4ª del Aniversario en Madrid. Largo paso adelante de Rubén Pinar

Magnífica corrida de Javier Pérez Tabernero del encaste Atanasio. Visto lo de ayer, los ganaderos no deberían cambiar sino mantener lo que les queda de la histórica ganadería. Rubén Pinar fue el que mejor entendió y se acopló a su lote, uno de ellos el sobrero de Vadefresno. Con ambos estuvo mejor que nunca. Cortó una valiosa oreja del buen tercero y podría haber cortado otra del sexto al que, además de acabarse pronto y tener que cortar la faena, lo pinchó perdiendo la Puerta Grande. Sergio Aguilar también anduvo estupendamente con el magnífico pero algo frío. Pero el público anduvo aún más frío que el torero de Vallecas. Abrió plaza Antonio Ferrera que tuvo el lote menos lucido. Pero tampoco él logró nada bueno salvo en banderillas con el cuarto toro.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Viernes 18 de junio de 2011. Cuarta de feria. Tarde soleada con menos de tres cuartos de entrada. Cinco toros de Javier Pérez Tabernero, muy bien presentados y en su mayoría nobles aunque escasos de fuerza. El primero galopó en palos pero resultó simplemente manejable en la muleta. También blando el segundo pero muy noble. Bravo y excelente por el pitón izquierdo el tercero. El precioso salpicado cuarto se paró en la muleta. El burraco quinto, mal picado, suelto, noble y pronto a menos. Por devolución del inválido sexto, un sobrero de Valdefresno, bien presentado, blando, suelto y noble. Antonio Ferrera (blanco y oro): Media trasera y descabello, silencio. Pinchazo hondo y estocada caída, silencio. Sergio Aguilar (grana y oro): Estocada trasera, ovación. Casi entera baja, aviso y silencio.  Rubén Pinar (violeta y oro): Estocada trasera, oreja. Pinchazo y estocada saliendo rebotado, gran ovación. Bien en la brega y en palos, Víctor Hugo Saugar, su hermano Pablo, Alberto Martínez y Juan Rivera.

Otra tarde sin grandes alicientes sobre el papel, pero con bastante mejor resultado del esperado y con el público tardando en entrar en calor. No a todos se les midió por igual. Misterios indescifrables del cambiante ambiente de esta plaza tan extraña.
Y en la arena, Antonio Ferrera con sus espectaculares  banderillas que no acabaron de convencer, tampoco de disgustar, y simplemente meritorio con la muleta frente a un primer toro que se dejó sin romper por su sosa blandura y nula trasmisión. Mejoró mucho su actuación con las banderillas en el cuarto y no solo por lo espectacular sino por lo sincero y expuesto. Pero luego de tan brillante tercio, el toro se paró muy pronto en la muleta y Ferrera no pudo sino intentarlo.
También flojo aunque francamente noble el segundo, Sergio Aguilar mostró su buen estilo muletero. Firme, templado y muy clásico a derechas por donde más se dejó este toro, también al natural sin que los tendidos lo tomaran en cuenta. La faena fue buena. Una faena que la hace quien yo me sé – no faltaron ni las manoletinas – y se habría armado un lío. A Sergio lo despacharon con una ovación.

Algo más le respondió la gente cuando replicó por chicuelinas al quite de Pinar con el quinto toro al que ya había descubierto en los lances de recibo. Brindó la faena al cónclave, esperó mucho al toro y se explayó ligando pases en un palmo de terreno hasta que el toro empezó a defenderse en corto y a ponerle en apuros. 

Con el bravo y noble tercer toro, Rubén Pinar anduvo muy bien y llegó más al tendido. Sobre todo por naturales aprovechando el estupendo pitón izquierdo de este toro. Otro de los mejores de la feria. Lo contundente de la estocada dio paso a la única oreja del festejo. Muy suaves delantales pegó en su quite al quinto. Y muy dispuesto además de templado y reunido con el noble sobrero de Valdefresno aunque mucho mejor con la derecha que al natural por donde el toro terminó perdiendo las manos para remontar la obra con la mano diestra. La actuación de Rubén Pinar en conjunto fue la mejor que ha tenido en Madrid y, en lo que a mí respecta, la vez que más me ha gustado porque además torear con el temple que le caracteriza, no lo hizo por las afueras, como tantas veces, le hemos dicho, sino reunido y más cerca del toro que nunca. Atención, pues, a este torero que ayer dio un largo paso hacia delante.  

La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

UNA  DESPEDIDA  POR TODO  LO  ALTO

La corrida de Javier Pérez-Tabernero lidiada ayer, ha sido el mejor conjunto visto en toda la temporada madrileña. Embistieron los cinco toros que se lidiaron. Y el sexto también lo hubiera hecho de no haber sido devuelto arbitrariamente con dos pares de banderillas. Una corrida de triunfo que, sin embargo, tiene un regusto amargo: eran los últimos Atanasios de Javier. La mejor ganadería de encaste Atanasio de Salamanca, ha sido desmantelada, y ayer se lidiaban los últimos toros.

