22ª de San Isidro en Madrid, Valioso triunfo de César Jiménez

Importante César Jiménez frente a dos toros más de la imponente y en su mayoría mansa y difícil corrida de Peñajara. El de Fuenlabrada cortó la oreja del muy noble segundo, el único aprovechable de la ganadería titular, y otra del más complicado quinto, sobrero de Carmen Segovia. Los del 7 se cabrearon sin razón por la concesión de este segundo trofeo pedido por franca mayoría y absoluta justicia. Con pésima suerte en su lote, naufragó Eugenio de Mora aunque estuvo más que dispuesto arriesgando una barbaridad. Javier Cortés, asimismo valiente aunque un tanto verde, también se fue de vacío.  

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 31 de mayo de 2011. Vigésimo segunda de feria. Tarde bochornosa y medio nublada con casi lleno. Cinco toros de Peñajara, de sobrada e imponente presentación y vario juego.  El primero salió andando, sin celo ni fuerza, frenándose, manso con poder en varas y con genio regateador en la muleta. Pasó más el segundo en el recibo de capote y tuvo más movilidad y en la muleta buena casta y larga nobleza por los dos pitones. El más feo de cara tercero, empezó embistiendo corto y defendiéndose por arriba por blando de patas, alegre y peleón en el caballo del que salió más aplacado pero, a la postre, poco propicio para la muleta. El muy largo y descarado cuarto saltó al callejón nada más salir para salir suelto de capotes, defenderse en varas y llegar a la muleta con pésimas condiciones. Por devolución del muy flojo quinto, se corrió un voluminoso y cinqueño sobrero de Carmen Segovia, bravucón, muy blando y manejable aunque con problemas. El colorao sexto manseó espectacularmente en varas y llegó descompuesto a la muleta. Eugenio de Mora (caña y oro): Bajonazo trasero a paso de banderillas, silencio. Otra estocada habilidosa, silencio. César Jiménez (añil y oro): Estocada, oreja. Estocadón trasero, oreja. Salió a hombros. Javier Cortés (violeta): Pinchazo, estocada trasera caída y cuatro descabellos, silencio. Bien en palos Pedro Vicente Roldán, Carlos Casanova, Jesús Arruga especialmente, Fernando Téllez y José Daniel Ruano,

Ya falta menos para que finalice la primera de las dos ferias isidriles y, sin casi nada realmente importante que esperar, confieso que en las tres excursiones que hice este año para desengrasar mi presencia en el largo ciclo – Jerez, Córdoba y Aranjuez – vi muchas más cosas estupendas que en Las Ventas aunque en la feria que estamos viviendo – y sufriendo -, las actuaciones de El Juli y, sobre todo las de Manzanares y Talavante, salvaron la segunda semana de la quema casi general aunque, ayer, por fortuna, el valor, la firmeza, el temple y las muchas tablas de César Jiménez depararon otra de las pocas tardes positivas de esta feria a punto de concluir.

En Madrid se lidian toros bastante menos aptos para el lucimiento que en casi todas las demás plazas del mundo. Por lo que respecta a las plazas toristas, salvo la de Bilbao, única en la que las corridas son realmente escogidas entre la cabecera de las camadas de las ganaderías que participan, en las restantes de entre las tenidas por más exigentes, ocurre casi lo mismo que en Las Ventas. Y así un año tras otro sin que veamos la manera de rectificar. Algo que en Madrid, como también en Pamplona, es imposible porque en San Isidro y en Los Sanfermines se llenan o casi llenan las plazas todos los días anuncien lo que anuncien y pase lo que pase.

Y para muestra de lo que acabo de escribir, la corrida de Peñajara de ayer. Todo lo imponente que se quiera, pero más para el zoológico que para torear salvo el segundo toro que fue el único que se prestó al toreo con facilidad.

El pobre Eugenio de Mora se hizo cargo del manso y muy peligroso primero del que se libró milagrosamente en sus varios y baldíos intentos de pasarlo de muleta. Una especie de patíbulo con la guillotina pendiendo de un hilo pareció el trasteo mientras duró. Demasiado. Menos mal que mató al marrajo con pronta habilidad.

