5ª del Aniversario en Madrid. El Fandi, torero de acero

En una mediocre, mal presentada y diezmada corrida de La Palmosilla, sobresalió la acerada solvencia del granadino, inasequible a cualquier desaliento y ajeno a los que en Madrid tanto le odian. Como el que lava, lidió tres toros, mató cuatro por la cogida que sufrió Miguel Abellán que apenas pudo lucirse, y en los tres anduvo más que sobrado aunque algunos no se lo agradecieron. Daniel Luque solo medio pudo aprovechar al tercero y nada de nada con el inválido cuarto.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 11 de junio de 2011. Quinta de feria. Tarde veraniega con dos tercios largos de entrada. Tres toros de La Palmosilla y dos (1º y 5º) de María del Carmen Camacho. Muy serio el girón flaqueó en demasía y embistió remiso y corto. Franco en corto y sin humillar el segundo. El terciado tercero se dejó hasta decaer por muy flojo. Manejable sin fuerza ni clase el cuarto. El gigantón colorao quinto fue un inservible inválido y debió ser devuelto. Por devolución del inválido sexto, un sobrero de El Torero, enorme, bravucón y casi parado además de complicado al final. Miguel Abellán (blanco y plata): Metisaca, pinchazo hondo bello inmediatamente a la enfermería donde le curaron de cornada en el labio inferior además de la rotura de tres dientes, lo que le impidió continuar en la lidia. El Fandi (amapola y oro): Pinchazo y buena estocada, aviso y ovación con división al saludar. Estoconazo, ovación. Estoconazo y descabello, ovación.Daniel Luque (perla y oro con remates negros): Trasera tendida caída y descabello, aviso y ovación. Pinchazo y estocada baja, silencio.

Cuánto me hubiera gustado estar ayer en Nimes para ver la alternativa de Manolito Manzanares de manos de Pablo Hermoso de Mendoza  y otro gran triunfo de su incomparable hermano, José María a quien los nimeños descubrieron por primera vez en su impresionante y prematura madurez. Todo un grandioso espectáculo que aquí, en Madrid, es imposible ver.

El de ayer en Las Ventas, último de esta feria de toreo a pié, contaba con los alicientes de ver al aquí siempre injustamente despreciado Fandi y a Daniel Luque, que anda el hombre tratando de romper de una vez en figura. Y por delante, Miguel Abellán que intentó una comprometida aunque infructuosa faena con el primer sustituto de Mari Carmen Camacho, un toro remiso que apenas pasó para pararse enseguida. Solo pudo pegarle aislados medios pases. En una segunda agresión con la espada resultó herido en la cara, haciéndose cargo El Fandi que mató de estocada. Lamentamos la mala suerte de Abellán en otra tarde desgraciada.

Para quebrar cualquier suspicacia, El Fandi salió como acostumbra a por todas y, aunque no triunfó, complació a la inmensa mayoría y resolvió la papeleta con la entrega, el valor, la variedad, el conocimiento y la solvencia que le han convertido en figura del toreo por mucho que sus reventadores de Las Ventas traten de impedirlo con una cerrazón que les desautoriza totalmente como aficionados. De tal modo, ayer los del 7 y sus mariachis sucumbieron en sus turbios propósitos porque, si no quisieron las dos tazas de El Fandi, tuvieron que tragarse tres. La última, además, con previa indigestión porque hasta pitaron cuando descubrieron que el granadino iba a matar el último toro de la tarde en vez de Luque que es lo que algunos creyeron iba a pasar.

Se la tuvieron que tragar, porque en los tres toros, nada gratos y aún menos el sexto, bregó con precisión, cuando pudo como en el segundo, lanceó con temple y buen gusto, banderilleó sensacionalmente en función de las características de sus oponentes armando el taco en el último, y muleteó templado y acoplado a la justeza de los tres toros, muy bien y más completa su faena al segundo y por encima no solo de éste, sino de los más deslucidos que, además, mató como mandan los cánones.