Y es que, a pesar de la gran calidad de estos toros, las figuras de chicha y nabo que padecemos, no quieren torearlos. “Nos hemos desecho de esto porque no había manera de vender los toros”. Tiene narices que una ganadería tan buena no pueda vender sus productos. Y es que los toros de Atanasio no tienen valedores. Los malos aficionados toristas los desprecian por considerarlos demasiado comerciales. Y todos estos torerillos los temen porque, además de muy serios, se trata de toros exigentes que tienen mucho que torear.

Los toreros de ahora quieren un toro entregado de antemano, y el Atanasio tiene grandes finales, pero antes hay que enseñarlo a embestir a base de sobarlo y consentirlo. El último experto en el encaste ha sido Enrique Ponce, pero lamentablemente ya está de vuelta y no puede imponerlos en las ferias, como hizo durante tantos años. Mi único consuelo es que las mejores setenta vacas han sido vendidas a Veldefresno, y allí están.

Y ahora un último aviso a muchos buenos ganaderos que crían Domecq y que están consiguiendo un toro muy bravo y muy encastado: mucho ojo, porque como os paséis en la bravura y en la casta, tendréis mi aplauso, pero estas figuritas de cartón os pondrán el veto, como está pasando con grandiosas ganaderías como Fuenteymbro o Torrestrella. O, hablando del encaste Núñez: Alcurrucén está lidiando últimamente toros espléndidos. Pues bien, las figuritas tampoco quieren matarlos. Un asco. La querencia de José Tomás hacia tres únicas ganaderías está haciendo un daño enorme. Todos quieren imitarlo. No hace muchos años las figuras mataban toda clase de encastes siempre que saliesen buenos. Ahora son las figuras las principales responsables del desmantelamiento del campo bravo. Una vergüenza.

Y ahora hablemos de la excelente corrida de Javier. Todos los toros se dejaron torear en la muleta. Algunos con gran calidad. Y en el caballo, a pesar de lo frío del encaste, cumplieron: solo el quinto dio muestras de mansedumbre. La corrida solo tuvo el pero de la justeza de fuerza. En los tiempos de Puerta, Camino y El Viti hubieran salido en hombros los tres y el mayoral, pero desgraciadamente estos de ahora son otros tiempos.

Ferrera es un torero en total decadencia. Usa el oficio para taparse y no ponerse nunca delante. Su primero, a pesar de lo altísimo que era, embistió con mucha clase y mucha largura, sobre todo por el pitón izquierdo. Tuvo una embestida franca, larga y templada. Un toro de lío. Y el cuarto, siendo el más soso del encierro, derrochó nobleza. Ferrera fatal con los dos, abusando del pico, de los desplazamientos hacia fuera, de meterse en la oreja. Y, para que nada faltase, dejando unas pausas enormes entre muletazo y muletazo. Derrochó un lote lleno de posibilidades. Lo único bueno fue el tercio de banderillas al cuarto, con un par a topa carnero en los medios, y un quiebro en las tablas expuestos y emotivos.

Si con el lote que le cayó en suerte, Sergio Aguilar no fue capaz de salir en hombros, no saldrá en hombros nunca. Eso no fue un lote, fue un lotazo. Un premio gordo de la lotería. Y el caso es que Aguilar es buen torero. Es valiente y su concepto es bueno. Pero su gran frialdad en la interpretación de las suertes, y su cabezonería intentando imponer por narices un toreo que el toro no admite, hacen que los triunfos se le escapen de las manos y no pueda salir del pelotón de los torpes.

El primero de Sergio Aguilar tenía un pitón izquierdo sensacional, con una clase y una templanza para soñar el toreo. Pero solamente hubo una serie con la mano izquierda que mereciera la pena. El resto de la faena no ganó altura porque no dejaba la muleta  en la cara y por ello hubo muy poca ligazón. Todo su quehacer estuvo sumido en esa frialdad insípida tan propia de él. Aunque mató bien, nadie pidió la oreja. El quinto fue el prototipo del Atanasio bueno de toda la vida: abantón y alocado, pero metiendo la cabeza con una claridad total. Así se lo descubrió Rubén Pinar en un quite. El toro era para ir haciéndolo poco a poco: series cortas, llevando largo al toro para que fuera acostumbrándose a romper hacia delante. Así es como se han toreado estos toros toda la vida, obligando al toro en cada serie y dando más pases. De esta manera rompe definitivamente y acaba embistiendo mejor que ninguno. Que se lo pregunten si no a Ordóñez, Paquirri, Capea, Espartaco, Ponce…

Aguilar hizo exactamente lo contrario a lo aconsejable. La primera serie con la izquierda fue demoledora. Bajó muy pronto la mano y así acortó la embestida del toro. Después molestó el aire y él tampoco cogió la velocidad del toro que, aunque más bruscamente, seguía embistiendo. Se le fue una oportunidad excepcional.