Para certificar su mala suerte, el de Mora de Toledo tuvo que enfrentarse con otro marrajo y, encima, molestado por el viento bajo el tendido del 7. Una y otra vez intentó torear con la derecha, pero el bicharraco no pasó en ni uno de los pases. La inútil y arriesgada porfía continuó con la izquierda sin ningún resultado. Perra tarde para el toledano que, otra vez, las pasó canutas y al borde del abismo. De nuevo manejó la espada con pronta y efectiva habilidad.

Cesar Jiménez, al igual que en su primera actuación, se mostró más que dispuesto. Templó con el capote y, valentísimo, inició su primera faena con las dos rodillas en tierra por alto para, ya en pie, seguir por estupendos y ligados redondos. Firme, inteligente, sobrado de sitio y sin duda mentalizado para la ocasión, no dejó pasar la gran oportunidad que le brindó este, por cierto, buen toro de Peñajara. Los naturales que dio tuvieron importancia y los redondos de la tanda que siguió, a cada cual más templado y mejor. Lejos de cansarse de estar delante del animal, prosiguió la faena con tanta entrega y donosura con que las empezó. Tras unos ayudados en corto, mató de estoconazo algo caído y para el de Fuenlabrada se pidieron las orejas, concediéndose solo una. Valioso trofeo de los que valen por dos. 

Con el acamionado sobrero de Carmen Segovia, volvió Cesar a mostrarse tal cual viene haciendo en esta feria. Ni una duda y seguro de sí mismo, bregó con templada precisión y, si no pudo hacer cuanto se propuso, fue por la poquísima fuerza que tuvo este trolebús con dos pitracos enormes, lo que le impidió que se dejara con facilidad. No obstante, Cesar logró hacerse con el animal con la mano derecha que manejó con adecuado temple sin dejarse enganchar pese a lo que calamocheó y se defendió el toro. Meritísima la faena de Jiménez aunque los de siempre trataron de reventarla. Y es que no querían que Cesar cortara otra oreja y pudiera salir a hombros. Tras un torerísimo final, un estocadón le dio la victoria. El berrinche del 7 fue de los que hacen época y Cesar Jiménez paseó el trofeo con legítimo orgullo por saber que se lo había ganado a toda ley sin que le importaran las protestas de los que quisieron impedir su gran triunfo. ¡Qué malas personas y qué malos aficionados¡…

Javier Cortés supo librarse de una seria cogida al caer delante de la cara del tercer toro rodando sobre sí mismo. También muy dispuesto aunque sin acabar de estar a gusto con el capote como tampoco en la faena de muleta, bien planteada pero no del todo concluida por lo corto que se quedó este toro y lo pronto que se paró aunque no tuvo el peligro del primero. Empeñoso Cortés y muy valiente, se jugó el pellejo en los últimos compases del trasteo. Con el descompuesto y espectacularmente sexto, bastante hizo con matarlo pronto tras naufragar por inexperto.

 

La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

CÉSAR  JIMÉNEZ  SE  REIVINDICA

Desde hace un par de años César Jiménez ha estado postergado. Esta preterición era un tanto absurda, pues Jiménez es un torero que cumple todos los días. Quizá se debiera a que, a pesar de que es un excelente profesional, Jiménez carece de una personalidad llamativa. ¡Oh, la personalidad! ¡Cuantas injusticias hemos cometido en su nombre! Se perdona todo al torero que la tiene, aun siendo un pésimo profesional; y no se pasa una a quien carece de ella, aun siendo un buen torero…

Pues bien. Jiménez, en cuanto ha tenido ocasión, se ha reivindicado. Y las empresas deberían contar con él, pues muy pocos toreros resuelven la papeleta con la facilidad de César Jiménez. Le tocó en primer lugar un Peñajara llamado “Rodalito”, que ha sido uno de los toros de más calidad que se ha lidiado en la feria. Por ponerle un pero, era ligeramente blando. Jiménez comenzó de rodillas para calentar el ambiente. Después las series sobre ambas manos fluyeron limpias y ligadas, con un torero muy asentado y mandando las embestida por abajo. Buena estocada y una oreja con un toro de dos.

