la obra no tuvo la unidad ni la redondez debida. Castella cortó una oreja. Pero el toro fue de dos.

En cambio, con el bastante peor cuarto, Sebastián anduvo con más mérito aunque sin posible brillo. El toro probó, miró, se lo pensó olisqueando y Castella supo consentirle, aguantarle y llevarle. Muchos no lo entendieron y hasta pitaron cuando lo intentó sin respuesta con la izquierda, pero el francés no les hizo caso y, con paciencia, continuó en la porfía muy valiente con la mano derecha hasta intentar matar sin conseguirlo durante largos segundos y lograrlo de medio metisaca y estocada desprendida. En definitiva, que Castella estuvo ayer por encima del malo y por bajo del bueno. O sea, entreverado, como dicen los manchegos.

Miguel Ángel Perera supo acoplarse a las altas embestidas del tercero llevando la muleta también a media altura por redondos y no tan bien al natural porque el toro, además de tardear mucho, se abrió desrazado y con la cara alta al salir de cada pase. Perera se cayó al tropezar ante la cara de su oponente y menos más que el bicharraco no hizo por el torero aunque este quedó tumbado boca abajo e inmóvil para que el bruto no le viera. Es lo que se debe hacer en estos casos y Perera sabe lo suyo por su gran experiencia en percances y cornadas. La digna actuación del extremeño quedó ensuciada con un accidental sartenazo y tres descabellos.

De las figuras que han venido a la feria, el peor librado por la malísima suerte que ha tenido con los toros que ha matado, ha sido Perera. Para rematar su desgracia isidril, el quinto toro de ayer fue el peor de la tarde. Un manso muy agresivo de pitones, distraído, probón, mirón, con las del veri y rajado al final. Miguel Ángel, tras breves tanteos, se lo llevó a los medios e hizo parecer que el toro era mucho mejor de lo que fue. Importante el trasteo de Perera que dio una lección de pundonor, de valentía y de gran profesional. La mayoría del público no dio la importancia que tuvo lo que hizo Perera. Peor para ellos. Le gritaron “!petardo¡”, pero el petardo lo pegaron quienes lo cantaron. Con el toro completamente rajado y a la defensiva, Perera lo mató como malamente pudo.

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La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

UNA  MÁQUINA  DE  EMBESTIR

 Ha muerto el mejor aficionado de la plaza de Madrid: Juan Antonio Gómez Gómez, que durante tantos años ocupó la delantera de la andanada del siete. Ha sido una pérdida muy sensible para los que fuimos sus amigos. Su bondad, su sentido del humor y su afición a los toros eran proverbiales. En estos últimos años de terrible enfermedad nos dio a todos una lección con su alegría y ganas de vivir. El domingo, después de ver a sus queridos Pablo Romeros, se durmió para siempre, y hoy nos hemos enterado de la noticia. Ahora estará en el Cielo dando un abrazo a Juan Belmonte, su ídolo admirado. Y en las tardes de toros, su recuerdo nos acompañará siempre.

Nos gustaría que, en su homenaje, se guardara un minuto de silencio en la plaza que tanto amó. Él, que se sentó durante tantísimos años en la dura piedra y no se perdía ni una, sí que lo merece, y no tanto mindundi, tanto barbero y tanto taurino a quien inmerecidamente se ha concedido ese honor. De todas maneras, el día 28, como todos los años, brindaremos como siempre y en el sitio de siempre. Un abrazo, amigo del alma.

Y ahora hablemos de la corrida de ayer. Me encantó la presentación de los toros de Alcurrucén. Dentro de una cierta desigualdad y sin ser una corrida grande, era tremendamente seria por sus finas hechuras y astifinísimas cabezas. Los seis toros dieron un juego muy parejo en el primer tercio: los seis cantaron  su mansedumbre. Pero en el último tercio hubo de todo. A saber: el cuarto fue un manso rajado; el sexto, otro manso mirón y con genio; segundo y quinto se dejaron torear, pero embistiendo con la cara alta; el primero tuvo mucha clase y calidad, y el segundo fue simplemente una máquina de embestir. Este ha sido el toro que más y mejor ha embestido a lo largo de toda la feria. Hay que dar la razón a los cráneos privilegiados de Alameda de la Sagra cuando dicen que, cuando un Núñez embiste, lo hace mejor que ninguno. Este toro fue de rabo.