Quien estuvo francamente bien fue Rubén Pinar. Siempre hemos dicho que es un chico listo que, además, tiene el don del temple. Pero tenía la mala costumbre de torear muy despegado y por afuera. Ayer corrigió totalmente este defecto y además de temple, toreó con ajuste.

Su primero fue muy bueno, muy pronto, muy alegre. Con tanta alegría que a veces lo sorprendió. Y por eso la faena fue intermitente. Pero en los momentos en que había acople con el toro, surgió muy buen toreo, un toreo cadencioso, ceñido y hacia adentro. Y toreó bien con las dos manos. La estocada fue un volapié soberano: Rubén entró a matar muy derecho y muy despacio. Cortó una oreja de peso.

El sobrero de Valdefresno, lidiado en sexto lugar, fue un dechado de buena clase, pero estaba muy flojito. Tenía mucha voluntad de embestir, pero carecía de fuerza para terminar el muletazo sin caerse. Todo lo que hizo Pinar estuvo presidido por la despaciosidad. No hubo un solo tirón. Pero, aunque lo intentó en todos los terrenos, en todas las distancias y en todas las alturas, el toro no podía más. Pinchazo y estocada entrando con agallas y saliendo cogido. Saludos desde el tercio. La tarde de ayer va a venirle bien a Pinar: tenía el cartel un poco mustio y, a partir de ahora, volverá a sonar como futurible. Que siga así.

Y volviendo al principio: quiero desear a la familia de Javier Pérez-Tabernero suerte en la nueva andadura ganadera que ahora están iniciando. Y que nosotros lo veamos.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Aquilino Sánchez Nodal dice:

    Que bien ha visto la corrida Domingo Delgado de la Cámara. En el toro si das un paso en falso todos te abandonan, Sergio Aguilar ha dado varios con los Atanasio. No sabe apreciar las diferencias que exigen los toros de cada encaste y pretende hacer el toreo que él siente a todos igual. Mala cosa. No habla con el toro, no manda, se limita a aguantar muleta en mano las idas y venidas. Ser indolente es un carácter, otros muchos matadores han sido incluso más fríos. Puede ser cuestión de los nervios que nublan sus ideas. Pero no es de recibo lo despegado que torea. El pitón izquierdo de su primero era sensacional, de cortijo, una tanda y cambio a la derecha. Pocas luces para salir de la situación en que se encuentra. Es un chollo para los empresarios, torea con cierto gusto y su caché está estancado en el pelotón de enganche. Tampoco molesta de relleno en ningún cartel, pero nada más.
    Rubén Pinar ha despertado de su sueño novilleril. Por fin ha sentado la cabeza y conoce los terrenos y las formas de embestir del toro. Sino le devoran las ansias, tiene paciencia y acepta los “zambombos” que le van a proponer, puede que tengamos a un joven matador que lleve aficionados a las plazas, al menos mientras sea novedad. Sus administradores tienen labor que hacer para no estrellarlo. Quiera el dios tauro que no le agoten con presiones económicas y le hagan aceptar encierros imposibles.
    Los toros fueron magníficos, no lo esperaba de una ganadería en el desguace, ¡Que pena! Habría que señalar a los culpables con nombres y apellidos que han obligado al cierre por quiebra técnica. El natural comportamiento del encaste ayudaba a los tres toreros para subir un peldaño en la profesión pero solo uno lo ha subido, otro como siempres no pasa del primer rellano en el que está desde su negativa a torear aquella sustitución y Aguilar ya ha llegado donde puede, no tiene opciones de sorpresa hay se queda, no me gustó.

  2. josem dice:

    la denostada segunda fila del escalafón ha reivindicado en Madrid merecer puestos en las ferias, César Jiménez, Pinar, Fandiño, Uceda, los recuperables Sergio Aguilar y Morenito de Aranda, unidos a las novedades Saldívar o Esaú y los Jiménez Fortes, Sergio Flores, Victor Barrio o López Simón a la espera para dar el salto. Se presenta una temporada muy interesante si se da paso a estos toreros y tenemos la suerta de que queden postergados aquellos toreros sin interés que, como en el caso de ayer de Ferrera, no solo están muy vistos sino que además en el momento en que deben nunca dan el paso adelante ni arriesgan un alamar. Padilla, Rivera, Cordobés, Conde, Finito, Antonio Barrera, Juan Bautista. Siguen copando muchos puestos en las ferias

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