¿Qué faltó para cortar la segunda? Aparte del culto a la personalidad que a unos toreros beneficia y a otros perjudica, Jiménez obligó mucho al toro. Con algo más de alivio, la faena podría haber durado más. Y, para finalizar, debería haber dado una última serie de gran rotundidad. Pero que quede claro que Jiménez toreó despacio y con mucha hondura. Estuvo bien.

El quinto fue un sobrero de Carmen Segovia al que el banderillero Jesús Arruga puso un par de banderillas soberbio, de tanto como se asomó al balcón. Años hacía que no se veía un par tan tremendo. En la muleta el toro embistió punteando y con la cara por arriba. Era dificilísimo torear con limpieza. Jiménez le construyó una faena ligada y limpísima: no hubo ni un enganchón. Con este toro desplegó todo su genio técnico. Sacaba la muleta por debajo del pitón en todos los envites, mientras el derrote se perdía en el aire. Cogió a la perfección la velocidad, la altura y la distancia del toro. Faena, por tanto, de gran mérito técnico, coronada con una buena estocada en la que todo el mérito fue del torero, porque el toro esperó con la cara por las nubes. Y oreja de mucho peso, protestada con furia por los del tendido siete. No se percataron de la gran limpieza y la gran pulcritud técnica del trasteo. Con protestas como la de ayer, dejan ver que casi todos acaban de llegar, y que les falta el último hervor para saber de esto. Cualquier buen aficionado sabe que torear con limpieza a un toro que no humilla es una asignatura dificilísima. En manos de otro torero hubiera habido mil enganchones. Otra cosa es el debate sobre la Puerta Grande: es cierto que una oreja en cada toro no parece suficiente. Dos orejas en el mismo toro estaría mejor para salir por la Puerta Grande… Pero sea como sea, César Jiménez estuvo francamente bien y merece ser tenido en cuenta, pero que muy en cuenta.

Quitando al excelente “Rodalito”, la corrida de Peñajara fue durísima, terrorífica. Y Eugenio de Mora pechó con un lote que era como estar en la silla eléctrica. El lote más difícil de todo San Isidro. A más de uno hubieran metido en la enfermería, y más de dos se hubieran dejado algún toro vivo. Eugenio de Mora estuvo valiente y se los quitó de en medio con gran dignidad, lo que dice mucho de su profesionalidad. Yo no sé hasta qué punto se dio cuenta la gente del enorme mérito que supuso despachar a semejantes tiranosaurios.

El primero fue mansísimo en el caballo y llegó a la muleta muy entero, muy áspero y con un sentido endiablado. Se colaba por los dos pitones y en todos los terrenos. De Mora tranquilamente y sin aspavientos, se puso veinte veces por cada pitón, y aguantó una docena de coladas espeluznantes. Si en alguna de estas el toro no se lo llevó por delante, fue por sus rápidos reflejos y porque la Santísima estaba con él. Otro torero se hubiera quietado este toro de en medio a las primeras de cambio, y a todos no habría parecido bien. Eugenio se la jugó. Sin recompensa pero se jugó la vida.

El cuarto en primer lugar saltó al callejón; después se paró. Pero cuando arrancaba lo hacía con mucho sentido. Medía, probaba y después pegaba el hachazo cuando estaba seguro de hacer carne. Eugenio de Mora se puso otra vez tan tranquilo delante de él, aguantando miradas asesinas y derrotes llenos de azufre. En uno de ellos recibió un puntazo en la mano. Con la espada rápido y bien. Sabía que solo se podía pasar una vez. A partir de la segunda los toros se pondrían imposibles. Actuación sin repercusión pública, pero de un torero hecho y derecho. Hay que ser muy torero para que dos alimañas como esas no te desborden. A otros por mucho menos los nombraron adalides del valor.