Tuvo enfrente a Sebastián Castella, zarrastrosamente vestido con un terno espantoso. Castella empezó bien con unas dobladas sabrosas y la primera serie con la derecha tampoco estuvo mal. Pero a partir de ese momento puso en funcionamiento su máquina de fabricar pases, y los dio a cientos sin ningún sabor ni sentimiento. El toro, que tenía una embestida larguísima por el pitón izquierdo, quedó prácticamente inédito por ese pitón. El quehacer de Castella con la zurda fue incoloro, inodoro e insípido. Al final la faena remontó con dos series con la mano derecha expuestas, bien ligadas y más sentidas. Después de una estocada contraria, Castella cortó una oreja. Vale, de acuerdo. Pero que conste que el toro era de dos. Incluso de rabo. Este triunfo le permite a Castella sostenerse en las ferias. Cumple siempre porque es muy valiente, pero cuando le sale un gran toro, un toro para consagrarse, se le va sin torear. Y es que el toreo no solo es valor.  Es también  arte y sentimiento. El otro gran toro de la corrida, el primero, cayó en manos de Joselito Adame. Era el toro ideal para una confirmación de alternativa. Joselito, aunque ha mejorado mucho estéticamente, se colocó en la oreja y no ligó los muletazos. Se le fue sin torear. Sin embargo, en el sexto estuvo francamente bien. Un manso mirón y que no humillaba nada, con el que, valiente y decidido, se fue muy pronto a los medios. Allí, a pesar de las miradas del toro, se mostró firme y toreó con bastante limpieza. Se arrimó y se impuso a un toro difícil.

Aunque todavía no ha comparecido en la feria Diego Silveti, hay que reconocer que el paso de los mejicanos por San Isidro ha sido dignísimo. No han obtenido triunfos arrolladores, pero todos han cumplido con creces. Noticia excelente para el toreo mejicano que necesita nuevos y buenos toreros. Gracias a Dios aquellos ridículos de los mejicanos de hace veinte años, se han transformados en actuaciones toreras y valerosas. Todos debemos estar de enhorabuena.

El lote de Miguel Ángel Perera tuvo como defecto principal el no humillar. Pero, salvando este defecto, se dejó torear. Miguel Ángel intentó torear largo y ligado, pero nada le salió a derechas. Hubo muchos enganchones y altibajos en una faenas de larguísimo metraje. Últimamente las faenas son tan largas que suenan los avisos sin haber entrado a matar. El sentido de la medida es esencial en una faena, y alargarla innecesariamente supone cansar al público y jugarse los tres avisos. También al matar Perera estuvo fatal. No debe estar contento. Se han pasado Sevilla y Madrid sin triunfos. Pero este es capaz de reaccionar, y lo hará.

Por cierto, con la corrida de la prensa se ha terminado el paso de las figuras por Madrid. En realidad ha acabado San Isidro. Mañana empieza la Feria de Valdemorillo. Sí, en lontananza está la Corrida de Beneficencia, pero esa es una corrida que no organiza la empresa. De las que organiza la empresa de aquí al 12 de Junio, prácticamente todas son del nivel de Valdemorillo. A partir de mañana Madrid será la plaza de tercera más grande del mundo…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. graciano dice:

    Ya sabía yo que hoy coincidiríamos. Estoy totalmente de acuerdo contigo, ese toro era de dos orejas. El toro pedía a gritos que le bajara la mano y no fue capaz de hacerlo casi nunca. Hubo un momento que pensé que no le cortaba ni una. Creo que dijeron en canal + que había dado 62 muletazos.
    Por cierto, en Madrid, que según dicen algunos es la primera plaza del mundo, quieren que a todos los toros se les pique en la contraquerencia, sean bravos o mansos y además que se les ponga de largo. Menudo ridículo ayer cuando Castella puso al toro de largo. Si llegó al caballo, pero salió como una bala perdida. Después si el matador sabe lo que hay que hacer y le corta las orejas les pegan unas ovaciones portentosas.

  2. graciano dice:

    Se me olvidaba, no se si has oido que en el Psoe quieren dar la alternativa a un novillero “nuevo”, un tal Rubalcaba “El Niño del Faisán”.
    ¡Qué espectáculo!

  3. josem dice:

    domingo, ¿te refieres a Juan? con gafas y bigote que se sentaba en la delantera de la andanada del 7 y en los últimos años muy delgado, mas o menos por el número 10-15 de la delantera. Le conocía de vista desde mis primeros tiempos en la andanada, me lo presentó hace muchos años Angel Gómez Escorial, recuerdo que era amigo de su mozo de espadas, desde entonces le saludaba. Recuerdo hace unos años en el Albero la charla que me soltó y a un amigo mio despotricando de los socialistas, nos reimos mucho cada vez que recordamos ese episodio.

    DEP, y ánimo para su familia y amigos cercanos como tú

  4. UNO AL QUITE dice:

    Lo de Castella siempre es igual, no es que no quiera, es que no puede, y me explico, ya le pasó en Sevilla el año pasado. El problema es que sólo con valor no se puede ser figura. A Castella le falta profundidad, temple, torear mucho más despacio y acompañar con la cintura, que en él parece que no existe.

  5. Cepeda dice:

    Madrid ha sido una plaza de pueblo SOBRE TODO cuando han aparecido las figuras y con ellas los bailes de corrales y los animales mal presentados, cuyos ejemplos conocemos de sobra todos los que hemos seguido la feria. Los toreros modestos, en su mayoria, son los que han toreado el TORO DE MADRID. Y un matiz, Domingo, no hará falta que esperes a Beneficencia (que ya veremos que pasa ese día con los toros) para que la cosa vuelva a ser seria, tienes la corrida de Cuadri la semana que viene, ¿O es que a ti no te interesa el toro?

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