23ª de San Isidro en Madrid. Dominó el viento y la mansedumbre

Una desigual, horripilante y diezmada corrida de Palha sumada al viento molestísimo que nunca dejó estar a gusto a los toreros, se tradujo en un espectáculo aburrido además de largo que el público aguantó con inusitada paciencia. Luís Bolívar, Salvador Cortés y David Mora, que fue quien con notable diferencia más dispuesto y mejor anduvo, se fueron de vacío.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles 1 de junio de 2011. Vigésimo tercera de feria. Tarde fresca y ventosa con más de tres cuartos de entrada. Cuatro toros de Palha de muy desigual presentación y en su mayoría bastos, altones, feos cuando no escuálidos y mansos en distintos grados de manejabilidad los que la tuvieron que fueron los menos. El primero se dejó sin clase. Devuelto tardíamente el segundo por flojo, se lidió un sobrero gigantón de Carmen Segovia, muy suelto, manso, probón y parado con sorpresivas arrancadas. El esquelético y cojitranco tercero, peleó dejándose pegar en manso y resultó de imposible lucimiento. Manso también el cuarto y, además, de nulo juego. El mastodóntico quinto peleó con poder pese a su blandura de remos, persiguió en banderillas y llegó a la muleta echando las manos por delante y con la cara por las nubes. Por devolución de sexto por débil, se corrió otro sobrero de Aurelio Hernando, un albahío corraleado incesantemente suelto que derribó en oleada por también manso. Luís Bolívar (fresa y oro): Bajonazo, aviso y silencio tras leve división. Casi entera baja trasera de rápidos efectos, silencio. Salvador Cortés (lirio y oro): Media muy trasera tendida y dos descabellos, aviso y silencio. Pinchazo, corta caída y media caída trasera, silencio. David Mora (celeste y oro): Metisaca en el chaleco y estocada trasera baja, silencio tras leves palmas. Dos pinchazos y estocada, ovación. Bien en palos Juan José Domínguez y Pedro Mariscal.

Lindando mayo con junio suele cumplirse el refrán “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”. Desde ayer tarde, se está cumpliendo a rajatabla. Sopló el viento fresco en la penúltima corrida de la feria y, a propósito de ello, cabe recordar los tiempos en los que, cuando soplaba fuerte Eolo, en Las Ventas los matadores ocupaban el burladero de sol y, tanto la lidia como las faenas de muleta, se hacían en este sitio. Ahora, los “sabios” del 7 lo impedirían, como los que siguen ensuciando la Puerta del Sol. Ni allí ni en la plaza de toros hay autoridad que lo impida, mientras los ciudadanos y los aficionados permanecemos impasibles. Todo en contra del sentido común ¿Hasta cuando?

Y contra el más común de los sentidos, Luís Bolívar puso de lejos ante el caballo al primer manso de la tarde con los aplausos aquiescentes de los “listos” que tragaron con el gesto. Esto es de coña. Suelto y distraído pero manejable el vaco portugués, al colombiano no se le ocurrió mejor cosa que irse a los medios para empezar con un pase cambiado para, citando en cada tanda desde lejos, fabricar pases, que no muletazos, con la mano derecha y unos pocos con la izquierda con posterior repetición en la que mejoró lo hecho. Sin clase el toro ni el torero, entre el viento y los mantazos, aquello pareció un trasteo pueblerino además de vocinglero porque Bolívar no paró de gritar en cada cite. Aviso antes de entrar a matar para hacerlo pronto de un infamante bajonazo. Casi lo mismo pasó con el cuarto, aunque éste toro fue bastante peor que el primero por lo que, ésta vez, el colombiano quedó disculpado.     

Acertó Salvador Cortés llevándose junto a las tabas de sol al sobrero de Carmen Segovia, pero como se salió enseguida de allí y el toro se paró antes de la cuenta, todos sus intentos con la muleta resultaron inútiles además de pesadísimos. Peor si cabe fue el quinto y más complicado torearlo formalmente, cosa que intentó Cortes sin apenas contrapartida estética en vez de matarlo cuanto antes. La pasada terminó por enfadar al público.

David Mora tragó paquete en las chicuelinas del quite que hizo al sobrero de Carmen Segovia. Pero luego tuvo que enfrentarse a uno de los toros más feos y escuálidos de la feria. Nada lucido le pudieron hacer con el capote y, tras brindar a la Infanta Elena, David anduvo más que digno y hasta pegó buenos muletazos forzosamente aislados por el viento y lo tardo además de incierto que resultó el horroroso animal que llegó a desarmarle tras mirarle con criminales intenciones. También se pasó de metraje aunque siempre firme y valiente a carta cabal. Lástima que ensuciara lo hecho con dos agresiones en los bajos. Por fortuna, el espectacular por albahío sexto ayudó un poquito más a lograr lo que David Mora buscó con evidente fe, valor y las buenas maneras que le salen de dentro. A este torero hay que ponerle en mejores corridas y verle más.  

La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

POR  FIN  SALIÓ  EL  BOMBERO

El sobrero llamado “Bombero”, jabonero claro, de cinco años y medio y de 593 kilos de peso, por fin se lidió ayer. Ha estado anunciado como segundo sobrero prácticamente desde primer día de la feria. Pero se iba salvando de la quema. Cuando las cuadrillas lo veían en los corrales, cruzaban los dedos para que no saliese. Tenía esa plaza imponente del toro vazqueño… Y ¿de quién es?, preguntaban. De Aurelio Hernando. Y ¿eso qué es? Uno de los escasos reductos veragüeños que quedan por ahí.

