1ª del Aniversario en Madrid. Un gran toro desperdiciado

La tarde iba de lo más aburrida con reses más malas que buenas de Los Bayones hasta que saltó el tercer toro, uno de los que yo llamo para cantarlo en latín, y Matías Tejela lo desaprovechó en gran parte. Fue la peor noticia de una corrida en la que ni el espada mencionado, ni Rafaelillo, ni Diego Urdiales pasaron de vulgares pegapases.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 7 de junio de 2011. Tarde nublada y finalmente soleada con media entrada muy repartida. Cinco toros de Los Bayones, desigualmente presentados y armados, nobles en distintos grados y en general blandos por lo que se vinieron abajo salvo el tercero, el  mejor con mucho por bravo, encastado y nobilísimo. Por devolución de muy flojo segundo y correr turno, en quinto lugar se corrió un sobrero de Hermanos Fraile Mazas, manso y deslucido. Y por devolución del también muy flojo sexto, otro sobrero de Valdefresno que tampoco dio juego por blando. Rafaelillo (tabaco y oro): Dos pinchazos y media estocada, silencio. Estocada casi entera, silencio. Diego Urdiales (turquesa y oro): Media estocada y tres descabellos, aviso y silencio. Estocada, silencio. Matías Tejela (palo de rosa y oro): Dos metisacas y estocada, ligera división al saludar.

Aunque estaba previsto que la gente no acudiría en masa a todas las corridas de la mal llamada feria del Aniversario salvo a la de esta tarde, la extraordinaria de la Beneficencia con dos figuras en el cartel, no nos deja de chocar ver los tendidos venteños con poco más público que en las tardes veraniegas. Festejo sin interés para la masa que nos devuelve a la más cruda y dura realidad, así como a los diestros actuantes a la inferior categoría que les corresponde. Ocasión que aprovechamos para rogar otra vez a la Comunidad de Madrid que el nuevo pliego sea menos exigente en lo económico y mucho más abundante en la calidad de los festejos de estas dos ferias no  seguidas pero, al fin y al cabo, isidriles.

El único que se lució con el capote frente al primer toro fue Diego Urdiales en un quite por salerosas chicuelinas. Luego del buen tercio de banderillas que cubrió José Mora, Rafaelillo, que es a quien correspondía la muerte del animal, aprovechó su blanda nobleza para torearlo con la mano derecha como si el toro fuera bastante peor de cómo fue, razón por la que fuera empeorando su inicial condición hasta ponerse incomodísimo. Menos oportunidad le dio el cuarto que llegó casi parado a la muleta aunque sin malas intenciones.

Diego Urdiales no pasó de capotear y de bregar al segundo, un animal que embistió con la cara alta, quedándose corto sin fijeza y saliendo muy suelto. Condiciones que repitió el mansote en la muleta del riojano aunque, en algunos redondos, consiguió que el toro pasara algo más largo sin poder evitar inconvenientes enganchones. Empeñado al natural, también arrancó alguno medio decente hasta ser avisado de cogida. Cuando volvió a la mano derecha, el toro ya no quiso más coles y el torero, menos. El sobero de Fraile Mazas intentó saltar al callejón varias veces y luego mantuvo su condición de manso en simplemente manejable. Urdiales intentó darle sitio para cada tanda y solo pudo dar dos buenos naturales en medio de un mar de pases vulgares y enganchados.

Los buenos lances de Matías Tejela en su recibo del más noble tercer toro, animaron algo a la aburrida parroquia. Luego no pudo seguir luciéndose porque el burel se le fue tan suelto, que se picó solo y en bravo. El de Alcalá de Henares quitó por chicuelinas muy corrientes e, ilusionado, brindó su faena al público para empezar con adornos encadenados en vez de ponerse a torear como pedía el toro. Lo hizo después por rápidos redondos. Solo en los siguientes se atemperó y se gustó porque en los naturales volvió a darlos demasiado acelerado y no todos limpios. El toro manutuvo su fijeza en la última tanda otra vez con la derecha, pero Matías no volvió a manejar la franela como antes. Y, oh petardo, mató de dos horribles metisacas y una estocada correcta. Una pena, otro gran toro que pasó con más pena que gloria por desperdiciado. Y van… Con el largo y vareado sobrero de Valdefresno, noble, sin fuerza y descastado, Tejela no logró remontar el fiasco anterior.