En Las Ventas pululan muchísimos antifandistas como ayer pudimos comprobar otra vez. A mi lado había uno de iba cantando cosas que no sucedían. “Va a clavar el par a toro pasado”, “va a matar de un bajonazo”, “se le va a ir el toro sin torear”… Y los demás vecinos aguantando la matraca aunque satisfechos al ver que todas las previsiones del “entendido” quedaban desacreditadas por el granadino. No hay derecho que en esta plaza le quieran hacer imposible cualquier triunfo. Lo tendrá un día cuando un toro le repita treinta veces seguidas. Al tiempo.

Solo cuatro buenos apuntes a la verónica de Daniel Luque al protestado por flojo tercero y, con la muleta, no tantos muletazos como quiso dar a  gusto por el muy desigual embestir del animal aunque, algunos, sobre todo los últimos naturales, de muy buena factura que agradeció la parte respetable del público. Al enorme e inválido quinto la gente pidió al sevillano que lo matara sin torear, lo que Luque hizo muy pronto. Luque no despega en su propósito de ser lo que tantos dijeron de él, que iba a acabar con el cuadro. De momento, no ha acabado ni con sus propias carencias y el tiempo pasa para todos. Por delante de él ya han pasado muchos toreros, tanto nuevos como más antiguos que él. Se le está yendo el tren y ni él mismo se da cuenta de lo que eso supone. Eso, además del ridículo en el que está dejando a sus cantautores. Una pena.

Y me voy de Las Ventas hasta la Feria de Otoño si merece la pena asistir. Y como siempre, me voy encantado. Lo mejor que cada año tienen estas ferias madrileñas, es que se acaban. Ahí os quedáis los que se queden. Que os aproveche.  Para mi, la gran temporada empieza ahora. Me esperan más de 100 tardes en las que, seguro, veré torear y disfrutaré como aficionado. Aquí, en Madrid, seguiréis abrriéndoos como ostras. Que os aprovechen.  

 

La opinión de Domingo Delgado de la Cámara

LE  LLAMABAN  TRINIDAD

Si hay algo que un Presidente no debe hacer, es provocar a los espectadores. La irresponsable actuación del Presidente Trinidad López Pastor, a punto estuvo de desembocar en un problema de orden público. Si la afición no se amotinó, fue porque los aficionados a los toros son personas de buenos sentimientos y exquisita educación. Si semejante atraco se hubiera producido en un partido de fútbol, hay destrozo del mobiliario urbano, heridos y hasta detenciones. Pero la gente de los toros acaba por tomarse las cosas a broma. Menos mal, porque al menos cuatro toros fueron hurtados a la afición.

Los dos toros de Camacho, otro de la Palmosilla y el sobrero final del Torero, debieron haber sido devueltos. Los Camacho estaban totalmente inválidos; el Palmosillo, además de inválido, era una cabra; y el del Torero era un chivo indecoroso, incompatible con una plaza de primera. Varios de ellos protestados no solo por el Siete, sino por toda la plaza. De cinco toros que el Presidente debería haber devuelto, solo devolvió uno. Fue un milagro que la gente no quemara la plaza. Mal estuvo haber aprobado en el reconocimiento cuatro palmosillos enanos, pero fue peor no devolver al corral la sarta de inválidos que iba saliendo. Y yo no soy partidario de devolver sin ton ni son, pero es obligado devolver al inválido declarado, porque con él el toreo es imposible y se hurta un toro al público. Y ayer hubo unos cuantos inválidos declarados.

Tras lo de ayer, exigimos el cese inmediato de  Trinidad López Pastor. Siempre fue un mal presidente, pero lo de ayer no tuvo nombre. Un Presidente está, en primer lugar, para velar por la paz y el orden público, por lo que resulta inconcebible que sea el propio Presidente quien ponga en peligro la armonía y la convivencia ciudadana. Y, en segundo lugar, el Presidente está para defender al aficionado, y no los intereses más ruines y mezquinos de la empresa arrendataria. Tampoco está para defender los intereses de los toreros…, porque está dentro de lo posible que la raíz del problema fuera el segundo sobrero: un toraco pavoroso que los toreros no querían que saliese de ninguna manera.