Pues bien, ayer salió. Como estaba muy corraleado, hasta tres veces volvió grupas y se metió al toril, y en varas fue muy manso y huidizo. Armó una buena, derribando y limpiando la plaza de toreros. Sin embargo, en el último tercio no se comió a nadie. No tuvo clase ninguna, pero fue noble y dejó estar. Y David Mora estuvo tan valiente y entregado como siempre, pero lo atacó mucho y el toro se vino abajo.

Con el que de verdad estuvo bien David Mora fue con el tercero. Una res topona que embestía a cabezazos. A pesar del vendaval, Mora se quedó muy quieto y asentado. Soportó todos los cabezazos y las frenadas que hubo que aguantar. Y dejó claro que de valor está bien. Y está en plena evolución técnica. Valiente fue siempre, y siempre tuvo empaque, pero citaba con los engaños muy retrasados por el poco oficio. Pero ahora ya echa los engaños adelante y, con su valor y buen estilo, es un torero que tiene que crecer.

También tiene que crecer  Salvador Cortés. Reconozco que ayer estuvo desastroso. Yo no sé qué le pasa en Madrid. Debe ser la plaza, que le impone. Porque en Sevilla y en Pamplona siempre está bien. Es un torero de muletazo largo y macizo, aún no conocido en Las Ventas. Su primero fue un sobrero de Carmen Segovia muy manso y que llegó a la muleta muy parado. No había nada qué hacer. Lo mejor de la lidia de este segundo fueron los pares de banderillas de Juan José Domínguez y Pedro Mariscal, metiendo los palos valientes, a pesar de los tremendos cabezazos del toro. Lo malo vino en el quinto. Un toro feísimo de Palha que, sin clase ninguna, se tragaba los muletazos por el pitón izquierdo. Cortés, visiblemente nervioso, dio un recital de mantazos, con más enganchones que muletazos limpios.

No debemos olvidar que todas las lidias de ayer se vieron muy negativamente influídas por el fuerte viento reinante. La disyuntiva era peliaguda: en las tablas al abrigo del viento, los toros se defendían a favor de la querencia. Y, si para evitar las querencias, se lidiaba en los medios, había que soportar un vendaval que hacía flamear el engaño. Vamos, que cualquier solución era mala.

Quien tuvo más suerte fue Luis Bolívar. Su primero, aunque no humillaba demasiado, embestía templado, largo y con clase. Era un toro de triunfo claro. Bolívar se echó el toro tan fuera que no hubo ligazón ninguna. Solo en una serie con la derecha, al final de la faena, se arrebujó con el toro. El cuarto tuvo mucho que torear. Embestía rápido y sin entrega. Bolívar, prudentemente, guardó siempre las distancias sin quedarse quieto. A los buenos no los cuaja y con los malos no se impone. Y ya son muchos años rondando el chozo.

Y ahora, bronca a la ganadería de Palha. La corrida fue una escalera impresentable con varios toros de bochorno. Y no es la primera vez que presenta así de mal. Ya son  varias. Mire usted: si no tiene toros serios para Madrid, se queda un año sin venir y no pasa nada. El primero era estrecho y feo. El segundo y el sexto (precisamente los que se devolvieron) eran bonitos pero muy terciados para Madrid. El tercero, un becerro impresentable, y el quinto un avileño tan alto como feo, basto y cornicorto, de nulo trapío. Solo se salvó el cuarto, de aceptable presencia. Y el juego de la corrida, en general, muy decepcionante por descastado, como he dicho al comentar la labor de los toreros.

Por supuesto, la empresa también es responsable de tan mala presentación. Cuando Don Manuel Martínez Flamarique, Chopera, era empresario de Madrid, iba varias veces al campo a ver todas las corridas que iban a lidiarse. Los actuales responsables de la empresa dejan esta labor en manos de intermediarios monipodios. Y así nos luce el pelo. La holgazanería de esta empresa es evidente y su tacañería, también. Todo el mundo sabe donde están los toros serios, donde van a ser lidiados y el dinero que cuestan…

Y ¿la Autoridad? Ni está ni se la espera. Los petardos que están dando las ganaderías toristas en San Isidro están siendo sonados. Y es que el problema del toro torista es que casi siempre decepciona por su mansedumbre y escasa raza, mientras que el toro torerista cumple con el objetivo previsto: el de dar triunfos al torero. Es tristísimo reconocer que las ganaderías toristas se encuentran en un pésimo momento y dejan mucho que desear. Es de justicia reconocerlo, al igual que flagelamos a las ganaderías toreristas cuando se caen. A ver si los Cuadri de hoy nos redimen de tanto lamento.

En resumen: que la corrida fue un tostón. El único que lo pasó bien fue un abuelo de la grada del ocho que se puso morado metiendo mano a dos guiris patilargas y rubicundas. Se llevó la ovación de la tarde. Una ovación “ostentórea”.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Antonio dice:

    Señor de la Cámara: que no tiene usted ni idea de toros es algo evidente simplemente leyendole. A veces quiere hacer un “costumbrismo” que le viene grande y le sale una cronica peor que un churro y más envarada que Cesar Jimenez.
    Pero con lo de hoy empiezo a sospechar que a usted le mueven otros intereses: Que David Mora tiene poco oficio cuando ha tentado todo el campo bravo y mata todas las duras de Francia, o que Salvador Cortés es torero de “muletazo largo y macizo” ni un chufla se atreveria a decirlo.
    Aprenda algo de toros que le vendria muy bien.

  2. uno del cinco dice:

    Lo mejor de ayer el saber estar de Domingo Navarro.

  3. Cuentacuentos dice:

    Me sorprendió gratísimamente David Mora.
    Tiene torería y valor para todo el escalafón. Pero la gente no se enteró.

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