El lote de Javier Cortés tampoco fue nada bueno. Parados, bruscos y siempre a la defensiva. Esta ha sido la vez que más decidido he visto a Javier Cortés. Se puso delante de ellos con firmeza y valor. Más no se podía hacer. Otro día será.

Por cierto, delante del primer Peñajara me hubiera gustado ver a las figuras, las supuestas y las de verdad. A ver cuantos muletazos hubieran sido capaces de darle…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

8 Resultados

  1. No soy del 7 dice:

    “Con protestas como la de ayer, dejan ver que casi todos acaban de llegar, y que les falta el último hervor para saber de esto.” jajajaja Muy bueno, Domingo. Llevas toda la razón. La verdad es que yo nunca he sido aficionado a César Jiménez por su habitual amaneramiento, pero ayer estuvo más serio y mucho mejor. Se mereció ambas orejas. Puerta Grande excesiva, pero no es para enfadarse con él, sino con los que dejan que se siga pudiendo salir en Madrid sin desorejar a un toro.

  2. Uno del 9 dice:

    Meritisima actuación de Cesar Jimenez. Sus orejas, ambas y por separado, de muchisimo mayor merito que las de Castella o El Cid. Su paso por San Isidro lo situa en el lugar que merece. Es bastante mejor torero que algunos de los del G-10. Recuerdo a quienes le midieron en la plaza, que fue un corridon de toros donde se anunció, y aqui no hubo ni cambio de divisa ni baile de corrales. Respecto a la polemica de si hay que modificar el criterio para salir por La Puerta Grande no se debe olvidar nunca que cortar una oreja en Madrid es bastante mas dificil que cortar dos en otras muchas plazas. Y todavia mas. Es mas dificil cortar una y una, que dos en un mismo toro. Porque como decia un viejo mozo de espadas “un milagro se puede dar una vez pero repetir el milagro dos veces la misma tarde es imposible”. Grande Cesar Jimenez. Gracias por el magnifico sentido del temple, la colocación, la medida, en fin por tu magnifica actuación de ayer. Lamentable el populacho del 7 que parece preferir a los del clavel reventon que a la buena gente del pueblo que ocupa los tendidos de sol de la plaza de Madrid.

  3. Juan Mari de Chinchon dice:

    Que gran torero se ha cuajado Jesus Arruga, EL PAR DE LA FERIA y de muchas ferias… y la cuadrilla de alguna figura poco menos que haciendo el ridiculo de plaza en plaza….

  4. josem dice:

    el 7 hoy dia solo es una pandilla de reventadores, casi ha desaparecido el aficionado de toda la vida. Jimenez corto dos orejas de mucho peso, puerta grande mas que merecida, ademas estuvo muy bien en la corrida de samuel. Es mejor torero que muchos de los que se anuncian en las ferias, si exceptuamos a las 4-5 primeras figuras

  5. carlos dice:

    EL buen aficionado deja sus fobias en casa y desde luego no se dedica ni a reventar ni a tildar de ignorantes a los demas desde su minoritaria apreciacion. A mi no me llena Jimenez, pero las orejas que cortó ayer en Madrid son indiscutibles, se pongan como se pongan los de siempre, que en el fondo no saben ni lo que quieren. Que grandisimo toro el segundo, si lo coje Manzanares lo habria llevado, con o sin indulto, a las alturas a las que llevó al toro de Cuvillo en Sevilla.

  6. josem dice:

    carlos, a mi tampoco me llenaba el primer César Jiménez, pero por lo que apuntó ayer parece otro torero

  7. carlos dice:

    Estoy de acuerdo Josem. Esta mejor Jimenez ahora. SIgue sin llenarme del todo pero estuvo al maximo de responsable y templado en lo que es su particular tauromaquia. Por eso sus orejas fueron de ley.En cualquier caso, el cortar las dos de su primero y conseguir para el toro la merecida vuelta al ruedo está al alcance de muy pocos. Es muy dificil estar a la altura de un toro asi. Mencioné a Manzanares porque creo que es uno de los capaces de desorejar un toro de esas caracteristicas.

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