Ya va siendo hora de que sean los aficionados los que suban al palco. En Francia y en el País Vasco así se hace, y las cosas funcionan de maravilla. Un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía está para detener delincuentes, no para presidir festejos taurinos. El aficionado, cuyo bolsillo es el que financia todo el espectáculo taurino, quiere ser también el que tome las decisiones sobre el mismo, sin injerencias de instituciones que en realidad nada tienen que ver con la tauromaquia. Los policías a la Comisaría. Al palco, los aficionados.

Miguel Abellán no pudo hacer absolutamente nada con un Camacho inválido. Al entrar a matar por segunda vez nos llevamos un susto tremendo: Abellán recibió un puntazo en la boca. Parece que todo ha quedado en una herida de pronóstico reservado y en la pérdida de algunos dientes. Gracias a Dios por haberlo librado del peligro extremo que suponen esas heridas en la cara.

Daniel Luque toreó francamente bien a su primero en una faena de mucho temple y muy buen gusto. Pero, si no tuvo eco en el tendido, fue porque el torillo era una birria sin fuerza. En las plazas provincianas esta clase de faenas tienen premio. En Madrid no. En Madrid, para que el espectador tome en serio la labor del torero, este ha de estar delante de un auténtico toro. Y así debe ser. El quinto fue un inválido de Camacho al que Daniel Luque solo pudo hacer una cosa: matarlo. Hubiera sido mejor que le hubiera echado el capote abajo y forzado la salida del sobrero. Pero, claro, exponerse a la incertidumbre de un sobrero, es un trago que casi nadie está dispuesto a pasar. Prefiere lamentar la mala suerte de la poca fuerza que ha tenido el lote. Esta mentalidad conformista es pésima para un matador joven que tiene todo por ganar.

El Fandi estuvo como es su costumbre: muy profesional. Y gracias a esta profesionalidad se mantuvo el interés de la corrida. Fácil y variado con la capa, espectacular con las banderillas y eficaz con la muleta y el acero. Los palmosillos que mató fueron iguales: sosos y de embestida corta. Estuvo muy por encima de ellos, sacando muchos muletazos largos y limpios. El tercio de banderillas del sexto fue muy bueno, en especial un cuarto par al hilo de las tablas y por los adentros, en que expuso una enormidad. Pero ahí se acabó todo, pues el chivo de Salvador Domecq tuvo una arrancada extremadamente corta.

Cuando el Fandi dio muerte al sexto, la gente, como si no hubiera pasado nada, se marchó del coso tan tranquila, hablando de sus cosas y haciendo planes  para la noche del sábado. Y es que el público de los toros es extraordinario. Una tomadura de pelo así, se la hacen al público del fútbol y el follón que se forma abre todos los telediarios.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

7 Resultados

  1. josem dice:

    es imposible que se formen grupos anti en torno a quién carece de categoría como torero y carisma popular suficientes mas allá de entretener un rato al público de aluvión. Aun con ese público, aun puede estar pegando pases que sería incapaz de arrancar un ole

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    En absoluto desacuerdo, señor. Es verdad que el toreo de muleta de El Fandi carece de calidad porque eso se tiene o no se tiene. Pero muchos, casi todos los que la tienen, no le llegan profesionalmente a la suela de sus zapatillas, en cuanto a lo que le sobra al granadino por su valor, por sus facultades que mantiene porque se macaha todos los días, su destraza, su variedad, su sentido del espectáculo y su temple, incluidos casi todos los que usted nombró ayer. Pero por qué cree usted que El Fandi lleva cinco años seguidos liderando el escalafón, toreando más corridas que nadie y cortando más orejas que los demás? Es que los miles y miles de personas que le admiramos somos tontos y solo un par de cientos los listos?.