La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

¡VAYA  VERANITO  NOS ESPERA!

Teniendo en cuenta que el cartel de ayer era de nulo interés, que empezaba la feria del Aniversario y el chantaje del abono cautivo no funcionaba; teniendo en cuenta, también, lo lluvioso e invernizo de la tarde, acudió muchísima gente a la corrida. Que se cubrieran hasta las dos terceras partes del aforo venteño para ver un festejo como el de ayer, tiene su mérito. El mérito es de los aficionados, naturalmente. A ver si el año que viene se dejan de experimentos y paparruchas, y eliminan esta absurda feria del Aniversario. Con 25 días buenos en San Isidro, la Feria de Otoño y una temporada dominical interesante, hay suficiente. Lo demás son inventos y ganas de sacar chuletas del pescuezo.

La corrida de Los Bayones fue blanda, chica y de poco juego. Con una excepción: la del buen tercero, un toro bravo y de calidad. Tejela estuvo mucho más templado de lo que en él es habitual. Desde que se abrió de capa, hizo las cosas despacio y midió bien la faena, tanto en la duración de las series como en la duración total de la misma. Y sin embargo, se le fue el toro. Esta vez técnicamente estuvo bien, pero estéticamente no da más de sí. Es un problema de calidad. Con el toro de ayer Tejela reveló su techo, que es bastante bajo. Un toreo insípido y sin inspiración que se olvida en cuanto termina la corrida. Además lo mató muy mal: dos metisacas horrorosos y un bajonazo espantoso. Tan buen colaborador no se merecía una muerte tan draconiana.

El primero de la tarde embistió bien al capote y a la primera serie con la muleta. Después se paró completamente.  Y Rafaelillo es un torero de rapidez y regates. Cuando se para un toro no sabe qué hacer, porque hay que esperar y tragar. “El miedo va a buscar”, dijo Belmonte hace ya muchos años.  Y el segundo de la tarde embistió sin clase ni repetición. Por allí anduvo Urdiales intentando sacar algún muletazo con sabor. Y alguno sacó.

La segunda parte de la corrida no tuvo historia ninguna. Tanto el cuarto de los Bayones como los dos sobreros de Valdefresno fueron inválidos totales. No merece la pena el menor comentario al respecto. Así que cambiemos de tema.

Salvo los de Bilbao, ya se conocen los carteles de las principales ferias del verano, y son horrorosos. En Valencia solo se salva la corrida de Ponce, El Juli y Manzanares, único cartel rematado de todo el verano. Porque la gala de reaparición del astro de Galapagar es un asco: el divo con dos toreros baratos y no competitivos, de los que no hacen sombra.

Tomás Entero ha puesto Vitoria casi al nivel de una portátil. Y concretamente, el cartel de los Victorinos resulta vomitivo. Cartel que casi se repite en Santander, feria que ha optado por una colección de corridas baratas, copadas por segundones y en la que no hay ni siquiera un cartel rematado… Aquellas ferias en las que todas las figuras repetían dos tardes y toreaban juntas, han pasado a la historia. La mentalidad del empresario actual es hacer caja con el chantaje del abono obligatorio, mientras se ofrecen carteles con los toreros del montón y las entradas a precio de jamón de pata negra.

Pero no pierdan ustedes de vista a las figuras, porque también son impresentables. Entre todos se están cargando la fiesta. El papelón que han hecho las figuras en Pamplona no tiene nombre. Resulta intolerable. Y en Pamplona el problema no es el dinero. Es el toro. No quieren ver un toro serio y en puntas ni en pintura.

La única figura que da la cara y asume sus responsabilidades y obligaciones, es El Juli, presente dos tardes en San Fermín. Las otras figuras, Ponce, José Tomás, Morante, Manzanares y Talavante… han demostrado muy poca vergüenza torera. Tomamos buena nota. De ser yo la Casa de Misericordia, el año que viene anunciaría solo corridas durísimas. ¿De qué sirve anunciar ganaderías buenas si luego casi nadie está dispuesto a ir a torearlas?

Esperemos que Bilbao anuncie unos carteles que rompan esta tendencia tan a la baja y nos hagan recobrar el optimismo. Porque… ¡vaya veranito que nos espera!

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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