  3. Isidro dice:

    Yo quisiera añadir, siempre desde mi humilde opinión, que la sensación que tuve, desde mi escaño en la plaza, es que Luque, en ese tercer toro anovillado, fue que acompañó más que dominó la embestida, sobre todo por el pitón izquierdo, sólo al final me pareció que el torero actuó como tal, toreando y no siendo toreado. En cuanto al Fandi, no es un torero que me llene, pero sin duda no se le puede negar su profesionalidad, sigo pensando que debería explotar más sus cualidades con el capote, porque en verdad creo que tiene ahí lo que quizá le falta a su muleta. Y es de muy agradecer, como aficionado, que matese sus toros como el Dios taurino manda, un gran matador de toros es este Fandi. Miguel Abellán, sólo resta lamentar su mala suerte, y desear su pronta recuperación.
    Yo soy de los que se quedan, señor del Moral, no me puedo escapar muchas veces del Foro. Pero últimamente son más las tardes venteñas las que me gustan fuera de feria que dentro. A pesar de los desmanes de la empresa (y comunidad) con esos carteles…

  4. Bruno dice:

    Yo no se si es mi cruz que llevo ni como bueno ni como malo simplemente Aficionado, pero yo doy fe que al Fandi le he visto torear y no una vez sino dos al cesar lo que es del cesar.Bilbao toro de torrealta con la mano izda y Vitoria toro de Antonio Bañuelos en una corrida de los blusas y tambien con la mano izda y si hay una cosa en la que destaca eso si lo discuto es la colocacion del toro al caballo.

  5. Yomismo dice:

    Fandi, primerísima figura de la tauromaquia. Prodigioso temple, visión privilegiada del toro, pares de banderillas de poder a poder y recetando unas estocadas tremendas. Cuando le embista uno por derecho, va a poner Las Ventas boca abajo.

  6. josem dice:

    no dudo del esfuerzo y profesionalidad del Fandi, solo digo que no es una figura del toreo. Alguno de tus argumentos nos los debemos aplicar todos ¿acaso en las Ventas había veintitantos mil tontos la tarde del “falso” triunfo de Juan Mora? Lo mismo digo de Castella, que es una figura que triunfa regularmente en plazas importantes y tiene tirón entre los aficionados ¿todos estamos equivocados? Si nos atenemos a tus crónicas siempre está mal o cuando menos por debajo de sus toros

  7. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Comparar a Juan Mora con El Fandi es de risa. Juan Mora nunca llevó toreados a los toros, ni ahora ni antes, sino que los acompaña, siempre desde las afueras y cuando el toro obedece a sus pases desmayados, que solo son preciosos cuando los toros no le enganchan la muelta, que es casi siempre. Su gran triunfo del año pasado en Madrid fue el mejor ejemplo positivo de lo que digo. Pero este año ya no le funciona lo mismo que hizo en el pasado Otoño con aquella bonita faena y soberbia además de súbita estocada aunque al toro le quedaron treinta pases más por pegar. El Fandi es figura independientemente de que guste o no guste. En cuanto a números y a regularidad triunfal se refiere, los únicos de esta larga época que le han superado son Jesulín de Ubrique y, sobre todos, Enrique Ponce a quien dudo nadie superará porque su permanencia en la cumbre durante 18 años seguidos es muy dificil de igualar. En cuanto a Castella, yo he sido el crítico que más le apoyé en su admirable empeño de llegar a figura del toreo y el que más lo celebró cuando cuajó su histórica tempoarada de 2006. Pero desde esntonces, no ha conseguido repetirla ni de lejos. Dos años después, ya medio repuesto de uno de sus baches, le invité a cenar y le dije que para ser figura grande, tipo Ponce y El Juli, lo que logró en 2006 había que hacerlo al menos durante seis temporadas más. No le gustó escucharlo. Pero así es es de difícil serlo por no decir imposible. Desde 2007. Castella no ha vuelto a torear tan comprometido como entonces y por eso casi nunca corta dos orejas a los muchos toros que se las hubiera cortado en 2006. Se contenta con cortar una. Yo no le tengo ni le tendré manía a nadie. Y si Castella vuelve a torear como en su mejor temporada, seré el primero en decirlo y, además, alegrarme de ello.

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